Primavera de 1985. Cuatro adolescentes montan una banda que acabaría convirtiéndose en un referente del hardcore estatal. Se llamaban Subterranean Kids porque tenían el local en un sótano y trabajaban repartiendo propaganda en el metro de Barcelona. “En aquella época estábamos todo el día bajo tierra, y de ahí salió el nombre”. Desde ese local compartido con los no menos míticos GRB se empezó a fraguar toda una escena. Su principal referente eran los estadounidenses MDC (siglas de Millions of Dead Cops), cuya visita a la península un año antes supuso un detonante emocional para toda una generación de jóvenes punks. “Esa fue la primera banda de hardcore que vino a tocar por aquí y nos sorprendieron a todos. Fue una explosión interna para muchos”.
“Queremos plasmar la realidad que se quiere esconder”
Tras varias giras europeas y un puñado de referencias que consolidaron la leyenda, los autores de discos seminales como “Subterranean Hardcore” (85) y “Los ojos de la víctima” (86) se separaron en 1997, se reunieron una década después de manera puntual y volvieron a la carga en mayo de 2023 para acompañar a NOFX en su gira de despedida a su paso por el Poble Espanyol. La promotora catalana HFMN también contó con ellos para compartir escenario con RKL en 2025, pero ya subieron al escenario como Subterranean a secas. ¿El motivo? Solo el cantante y cofundador Mimo y el guitarrista Alberto —con varias etapas en la banda— continuaban con el proyecto. “Después de una serie de conciertos hubo ciertas desavenencias y nos separamos. Y claro, hubo un debate interno acerca del nombre. No fue nada fácil, pero tampoco tenía mucho sentido ponernos otro nombre totalmente diferente y seguir tocando algunos temas antiguos”.
La nueva etapa de la banda comienza en el Baix Empordà, lejos de la gran ciudad que los vio nacer y que tan bien retrataba el libro “Harto de todo” de Jordi Llansamà (BCore). Allí encontraron las dos piezas que faltaban para seguir funcionando: el bajista Gerard Bernal (ex Maple, Happy Meals) y el batería Jordi Pifa (ex Bad Mongos), dos músicos algo más jóvenes y fans del legado de los niños subterráneos. “En el primer ensayo ya se sabían todo el repertorio y tenemos muy buen rollo. Todo fluye, tanto que no nos lo creemos después de todo lo que hemos pasado”. La banda siempre fue, recuerdan con pena, un polvorín. Podían girar durante meses, sin problemas aparentes, y todo saltaba por los aires en el momento menos esperado por cualquier cosa. Nada que ver con el ambiente que se respira dentro y fuera del local. “Nos divertimos tocando juntos, y tiene incluso algo de terapéutico. Sales de los ensayos mucho más ligero”.
La buena química entre los veteranos y los nuevos miembros continuó en los estudios Ultramarinos Costa Brava, donde grabaron con Santi García este trabajo que ahora tienen en las manos. Salieron encantados y, sobre todo, más contundentes que nunca. “En cuanto a sonido, sin duda, es lo mejor que hemos grabado nunca”. Y respecto a las letras, aseguran sus miembros más veteranos, su mensaje crítico y reivindicativo sigue intacto en cortes tan explícitos como “Generación Basura”, “Tierra trágame”, “Bajo tu piel” y “¿Quién hace la ley?”. “Tocan temas bastante atemporales, o problemáticas que han evolucionado como eso que explicamos en ‘Tiempo atrás’. Antes te intimidaban con violencia física y ahora te atrapan en la Red, te tienen más controlado que nunca. Nos gusta hablar de cosas que no son agradables. Queremos plasmar la realidad que se quiere esconder”.

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