“Irremediablemente, el nuestro es un disco muy generacional”
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“Irremediablemente, el nuestro es un disco muy generacional”

Fran González — 19-04-2026
Fotografía — Archivo

A la deriva y en una Barcelona que aprieta y ahoga, Tatuaje convirtió su piso compartido en un laboratorio creativo y la incertidumbre colectiva en un relato propio. Con “Niños Perdidos” (Estudio Mazmorra, 25), el trío reinventa su discurso desde la fantasía y nos entrega un cancionero pintiparado para quienes busquen aprender a orientarse en mitad del ruido.

Su origen bien podría estar sacado de una novela de desarraigo juvenil: un reencuentro fortuito en un supermercado de Barcelona, cuatro años después de haber compartido carrera en Valencia; un piso que era, a su vez, casa, estudio y refugio; una gran urbe de fondo, tan estimulante como desbordante, y en medio de todo ello, tres nombres —Mike, Paco y más tarde, Toni— decididos a levantar un proyecto sin briefings ni clientes y por el mero placer de crear algo propio. “El piso se convirtió en un centro neurálgico de chavales con ansiedad haciendo cosas 24/7”, explica Mike. “Allí nos juntábamos a escuchar y tocar música, y ese fue el caldo de cultivo para este y otros proyectos”. Contexto que los acompañó durante su evolución y en la etapa que poco a poco definiría su actual sonido. “Después de nuestro primer EP, quisimos hacer algo menos oscuro”, menciona Paco con respecto a las principales diferencias entre “Malas decisiones para toda la vida” (23) y “Niños Perdidos”, su publicación más reciente. Otros elementos disruptivos fueron la sucesiva incorporación de Toni a la batería (“Sentíamos la necesidad de incluir baterías de estudio en todos los temas. Le daban una energía distinta a la fórmula y nos acercaban más al sonido del directo, que es nuestro fuerte”), así como el hecho de contar con un productor externo y grabar in situ. “Trabajar con Rubén (RuvenRuven) en el estudio supuso otro mundo. Experimentamos como nunca y de ahí salieron arreglos espontáneos que, de otro modo, habría sido imposible conseguir”.

“No creo que estemos construyendo algo común como tal"

“Niños Perdidos” es también un disco con concepto, forjado a partir de personajes y metáforas con los que sentirnos irremediablemente interpelados. “En el momento en el que compusimos los temas no nos dimos cuenta de que estábamos bastante desubicados y buscándonos entre palos de ciego”, señala Mike. “Fue posteriormente, y como si nos viéramos a nosotros mismos en tercera persona, cuando descubrimos que todos los temas hablaban de un mismo personaje que encarnaba nuestra sensación de naufragio. No teníamos intención alguna de abrir un debate, pero, irremediablemente, el nuestro es un disco muy generacional”.

Un demonio extraviado, una luna rosa en el cielo que nos enajena a todos y una tierra prometida a la que llegar junto a otras voces invitadas, como las de Bernal y pacotequiero, amigos y compañeros de escena. “Tejer comunidad siempre estuvo en nuestra mente”, cuenta Mike. “No creo que estemos construyendo algo común como tal, pero, a fin de cuentas, y cada uno con lo suyo, sí hemos conseguido repensar los géneros y que estos hayan evolucionado de formas totalmente impredecibles”. Y para impredecible, el hecho de que figure entre sus cortes una revisión espídica del “Yo Invito” de Amaia. “Solíamos tocarla incluso antes de formar Tatuaje, y paradójicamente, terminó encajando muy bien con el universo de ‘Niños Perdidos’. Nos consta que sí la ha escuchado, así que esperamos de corazón que disfrutara de este rework tocado un ochenta por ciento más rápido”.

Tampoco pasamos por alto el exquisito gusto que la banda tiene para diseñar su merchandising, sus videoclips y, en definitiva, cualquier paratexto que lleve su seña. El DIY llevado a la máxima expresión y por el simple gusto de desarrollar otras ideas desde un mismo núcleo. “Gran parte del encanto del proyecto reside en poder cuidar esos detalles”, explica Paco, mientras menciona sus colaboraciones recientes con tatuadores que han extendido el lore de la banda (Zirtte, Ithan Ghibla, Carbu). Mike, por su parte, apela al valor de la identidad visual como signo de control sobre el proyecto. “Supongo que, por deformación profesional, Tatuaje se ha ido convirtiendo poco a poco en un repositorio de ideas que querríamos hacer y que no sabemos cómo desarrollar”, dice. “Pienso que es importante que los artistas sean honestos y que su obra lo transmita a través de un universo visual sencillo”.

Desde su franqueza, también reconocen el estado de latencia actual de la formación tras la publicación de “Niños Perdidos”, hace ahora un año, aunque renuncian a tener que caer en el “bucle adrenalínico y desbocado de las modas y los algoritmos” con tal de publicar algo nuevo. Ya llegará, apunta Paco, mientras termina reflexionando sobre la sostenibilidad de la autoedición y el futuro de la escena independiente. “Es importante que existan iniciativas que acompañen en sus decisiones a los proyectos jóvenes, como Estudio Mazmorra, y no actúen solo con tal de obtener un beneficio inmediato. Hay que poner las cosas fáciles a los chavales con ideas, solo así se hace escena y cultura”.

 

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