The Japanese House, álter ego artístico de Amber Bain, es una rara avis en el bedroom pop de nueva era. Letras sobre temáticas punzantes como la ingravidez sentimental, el alcoholismo o la carencia sexual se dejan rodear por coralizadas líneas sintetizadas en un acertado intento por dar una bella vuelta de tuerca al sentido de conceptos como “funesto” o “alicaído”.

Grabado entre Wisconsin, Bruselas y el Reino Unido, “Good At Falling” es una muestra patente de que The Japanese House en 2019 no es solo el recuerdo de un pasado, con su nominación a los BBC Sound Of 2017, sino la antesala de un esperanzador futuro. Ansiosos por conocer lo que se avecina, nos citamos con Amber Bain en el camerino de la sala EKKO de Utrecht. Junto a ella desmenuzamos la compleja ruta de gestación que se empleó para dar forma a uno de los LP debut más potentes de la temporada.

En diversos medios se apunta a que tu nuevo disco ha surgido a partir de cierto estado de devastación personal. ¿Es cierto?
Ayer mismo una persona se me acercó y me preguntó: “Amber, ¿estás bien?” (risas) Lo cierto es que el disco aborda una temática bastante cruda. Hablo en él sobre cómo mi salud mental se estaba desmoronando. Sobre problemas con la bebida… sobre relaciones que mueren… sobre problemas sexuales en una relación sentimental… pero a su vez también va sobre los primeros pasos dados en un noviazgo. Por lo que también hay cierta miga esperanzadora en el trabajo. No todo es negativo. También hay partes positivas en “Good At Falling”, especialmente aquellas que nacen a partir de la composición de una canción.

“En mis letras existe mucho odio y mucha inseguridad hacia mí misma”

Todos estos temas que comentas son muy visibles en el material incluido en el álbum. Están en primera línea en todo momento. ¿Qué otros ejes conceptuales exploras en “Good At Falling” de una forma más oculta?
En mis letras existe mucho odio y mucha inseguridad hacia mí misma. Se presenta de forma muy despectiva. Pero como el diálogo se establece conmigo misma, sé cómo he de hablarme en todo momento. Quizás eso es lo que permanece más oculto.

(piensa) Creo que también existe bastante crisis existencial en las letras. Es cierto que hay varias temáticas muy visibles en mis canciones pero también hay muchos otros asuntos que solo yo o personas muy cercanas a mí pueden llegar a entender.

¿Cuándo has compuesto el material incluido en el disco? Porque me consta que, por ejemplo, ‘Saw You In A Dream’ la sacaste como single hace algo más de un año.
Cierto. Las piezas las he compuesto a lo largo de varios años. Varias las compuse el pasado año justo antes de ir a Wisconsin a grabar. Allí pasé un par de meses, así que aproveché mi estancia en dicho entorno para componer otras piezas. Incluso me dio por replantear material añejo. Posteriormente engendré más temas.

Como comentas, Wisconsin fue tu primera parada a la hora de concebir “Good At Falling” en estudio. Curiosamente el local de grabación en el que trabajaste allí es propiedad de Justin Vernon (Bon Iver). ¿Te motivó a elegir dicha localización el hecho de que eres fan confesa del artista?
Sí. Pero es muy raro… Inicialmente una parte de mí no quería ir.

¿Por qué?
Porque no conocía a la persona con la que iba a trabajar.

¿Con BJ Burton?
Sí. No lo conocía. Y sabía que iba a estar trabajando codo con codo con él durante dos meses. ¿Y si lo odiaba? Afortunadamente todo fue bien. Es un tipo al que adoro.

Anteriormente solo habías trabajado con un solo productor (George Daniel, batería de The 1975) por lo que deduzco que parte de este temor vino por esa buena relación que empezaste a establecer en el pasado con George.
Sí. BJ sabe esto: habría trabajado con George como productor en este disco. Pero él no pudo porque estaba demasiado ocupado con The 1975. Siempre están girando. Así que empecé trabajando yo sola. Pero al cabo de poco acabé viendo que necesitaba alguien. Alguien que me ayudase a encarar ciertas ideas con diferentes perspectivas. Quiero decir: podía haber trabajado completamente sola pero preferí no hacerlo.

Es diferente para una banda… Si una banda compone algo, existen diferentes visiones bajo un mismo techo. Al trabajar yo sola, el asunto se complica en ese sentido.

¿Cómo se desarrollaron los primeras días con BJ?
La verdad es que todo fue muy bien. Él es muy divertido. Tuve suerte. Sé que hay gente que es capaz de trabajar con grandes productores que son imbéciles pero yo no puedo. Estuve una semana de prueba con él y todo fue bien, así que estuvimos juntos durante dos meses. Fue raro eso de ducharte en la bañera de Bon Iver (risas).

¿Sabes qué? Cuando escuché por primera vez el tema ‘Somethingfartoogoodtofeel’ incluido en “Good At Falling” pensé que poseía ese rollo de música presurizada a lo Bon Iver. ¿Lo grabaste allí?
La verdad es que gran parte del tema lo grabé cuatro años atrás en mi dormitorio. Se le añadió cierto rollo de cuerdas después. Compuse esa canción y solo una hora después de grabarla descubrí que un amigo acababa de fallecer. ‘I Saw You In A Dream’ va también sobre esa persona. Pese a que ‘somethingfartoogoodtofeel’ no va sobre un amigo muriéndose, al final siempre acabo realizando esa relación en mi cabeza. Pero vamos… Sí, yo también creo que existe cierto rollo “boniveriano” en el tema. De hecho era entonces cuando estaba reventando a escuchas el segundo LP de Bon Iver.

“No puedo sentirme conectada con canciones tristonas forjadas en un tono menor”

Esa asociación parecía inevitable de una manera u otra. Volviendo a la forma en que estructuraste la grabación del disco. Primero estuviste en Wisconsin. Después en Bruselas y finalmente grabaste parte del mismo con los chicos de The 1975. ¿En qué temas del LP consideras que existe una mayor presencia de la banda?
George es muy bueno a la hora de sacar mi mejor cara a la hora de cantar. Por lo que con él rediseñamos buena parte de las vocales del trabajo. También aportó cierto sonido de sintetizadores en dos temas (‘Worms’, ‘Wild’). Matthew canta en ‘F a r a w a y’. Él es la voz masculina en la canción.

Definitivamente este ha sido el disco en el que me he involucrado más en términos de producción. Siempre he estado involucrada pero anteriormente me apoyaba mucho en George.

Hay algo en tu sonido que vuelve a quedar patente en “Good At Falling”. Y es esa capacidad que tienes a la hora de transformar algo triste en algo alegre. En algo entrañable e incluso jovial.
Creo que suena así porque adoro el pop. He vivido varias fases… Hubo una en la que me empeciné en la idea de componer algo complejo. Poco después me di cuenta que no me gustaba ese estilo de música. Así que de forma muy natural ahora tiro hacia un sonido más nítido y más pop. También sucede que no puedo sentirme conectada con canciones tristonas forjadas en un tono menor. Como algunas de Arctic Monkeys. No me hacen sentir absolutamente nada porque no tienen elementos mayores. Creo que son muy aburridas. Me encantan las letras de Alex Turner y respeto mucho al tipo pero musicalmente no conecto nada con las canciones.

Me gusta palpar cierta esperanza en las canciones. Eso es en lo que solemos trabajar a fondo con George. No sé cómo explicarlo… ¿Has visto la película “La Vida Es Bella”?

Sí, claro. Un clásico. Roberto Benigni está estelar en ella.
El final acaba casi como si fuese un final feliz. El niño se encuentra a su padre y sobrevive. Recuerdo decirle al profesor antes de esas escenas: “sé que voy a llorar y no quiero hacerlo delante de toda la clase”. Acabó la película y al ver que no lloraba me preguntó: “Amber, ¿por qué no estás llorando?”. Y me puse a sollozar de forma totalmente descontrolada. El pobre se sintió mal y todo.

Ese final está encauzado de una forma muy feliz pese a que la historia de la película está plagada de elementos tristes. Eso para mí es mucho más emocionante que el final clásico de una cinta dramática. Trazando paralelismos: un poco eso es lo que sucede con mi música. Letras muy tristes abrazadas por una melodía muy alegre.