Nuestra identidad no se construye a través de un único elemento. Es por ello que el mostoleño de ascendencia ecuatoguineana no se ha limitado a su característico sonido club para contar su realidad. “Siento que en ‘Negras Malas’ he puesto un poco todo. Le he dado ese toque electrónico, pero hay muchas cosas que son muy nostálgicas también, que son tal vez como un rock o un indie-pop mucho más identificables. Luego, dentro de ese mundo, hay takes mucho más electrónicas como ‘En Tu Zona’, ‘Na Na Na’ y ‘#EstadoEspañolNoTanBlanco’, que son también los deep cuts del álbum. También está ‘Pensamiento Negro Radical’, en la que, de repente, utilizo drum & bass como en la mixtape anterior… Una cosa que me gustó mucho de cuando Beyoncé sacó ‘Cowboy Carter’ es que dijo: ‘Esto no es un álbum de country, es un álbum de Beyoncé’. Entonces mi mánager me dijo: ‘Es que el género de Megane Mercury es Megane Mercury’”.
"Cuando he intentado escribir canciones al estilo ‘Negras Malas’ es como que ya casi que ni me sale”
A pesar de la diversidad, el artista tenía claro que para que su discurso llegue a alguna parte debe ser consciente del mundo que le rodea. “Sabía que si había una canción en la que no dijera ningún taco ni dijera ‘Negras Malas’ iban a pasar cosas que han pasado, como estar en una lista de Spotify. Sabía que esas canciones pop, aparte de que me hacían ampliar ‘Negras Malas’, me podían funcionar para un público que tal vez le sea más accesible de entrar en mi música a través de sonidos un poco más dulces. También es un poco jugar con los límites de la performance y ver hasta dónde puedes apretar la tuerca”.
Entre la estridencia y la gentileza, Mercury se desliza sin riesgo de caída a través de tres sentimientos de los que nace su música. “Uno juega mucho con la agresividad y como hiperbolizarla. Luego tengo una parte más triste y otra más tierna. Siento que soy bastante explícito por lo que digo todo el rato. Ser explícito es mi marca más que otra cosa. Realmente he respondido al momento de mi vida en el que estaba”. Aunque ha llovido mucho ya desde aquel entonces. “El disco representa mucho a mis veinte años, pero ahora que voy a cumplir treinta siento que ya no estoy tan ahí, incluso cuando he intentado escribir canciones al estilo ‘Negras Malas’ es como que ya casi que ni me sale”.
La razón no es otra que la precariedad en la que se ven sumidos los artistas emergentes. “Simplemente no tenía pasta y no lo podía sacar”. Además, entiéndase la ironía, ¿Quién va a confiar su dinero en un maricón racializado de Madrid Sur? “Incluso ya moviéndome en entornos artísticos y ese moderneo de Madrid, al venir de un barrio he notado ese momento elitista que me hacía sentirme como un puto alien. Es un poco también lo que quería transmitir con ‘Extrarradio (Más Fuerte Que El Odio)’, aunque realmente la escribí por una amiga que falleció hace dos años. ‘Más Fuerte Que El Odio’ [de Tim Guénard] era su libro favorito y pensé que recopilaba bastante bien lo que quería contar”.

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