El underground es un lugar de magia y sacrificio. Lo saben la enorme mayoría de bandas que pueblan el panorama mundial, pero no así la mayoría del público de la música. Damos fe de que, en cada barrio de una gran ciudad, hay más de una historia underground digna de contar, y desde Villa Devoto, en el Oeste de Buenos Aires, está la de Charlie 3.
Pilares de la escena skate rock desde hace prácticamente treinta años, los Charlie (Peko a la guitarra y voz, Pela al bajo y voz, Birdy a la batería) han desarrollado una carrera que cuenta con siete discos de estudio y la aprobación y camaradería de bandas locales históricas como Cadena Perpetua, Attaque77, Massacre, Eterna Inocencia, etcétera.
Tras nueve años sin discos de canciones nuevas, “Recuerdos Nuevos” los encuentra en un momento de inspiración y amor propio total. Este nuevo álbum de doce canciones muestra el ADN de la emoción de la banda desde varios costados, comenzando por dos featurings que son invitaciones artísticas pero sobre todo manifiestos de amor y gratitud: en “Suenan Alarmas” canta Walas, el mítico frontman de Massacre; como decían los Charlie en reciente entrevista “para nosotros tener a Walas es como tener la bendición del Papa” y por otro lado en “Cortinas de Cristal” hace su aparición Gina Docimo –hija de Peko– a los teclados, lo que termina de dibujar el tipo de curva con la que Charlie 3 entiende la palabra comunidad.
El disco posee una narrativa sincera con puntos de vista que, sin pretensiones desmedidas, invita a repensar las realidades, adaptándolas a lo que desafía la coyuntura actual. Con esta idea omnipresente como concepto, el disco es un potente canto esperanzador en tono pop punk, pero ojo, no hay cachondeo en vano, se canta de corazón y con eso no se juega.
“Recuerdos Nuevos” single que abre la compuerta es un flechazo al sentimiento de reinvención, “Piedras al mar” tiene un riffazo AOR que Weezer podría envidiar, “El Portal” tiene gancho irresistible, “Suenan Alarmas” no tiene error: punk rock con beat surfero y la voz psicodélica del avezado Walas desnudando conflictos internos con total franqueza. “Cortinas de Cristal”, un medio tiempo de sentimiento profundo y de algún modo post-punkero, tiene (también) potencial de single.
No hay fisuras en una lista de temas que funciona tanto como corolario de una carrera forjada a sudor, lágrimas y mogollón de pasión como una excelente forma de dar a conocer a una banda que supo combinar su gusto por la psicodelia y el indie con el punk californiano de toda la vida, poniendo su corazón en cada riff, beat y melodía de voz.
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