“Lo importante no es el instrumento sino la imaginación”
Entrevistas / The New Raemon David Cordero Y Marc Clos

“Lo importante no es el instrumento sino la imaginación”

Oriol Rodríguez — 19-04-2021
Fotógrafo — Archivo

Hace justo un año nos encerraban en casa a causa de la pandemia. Unas semanas de reclusión obligatoria que Ramón Rodríguez (The New Raemon), David Cordero (Úrsula) y Marc Clos (Nueva Vulcano) emplearon para dar forma a un disco a tres bandas. “A los que nazcan más tarde” (BMG, 21) es un trabajo de esencia contemplativa y mirada introspectiva. Ya podemos salir de casa, pero ellos han decidido encerrarse de nuevo para grabar su segunda entrega.

Siendo un disco pandémico, tiene toda la lógica que hagamos la entrevista por Zoom.
(Marc Clos) De hecho, esta es la primera vez que coincidimos los tres desde que grabamos el disco (risas).
(David Cordero) Sí, diría que es la primera vez que nos vemos las caras todos desde entonces. Con Marc hicimos un Zoom para una movida del segundo disco, que ya lo estamos grabando. Pero a Ramón no le veía la cara desde hace meses.

Perdona, David, que estáis grabando ¿qué?
(Cordero) Ya he hablado más de la cuenta (risas). Estamos grabando el segundo disco de este proyecto.
(Ramón Rodríguez) De hecho, la idea con la que trabajo es que el proyecto se complete con una trilogía de discos. Así que ya hemos quedado que el año que viene haremos otro.
(Clos) Cada tres olas pandémicas de Covid vendrá un disco nuevo de Rodríguez, Cordero y Clos.

“En este proyecto, lo realmente creativo ha sido el proceso y la interacción”. (David Cordero) 

Este es un proyecto pandémico, pero en realidad el origen de vuestra historia en común se remonta a 2016.
(Rodríguez) Yo conocía a David porque escuchaba sus discos con Úrsula. Cuando en 2016 fui a Sevilla a grabar “Lluvia y truenos”, mi disco compartido con Ricardo Lezón de McEnroe, a los estudios La Mina de Raúl Pérez, David, que era amigo de Ricardo y Raúl, se pasó e incluso grabó unas guitarras. Marc, que participaba en el disco (de hecho vengo trabajando con él desde los tiempos de Madee), hizo muy buenas migas con David. Se cayeron muy bien de inmediato porque a los dos les gusta mucho el ambient. Sí, seguramente ahí empezó a gestarse lo que ha acabado siendo este disco.

¿Cómo se fue gestando el disco?
(Rodríguez) Somos un grupo y teníamos dinámica de grupo. Hacía mucho tiempo que no formaba parte de un proyecto en el que todos sus miembros aportaran y opinaran. Todo ha sido muy democrático y creativo, dejándonos llevar los unos a los otros.
(Cordero) Tampoco nos marcamos un objetivo claro al que llegar más allá de pasarlo bien y escribir canciones que nos gustaran. En este proyecto, lo realmente creativo ha sido el proceso y la interacción.

Ha sido como si formarais un grupo de los de toda la vida, pero con los recursos de hoy en día: cada uno en su casa, con vuestros equipos…
(Cordero) Y eso en mi metodología de trabajo ha sido más práctico y enriquecedor que si estuviéramos los tres juntos encerrados en un estudio de grabación durante un mes intentando hacer un disco.
(Rodríguez) Lo chulo es que de muchas canciones, de todas las aportaciones que hemos hecho entre todos, no puedes llegar a saber de quién es.
(Cordero) Siempre he creído que lo importante no es el instrumento sino la imaginación. Los tres podemos tener la misma guitarra y los mismos pedales e incluso podemos estar tocando la misma canción, pero lo haremos de manera diferente. Ahí entra la imaginación: encontrar la manera de que nuestras tres visiones creativas acaben confluyendo e interactúen.

No teníais un objetivo marcado, pero David, para sumarte al proyecto, le pusiste a Ramón la condición de que tenía que componer con el piano.
(Cordero) Cuando empezamos a darle vueltas al proyecto, me lo tomé con mucha ilusión. Era un reto para mí. Pero si yo me adentraba en una aventura que se alejaba de lo mío, que es ambient, quería que el proyecto fuera enriquecedor para todas las partes. Si lo hacíamos era para divertirnos, aprender los unos de los otros y hacer algo diferente. Si la gente quiere escuchar a Ramón, ya tiene los discos de The New Raemon, y lo mismo con los míos. Si quiere escuchar algo hecho por Marc, Ramón y yo, ofrezcámosle algo nuevo y diferente.
(Rodríguez) A mí me ha resultado especialmente interesante la grabación de las voces.

¿Por qué?
(Rodríguez) Son composiciones en las que hay mucho aire. No dispones de la red de una melodía en la que salvarte si te caes. He tenido que buscar otra manera de cantar para llenar esos espacios. En este disco he alcanzado unos niveles de sutileza con mi voz brutales. David me ha apretado mucho. Recuerdo enviarle pistas de voz y que me contestara pidiendo que cantara más bonito. Eso me ha empujado a darlo todo y por consiguiente, ser mejor intérprete.
(Cordero) Pedirle que compusiera con piano iba ligado justamente a esto: sacarle de su comodidad para enfrentarse a algo diferente.

¿Y tú a qué te has enfrentado, David?
(Cordero) A trabajar con voces y melodías pop. Como contrapartida le pedí trabajar sin guitarras. La exigencia no era tanto trabajar con piano como hacerlo sin guitarras.
(Rodríguez) Mi voz en este disco he intentado tratarla como un instrumento más. Creo que consecuencia de ello es que las letras son las más cortas que he escrito jamás.

¿Recordáis el día exacto de confinamiento en el que empezasteis a trabajar en el proyecto?
(Rodríguez) Ahora hace justo un año. Llevábamos ya tres semanas de ‘Apocalipsis’. Fue en ese momento cuando me di cuenta de la magnitud de la tragedia. Hasta entonces andábamos preguntándonos qué estaba pasando. Ponernos a trabajar en el disco me dio vitalidad. No podía tocar en directo pero sí hacer canciones. Llamé a David, con el que había trabajado en mi último disco, “Coplas del andar torcido” (BMG, 21), y le pregunté si andaba muy liado.

“No teníamos nada más que hacer y eso nos permitió trabajar de una manera muy dinámica”. (Ramón Rodríguez) 

Y no lo estaba.
(Rodríguez) Sí, porque luego dicen de mí, pero David está siempre trabajando en cuatro discos más. Pero se apuntó.

¿Cuándo se sumó Marc?
(Rodríguez) Con David teníamos todo el tema atmosférico solucionado. Pero nos faltaba toda la cuestión rítmica. Pensé en Marc porque tiene una visión rítmica muy rica. Por ejemplo: el primer bombo que aparece en el disco, no suena hasta el minuto nueve, todo lo anterior son fantasías.

¿Siempre estuvo el concepto de disco presente? ¿Siendo un proyecto nacido de unas circunstancias y un momento tan concreto, no pensasteis ir publicando las canciones a medida que las ibais creando?
(Cordero) Me considero un hombre mayor en todos los sentidos, incluso en el de pensar la música aún a través de los formatos más convencionales. Yo, esto que está tan de moda ahora de ir publicando singles sueltos no lo comprendo. Sin desmerecer nada, trabajo pensando en obras completas. Las voces, el que no haya guitarras, el sonido e incluso el orden de las canciones, todos estos detalles están ya pensados de antemano.

Os marcasteis un límite de tres semanas para terminar el disco, ¿verdad?
(Rodríguez) Sí. No teníamos nada más que hacer y eso nos permitió trabajar de una manera muy dinámica.

En la “antigua normalidad”, por mucho que lo intentarais este mismo disco…
(Cordero) Por mi parte sí (risas). Vivo en el sur del sur. Es decir en el sur de Cádiz. Hay entre poco y nada que hacer, por lo que me paso todo el día en casa grabando, ya sea con Ramón o Marc o con otros músicos. Y, para qué engañarnos, en casa se está muy bien. Yo ya venía entrenado para la pandemia de tanto tiempo que me he pasado en casa encerrado. No me afectó.
(Clos) Pero tal vez sí que es verdad que esa chispa que nos ha llevado a grabar el disco no hubiera surgido. De hecho, hemos bromeado diciendo que cuando todo esto de la pandemia pase, nos iremos a grabar a La Mina, pero cada uno de nosotros nos encerraremos en una habitación diferente y no nos veremos para nada.
(Rodríguez) Si jamás salimos de gira, actuaremos cada uno desde un teatro distinto.

¿Pero hay intención de llevar el proyecto al directo?
(Rodríguez) En principio sí. Pero lo queremos preparar bien. Si llevamos el disco al directo debemos tener una estética, una escenografía y una liturgia especiales. Pero tal y como siguen estando las cosas, preferimos ser cautos y esperar a poderlo hacer en las condiciones que deseamos. Nos gustaría presentar un espectáculo por teatros, con la gente sentada, siguiendo la narrativa del disco con una fuerza no solo sonora sino también visual. Una experiencia única y muy particular, diferente a los conciertos de rock que podemos ofrecer Marc con Nueva Vulcano o yo como The New Raemon. La idea que tengo en mente es esperar al año próximo cuando aparezca nuestro segundo disco, que será doble, mucho más largo que este primero, y así disponer de suficiente material como plantear el espectáculo que tenemos en mente y ansiamos.

El disco os ha ayudado a sobrellevar e intentar decodificar este momento tan raro que estamos viviendo.
(Rodríguez) Seguramente es el disco más humanista. Habla de la vida y de la muerte intentando romper ciertos tabúes. Hay temas de los que, por cultura, no nos hablan ni nos preparan en casa y que he querido abordar en las letras que he escrito.
(Clos) A mí, lo admito, el disco me mantuvo a flote. Durante aquellos meses la muerte me paso muy de cerca tres veces y trabajar en un proyecto como este, me salvó. Y aunque es muy típico, espero que este álbum que tanto me ha conmovido a mí, también conmueva a la gente que lo escuche.

¿Cuándo acabéis la trilogía el grupo seguirá adelante?
(Rodríguez) Yo creo que sí seguiremos haciendo cosas. Se ha convertido en una cita anual. Este segundo lo empezamos el 14 de enero. Yo trabajo a seis meses vista mínimo, y ya nos hemos reservado enero de 2022 para grabar el tercero.

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