Tras el exitoso “In Ghost Colours”, 08) tocaba la reválida. El trío australino de dance pop se refugió en su estudio de Melbourne para componer su tercer larga duración, “Zonoscope”, en el que las consabidas influencias de la new wave, el post-punk y el techno pop se combinan dando como resultado un mayor colorido rítmico.

Aupados a la primera línea de la música pop de baile gracias al éxito de “In Ghost Colours” y la conocida colección de singles que contenía, Cut Copy tenían por delante la dura prueba de la reválida. Sus fans esperan de “Zonoscope” un número similar de hits que corear en la fulgente oscuridad de la pista de baile y en la soledad de sus dormitorios. A su alrededor se ha creado la suficiente expectación como para que, como suele ocurrir en estos casos, el tercer largo de los australianos deje a un montón de jóvenes insatisfechos, porque su nuevo álbum carece de la inmediatez de su predecesor, aunque, defienden ellos, se trata de un esfuerzo mucho más consistente. Al habla Tim Hoey, guitarrista y bajista del grupo de Melbourne. “Es difícil responder a ciertas expectativas. Para nosotros, lo único importante era plasmar la idea que teníamos desde un principio, crear el tipo de disco que queríamos y, en ese sentido, estamos muy orgullosos del resultado. Hemos trabajado realmente duro para conseguirlo. A partir de este punto, suceda lo que suceda, está más allá de nuestro control. Los medíos, el público… No depende de nosotros e intentamos pensar no demasiado en ello cuando estamos grabando”. Hoey sabe muy bien que el éxito de “In Ghost Colours” también fue algo que escapaba a su control. Si hubiera una fórmula para el triunfo, todos seríamos Lady Gaga. “En el fondo, cada uno evalúa el éxito de forma diferente. Cuando terminamos de grabar ‘In Ghost Colours’ teníamos la misma sensación que tenemos ahora, que habíamos hecho un buen trabajo. Para nosotros supuso un paso importante respecto a nuestro debut, y es evidente que nos permitió llegar a un público más amplio”. De hecho, Cut Copy, el trío que Hoey comparte con Dan Whitford y Mitchell Scott (y que acaba de convertirse oficialmente en cuarteto con el fichaje de Ben Browning), se han pasado la mayor parte de los últimos años de gira, hasta el punto que a la hora de grabar la continuación de su segundo álbum decidieron que la mejor opción era volver a casa y encerrarse durante un tiempo alejándose de la presión. “Encontramos un antiguo depósito abandonado en una zona industrial. Llevamos allí todo el equipo necesario para la grabación. Es un lugar apartado. Podíamos estar tranquilos y a la vez trabajar sin la presión que supone pensar que estás en un estudio muy caro mirando la hora. Allí estábamos aislados del resto del mundo y pudimos trabajar sin preocuparnos demasiado del tiempo”.
El grupo tenía una idea clara de qué tipo de disco quería. “Teníamos la idea de crear un álbum muy hipnótico. Hablábamos de reimaginar el sonido de Cut Copy, destripando las sonoridades del anterior disco, y empezar de nuevo, concentrándonos especialmente en la percusión. Sobre todo queríamos darle a las canciones un sentido unitario”. A partir de allí, la banda estuvo experimentando con diferentes opciones que se han traducido en un mayor colorido rítmico: ritmos tribales y exóticos, incontenibles ramalazos pop, que se baten con las consabidas influencias de sus anteriores trabajos. “En cierto sentido, la introducción de estos nuevos ritmos fue un proceso lógico. Siempre nos han influido la música de los ochenta, artistas como Talking Heads o Paul Simon, que ya usaron este tipo de percusiones. Nuestros gustos musicales nunca han sido precisamente restrictivos y cuando llega el momento de componer tomamos la inspiración de aquí y de allí. Otra influencia importante durante la concepción de ‘Zonoscope’ fue la película ‘Fitzcarraldo’ de Werner Herzog, que está ambientada en el Amazonas”. Hoey comenta que la intensa agenda de conciertos del grupo también contribuyó a la idea de crear un universo particular para su tercer álbum. “Pasamos muchas horas juntos, comprando discos, escuchando música… Además, es evidente que tocar casi cada noche te convierte en mejor músico y contribuye a desarrollar un lenguaje como banda”.
En realidad, “Zonoscope” no supone en absoluto una ruptura con su pasado sino más bien una ligera reorientación. Puede que por el camino hayan perdido la efervescencia de canciones como “Hearts On Fire”, pero este tercer disco no se queda corto en efectividad y aporta necesarias novedades a lo que Cut Copy proponen. “Debes ser cuidadoso cuando experimentas”, explica Hoey. “Hemos estado mucho tiempo improvisando y probando cosas nuevas, pero sin perder de vista en ningún momento que lo más importante eran las canciones y de qué manera estas iban a encajar en el álbum. Nos hemos preocupado mucho de crear un disco consistente”. En ese sentido, las composiciones de Dan Whitford siguen debatiéndose entre la contagiosa vitalidad de lo instrumental y la melancolía de las palabras, seña de identidad de los australianos. “Nuestra música contiene elementos que pueden parecer contradictorios: ritmos festivos que invitan al baile y progresiones potentes, a la vez que letras muy tristes en ocasiones. Es simplemente nuestra forma de escribir”. Al principio de nuestra conversación, Hoey se ha disculpado de antemano por si sus respuestas resultaban demasiado espesas. “Acabamos de volver de Nueva York y Los Angeles y todavía tengo un ligero jet lag”, comenta. Así que le pregunto si en sus planes está seguir actuando tan asiduamente como han hecho durante estos últimos años. “Sí, los próximos doce meses van a ser más o menos igual. Durante 2011 estaremos la mayor parte del tiempo de gira, aunque queremos parar de vez en cuando para volver aquí y grabar. No nos gustaría volver a estar tanto tiempo sin material nuevo. De hecho podríamos publicar un disco nuevo dentro de un par de meses porque han quedado muchas canciones fuera de ‘Zonoscope’. Nos gustaría encontrar el momento y la forma de publicar parte de estas canciones y hemos pensado en la posibilidad de hacerlo en formato EP agrupándolas según el sonido”. “No pasamos suficientemente tiempo aquí como para sentirnos parte de una escena”, responde cuando le pregunto sobre el panorama musical australiano y el lugar que Cut Copy ocupan en él. “Estamos mucho tiempo de gira y eso supone que no estamos en contacto con la escena local tanto como antes, aunque siempre que volvemos a Australia lo pasamos realmente bien yendo a conciertos y saliendo por ahí. Melbourne es algo así como la capital cultural del país, es un lugar bastante guay. Al menos a mí me lo parece. No me imagino viviendo en otro sitio”.