Desde hace más de tres décadas, La Mar de Músicas lleva demostrando que un festival puede ser mucho más que una sucesión de conciertos. Cada edición propone un itinerario y este año ese viaje tiene en Ecuador su principal punto de partida. El festival organizado por el Ayuntamiento de Cartagena ofrecerá 45 conciertos. Veintiuno de ellos serán gratuitos. Una programación que vuelve a convertir a la cita cartagenera en una de las propuestas culturales más singulares del verano español. La respuesta del público ya anticipa el interés despertado por esta edición. Las entradas para el concierto de Rodrigo Cuevas están agotadas y los abonos para el Parque Torres se vendieron en apenas unos minutos.
Ecuador, mucho más que un invitado
La 31ª edición de La Mar de Músicas no se limita a dedicar un foco musical a Ecuador. El país andino se convierte este año en el auténtico eje cultural del festival. Una propuesta que busca acercarse a su realidad desde la música, el arte, el pensamiento y el conocimiento.
La programación ecuatoriana reunirá diez proyectos capaces de mostrar distintas formas de entender la tradición y la modernidad. Desde la folktrónica andina de Swing Original Monks hasta el espíritu festivo de Papaya Dada. Desde el indie pop de Paola Navarrete al rock alternativo de Lolabúm. También estarán la experimentación electrónica de LaTorre y las canciones abiertas a la poesía de San Pedro Bonfim y sus milagros.
Habrá espacio igualmente para propuestas profundamente conectadas con las raíces culturales del país. Es el caso de Humazapas, agrupación dedicada a la preservación de la tradición kichwa. También de Jatun Mama, que combina lenguas indígenas y electrónica contemporánea. O de Margarita Laso, una de las voces fundamentales de la música ecuatoriana. Completa la representación Machaka, uno de los artistas con mayor proyección internacional de la nueva escena del país.
Pero el acercamiento del festival a Ecuador va mucho más allá de los escenarios. Por primera vez en su historia, La Mar de Músicas ha impulsado un curso específico de contextualización dedicado al país invitado. Bajo el título Ecuador, el latido de los cuatro mundos, la politóloga y mediadora intercultural Sara María Cutiopala Alulema ha ofrecido un recorrido por la historia, la diversidad cultural, las lenguas, las tradiciones y la realidad contemporánea del país andino.
La presencia ecuatoriana alcanza incluso la imagen oficial del festival. La artista Mar Figueroa, ilustradora reconocida internacionalmente por sus trabajos para The New York Times o The Washington Post y destacada por Forbes entre las jóvenes creadoras más influyentes del ámbito artístico, firma el cartel anunciador de esta edición. Una obra inspirada en la herencia andina cuya leyenda ha sido desarrollada por el diseñador cartagenero Pepo Devesa.
Geografía de la programación musical de 2026
La Mar de Músicas mantiene intacta su capacidad para convertir Cartagena en un punto de encuentro entre culturas. América tendrá una presencia especialmente destacada más allá de Ecuador.
Desde Brasil llegarán Gilsons, herederos directos del legado de Gilberto Gil. También la delicada propuesta de Mari Froes. Colombia estará representada por Monsieur Periné. Argentina llegará de la mano del elegante pop de Bándalos Chinos. México aportará dos de las voces más singulares del continente. Silvana Estrada y Lila Downs.
La clausura del festival correrá a cargo de Rubén Blades junto a la Roberto Delgado Big Band. El músico panameño regresará a Cartagena para repasar una trayectoria que ha convertido discos como Siembra y canciones como Pedro Navaja o Plástico en piezas esenciales de la cultura iberoamericana.
África volverá a ocupar un lugar central dentro del festival. La apertura contará finalmente con Oumou Sangaré. Una de las grandes voces del continente y una artista especialmente vinculada a la historia de La Mar de Músicas. Junto a ella estarán la gambiana Sona Jobarteh, primera mujer reconocida internacionalmente como maestra de la kora. También la electrónica caboverdiana de Fidju Kitxora. El universo mestizo de Rachid B, la sensibilidad folk de Alice Phoebe Lou. El proyecto Vis a Vis impulsado por Casa África a seleccionado este año Virginie Dembelé, una nueva y ecléctica propuesta llegada de Malí.
Europa tampoco faltará a la cita. La griega Σtella mostrará la cara más contemporánea del pop mediterráneo. Portugal estará representado por Carminho, una de las grandes renovadoras del fado. Italia llegará con dos propuestas especialmente estimulantes. La electrónica expansiva de Mind Enterprises y el universo híbrido de La Niña, querecibe Premio Paco Martín de las Músicas Globales 2026.
La programación nacional volverá a tener un peso destacado. Sílvia Pérez Cruz será la encargada de inaugurar el festival celebrando treinta años de trayectoria artística y presentando nuevo repertorio acompañada por una amplia formación. También pasarán por Cartagena algunos de los nombres más interesantes de la actualidad musical española. María Arnal estrenará su nueva etapa en solitario. Xoel López, Rodrigo Cuevas, Judeline, pablopablo, Bewis de la Rosa, Musgö y María Marín completan una representación que combina veteranía, riesgo creativo y nuevas sensibilidades.
Mención especial merece la presencia de Niño de Elche y Raül Refree, dos artistas acostumbrados a desafiar etiquetas y fronteras estilísticas. También la gira de despedida de La Sra. Tomasa, una de las bandas más celebradas de la fusión estatal de los últimos años. A ellos se suma Gregotechno, una de las propuestas más singulares de esta edición gracias a su particular encuentro entre canto gregoriano y electrónica.
La escena murciana tendrá igualmente una presencia significativa. Hoonine, Sistema Nervioso, Joseluis y El Pantorrillas compartirán cartel con algunas de las figuras más destacadas del panorama nacional e internacional.
Lila Downs y La Niña, premiadas este año
Si hubiera que resumir la filosofía de esta edición a través de dos artistas, probablemente habría que mirar hacia Lila Downs y La Niña. La artista mexicana recibirá el Premio La Mar de Músicas 2026. Un reconocimiento reservado a figuras capaces de tender puentes entre culturas y tradiciones musicales. A lo largo de su carrera, Lila Downs ha construido una obra donde conviven las músicas populares mexicanas, las lenguas indígenas, el jazz y las músicas del mundo. Todo ello acompañado de un firme compromiso con los derechos de las mujeres y las comunidades originarias. Por su parte, La Niña recibirá el Premio Paco Martín de las Músicas Globales 2026. El proyecto de la napolitana Carola Moccia se ha convertido en una de las revelaciones de la nueva escena europea gracias a una propuesta que combina tradición mediterránea, electrónica, pop y experimentación sonora. Un ejemplo perfecto de cómo las músicas de raíz pueden dialogar con el futuro sin perder identidad.
Entre la voz de Oumou Sangaré y la salsa literaria de Rubén Blades cabe casi medio mundo. También las músicas andinas de Ecuador. El nuevo pop español. Las tradiciones mediterráneas. La electrónica africana. Y las nuevas corrientes latinoamericanas. Esa sigue siendo, treinta y un años después, la gran virtud de La Mar de Músicas. Convertir Cartagena en un lugar donde las fronteras desaparecen durante nueve días y donde la música funciona como un lenguaje común capaz de conectar territorios, generaciones y culturas muy distintas. Una idea que este año encuentra en Ecuador una brújula perfecta para seguir viajando.
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