“The Center Won’t Hold” (Caroline/Music As Usual, 19) reinventa el sonido de la fenomenal banda de rock formada por Carrie Brownstein, Corin Tucker y Janet Weiss (quien abandonó la formación poco después de que se celebrase nuestra entrevista). Pero funciona como siempre.

Carrie Brownstein, cantante y guitarrista, escritora y actriz conocida también por la serie humorística de culto “Portlandia”, nos explica las claves de esta mutación sonora promovida por ellas y Annie Clark (St. Vincent) como productora. Influencias de lo más insospechado permean un disco de claroscuros, con momentos de tensión irresistible y algunos de los estribillos más pop que han hecho nunca. Lo personal y lo político se funden más que nunca en su primer trabajo para Caroline.

Tenéis que estar bastante emocionadas. Tras vuestro regreso en 2015 con “No Cities To Love”, volvéis con un cambio radical, al menos en cuanto a la producción. ¿Teníais necesidad de probar cosas nuevas?
Bueno, creo que con cada disco siempre nos ha interesado hacer algo nuevo, progresar con el sonido y plantearnos un reto. En este caso, cambiamos la metodología con la que componemos las canciones. Yo vivo en Los Angeles y Corin Tucker vive en Portland, Oregón, así que en lugar de hacer las canciones juntas en el local con guitarras, acabamos componiendo por separado en casa con teclados y sintetizadores, lo cual dio como resultado maquetas más pulidas que empezamos a compartir. Fuimos capaces de compartir una visión más concreta de lo que queríamos con cada canción. Y creo que debido a esto, la paleta sonora cambió. Al mismo tiempo, para nosotras ir al estudio es normalmente un proceso de “documentación”, pero en este caso, fue de descubrimiento. Tratamos cada canción como si fuera un mundo diferente. Creo que el cambio de metodología y de herramientas para componer afectó bastante a las cosas.

“Annie Clark (St. Vincent) ha tenido un peso crucial en este disco”

Pero, ¿os habéis cansado de las guitarras?
En realidad hay un montón de guitarras, lo que pasa es que suenan como sintetizadores (risas). Y eso es lo que hace a las guitarras tan emocionantes: puedes dar la nota y manipular el sonido para que tenga chorus, flanger o delay, y que acabe sonando como más metálica.

Teniendo un background tan punk, ¿os costó llegar a este sonido más sintético? ¿Qué influencia tuvo Annie Clark (St. Vincent)?
Bastante crucial. Es genial, muy brillante como compositora y también ahora como productora. Tenía un montón de ideas estupendas, nos empujaba a ir más lejos con las letras, a meternos más en las canciones y pensar en cómo sacar todo su potencial. Ha sido una colaboración realmente inspiradora.

Y es una guitarrista formidable.
¡Es una de las mejores!

Aún así, algunas de las canciones son muy contundentes y vuestras –estoy pensando en “Hurry On Home”–, mientras que otras son claramente pop. ¿Buscabais un disco de contrastes? ¿Os gustan este tipo de álbumes?
Sí. Queríamos yuxtaponer algunos de los temas oscuros que tratamos con melodías pegadizas. Y al mismo tiempo, crear una variedad de texturas y dimensiones. El disco empieza con un momento muy oscuro e inquietante. A partir de ahí, está bien dejar que el oyente viva un viaje. Una canción más pesada tiene más impacto si la siguiente es más ligera y gozosa.

En los últimos años ha habido grupos con un enfoque similar al vuestro. Estoy pensando en Low o The Drones, el grupo australiano. Es decir, grupos con una instrumentación muy de rock clásico que de repente pasan a experimentar con teclados y equipo electrónico. ¿Tuvisteis alguna referencia en este sentido? Puedo oír influencias de New Order o Depeche Mode.
Creo que hemos pasado por un montón de referencias: de Depeche Mode a Fleetwood Mac –por ingenuo que suene, yo les estaba oyendo mucho–, porque queríamos un sonido más brillante. También podría mencionar a New Order, Kate Bush…Y para los elementos más oscuros, escuchamos grupos industriales como Ministry.

Habéis dicho que en este disco lo personal y lo político se mezclan en un todo. ¿Cuál dirías que es el tema principal, si es que hay uno en concreto? ¿Qué os inspiró?
Estamos viendo mucha oscuridad, falta de emociones y violencia en el mundo. Y queríamos coger estos asuntos políticos tan amplios y colocarlos en narrativas personales: gente que tiene que vérselas con la desesperación, que vive en una especie de ansiedad existencial, mientras otras personas aceptan la corrupción. Creo que el tema del disco es cómo lidiamos con esta sensación de ruptura, cómo repararla, para recuperarnos y seguir adelante.

“Creo que la única manera de estar en el mundo es aceptar cómo son las cosas ahora; ojalá los artistas ganaran más por el streaming, pero me encanta la inmediatez”

Hablando de este aspecto personal y oscuro del disco: ¿Creéis que os habéis expuesto más con las letras?
Siempre hemos sido un grupo que ha casado lo político y lo personal, pero sí que creo que hemos hecho un esfuerzo consciente por mostrarnos vulnerables. Hablamos de que queríamos sacar la fragilidad y la vulnerabilidad sin contenernos en absoluto.

Habéis dicho también que no podríais haber hecho este disco antes, porque se beneficia de la experiencia que habéis acumulado. ¿Es así?
Creo que es imposible de separar. Lo único que sé es que para este caso hubo una especie de proceso de deliberación e intencionalidad que yo he disfrutado muchísimo. Cuando haces tu décimo disco, te sientes libre para expresarte sin preocuparte de las expectativas que tenga la gente. Esa especie de urgencia que asumes cuando eres más joven se combina con la reflexión y la capacidad de hacer algo más expansivo. He aceptado todo esto y me gusta que hayamos hecho un disco profundo y que a la vez habla de la edad y la experiencia. Sí, sienta realmente de maravilla llegar al lugar al que hemos llegado con este disco, porque demuestra que todo es posible.

¿Estáis en un nuevo sello, no es cierto?
Sí, estoy encantada de estar en un nuevo sello como Caroline en Europa. Sacan un montón de artistas geniales. Tienen muy buen gusto, son grandes fans de la música y le ponen mucho entusiasmo. Y creo que siempre está bien verte de una nueva manera cuando llevas un tiempo en esto. La gente se acostumbra a lo que eres y piensa que sólo eres capaz de hacer algo de un modo determinado. Aunque no sea algo que hayas planeado, sienta bien trabajar con gente que no siente esas limitaciones en absoluto.

Es cierto que la mayoría de los grupos tienden a acomodarse en un determinado sonido. Es normal, la inercia es poderosa. Pero, ¿cómo creéis que van a recibir este disco vuestros seguidores?
Esto es algo que nunca nos ha preocupado. Creo que venimos de un lugar donde la integridad y la sinceridad son predominantes y creemos en la inteligencia de los que nos escuchan. Nuestra intención siempre ha sido fortalecer la conexión con la gente. No podemos preocuparnos por el gusto individual de alguien en particular. Puede que perdamos algunos, pero con suerte también ganaremos otros. En cualquier caso, estamos muy orgullosas de este disco y lo único que podemos hacer es hacerlo lo mejor que podamos.

Me gustaría hablar de un par de canciones en concreto: ¿Estás de acuerdo en que “Can I Go On” es de lo más pop que habéis hecho nunca?
Ésa fue divertida. La melodía se me ocurrió en casa. La estrofa y el estribillo me salieron muy rápidamente. Estaba pensando en cómo vivir con tanta toxicidad y trauma, en cómo nos presentamos el mundo exterior, y si yo me sentía bien. Es una lucha constante para la mayoría de las personas. En esencia, la canción trata sobre cuánto se puede aguantar. Lo que hicimos fue presentarla de una manera muy pegadiza. Como algunas de las canciones tratan sobre la depresión, lo que hemos hecho es yuxtaponerlas con algún elemento pop, para que no fuera algo completamente deprimente (risas). Muchas de las canciones tratan sobre la soledad, y en la estrofa de esta canción, el narrador está en un lugar solitario, mientras que en el estribillo entran voces múltiples, muy de himno. Como para que en este viaje el oyente se sienta arropado, en comunión cantando con otros.

La otra es el single “Hurry On Home”, que de momento es mi preferida. Es como muy vuestra, pero también diferente.
Es una canción que tiene algunas ideas sobre la traición. No por otro ser humano, sino por un país, un gobierno, un político. Pero coloqué esa historia en un ambiente doméstico, de manera que la casa es la metáfora del lugar donde vives. Y la idea es que te manipulen para hacerte sentir cómodo con todo lo que tienes alrededor. Y de repente, te das cuenta de que te has acostumbrado a querer algo que en realidad es terrible para ti. Es como verte obligado a reconsiderar todo aquello en lo que tienes fe.

¿Cómo os sentís haciendo y publicando discos a estas alturas? Es cierto que no hay mucha gente de vuestra generación haciendo discos todavía, especialmente mujeres.
Para mí la música es una necesidad. Pero es verdad que en otros géneros artísticos hay una longevidad que se suele admirar más. Directores de cine, pintores…sin embargo, con la música se tiende a creer que deberías desaparecer después de un tiempo. Para mí, lo esencial es tratar de ser relevante y conectar con gente. Creo que siempre es interesante tener en cuenta tanto a la gente joven e inexperta que hace cosas por primera vez como a la gente mayor que ve las cosas desde una perspectiva de sabiduría o búsqueda. Yo admiro a artistas como David Byrne, Nick Cave, Patti Smith o Bruce Springsteen, que continúan componiendo y buscando.

Es sorprendente, en efecto, cómo en la música rock o pop no sucede como en otras artes.
Hay algo con la música que hace que se busque sobre todo lo nuevo, y me parece bien, pero creo que hoy hay un mayor interés en lo que no es tan nuevo. Una de las cosas que más me gustan de las nuevas generaciones, es que no están muy interesadas en clasificar. Cuando yo tenía veinte años, rechazaba todo lo que me llegaba de gente mayor, lo que mis padres hacían y decían, era algo de mi generación. Pero hoy la gente joven son amigos de sus padres y no tienen problema en oír a Bruce Springsteen y a Billie Eilish. Creo que vivimos en un momento en el que la gente es más abierta generacionalmente, y me parece que eso es estupendo.

En cuanto a la industria musical, ¿cómo percibís que han cambiado las cosas desde que empezasteis a mediados de los noventa?
Creo que la única manera de estar en el mundo es aceptar cómo son las cosas ahora. Eso no quiere decir que no seamos críticas, pero yo no deseo volver al pasado. El cambio es inevitable, la tecnología avanza y no se puede hacer nada al respecto. Ojalá los artistas ganaran más dinero por el streaming, pero me encanta la accesibilidad e inmediatez que hoy la gente tiene con un artista y su música. También pienso que como el producto físico tiene menos valor, lo que se ha revalorizado son los conciertos. Y eso es una consecuencia colateral buena. La gente quiere ir al concierto a sentir la conexión, y para mí esto tiene mucho valor. Por eso creo que tocar es más importante que nunca. Lo digital tiene tanta presencia, que la gente quiere la experiencia tangible de ver al grupo en directo. Nosotras hemos lanzado digitalmente el primer single y está muy bien ver la reacción inmediata de los fans, leer sus comentarios…hay algo de todo esto que está muy bien.

Hablando de directo: ¿Creéis que las nuevas canciones se van a integrar bien con las antiguas o será más difícil de lo normal?
No, una de las cosas estupendas de tocar en directo en cada tour es que puedes imaginar de nuevo las canciones, llevártelas a la nueva paleta sonora. Vamos a tener dos instrumentistas adicionales con nosotras tres, con sintetizadores y probablemente guitarras, y repensar las canciones es muy disfrutable. Creo que va a ser muy divertido tocar este disco: hay un montón de estribillos grandes y melodías pegadizas. Nunca me preocupo de cómo vamos a integrar las canciones y como banda siempre nos gusta centrarnos en el material nuevo. Tocaremos sobre todo canciones de este álbum y de “No Cities To Love”, y escogeremos algunas de los discos más viejos.