Lo decíamos en el contexto de la reseña del último disco de Buenos Vampiros, “Entre sombras”, de 2024: en Argentina pasa mucho más que una de las escenas urbanas más versátiles del planeta. Al igual que los Buenos Vampiros, desde Mar del Plata, la principal ciudad costera argentina, vienen Tomates en Verano.
Este trío enmarca su sonido dentro de la somnolencia del shoegaze, pero que esta idea no engañe: dentro de una interface de comunicación suave y amable (la voz de Carina nunca sucumbe a las emociones, aunque notarás que está cien por cien inmersa en ellas) estas canciones tienen una columna vertebral sólida, que ofrece solvencia de base para que las melodías queden libres en el éter. No tenemos certeza de si el adjetivo “lánguido” tiene una connotación positiva, pero aquí es algo bueno sin dudas.
El experimentado baterista Pedro Moscuzza es gran parte de esa lógica de seguridad sonora; su amplio currículum en la escena (fue baterista de Gustavo Cerati, su banda Altocamet es un clásico del indie argentino y dirige el sello delicatessen marplatense Casa del Puente) le permite dar exactamente lo que estas canciones y sus compañeros (Carina Monjeau en bajo y voz e Ignacio Gionbellina en guitarras) necesitan en todo momento.
Esta banda sonora formada de neblina oceánica y el estilo de vida de una ciudad que es un hervidero en verano y un páramo de energía opuesta en el resto del año, iluminado por el descanso de la histeria estival, se disfruta de punta a punta. Porque desde las mencionadas y omnipresentes nociones shoegaze nacen proyecciones sonoras que, más allá de invocar otros estilos (pop, darkwave, indie, alternativo), funcionan como un viaje con paradas en la adrenalina (“El Color del Mar” que parece hablarnos en clave dark-surf, “Todo comienza en casa” o la espacial “La Esclava”), lo introspectivo (“Decí Quién Sos” con aires a la magia del Soda Stereo más oscuro, o la luz interior que devela “Algo Común”), lo incidental (“Esto Que Está Pasando” que se escucha como un plano secuencia de una playa desolada en pleno otoño) y lo puramente cancionero (“Desdén”, en la que se abrazan los espíritus de Gustavo Cerati y Kevin Shields o “Pequeñas Cosas” un rock heroico que no ahorra mística post-punk).
A diez años de su disco debut Tomates en Verano reivindica su posición en el under de proyección de Argentina con este ålbum producido por Graham Sutton (Jarvis Cocker, British Sea Power, These New Puritans, Goldie, etcétera) y editado en vinilo y cassette, ideal para poder darle un respiro al frenesí diario y disfrutar de esa rara y encantadora nostalgia que ofrece.

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