Convertir Bilbao en una sucursal de Harlem o Brooklyn a ritmo de deep funk es algo que queda más cerca con esta multitudinaria banda bilbaína una vez escuchado su segundo disco, “Xalala Kale” (Autoeditado, 15). Así que entre sudores y vapores de negritud, charlamos con Priscilla Band sobre una música que no tiene edad porque siempre suena joven.


“XalalaKale” supone vuestro segundo trabajo  tras “Olor a Fonk”. Contadnos un poco cómo nació la banda y qué  evolución ha llevado de uno a otro disco

La banda nace en 2005 con otro tipo de pretensiones pero no es hasta 2009 cuando se consolida con la formación actual. La evolución es una evolución natural tanto a nivel de conocimientos musicales, búsqueda de sonido, tablas… muchos kilómetros a nuestras espaldas que hacen que en este disco haya una madurez.

En ambos casos habéis acudido al crowdfunding y  la autoedición. ¿El mercado no da para más o preferís mantener vosotros  el control total?

En el primer disco no hicimos crowdfunding, en ese momento no lo vimos oportuno, pero sí, en los dos nos hemos auto editado. Por supuesto tanto auto editarse como auto gestionarse, etc… va dentro de nuestra filosofía. Nosotros marcamos los tiempos, los cómo, los dónde y los por qué tanto de lo musical como de lo extra musical. Es la única manera de tener el control total de todo. Lógicamente es mucho más trabajo pero es mucho más reconfortarte después cuando ves que todo va saliendo, y de momento no nos podemos quejar.

La grabación ha sido en Madrid, en los estudios  Funkameba, y con auténtico sonido analógico. ¿Cómo le explicaríais  al oyente menos entendido las ventajas del old style más allá de la  mera postura?

Así es. Este disco lo hemos grabado en analógico usando instrumentos de los 60’s y 70’s con toda la banda tocando a la vez lo máximo que se ha podido. Esto quiere decir sin posibilidad de editar post producción, etc. El hecho de grabar en cinta aporta mucha energía a los temas y hace que el Groove fluya naturalmente además de un sonido roto añejo que era lo que buscábamos y que pensamos que lo hemos conseguido con creces gracias a los estudios Funkameba y a Santi Martin, que estuvo supervisando y enseñándonos los entresijos de esta manera de trabajar.


Empapáis vuestro sonido de puro funk, de todo aquello  que remita desde  James Brown a Sly & TheFamily Stone, pasando  por soul, boogalo o ritmos latinos, aunque en este disco priman más  los sonidos anglosajones. ¿Cuáles han sido vuestras principales referencias?

Lógicamente en una banda de 9 músicos las influencias son variadas y cada cual se nutre de diversos estilos y épocas, pero en este disco hemos querido plasmar toda la influencia de esos discos de funk de finales de los 60 y principios de los 70, de James Brown y su banda The J.B.’s, pero las bandas que creemos que más nos han influenciado son, por ejemplo: James Brown, Bobby Byrd, Lyn Collins, TheMeters, Marva Whitney, muchos recopilatorios de funk old school…

Respecto a otros grupos de coordenadas similares,  destacáis por el uso del castellano como idioma de expresión, lo que  os convierte casi en un caso único. Y encima incluís una canción  en euskera, “Xalala Kale”. ¿Por qué la decisión? ¿La defendéis  a capa y espada o es algo que podéis cambiar según las circunstancias?

Sabemos que es una apuesta arriesgada pero creemos que cantar en castellano nos acerca más al público y hace que la gente se pueda sentir identificada con las letras. Fonéticamente es más difícil adecuar este idioma a este tipo de música pero alguien tiene que hacerlo y en ello estamos. En todos los estilos anglosajones que han ido llegándonos a través de la historia a este país siempre ha habido pioneros en este aspecto y hoy en día nos resulta común oír metal, rock and roll, reggae, blues, etc… en castellano. El tema en euskera “Xalala Kale” era una cosa que llevábamos tiempo deseando. Hacer una canción en nuestra lengua madre y que además pensamos que ha quedado muy, pero que muy bien. Estamos orgullosos, la verdad.

Sin ser exactamente una propuesta similar a la vuestra,  pero el cierto éxito de Julián Maeso en ambientes más rock ha vuelto  a poner en primera línea el hammond y los sonidos anclados en los setenta.  ¿Cómo lo valoráis? ¿Hay alguna ola que aprovechar?

¡Por supuesto! Creemos que sin un buen hammond no habría posibilidad de evocar ciertos estilos de música añeja en una banda. Nosotros intentamos aprovecharnos de todas las nuevas olas que surgen para aprender y seguir evolucionando tanto musical como personalmente.

Igualmente, hay una escena digamos neo-soul que  hace que bandas estilo The Excitements, The Pepper Pots, The New Vandals  o Aurora &The Betrayers, por poner los nombres más conocidos,  tengan una buena rotación de directos. ¿Os sentís parte de esa, o de alguna otra, escena?

Nosotros tenemos nuestras propias expectativas que nos vamos marcando progresivamente según surgen acontecimientos. Como comentábamos antes, el hecho de hacer un estilo más deep funk y cantar en castellano nos aleja un poco de este circuito que nos comentas, pero a la vez tenemos un nexo en común, además de hacer la música en la que creemos y entregarnos con todo el corazón en cada concierto

¿Cómo se lleva en momentos de agonía económica  como estos el ser una banda de 9/10 componentes? Además de musicalmente,  estos números os asemejan a gente como The Cherry Boppers o The Travellin’  Brothers. ¿Tan chulos somos los de Bilbao? ¿Sentís alguna unión  con estas bandas?

Pues cuando no hay pasta como cuando la hay siempre hay que sacar lo positivo de las cosas que te aporta la música en grupo: viajar, conocer gente, lugares, vivencias, aprender, seguir vivos… jejeje todo es positivo.

Pues sí, los de Bilbao somos muy fanfarrones y lo hacemos todo a lo grande!

Además, con todas las bandas de Bilbao sentimos mucha simbiosis porque nos conocemos a casi tod@s l@s músic@s de este botxo. Como pega diríamos que todavía falta más unión entre tod@s para que la escena musical de Bizkaia se enriquezca, pero poco a poco lo conseguiremos.