Oliver Ackermann es el motor y el cerebro de A Place To Bury Strangers, a quienes se suele describir como la banda que toca a mayor volumen de New York. Hasta ahora se le conocía por ser el diseñador y fabricante de los pedales de distorsión Death By Audio, utilizados por artistas tan dispares como Godspeed! You Black Emperor, Wilco, Arcade Fire o U2. Aun tienen fresco “A Place To Bury Strangers” (Killer Pimp Import, 07).

De todo lo aprendido trabajando para ellos y también al frente de la desaparecida formación Skywave. El caso es que hace poco ha publicado “A Place To Bury Strangers”, un primer larga duración que nos recuerda lo bueno que tuvieron los años del shoegazer. Un disco que se disfruta, aunque duelan los oídos. “Que a la gente le guste el disco me da fe en que vamos en la dirección correcta. Creo que hemos hecho un gran trabajo aunque hay partes que tendríamos que haber trabajado más antes de publicarlo”.

“La única importancia de tocar muy alto es conseguir que la audiencia se sumerja en lo que está viendo y escuchando”

Más trabajado o menos, el caso es que A Place To Bury Strangers hacen un ruido de cojones. “La única importancia de tocar muy alto es conseguir que la audiencia se sumerja en lo que está viendo y escuchando. Nuestro directo busca lo mismo con proyectores y luces que con el sonido. No queremos ser quienes toquemos más alto, sino sentirlo”. De todos modos, como ya ocurría en el debut discográfico de The Jesus And Mary Chain, por poner un ejemplo claro, la maraña de feedbacks no impide paladear unas canciones que tienen su alma. “Bueno, es que debajo de todo ese ruido hay canciones pop. Me gustan las buenas canciones y en el fondo eso es lo importante. Si suenan ruidosas es porque quiero que la gente las escuche así, con texturas, misterio, densidad… Lo cual no significa que no puedan funcionar de otra forma, porque todos los temas son realmente simples cuando los desnudas y siguen funcionando. Algunas, de hecho, se escribieron partiendo de una acústica o de un teclado”. En todo caso, A Place To Bury Strangers no buscan sonar revivalistas, sino expresarse de la forma que más les contenta. Y eso pasa por recordar a Spacemen 3, My Bloody Valentine o muchos otros. “Nunca he pretendido recuperar un sonido, pero es complicado huir de las influencias que tienes. Si crees que algo suena a copia, entonces me sabe mal. Me enamoré de esos grupos cuando era un chiquillo, pero ahora los veo como un reflejo del pop clásico que se escribía durante los cincuenta y los sesenta, el de The Crystals, Shangri-Las, The Beatles o Del Shannnon, pero llevándolo a un sonido más desconocido e inclasificable”. En todo caso, en unos meses les tendremos en España formando parte del Primavera Sound, así que allí veremos si son capaces de tocar al once como Spinal Tap. “Llevo mucho tiempo tocando muy alto, así que solamente me queda tocar aún más alto”.