Hoy por hoy, Swan Fyahbwoy es la voz del reggae en España. Su música se expande como el fuego, incendiando salas de baile también por todo Latinoamérica y, próximamente, Estados Unidos. El madrileño regresa con “Fyah” (Autoeditado, 18) y con ganas de batiendo registros en la música urbana.

Siguiendo con tu costumbre, publicas un nuevo disco tres años después. ¿Cómo le ha ido la vida a Swan durante este trienio? ¿Dónde lo has pasado?
Gran parte del tiempo lo he pasado en Madrid, que es mi residencia habitual, aunque he estado viajando por las giras y haciendo escapadas personales, especialmente a Costa Rica, ya que tengo allí mi segunda base. Pero por primera vez he tenido un pequeño parón musical. Ha sido la primera vez en la que he estado un tiempo sin sacar canciones, de hecho el año pasado publiqué sólo un tema. Era algo que necesitaba para nutrirme un poco y volver con ganas.

Tu anterior disco, “Blackfyah”, fue el proyecto más ambicioso de tu carrera. Visto con la perspectiva del tiempo, ¿cómo analizas los resultados de este disco?
Fue el proyecto más ambicioso porque por primera vez se mezcló en Jamaica y por el presupuesto, aunque realmente luego no fue el disco que mejor promoción tuvo. Quizá fuese por las fechas en las que salió u otros factores, pero faltó algo ahí, aunque luego la canción “Tanto por ti” es la más escuchada de mi carrera y que más lejos ha llegado, con dieciocho millones de visitas sólo en Youtube. Y la gira de conciertos fue muy bien.

Ahora regresas con “Fyah”, y lo primero que llama la atención de este álbum es que no hay colaboraciones por primera vez en un disco tuyo. ¿Has querido embarcarte en un proyecto más personal o ha sido simple coincidencia?
Una mezcla de las dos cosas, porque tuve mucho tiempo para grabar este disco y en este tiempo decidí que prefería hacer un proyecto más personal, en el que además no necesitase tirar de ninguna cuerda en forma de colaboraciones para conseguir más notoriedad. Siempre he hecho muchas colaboraciones y en este me apetecía hacer lo contrario. Quería hacer algo que fuese más mío, sólo Fyahbwoy. Pero a partir de este año volveré a trabajar en singles y colaboraciones que tengo pendientes.

De hecho muchas de estas letras hablan de amor y desamor. ¿Crees que este tu disco más profundo e introspectivo?
Creo que sí. Aunque el disco es variado porque hay canciones de hace dos años y otras de hace poco meses, y estaba en distintas etapas. Por eso hay algunas de vacile, otras de baile, y en general hay muchas de amor, desamor, sí, porque ha sido lo que he vivido los últimos tres años.

Musicalmente, En este disco encontramos, casi a partes iguales, dancehall y newroots. ¿Esa era tu intención desde el principio o fue saliendo así sobre la marcha?
Fue saliendo sobre la marcha, pero sí que es verdad que quería hacer un álbum equilibrado con lo que siempre he hecho, que es el reggae y el dancehall. Hay también un tercio del disco con otros estilos como afrobeat, rap, etcétera, pero en general es más reggae que discos anteriores.

El disco está producido casi en su totalidad por Daddy Cobra. ¿Qué te aporta tu amigo Daddy que no encuentres en otros productores?
Cercanía, confianza. Llevamos doce años trabajando juntos y tenemos ya mucha compenetración, con él tengo que buscar menos, sabe lo que quiero y lo que necesito. Muchas veces nos juntamos y nos ponemos a experimentar, a pasárnoslo bien con la música, e incluso grabamos cosas que luego no llegan a nada, pero eso ayuda a crecer esta compenetración. También me gusta probar con otros productores, hay dos temas con Acción Sánchez por ejemplo, pero trabajamos muy bien juntos. A veces parece que tenemos telepatía.

Siempre has reconocido que eres una persona algo solitaria, que te gusta más crear música en el estudio que sobre un escenario. Háblanos de tu manera de trabajar y de componer música
Prácticamente todo sale del estudio de Daddy Cobra. Cuando tenemos tiempo nos solemos juntar un par de veces por semana y probamos ritmos, ideas, melodías, hasta que damos con algo que nos gusta. Por eso hay veces que en tres días sale un tema y otras que tarda semanas y te vuelves a casa frustrado. Hay otros días que te sale una pista de voz con mucha magia porque esa tarde estás inspirado, y no consigues que vuelva a sonar igual, así que tienes que trabajar con esa primera grabación. Hay muchas maneras de que te salga una buena canción, y en muchos casos dependes de la inspiración de ese día. Además ahora tengo detrás un equipo que me ayuda con un montón de cosas y cada vez puedo dedicarme más a la música y olvidarme de lo demás.

Hablábamos antes de dancehall, un género poco extendido aún en España, tanto que incluso hay gente que confunde con el reggaetón. ¿Cómo estás viendo la evolución de este género en España, va por buen camino?
Siempre ha ido con altibajos, pero además se mantiene con un perfil bajo. Hay gente que lo ha llevado al mainstream, como Sean Paul, pero en la mayoría de los casos se mantiene en una posición más underground. Ahora hay otros como Bad Gyal que está haciendo un dancehall más moderno y en femenino, hay otros más cercanos al reggae, pero nunca sabes a dónde va a llegar. No tiene una escena fija y sólida. El dancehall nunca muere pero tampoco explota, hay pocos artistas que se dediquen exclusivamente a él pero muchos que de vez en cuando sacan algún tema mezclándolo con otros estilos y se convierten en éxitos. También hay muchas escuelas de baile, y se escucha mucho en clubs y fiestas, pero como cultura no termina de asentarse.

Vista la poca presencia de dancehall que hay aquí en España, ¿de dónde sacas tú la inspiración para componerlo?
Siempre ha sido de Jamaica. Es verdad que ahora Jamaica vive una etapa más floja porque los artistas nuevos no tienen tanto talento ni están sonando tanto como los antiguos. Hay una diferencia muy grande respecto a hace unos años. Lo que está saliendo ahora en Jamaica no me llena mucho y ahora me estoy fijando mucho en la cultura urbana en general, tanto de España como de Latinoamérica y Jamaica. Me gusta mucho lo que sale de Puerto Rico, de Panamá, de Colombia,…

Llevas en esto ya más de diez años. Que hubiese sido de Elán si no hubiese sido músico. ¿A qué se dedicaría?
Empecé a tocar la batería con once años, luego estudié imagen y sonido, trabajé en un growshop y luego como informático, hasta que la música me dio la oportunidad y he podido aprovecharla. Afortunadamente tengo buena capacidad para aprender, así que cuando se me acabe la música, que sé que algún día se acabará, no se me caerán los anillos por montar algo que me apetezca en ese momento. Pero aún no tengo nada pensado, quiero disfrutar la música todo lo que pueda.

Cambiando de hilo, hace tres años nos dijiste en una entrevista que querías llevar tu música a Estados Unidos, y en 2016 el sello National Records publicó un recopilatorio de tus canciones. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué te ha aportado?
Cuando os dije eso en la entrevista, al poco tiempo me contactaron desde ese sello. Lo que me hizo darme cuenta de que lo que tú proyectas llega a la gente. Me fui diez días a Los Ángeles, estuve en la CNN, me entrevistó B-Real (Cypres Hill)… estuve unos días haciendo mucha promo, durmiendo poco y trabajando mucho. Y gracias a ello mi música llegó a lugares que no esperaba en Estados Unidos. Aunque sé que es un país con mucha oferta de música y queda mucho por hacer, pero es un buen comienzo. Además este disco se ha publicado también con National Records en Estados Unidos, Canadá y México, y podré dar algunos conciertos allí. Hemos comprobado que han subido nuestras escuchas allí lo suficiente como para poder ir a tocar, así que daremos el salto.

Pese a este éxito, para trabajar en España sigues haciéndolo de manera independiente en vez de fichar por un sello. ¿Por qué seguir con esta fórmula?
La verdad es que hace tiempo que no llama ningún sello. Últimamente en España las multinacionales están haciendo desembolsos muy importantes en artistas de música urbana porque están viendo que está creciendo de manera increíble y están ganando el terreno a casi todos. A nivel de conciertos están superando a los artistas de pop y de rock, y los artistas urbanos que antes hacían conciertos en salas ahora están llenando Vistalegre dos días seguidos. El público demanda más música urbana y los sellos y los medios lo están notando, pero yo por mi parte estoy bien como estoy y me gusta trabajar así, me da más libertad.

Por otro lado, siempre has financiado tus discos con crowdfunding excepto este nuevo Fyah. ¿Ya no confías en el crowdfunding? ¿Lo ves como un método ya caduco?
El crowdfunding del último disco funcionó muy bien y batió un record en este país (con más de 50.000 euros de recaudación), pero tras ello me di cuenta de que realmente podía asumir los costes de grabación de un disco y en esta ocasión además he querido meterme por primera vez en una distribución física. Mucha gente me lo pedía y por primera vez podremos encontrar un disco de Swan en una tienda física. Sé que no me va aportar beneficio económico, ya que casi ningún artista vive de las ventas ya, de hecho este disco podrá descargarse gratis como los anteriores, pero también podrán tener una copia física los que les guste coleccionarlo. Y el crowdfunding requiere un tiempo y un esfuerzo que en esta ocasión he preferido invertir en hacer las copias físicas.

Para ir terminando, queremos mirar atrás, recordando tus inicios en el reggae con las Ganjas Time y comparándolo con la escena actual.
Pues me da un poco de pena, porque parece que no se ha vuelto a repetir ese estallido de la escena dancehall que se dio hace unos años. Antes hacíamos esas fiestas y nos juntábamos más de mil personas y ahora parece que está todo más dispersado. Puedes escucharlo en ciertas fiestas como las Jungle Sessions, pero ya no hay esas quedadas masivas. Antes éramos más críos pero reventábamos la ciudad con esas fiestas, y ahora parece que se ha perdido un poco esa magia.

Y para despedirnos queremos preguntarte por el accidente que sufriste y por el que tuviste que cortarte las rastas. ¿Ya estás totalmente recuperado? ¿Volverás a recuperar tus rastas?
Pues fue un buen susto, porque estando en casa me encendí unas velas y me quedé dormido de lo cansado que estaba, y me desperté con un mueblecito de madera y el colchón de los perros en llamas. Mi primera reacción fue coger una manta para ahogar el fuego, algo que funcionó, pero con la mala suerte de que la gomaespuma del colchón me cayó en las manos, los pies y el pelo. Y bueno, como me quemó parte de las rastas tuve que cortármelas muy a mi pesar, aunque fueron más dolorosas las quemaduras que tuve en las manos. En cuanto a volvérmelas a dejar creo que no, ya no recordaba la comodidad del pelo corto (risas) y además el pelo con la edad ya no crece como antes (risas). Y aunque mucha gente me identificaba por las rastas, la música que hago sigue igual. Y al fin y al cabo lo que importa es la música, no la imagen.