“La próxima encarnación de Swans no se parecerá en nada a la anterior”
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“La próxima encarnación de Swans no se parecerá en nada a la anterior”

Fernando O. Paíno — hace 3 semanas
Fotógrafo — Archivo

Alguien describió el sonido de Swans en alguna ocasión como si se tratase de un elefante subido en una apisonadora, y la verdad es que, aunque la banda neoyorquina se ha caracterizado a lo largo de su carrera por jugar con intensidades de presión acústica hasta llegar al paroxismo, en su última propuesta, “Leaving Meaning” (Mute, 2019), Michael Gira nos sorprende con una colección de canciones medidas con escuadra y cartabón que se urden entre sueños gestados en el desierto, anegadas por la magia de la experiencia. Lo presentarán el 8 de mayo en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona y el 9 en el Kristonfest de Madrid.

Tu primer EP de 1982, así como tu primer álbum “Filth”, suponen un punto y aparte dentro de la música. ¿Qué te inspiró a crear un sonido tan contundente, directo y abrasivo al mismo tiempo?
La verdad es que es una pregunta algo complicada, ya que han pasado cuarenta años desde que eso sucedió. Sólo quería hacer algo que fuese físico, inmediato y agobiante al mismo tiempo. Quería gritar muchas ideas, por lo que me puse a gritar.

A lo largo de su trayectoria, Swans ha plasmado muchas facetas distintas en su sonido. ¿En qué lugar se encuentra ahora? O dicho de otra manera ¿Cómo definirías a Swans a día de hoy?
No veo muy consecuente responderte a esta pregunta, ya que le corresponde más hacerlo a los críticos musicales. Swans se encuentra inserto en su propio mundo, y ha sabido moldear su camino con el paso de los años. Un camino desarrollado gracias a mi imaginación y la de los que han trabajado a mi lado durante este tiempo.

“Cuando nace una idea que destella por su urgencia, necesidad y autenticidad, me veo destinado a perseguirla”

Leaving Meaning‘ es un trabajo impresionante en el que nos ofreces una perspectiva muy personal y genuina, muy distinta a la portada en trabajos anteriores, y además muy ecléctica en su contenido, ya que cada tema es un mundo en sí mismo. ¿Cómo surgió la idea que engendró a ‘Leaving Meaning’?
Sentado en mi oficina, con la guitarra bajo el brazo. Escribir canciones no es algo que advenga a mí con facilidad, por lo que presto un especial interés en ello. Con el boceto sobre la mesa, empiezo a sopesar qué músicos encajarían a la perfección dentro de ellas. Y para ‘Leaving Meaning’ he decidido reunir a una gran cantidad de ellos y trabajar conjuntamente en la confección del sonido. Como si de pura sinestesia se tratase, tenía proyectado en la mente un color para cada tema que vertebra el disco, y una especie de plano arquitectónico para el conjunto del disco en general, todo esto guiado por mi intuición. Cuando estábamos reunidos en el estudio, y de repente nacía una idea que destellaba por su urgencia, necesidad y autenticidad, me veía destinado a perseguirla.

Otro de los aspectos sobresalientes de ‘Leaving Meaning’ es la fabulosa plasticidad de su sonido y la cuidada producción del mismo. Lo que comenzó como un grupo de punk industrial hoy en día es un ejemplo de calibración de matices e intensidades. ¿Hasta qué punto es importante para ti la estética del sonido?
Supongo que eso es precisamente lo que hago: moldear los sonidos basándome en su estética. Pero la estética primeriza de 1982 era algo que pedía una evolución forzosa. De hecho, si me hubiera anclado en ese sonido durante cuarenta años me consideraría un artista bastante estúpido, y no creo que lo sea. Ha sido un gran esfuerzo en el que se han visto implicadas mi imaginación y mi experiencia, que han conseguido impulsar las cosas adelante. De hecho, eventualmente, cuando escucho ‘Leaving Meaning’, su sonido me abre una puerta que me conduce a la idea de un nuevo álbum. Con lo cual hablamos de un proceso cíclico.

Desde el retorno de la banda en 2010, has trabajado con una formación de músicos estable, sin embargo en ‘Leaving Meaning’ has decidido contar con nuevas aportaciones. ¿Qué te ha llevado a ello?
Efectivamente, la formación de esta última reunión de Swans ha sido la más estable de toda su trayectoria. Su participación ha supuesto elevarme hasta un punto muy alto en mi carrera musical, ya que todos ellos son grandes profesionales, además de buenos amigos. Juntos hemos llegado a alcanzar una especie de telepatía que nunca antes había logrado con otras personas. Nosotros tocamos en vivo, pero de alguna forma inefable es la propia música la que se encarga de conformarse a sí misma, creando nuevas atmósferas que llegan a sorprendernos. Nuestra forma de improvisar es empujar el sonido, impulsarlo de alguna forma para que éste se eleve. Éste proceso ha servido de matriz para la gestación del nuevo material en estudio. Podíamos tocar un extracto de tema del anterior álbum durante tres cuartos de hora, desenfocándolo de tal forma que daba lugar a una idea con la que trabajar de cara a un nuevo corte. Puede parecer un esfuerzo tremendo a la hora de trabajar, y realmente así ha sido, pero ha valido la pena, ya que no creo que vuelva a surgirme otra oportunidad igual. Sin embargo, el hecho de que no haya vuelto a contar con esta estructura de músicos es sencilla: habíamos llegado a un límite creativo, y sentía el peligro de que Swans pudiese llegar a parecer predecible. Lo mejor que podía hacer era replantear la estructura de nuevo contando con amigos de todo el planeta que pudiesen ofrecer nuevas ideas al proyecto.

“Mi intención no es reproducir en directo el contenido del nuevo material de la misma manera en la que suena en el disco, sino ver cómo se desarrolla en vivo, contemplar cómo crece”.

¿Por qué decidiste contactar con Anna von Hausswolff y Baby Dee? Hasta donde yo sé, Baby Dee estuvo teloneando alguno de tus conciertos por Europa de la gira anterior.
Con Anna también estuve dando algunos conciertos hace años, me encanta su voz y quedé muy impresionado al verla tocar en directo. Por lo que al idear ‘Leaving Meaning’ quise contar con ella y con su hermana Maria. Por su parte, Baby Dee es una artista única inserta dentro de su propio universo, y he escrito canciones específicamente para ser vestidas con su voz. Recuerdo una ocasión en la que estaba sentado en la oficina, desnudo de ideas, y de repente imaginé a Baby Dee flotando en el cielo con pañales en sus manos, las estrellas del firmamento eran una suerte de pezones, y ella no paraba de succionar su leche materna. Gracias a esta visión pude escribir la letra de uno de los temas con mayor facilidad. Después pensé -bien, ahora tengo que llamarla y contárselo (risas), y comprobar si realmente está dispuesta a cantarlo. Y, al oír la idea, estuvo encantada de hacerlo, por lo que me alegré mucho.

Tus directos son como una especie de ritual en el que las fluctuaciones de ruido juegan un papel fundamental a la hora de crear una conexión directa con el espectador. ¿De qué manera planteas tus actuaciones?
Depende del momento y la etapa, la próxima encarnación de Swans no se parecerá en nada a la anterior. De cara a las anteriores giras hemos contado con una estructura sólida que hemos estado ensayando de ocho a diez horas al día hasta sacar todo de forma automática. El hecho de jugar con el sonido hasta puntos ilimitados ha sido una experiencia maravillosa, ya que hemos transportado a la audiencia hasta horizontes lejanos. La próxima encarnación de Swans en directo promete ser algo completamente diferente. No digo que más ligero, pero sí distinto. Más melódico y menos turbio.

El próximo año volverás a España a actuar en el KRISTONFEST. He tenido el placer de ver a Swans en directo bastantes veces y cada concierto es algo único que no tiene por qué estar emparentado con el disco que se viene a presentar. ¿En esta ocasión pretendes ceñirte al guión editorial o jugar con la posibilidad de la sorpresa?
La sorpresa siempre es una buena carta. Todavía no hemos comenzado a ensayar, lo haremos a principios de 2020. Lo más importante de todo es que noto vida propia dentro del nuevo trabajo. Mi intención no es reproducir en directo el contenido del nuevo material de la misma manera en la que suena en el disco, sino ver cómo se desarrolla en vivo, contemplar cómo crece y va tomando forma hasta convertirse en algo vivo y autónomo.

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