Con “The Blue Hour” (Warner, 18), Suede cierran de forma majestuosa la trilogía de su retorno, dejando definitivamente atrás su separación de 2003. Un regreso rotundo y exitoso que los londinenses completan ahora con el octavo disco de su carrera, en el que asumen riesgos adicionales al completar una obra oscura que debe entenderse como un todo.

El lanzamiento coincide en el tiempo con el de las memorias del vocalista Brett Anderson, traducidas al castellano en “Mañanas negras como el carbón (Contra, 18). Además, el grupo también ha anunciado el estreno en noviembre de un documental retrospectivo dirigido por Mike Christie bajo el título de “Suede: The Insatiable Ones”. Parece, por tanto, el momento idóneo para contactar con el propio Anderson, quién al otro lado del teléfono ofrece un trato cercano, profesional e implicado a lo largo de 20 minutos de jugosa entrevista reproducida a continuación de manera íntegra.

Vivimos una época en la que el concepto de álbum parece en desuso, con el público optando por consumir canciones sueltas. Y sin embargo, vosotros habéis publicado esta obra mayúscula que funciona como un todo. “The Blue Hour” (Warner, 18) apela al concepto global de álbum, y yo diría que es casi una opera-pop ¿Tuvisteis claro desde el principio que queríais hacer un disco en firme? Un disco con principio, desarrollo y final, por así decirlo…
Sí, en general sí. Quiero decir que básicamente en el último disco que grabamos antes de éste –“Night Toughts” (Warner, 16)– ya lo hicimos así deliberadamente. Era una pieza larga en la que todo encajaba a lo largo de esos cuarenta y cinco minutos de duración. En ese momento ya sabíamos que aquello iba en contra de la tendencia actual entonces, y nos decían que debíamos hacer cosas que encajasen en una playlist, o que deberíamos poner singles al principio del disco porque sino la gente no lo iba a escuchar. Así que se puede decir que hicimos aquel disco para nosotros mismos, y pensando que si el resto del mundo lo odiaba pues tendría que ser así. Pero el disco causó una impresión fantástica en la prensa y en los fans de Suede, y creo que lo que pasa a menudo es que al seguir una tendencia concreta te dejas fuera a un montón de gente. Creo que hay muchísima gente que quiere un disco en el que poder perderse, y que no sea sólo algo para poner en el coche mientras conduces, sino que quieren algo que albergue un mundo en sí mismo y una historia propia. Así que después de lanzar ese disco y de cómo funcionó, pensamos que en este podríamos llegar tan lejos como quisiéramos: “The Blue Hour” (Warner, 18) es un disco largo, muy complicado, que sigue una línea narrativa… es un disco básicamente sin singles. Pero creo que hay un montón de gente ahí fuera a la que le encantan los discos así.

“Cuando tienes 20 años sientes que todo lo que escribes es genial”

Con frecuencia el mundo de Suede siempre ha tendido al dramatismo y albergado algo de oscuridad, pero creo que éste es sin duda el disco más oscuro de toda la carrera de Suede ¿Estás de acuerdo? ¿Qué puede haber motivado esto?
Hummmmm… ¿Es el disco más oscuro de Suede?… Puede… puede que lo sea. Este disco y “Dog Man Star” (Nude, 94) tienen el mismo sentido de la paranoia. Creo que este era el momento de llevar las cosas tan lejos como pudiéramos, justo con este disco. Quería algo que fuera muy crudo. Acabo de publicar mi autobiografía y he pasado mucho tiempo pensado acerca de lo que significa crecer, ser un niño… Y acabé empezando a escribir este disco desde el punto de vista de un niño. Quería escribirlo a partir de esas emociones tan extrañas: ese casi terror hacia el mundo, ese sentimiento de ser diminuto en un mundo enorme. Y sí, creo que probablemente puede ser el disco más extraño que hemos publicado hasta ahora.

“The Blue Hour” (Warner, 18) mantiene una solemnidad incuestionable y apabullante y, aunque obviamente no es la primera vez que lo hacéis, el álbum cuenta con impresionantes arreglos orquestales ¿Fue complicado, en esta ocasión, juntar la música pop y las guitarras de Suede con este tipo de arreglos?
No, no… Es algo inherente a nosotros. Es algo que siempre hemos usado, ya sabes. Siempre hemos usado los arreglos de cuerda así, desde nuestro primer álbum. Es la forma en la que trabajamos. Es bastante fácil decir refiriéndose a Suede: “Esta canción no parece una canción para un grupo de pop”, pero esto funciona en Suede porque el resto de la banda lo trabaja bien. También consiste en tener un poco de práctica. Este es un disco largo, son casi 50 minutos, y tienes que meter cambios de color o de tono para conseguir que todo eso funcione. Estoy muy orgulloso de los arreglos orquestales. Los de la canción “The Invisibles” son de Craig Armstrong, que lo puedes conocer por haber trabajado con Massive Attack y en las películas de James Bond y cosas así. Todos los demás son de Neil Codling (teclista de la banda). Estuve muy tentado de utilizar una orquesta que estuviera en esa línea tan rimbombante…ya sabes… ese tipo de orquesta que las bandas de rock suelen utilizar. Pero estuvimos escuchando mucho a Scott Walker y Frank Sinatra, y en su música había muchos arreglos intimistas y amables. Ya sabes, de esos muy elegantes y que no son especialmente impresionantes, de los que no te fuerzan a fijarte en ellos. Simplemente era la manera de llevar la canción a un plano diferente.

La influencia de David Bowie siempre ha sido evidente y confesa en la música de Suede, pero en esta ocasión la veo más marcada que en discos anteriores (en “Life Is Golden”, por ejemplo, es evidente). Pero lo digo también porque tengo la sensación de que, refiriéndome a tu carrera, siempre miras hacia delante. Tal y como hizo Bowie a lo largo de toda su vida, claro ¿Sigue siendo, de algún modo, David Bowie tu principal referente a la hora de componer o de trabajar? ¿Qué referentes has tomado en este disco?
¡Realmente no! Ahí están todos esos discos que cuando eres joven casi consumes y que yo no he vuelto a escuchar desde entonces (como Sex Pistols o cosas así, que me marcaron mucho cuando era adolescente), porque simplemente están en mi cabeza. Realmente nunca siento la necesidad de poner esos discos porque los conozco. Para este disco no diría que nos haya influenciado directamente el soul, pero sí que estuvimos escuchando mucho pop orquestal de los 50 y de los 60. Me encanta esa mezcla de subidas y bajadas que tienen. Hay mucho de eso en este disco. Y también hay mucho de ese post-punk de Public Image Ltd., Siouxsie & The Banshees y Magazine. Cosas de ese tipo, que sí que fueron una influencia para los sonidos de las guitarras y también en los duelos de guitarras.

Creo que éste es un disco muy ambicioso y trabajado (yo diría que es el más ambicioso desde “Dog Man Star” (Nude, 94)… quizás incluso más que aquél), pero también creo que puede resultar complicado para el oyente. Sin duda es un disco muy arriesgado ¿Has tenido dudas acerca de cómo será recibido “The Blue Hour” (Warner, 18) por parte de vuestros fans?
¡Oh, sí! Bueno… ya sabes. Queríamos llevar esto tan lejos como pudiésemos, igual que con hicimos con el anterior, pero creo que éramos conscientes de que con este disco no todo el mundo iba a estar con nosotros. Es un disco difícil, pero sentía que en el anterior disco no habíamos llegado tan lejos como podríamos haberlo hecho. No creo que hagamos otro disco como éste. Creo que era algo que teníamos que hacer, y siempre he estado agradablemente sorprendido de lo lejos que la gente puede llegar a seguirte. Por ejemplo nos pasó con el anterior disco, que estaba tan alejado de las modas actuales que pensamos que la gente lo encontraría muy difícil. Y fue precisamente ese tipo de canción larga, serpenteante y que funcionaba como un concepto completo, lo que a la gente le encantó. En realidad nunca puedes predecir las cosas. Siempre me impresiona cuán duro puede llegar a trabajar Suede para alcanzar ese nivel. Me encanta ese aspecto del disco, y que requiera de un montón de escuchas para descubrir todo lo que hay en él.

“Mucha gente quiere discos que alberguen un mundo en sí mismos”

Has declarado que este disco era el final de la trilogía empezada con “Bloodsports” (Warner, 13) y continuada con “Night Toughts” (Warner, 16)…
¡Sí! Siento que hemos llegado tan lejos como podíamos llegar. Creo que con estos discos hemos aprendido, con uno tras otro, a ser un poco erráticos y también un poco ambiciosos. Pero al mismo tiempo, con este disco siento que ya no podemos llegar más allá. Me gustaría hacer un disco mucho más simple la próxima vez, un disco más musculoso.

Lo cierto es que estos tres últimos discos me parecen espléndidos, y creo que el retorno de Suede es uno de los más consistentes de entre todos los de esos grupos de los 90 que han vuelto en los últimos años. Ya sabes, es habitual que estos regresos sean algo decepcionantes… ¿Cuál es la fórmula para regresar en plena forma y, al mismo tiempo, reinventarse y mantener intacta la esencia de la banda?
Creo que es por dos motivos. Una es que lo dejamos en un nivel realmente bajo. “Head Music” (Sony, 99) fue un disco medianamente bueno, pero “A New Morning” (Epic, 02) no lo fue. Creo que la jodimos, y fue como “vamos a intentar arreglar todo aquello”. Ahora cada vez que hago un nuevo disco me pregunto si este será el último que haga; si estoy feliz con el resultado; si esto es lo que quiero hacer con mi vida o pienso en cómo empleo mi tiempo. Y creo verdaderamente que ese énfasis es realmente bueno, así que simplemente lo que hacemos es trabajar mucho. Cuando eres una banda que regresa y todo el mundo te quiere y están muy emocionados por los conciertos, es muy tentador sencillamente escribir diez canciones y ponerlas juntas en un álbum, aunque no sean lo suficientemente buenas. Pero creo que verdaderamente tienes que trabajar mucho para escribir canciones que de verdad cualquiera quisiera incluir en su disco. Nosotros damos importancia a cada nota. Le damos muchas vueltas a algo si no suena verdaderamente bien, o si suena igual que algo que ya hemos hecho antes. Es mucho más trabajoso que cuando tenía 25 o 26 años, pero es increíble y me siento muy privilegiado por estar haciendo discos ahora mismo y porque exista gente que los escuche. Así que creo que lo hemos conseguido, en parte motivador por lo que hicimos antes, y en parte porque trabajamos muchísimo.

“Night Toughts”  fue un disco en donde expresabas todos los miedos inherentes a tu entonces reciente paternidad ¿Cómo afrontas ahora ese tema unos años después? ¿Ha influido esa circunstancia en el nuevo disco?
Sí, por supuesto. Como te decía antes empecé a escribir este álbum a través de los ojos de un niño. Esa era la intención. La idea era escribir como si… ya sabes, justo había estado escribiendo mi autobiografía y pensando en cómo era yo de niño, en cómo era yo de adolescente, y en cómo eran los pasos que empezaba a dar mi hijo en este mundo. Para intentar comprenderlo. Estaba intentando escribir desde esa etapa tan cruda que viven los niños, y quería hacerlo de manera que no todo fuesen flores o inocencia… que no fuese esa perspectiva que apunta a que todo es maravilloso cuando lo ves por primera vez. Porque hay también otra perspectiva a través de la cual todo resulta aterrador, en un mundo que también es aterrador para los adultos. Es un poco a la idea de la virginidad de un niño con respecto a su presencia en este mundo.

Hablando en términos de ventas y popularidad, “Coming Up” (Sony, 97) ha quedado como vuestro disco más exitoso, y sin embargo y visto en perspectiva, yo creo que fue un momento artístico bastante específico dentro de vuestra carrera. Fue vuestro disco lanzado para el Britpop, y fue uno realmente bueno dentro del movimiento, pero… ¿Crees que es el más representativo del sonido de Suede? ¿Cómo percibes ese álbum más de veinte años después de su publicación?
Me encanta el “Coming Up” (Sony, 97). Es representativo en el sentido de que es el disco que todo el mundo conoce, es lo que significa Suede en la cabeza de la gente. Lo que pasó con “Coming Up” (Sony, 97) es que, muy de vez en cuando, lo que publicas resulta ser justo lo que todo el mundo está buscando. No fue el caso de nuestro primer disco, que era un disco que en realidad nadie estaba esperando específicamente que llegase. Eso es lo que en realidad lo hace tan poderoso, porque fue algo totalmente al margen de lo esperado. Pero “Coming Up” (Sony, 97) es justo lo contrario. Es un festival de la vida. Es un disco pop, y no creo que hayamos hecho otro disco pop desde entonces. Salía en la radio, en la televisión… ese tipo de cosas. Es representativo en el sentido de que es el disco de Suede que permanece vivo en el mundo. No es un disco específico para los fans de Suede, como pasa con los otros. Es un disco que está hecho para que suene en la radio, a través de las ventanillas de los coches…

Siempre ofrecisteis grandes canciones acompañando a los singles, pero la última vez que publicasteis caras B (aunque fuese digitalmente) fue con “Bloodsports”  ¿No echas eso de menos? Quizá podríais hacer un segundo volumen de “Sci-fi Lullabies” (Sony, 99) que recopilase las caras B aparecidas desde el “Head Music” (Sony, 99) hasta la actualidad…
Creo que probablemente sería muy difícil, porque ya no hacemos singles. Pero también porque creo que existe ese periodo, cuando estas en torno a los 20 años, que sientes que todo lo que escribes es genial. Es por eso que usábamos todo lo que escribíamos. Sencillamente estás en ese punto en el que todo es nuevo: tu primera balada, tu primera línea de bajo… todo te parece nuevo y excitante. Y ahora ya no es así. Tenemos que trabajar muchísimo para encontrar canciones geniales. Así que ya no podríamos permitirnos lo que nos permitíamos a mediados de los 90.

“La próxima vez me gustaría hacer un disco mucho más simple”

La autobiografía que antes mencionabas, “Mañanas negras como el carbón” (Contra, 18) –“Coal Black Morings” en la edición original–, acaba de ser publicada en España. Es un libro muy sincero, profundo y realmente interesante ¿Cómo te sentiste mientras sacabas fuera todos esos recuerdos? ¿Fue duro para ti escribir acerca de esas memorias?
¡Fue difícil! Ya sabes… fue duro, pero al mismo tiempo muy satisfactorio. Empezarlo fue muy difícil: eso de zambullirte en los recuerdos del pasado… también hay muchos dolorosos. Pero una vez que conseguí estar dentro de ello y que vi hacia dónde iba, realmente lo disfruté. Hay ciertas cosas que simplemente no las puedes decir en una canción, y no me di cuenta de eso hasta que empecé a escribir el libro. Son temas que no funcionan en una canción pero que escritas, para mí funcionan de forma muy satisfactoria. Así que sí, fue difícil pero al final resultó muy divertido. Recordar muchas de las cosas sobre los comienzos fue muy agradable. Tuvimos que luchar un montón, pero cuando conseguimos que nos prestasen atención por primera vez, cuando empezamos a tener conciertos y vimos que la gente está interesada en el grupo… Hay cierta belleza en esos inicios de la banda, en aquella vez que escribiste la primera canción realmente buena y cosas así.

Me gustaría preguntarte cómo es tu actual relación con Bernard Butler, y si cabe la posibilidad de que colabores con él de nuevo en el futuro. Se me ocurre que quizás podría ser en un segundo disco de The Tears, o que él trabaje como productor en algún momento…
Estamos bien. Me refiero a que nos llevamos bien, pero no nos vemos mucho porque él está muy ocupado, así que no sé. En este momento encuentro muy muy inspirador estar como estoy en Suede. Me siento bien. Escribir canciones con este grupo de personas hace que me sienta mejor que en mucho mucho tiempo. Estoy más emocionado con lo que estoy escribiendo ahora mismo de lo que lo había estado en mucho tiempo. Así que no está a la vista que suceda próximamente.

Ya para terminar… Habéis anunciado una gira europea, pero en España aún no tenemos fechas y estamos preocupados por ello ¿Vendréis a presentar “The Blue Hour” a nuestro país?
Sí, sí, definitivamente tocaremos en España. Si te fijas en nuestro historial de conciertos, hemos tocado más veces en España que en ningún otro sitio aparte de Gran Bretaña. Es prácticamente nuestro segundo hogar. Vamos a ir a tocar a España. No sé por qué no se puede decir todavía cuándo será (Risas), pero habrá fechas en España.