El dueto alemán Modeselektor saca la bestia a bailar con su nuevo trabajo en ocho años, Who Else (Monkeytown Records, 19). Treinta y cuatro minutos que nos devuelven la cara más hedonista y gamberra de estos guardianes de la electrónica del nuevo milenio. Este mes de julio podremos verles nuevamente en directo en el Bilbao BBK Live (Kobetamendi, jueves 11 julio).

Aquellos que pensaban que, tras hallar la receta del sould out y del beneplácito unánime de crítica y público con su proyecto paralelo Moderat, Modeselektor raramente retomarían su faceta más underground, se equivocaban. La dupla de productores formada por Sebastian Szary y Gernot Bronsert no solo recupera el proyecto que los situó con su debut Hello Mom! (BPitch Control, 10) en mitad del último gran seísmo del techno –la vertiginosa e hiperactiva escena berlinesa de principios de milenio–, sino que lo hace con un álbum de una madurez sonora aplastante con el que vuelven a sus raíces sin decaer un ápice en la repetición de fórmulas.

Ocho años después de su último lanzamiento, Who Else llega como un soplo de aire fresco para el género. A lo largo de su minutaje, hip-hop, grime, dubstep o el techno más afilado dialogan entre sí en un espectro en el que apenas se atisban límites entre estilos. Y esto, claro, lleva su tiempo. “Nos hemos tirado alrededor de dos años en terminar el disco. Tuvimos incluso que reducir el número de Dj sets porque nos era imposible meternos en el estudio. También, cuando trabajas con colaboraciones, cuadrar agendas se hace más complicado”, explica Szary al otro lado del teléfono. Salpican este álbum featurings del rapero estonio Tommy Cash, la última joya del UK hip hop Flohio y el productor latino de breakcore y amigo del dúo Otto Von Schirach. “El single Who lo empezamos a producir en una habitación de hotel en Barcelona 2016. Garnot tenía ya finiquitadas las líneas principales, batería y bajos y, ya una vez casi acabado el tema fue cuando descubrimos a Tommy Cash”, apostilla.

A esto hay que añadir el tiempo que el dueto ha vertido en los últimos años en el proyecto que comparten con Apparat. “Justo después de terminar la gira de nuestro anterior álbum, nos pusimos a trabajar en el segundo disco de Moderat. Nos costó mucho decidir qué hacer, si retomar Modeselektor o seguir con el proyecto con Sascha (Apparat), y eso fue básicamente lo que hicimos. Apenas terminamos la gira, y, ‘¡Oh dios, un tercer disco con Moderat!’. Es normal que necesitáramos un par de años para ‘escapar’ de ahí (risas). Poner en cuarentena tu faceta creativa más personal no es fácil. “Se entremezclaron muchas emociones y dudas cuando decidimos postergar nuestro proyecto tanto tiempo. Súmale, además, que cada uno de nosotros tenemos ahora dos hijos y que nos hemos mudado a las afueras de Berlín”, apostilla.

“Mientras producimos solo pensamos en lo que estamos haciendo, ni siquiera en los títulos”

Lejos de tratarse de un disco conceptual, la cuarta referencia de los berlineses –sin contar su serie de recopilatorios Modeselektion– se presenta al mundo como un puñado de canciones donde lo que de verdad cuenta es el plano puramente musical. “Mientras producimos solo pensamos en lo que estamos haciendo, ni siquiera en los títulos. Se nos ocurrió llamar al disco 4, pero es justo lo que habíamos estado haciendo con Moderat. También Apparat había tomado la vía fácil en su último disco, titulándolo LP5 (19). Como no queríamos repetirnos, hicimos una lista con unos cincuenta nombres cortos sin mucho sentido que se nos iban ocurriendo. Un día, en una entrevista, un amigo vino al estudio y dijo: “Sois lo únicos que podríais hacer un disco como este. ¿Quién si no?” (Who else should do it)”. Y de ahí, Who Else, cuenta.

Sobre el proceso de creación a dos, Szary lo tiene claro: “Desde luego es más fácil a tres”, dice con una risa socarrona. Pillamos la indirecta. “Sobre todo en la toma de decisiones. Cuando no trabajas solo, es muy importante cómo te tomas el tiempo que pasas en el estudio. Nos gusta que nuestro espacio de grabación sea un lugar abierto, al que puede venir gente y darnos su opinión o echarse unas birras. Nuestro estudio está en un complejo de estudios de Mitte (Berlín), muy cerca de Kreuzberg, donde también graba gente como Marcel Dettmann, quien venía cada día a tomar café o a recogernos para dar una vuelta –¡airearse de vez en cuando es fundamental! Además, como Garnot no fuma, no me queda otra que salir fuera a echarme los cigarrillos”, dice.

El estudio de Modeselektor, además de un lugar de intercambio de ideas, es, como pueden imaginar, un edén para cualquier friki de la producción. Sintetizadores antiguos, una TR-808, procesadores de audio varios o un sistema modular al que han dado especial uso en la creación de este álbum. “Casi todo lo que se oye en el disco proviene de instrumentos externos. Solo para mezclar o incluir arreglos pasamos al ordenador”, comenta. Aunque en ocasiones, también el azar juega sus fichas. “El corte Wake Me Up When It’s Over surgió a partir de una grabación que se hizo sola capturando el sonido ambiental de nuestras voces. Luego, le pusimos un efecto de autotune de una app que tiene Gernot en su móvil”.

El de Modeselektor ha sido desde sus comienzos uno de los nombres recurrentes en la programación de la noche berlinesa, una escena que siempre se ha caracterizado por servir de escenario al underground mundial. “La nuestra es la tercera generación del techno desde su nacimiento en Detroit en los años ochenta. Hemos conseguido conectar a personas de diferentes partes del mundo alrededor de un sonido, y Berlín ha tenido mucho que ver en la creación de ese punto de cohesión. Sigue siendo un imán para todos los amantes de la música electrónica, y digo ‘música electrónica’ porque no se trata ya solo del techno como se conocía antes. Muchos creen que el sonido de la ciudad sigue siendo el que escuchas en Berghain, pero no es más que una ínfima parte de todo lo que hay fuera. En realidad, el sonido de Berlín no es sino la mezcla de un montón de estilos e influencias como resultado del intercambio cultural y de un cruce de gente de todo el mundo que no ha dejado de crecer en la ciudad”, explica.

“La nuestra es la tercera generación del techno desde su nacimiento en Detroit en los años ochenta

Cuando le preguntamos sobre la escena electrónica actual, la mitad de Moderat se muestra reticente. “Puede que al techno le queden diez años de vida; algo tiene que cambiar. Se necesita una mayor experimentación y reinvención; nuevas estructuras, dinámicas. Hay muchos sellos que siguen anclados en el mismo sonido de hace veinte años, y artistas –o mejor dicho, las superstar del techno– que se repiten constantemente para dirigirse a un mayor público. Básicamente porque aunque algunos consumidores de música electrónica sigan comprando discos, descubriendo nueva música en streaming o asistiendo a conciertos o a fiestas, el ochenta por ciento restante ha dejado de ‘pensar’ en el techno con el interés de antes. Hay mucha copia, todo recuerda a algo. Es parte del juego. Tengo la impresión que la mayoría de temas que se lanzan hoy tienen solamente un mes de vida”, dice para seguidamente quitarle hierro al asunto: “En todo caso, creo que podré vivir con ello”.

Moderat, fin de la primera etapa

Con únicamente tres discos –y a pesar de algún que otro comentario por parte de sus diferentes partes apuntando a una posible disolución del proyecto–, Moderat han sabido hacerse con un lugar privilegiado entre los cabezas de cartel de los line up de festivales de todo el mundo, con una fórmula basada en la democratización y la fusión con el pop de una electrónica de baile que seguía confinada al otro lado del mainstream. A día de hoy, sus miembros piden al unísono nuevas vías de experimentación en el sonido de la formación. “Moderat es un proyecto que pretende ser accesible, todo es más simple en cuanto a estructuras y, por supuesto, seguimos varias fórmulas. A veces es como trabajar en línea recta, sin salirnos mucho de la zona de confort”, dice Sascha Ring (Apparat) desde su nueva residencia en Los Ángeles. “Es quizás por ello que últimamente he necesitado explorar por mi cuenta y ser más friki cuando compongo como Apparat. Son dos mundos separados”, zanja.

Pero, ojo, esto no es más es un punto y aparte. “Moderat no ha muerto, solo necesitábamos un descanso para poder redefinir el sonido del proyecto. No queremos encerrarnos en el estudio para volver a hacer el mismo disco. Seguro que a la gente le gustaría, pero creo que es mejor dejarlo madurar un tiempo”, dice Sebastian Szary.