“No intentamos revivir el pasado o copiarlo”
Entrevistas / Pixies

“No intentamos revivir el pasado o copiarlo”

JC Peña — 25-09-2019
Fotógrafo — Archivo

Beneath The Eyrie” (Infectious/BMG, 19) es el tercer disco de Pixies tras su resurrección, el séptimo si contamos los que grabaron entre 1988 y 1991. Un trabajo crepuscular y con argumentos, pero inevitablemente a la sombra de su prodigiosa etapa juvenil.

No obstante, siempre es un placer conversar con Dave Lovering, el relajado y jovial batería de un grupo a punto de embarcarse en una gira mundial con no pocas fechas ya completas. Dave resalta la integración de la bajista y cantante Paz Lenchantin y subraya que son un grupo “viable” que ya no siente la presión de su legado. Este otoño le veremos disfrutar de sus hits y de las canciones nuevas, en Barcelona, Madrid y A Coruña.

(Puedes consultar las fechas de la gira al final de esta entrevista)

Hablé contigo con motivo de la salida de “Indie Cindy” (13). ¿Qué dirías que ha cambiado para el grupo en estos años?
En realidad no ha cambiado gran cosa, más allá del cambio de formación, con la entrada de Paz Lenchantin, nuestra bajista. Pero nuestra mentalidad como grupo no ha cambiado mucho desde “Indie Cindy”. En aquel momento sabíamos que, por encima de todo, teníamos que ser una banda viable para grabar nuevo material. Y me parece que ha sido lo mismo desde entonces. Es la ética de trabajo con la que acometimos “Indie Cindy”, luego “Head Carrier” y ahora “Beneath The Eyrie”: esto es lo que hacemos, eso es lo que hace un grupo. Somos viables, grabamos discos y tocamos. Sinceramente, no creo que haya cambiado gran cosa respecto a lo que pensamos sobre nosotros mismos o la música nueva que sacamos. Es una progresión natural de lo que hacemos.

“Hablamos con el productor de que sería bueno tener un filo más oscuro”

Hablando del disco, me ha parecido que tiene un tono más oscuro o melancólico. Además, obviamente, está la portada negra. ¿Crees que es así y hay alguna razón?
Sí, pero no creo que fuera una fórmula o que pensáramos en hacerlo así de una forma totalmente consciente. No puedo hablar por Charles, que es quien compuso las canciones, pero creo recordar que hubo una conversación con Tom Dalgety, el productor, en la que hablamos de que quizá sería bueno tener un filo más oscuro. No sé si eso influyó en la composición, pero de lo que estoy seguro es de que al grabarlo en un lugar remoto en invierno, en una vieja iglesia, eso nos influyó (risas). Es difícil de decir, porque ocho o nueve canciones ya las habíamos hecho en la fase de preproducción, y luego compusimos otras cuatro o cinco en el estudio. Esa combinación fue la que nos llevó a esta mayor oscuridad, pero fue una coincidencia.

La cuestión es que en los títulos y las letras hay varias referencias a cementerios, la muerte…¿dirías que el tema de la muerte atraviesa todo el disco, o hay algún tema específico que os inspiró?
Me cuesta decirlo: no sé si Charles tenía estas referencias, no suele hablar de ello fácilmente. Existe la posibilidad de que fuera el ambiente que nos rodeaba en esa iglesia perdida lo que influyó. Posiblemente fuera así, pero no puedo decirte algo concreto al respecto.

Tengo entendido que hay una historia curiosa en relación al título del disco (traducido: “Debajo del nido del águila”), ¿verdad?
Correcto. Si salías de la iglesia y te metías por detrás, en dirección al bosque, en lo alto de un árbol altísimo había un nido de águilas. Era una pasada, el primer nido de águilas que veía en mi vida, y a mí me encantan las aves de presa (risas). Adoro a los búhos, halcones y todo eso. Era alucinante. Y nos llevó a titular el disco así, porque “Eyrie” es otra palabra para definir un “nido de águilas”. Porque debajo del nido estaba la iglesia.

Vaya. ¿En qué lugar remoto estaba el estudio?
En el norte de Nueva York, en la Costa Este. De hecho, no estaba lejos de donde se hizo Woodstock.

Éste es el tercer álbum que sacáis desde vuestro regreso. Me pregunto si cuando vais a poneros a grabar un nuevo trabajo os pesa el legado de vuestros primeros discos, que para mucha gente son algunos de los mejores que se han hecho en cuanto a rock alternativo. Me parece que es una carga muy pesada de llevar…
“Indie Cindy” fue bastante duro porque era el primer disco que hacíamos tras nuestro regreso. Habíamos estado siete años tocando sólo los clásicos…Así que cuando nos pusimos con él, estábamos un poco asustados porque sabíamos que la gente iba a hacer comparaciones. Pero la cuestión es que una vez hicimos “Indie Cindy”, “Head Carrier” y “Beneath The Eyrie” fueron muy fáciles, porque todo el miedo que teníamos lo gastamos en aquél (risas). E insisto: no tratamos de aferrarnos a una fórmula o a cosas del pasado, es donde estamos ahora mismo. No estamos intentando sonar como antes. Es decir, sonamos como antes, pero no tratamos de revivir el pasado o hacer algo para copiarlo.

Pero cuando estáis trabajando en un disco, ¿sentís presión? ¿Os presionáis vosotros mismos para no defraudar esas expectativas?
Una vez acabamos “Indie Cindy”, toda la presión se había ido. Fue el único disco con el que fuimos conscientes de esa presión. Era la primera vez que hacíamos algo así, hacer un disco después de mucho tiempo. Y sé que la gente también va a comparar “Head Carrier” y este nuevo con los primeros, pero ya no nos preocupa. La única presión que nos ponemos es asegurarnos de que me aprendo las canciones y las toco como es debido en el estudio (risas).

“La única presión es asegurarnos de que me aprendo las canciones y las toco como es debido”

¿La manera en que trabajáis las canciones sigue siendo similar a la de los viejos tiempos?
Oh, sí, es básicamente igual. Charles viene con la canción, nos la presenta, y nos ponemos a tocar sobre ella hasta que la dominamos. Debo añadir que en este disco Paz Lenchantin, que es una bajista maravillosa, tuvo mucha más influencia.

Perdona por interrumpirte, pero ésa iba a ser precisamente mi siguiente pregunta…Hasta canta un tema (“Los surfers muertos”), y me ha dado la impresión de que está muy integrada. ¿Cómo de importante es su contribución a día de hoy?
Es maravillosa. Yo diría que su contribución es muy grande. En “Indie Cindy” fue una historia muy diferente (todas las canciones, menos una, todas fueron grabadas por el bajista de emergencia Simon Archer, alias Ding)…llevamos con Paz yo diría que seis años y está a tope, sabe lo que es el mundo de Pixies, nos quiere, la queremos, y es parte de todo ello. Como bajista es tan competente que me obliga a tocar mejor, porque no quiero hacerle pasar vergüenza (risas). Sus habilidades han contribuido un montón al disco. Y además, es surfer, así que el rollo surfero asoma en algunas canciones como ésa.

¿Todos sois surfers?
¡No, es la única!

Hay una canción que me ha gustado particularmente: “Daniel Boone”, la penúltima. ¿Qué me puedes de decir de ella?
Es una de las que sacamos en el estudio. Estuvimos trabajando en ella como dos días desde que nos pusimos todos juntos. Y de nuevo, no puedo hablar por Charles como compositor, pero me sorprende que viniera con esa canción (risas). No creo que sea un cambio respecto a muchas de las cosas que hacemos, pero aunque no la hemos tocado en directo y es ahí donde se hará mejor y mejor, tiene algo distinto y es muy divertida de tocar. Estoy de acuerdo contigo: me gusta mucho. Y seguro que va a mejorar cuanto más la toquemos.

Desde el arte de todos vuestros discos, siempre habéis habitado en un mundo extraño que es totalmente vuestro y donde estáis cómodos. ¿Cómo de importante sigue siendo manteneros en los márgenes de ese universo?
No sé si es importante que vivamos en ese mundo, lo que sé es que tenemos una relación muy especial con Vaughan Oliver, el artista. Ha hecho el arte de todos los álbumes que hemos hecho y seguimos con él porque nos gusta lo que hace. Le pasamos el disco antes de que salga y le dejamos que haga lo que quiera. No tenemos ni idea de lo que va a salirle y normalmente nos encanta. ¿Representa eso que hace a los Pixies? No lo sé, pero es lo que sale de su mente al oír las canciones.

Como uno de los grupos más innovadores que han existido, ¿creéis que sigue habiendo margen para hacer cosas distintas en el rock alternativo?
Mmm (larga pausa), lo curioso es que sólo oigo lo que podrías considerar música alternativa en Satellite Radio, y sí que oigo a grupos que tienen como el mismo click que nosotros, en cuanto al género. Pero no es nostalgia. En cuanto a la innovación…no lo sé, me cuesta decirlo. Me veo como un padre, en el sentido de que a los padres les gusta la música vieja. Quizá me pasa lo mismo: me cuesta oír la música de mis hijos. Puede que sea “música alternativa”, pero no me gusta (risas). Pero en fin, puede que sea buena. Nosotros pensábamos que era bueno lo que hacíamos al principio. Estoy seguro de que hay “música alternativa” o como se llame hoy, que es buena.

Además, se puede oír vuestra influencia en bastantes grupos jóvenes, ¿no?
Supongo que es así. El problema es que como yo mismo estoy en la posición de tocar en Pixies, no lo puedo saber, ni siquiera me doy cuenta. La gente me tiene que decir: “Oye, ¿has escuchado a estos, que suenan como vosotros?”. Sé que algo de eso hay, claro.

Una curiosidad: ¿mantenéis el contacto con Kim (Deal), habéis escuchado su disco del año pasado?
No, la verdad es que perdimos el contacto y no hablamos desde hace mucho tiempo. No he oído su último disco.

Vaya. Estáis preparando un tour enorme. Ahora que tenéis otro disco nuevo, ¿os va a costar elegir el repertorio?
Llevamos varios años, yo diría que cinco o seis, sin hacer el típico set-list de una hora y media o dos horas. Sabemos cuál va a ser la primera canción, y a partir de ahí lo vamos decidiendo sobre la marcha. Hemos decidido prescindir del set-list. Y la razón es que a día de hoy tenemos entre setenta y ochenta canciones. No podemos tocarlas todas, claro. Ahora podemos tocar todas las de “Beneath The Eyrie”, pero también están todos los clásicos, las que quiere oír todo el mundo: “Here Comes Your Man”, “Where Is My Mind”…todo eso. Y lo que hacemos es que tenemos una lista con todas las canciones en el escenario, y todos vamos con monitores de oído: Charles tiene un micro y nos puede hablar, así que vamos improvisando canciones o grupos de canciones. Es más divertido, cada concierto es diferente. Escogemos las canciones según vaya yendo el concierto y cómo nos sintamos. Y cada noche es diferente.

“Hemos perdido el contacto con Kim, hace mucho que no hablamos con ella”

Para ir terminando…en la otra entrevista me decías que te habías hecho mejor batería. ¿Te sientes igual? No sé si sabes que eres un batería muy influyente, aunque no s reconozca lo suficiente…
¡Gracias! Sí, los años me han hecho mejor. Llevo más y más tiempo tocando y practicar es lo que tiene. Pero tengo que añadir otra cosa: ya lo he dicho antes, pero desde que Paz entró en el grupo, es tan buena bajista que me ha obligado a mejorar para no dar la nota. Tuve que dar un paso adelante como instrumentista. Lo único que podría preocuparme es la edad: me estoy haciendo mayor, y necesito mucha más preparación. ¡Estoy sorprendido de seguir en ello y muy feliz de que funcione!

¿Cómo os han afectado los cambios tecnológicos en cuanto a la manera de vender música hoy?
Es interesante porque cuando volvimos en 2004 nos involucramos en el proceso al vender nuestros propios DVD con descarga: habíamos entrado en una nueva era. No creo que las cosas hayan cambiado tanto para los grupos. Es básicamente lo mismo. Tienes que hacer lo que haces y darte a conocer con buenas canciones. Lo que sí ha cambiado es que ahora tienes que ser un grupo enorme, enorme, para que una discográfica se fije en ti. Para compensar, tienes las redes sociales y medios como Youtube, que te permiten sacar tus cosas directamente. Hay muchos más vehículos para darte a conocer que antes, pero también hay muchísimas más bandas, precisamente por eso. Hay que buscar mucho para encontrar cosas interesantes, pero lo bueno siempre acaba emergiendo. A nosotros no nos afecta mucho esta situación: giramos y tocamos como banda consolidada, pero no sé cómo es para otros grupos.

AGENDA
Fecha Ciudad Recinto Hora Precio
miércoles 23/10/19 Barcelona Sant Jordi Club 21:00 50€
jueves 24/10/19 Madrid La Riviera 21:00 Entradas agotadas
sábado 26/10/19 A Coruña Coliseum / A Coruña 20:00 Entradas agotadas

 

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