“El álbum está impregnado de miedo, incertidumbre, esperanza”
Entrevistas / De Usted

“El álbum está impregnado de miedo, incertidumbre, esperanza”

Sergio Falces — 24-03-2021
Fotógrafo — Jorge Miret

El rock’n’roll nos salvará. Santi Díaz es el 50% de Los Gandules. Su proyecto personal De Usted nace del confinamiento domiciliario de 2020. ‘El Sentido Arácnido’ es el disco que sale de aquellos días y que nos recuerda que el rock’n’roll es lo que nos mantiene con vida.

‘El Sentido Arácnido’ es uno de esos discos concebidos en confinamiento por covid-19. ¿Se te había pasado por la cabeza este proyecto antes?
No lo tenía planeado, la verdad. Ni siquiera contaba con las canciones suficientes para haber fantaseado con ello. De todos modos tampoco hubiera tenido el tiempo para hacerlo. Pero durante el confinamiento me puse a componer porque no había otra: o eso, o volverse loco con las noticias. Apagué la tele, silencié los grupos de WhatsApp y me bajé al estudio de casa. Compuse un par de canciones y se las pasé a Guille Mata para que las escuchase y me dijese si se podría hacer algo. Le gustaron y quedamos en grabar el disco cuando nos soltaran. Seguí componiendo y recuperé alguna canción más que guardaba en el cajón para reunir los nueve temas que al final dan forma a ‘El sentido arácnido’.

En ‘Tengo quince moratones’ te abres en canal y dejas las cosas muy claras, por si había dudas. No sé si el sentimiento de estar inmerso en un confinamiento fue importante para llegar hasta ese punto.
Esa canción es una de las que recuperé para el disco. Tiene más de 20 años, pero la escucho ahora y me sorprende lo poco que me ha cambiado la vida, porque me describe perfectamente también a día de hoy. La tenía casi olvidada, pero la retomé y le di forma en el estudio de casa. Reflejaba muy bien mi estado de ánimo y enseguida entró a formar parte de la lista. A Guille le gustó mucho y es una de las canciones que más han crecido en el estudio. Me asombra la cantidad de gente que me ha dicho que se ve reflejada en esa letra. Al final, no somos tan distintos.

“Durante el confinamiento me puse a componer porque no había otra: o eso, o volverse loco con las noticias”.

Me ha gustado mucho recordar aquel ‘Un Lugar Tranquilo’ de Objetos Perdidos, tu anterior grupo. Cantada de otra forma, menos Enemigos, y con una producción impecable.
Pues sí. Tenía varias razones para meterla. Me parece una muy buena canción y nunca me quedé satisfecho con la grabación de 1996. No me gustó nunca el sonido ni cómo la canté entonces. Merecía una segunda oportunidad. Además, quería meter una versión en el disco y no encontraba la adecuada. Probé con Gabinete Caligari, con Leño, con José María Guzmán… y no daba con la tecla. Así que me decidí por ‘autoversionarme’. Le hemos dado un aire un poco más lisérgico, a juego con la letra de la canción. Estoy muy contento con el resultado. Hay gente que la ha descubierto ahora y me hace mucha ilusión que les guste 25 años después. Como curiosidad, la he tenido que bajar de tono y, aún así, he sufrido como un perro para cantarla. Me hago viejo de una forma cruel.

El tema que abre el disco y le da título ya deja claro que hay risas, por supuesto, pero este trabajo está lejos de ser un disco de humor. Para los que te conocimos con Objetos Perdidos vemos algo parecido a ese registro pero con mayor madurez, como unas cuantas pantallas del videojuego más adelante. Para quienes te conocen como ’el de Los Gandules’ supongo que se habrán sorprendido. ¿Has notado sorpresas?
Sí, sí. Y es curioso, porque si algo hay en Los Gandules, es calidad musical. Lo que ocurre es que siempre se ha considerado el humor como un género menor. Detrás de la aparente sencillez de Los Gandules hay muchísimo curro y muy buenos músicos. Podemos estar semanas dándole vueltas a una letra para pulir hasta la última coma y, al día siguiente, tirarla a la basura sin miramientos. Respecto a ‘El sentido arácnido’, creo que es una canción redonda. Me sorprendió muchísimo porque, al terminarla, me gustó tanto que no me creía que era mía, y no tuve la sensación de crearla, sino de sacarla de mí, como si ya la llevase dentro y sólo tuviese que tirar de ella, como las cintas esas largas que se sacan los magos de la boca. Y ha tenido muy buena acogida, lo cual me llena de orgullo y satisfacción, que diría aquél.

¿Se te ha pasado por la cabeza poder decepcionar por aquello de no firmar un álbum de humor?
No. No, en absoluto. Este disco es una necesidad vital. Y lo he hecho para darme el gusto de firmárselo a mis amigos tomándome un quinto de Ambar en El Bombón. Supongo que hay momentos para todo y no creo que nadie se haya decepcionado. Es más, el recibimiento que está teniendo el disco es mucho mejor de lo que me esperaba.

El amor está muy presente. En distintos pasajes y de distintas formas. como padre que soy no puedo evitar destacar ‘Luna’.
No lo sé. Sólo sé que es pura sinceridad. No hubiera sido igual si lo hubiese hecho en 2019, seguro. ‘Luna’ es la chispa que encendió el disco entero. Se la dediqué a la hija de unos amigos que, durante el confinamiento, hizo un año que llegó. Y la escribí con la intención de hacerles llorar cuando la oyesen. Funcionó. Hacía años que no lograba componer nada y eso me animó a seguir. Supongo que el álbum está impregnado de una mezcla de sentimientos que estaban a flor de piel durante el encierro: miedo, incertidumbre, esperanza.

“Detrás de la aparente sencillez de Los Gandules hay muchísimo curro y muy buenos músicos”.

Entre toda la seriedad escuchamos grandes frases como “volvería contigo, si te aguantara otro”.
La verdad es que es una frase con mucha sorna pero con muy mala leche. ‘Volvería contigo’ es una de mis canciones favoritas del disco y habla de esa persona que todos hemos tenido la desgracia de cruzarnos en nuestra vida. La letra es demoledora, pero te aseguro que me quedé corto.

Háblame, por favor, de los músicos que te han acompañado en este proyecto: Jorge Morgan (batería), Guille Mata (bajo), Óscar Carreras (teclados), Alberto Solobera y Roberto Montañés (guitarra eléctrica) y Foncho Casasnovas (guitarra española). Tú mismo con la voz y guitarras, claro.
A Jorge lo tuve claro desde el primer momento. Es un batería sobrio que toca al servicio de la canción. Y eso me hacía falta para darle el protagonismo a los temas por encima de cualquier otra cosa. Hemos tocado juntos en otros proyectos y ‘da gustico’ tenerlo detrás. Además, come poco. Guille, aparte de producir el disco, es un músico increíble. Ha creado unas líneas de bajo muy brillantes. Armónicamente, las canciones han ganado muchísimo. Y tiene mucha paciencia. Óscar Carreras es un músico total. Entiende conceptos como “quiero un teclado un poco más ñieeee” o “tócalo un poco menos friumm”. Y es un tío majísimo. Alberto Solobera toca como un demonio. Es el único de todos al que no conozco en persona; solo hemos hablado por WhatsApp y tiene toda la pinta de ser un tío estupendo. Es lo que tiene la pandemia, que ha habido que hacer algunas cosas a distancia. Puedo decir de él que no tiene faltas de ortografía (risas). Roberto Montañés es mi compañero en Los Gandules. ¿Qué puedo decir de él? Que es el guitarrista con el mejor sentido rítmico que he visto. Y que, sin bata, gana mucho. Foncho Casasnovas es un genio. Su manejo de los instrumentos acústicos es magistral. Y es un tío increíble. Tampoco nos vimos durante la grabación pero sí que nos conocemos desde hace años. Muy buena persona. Y yo soy el que ha estropeado todo lo que han hecho ellos. Soy un cantante mediocre y un guitarrista limitado. Pero a veces me salen algunas canciones majas, ¿eh?

¿Cuál ha sido el papel de Guille Mata en el resultado final?
Yo quería que las protagonistas fueran las canciones y que el disco sonase bonito. Esas eran las únicas premisas. Tenía mucha fe en los temas y sabía que Guille los podía hacer crecer. La producción ha sido aparentemente sobria, pero hay muchísima armonía vocal y me he vuelto loco con las guitarras. Como te he dicho antes, soy un guitarrista limitado tirando a malo. El papel de Guille ha sido determinante para que las canciones brillasen por sí solas. Y eso no es fácil de conseguir.

¿Te planteas presentar el disco en directo?
No. Mi única intención con esto era sacar un cedé en una época en la que ya nadie compra cedés, para poder cogerlo, abrirlo y decir: -mira qué majo, Santi, esto lo has hecho tú-. Y luego guardarlo en la estantería entre Los Del Río y Dyango.

El nombre del disco tiene que ver con un sueño en el que podías ver con otro sentido distinto al de la vista ¿verdad?
Al tema de la portada le di muchísimas vueltas. Lo mismo que al nombre del proyecto, que viene de una coña que tenía con mis amigos. Siempre les decía: -el día que cumpla 50 años, quiero que me llaméis don Santiago y me tratéis de usted-. Y la portada, en un principio, iba a ser la molécula del Alprazolam. Hice unas cuantas pruebas de diseño y quedaba muy chulo. También tenía la idea de la foto de un niño perseguido por un cabezudo. Lo probé y, durante unos días, fue la idea definitiva. Pero una noche tuve un sueño en el que llevaba unas gafas de bucear llenas de algo que no me dejaba ver. Pero, a cambio, era capaz de percibirlo todo de forma nítida sin el sentido de la vista. En esa época tuve sueños extrañísimos. Se lo conté a Jorge Miret, un fotógrafo de mi pueblo que es un artista y que la cabeza tampoco le va muy bien (risas). Nos fuimos a un campo de girasoles que hay en Calatayud y me hizo una sesión de fotos impresionante. Cuando me enseñó los resultados, tuve claro que tenía la portada. Luego, Sergio Pérez, un ‘logroñita’ que también nos diseña los discos a Los Gandules, se encargó de hacer la carpeta. Y estoy muy satisfecho con el resultado. Me encanta.

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