Si hay una mujer en Aragón que responde al concepto anglosajón de ‘singer-songwriter’, que no viene a significar exactamente ‘cantautora’, ella es María José Hernández. Una voz y y un corazón que presentan, conjuntamente, su disco más desnudo: ‘Cartas sobre la mesa’.


La primera presentación del nuevo disco de María José Hernández tuvo lugar en el CC Manuel Benito Moliner de Huesca el pasado día 25. El turno de Zaragoza será el 8 de abril, desde el escenario del CC Delicias. Las entradas anticipadas han salido ya a la venta a través de entradium.com sin gastos añadidos. Completan las fechas: Sala Vivaldi de Barcelona (5 de abril), El Bardo Escaldado de la localidad navarra de Mutilva (7 de abril), La Fídula de Madrid (10 de mayo) y la Cotton Club de Bilbao (28 de mayo).
“Espero que el público disfrute del concierto de Zaragoza tanto como nosotros en los ensayos. El lugar elegido no es casual. La Rotonda del CC Delicias tiene para mí un significado especial, ya que fue en este escenario donde, siendo todavía una adolescente, di uno de mis primeros conciertos ‘de verdad’. Cuando aún no tenía ni discos. De alguna manera siento que se cierra un ciclo y se abre otro”.

‘Cartas sobre la mesa’, que puedes escuchar íntegramente bajo estos párrafos, va mucho más allá de un juego de naipes.
“Por un lado es el título de una canción que habla de ese momento en el que no queda más remedio que dar un paso al frente, poner las cartas sobre la mesa y mirar cara a cara porque la verdad se abre paso por delante de mentiras soterradas. Por otro, en un momento en el que lo importante no es ser sino parecer, el valor de las cosas se mide en ‘likes’ y todo se retoca con filtros. Es mi manera de dejar patente que cada canción es un pedazo de verdad, una carta que poner en la mesa, una forma de decir lo que siento y pienso. Siempre he sido una persona introspectiva y reservada y las canciones y el escenario me han dado la oportunidad de hablar sin pudor. Así que no me da miedo desnudarme en las canciones. Lo que se escucha es lo que soy, sin trampa ni cartón. Es lo que hay”.

En el disco conviven canciones compuestas hace poco más de una década con otras recién terminadas antes de grabar el disco. Sin embargo hay una coherencia.
“Los sentimientos son atemporales y las emociones no tienen fecha de caducidad, por eso a ciertas canciones no les afecta el paso del tiempo. Yo no compongo cuando decido grabar un disco, sino que es al revés. Voy escribiendo canciones obedeciendo a mi propio pulso vital y se van quedando en “la casilla de salida”. Cuando veo que tengo suficiente material y, sobre todo, cuando veo que ya toca grabar, reviso todo el material y las agrupo buscando nexos de unión. Es cierto que algunas de las canciones de este disco llevaban más de 10 años esperando su turno. La mayoría ya estaban escritas antes de mi disco de versiones de Labordeta, pero su momento no había llegado. Ahora  ya tengo canciones para otro disco y estoy componiendo otras, pero tendrán que esperar un poco a que ‘Cartas sobre la mesa’ haga su recorrido, porque tenemos muchas ganas de carretera”.

“De alguna manera siento que se cierra un ciclo y se abre otro”

La grabación, por una parte, está realizada en directo y se nota en el resultado final. Por otra, cuenta con musicazos. Queda patente en su sonido.
“Tengo la suerte de poder trabajar habitualmente con unos músicos impresionantes a los que me une una complicidad musical que permite que todo fluya, que no tengas que explicar nada, porque ellos ya conocen perfectamente mi lenguaje. No puedo decir que sea mi disco más personal, porque todos lo son, pero sí que es el más vital y enérgico y no sólo por las canciones, sino por la forma en que ha sido grabado. La grabación se hizo en estudio, pero tocando todos a la vez, como si de un directo se tratara, y eso se nota porque la conexión que se logró entre todos es algo que no sucede siempre, y realmente lo disfrutamos. A mis habituales, Sergio Marqueta y Dani Escolano, se unieron Dani Blesa a la batería y Fernando Girón a las guitarras. La producción ha corrido a cargo de Guigher, que supo entender desde el principio el sonido que buscaba para este disco y redondearlo”.

Piezas musicales sin territorio, edad o condición.
“Al final lo que importa es la canción, lo que cuentas en ella. Supongo que mis canciones tratan temas bastante universales pero siempre desde el prisma de una mujer y de forma sincera y eso quizás hace que conecte con el lado femenino que todos tenemos. Me gusta pensar que las canciones una vez que alguien las escucha, ya no me pertenecen y que pasan a ser parte de todo aquel que las quiera hacer suyas”.

Un álbum de once canciones. Algo muy valiente en una época en la que prolifera lo breve.
“Es cierto que vivimos en un momento en el que los discos tienen una vida muy corta y se nos exige constantemente trabajos nuevos, porque es la excusa para estar de actualidad y tener presencia. Pero yo creo que todo lleva su tiempo y que hay que aspirar a escribir canciones atemporales, no tener prisa. Nunca sabes la vida que va a tener un disco, ni donde va a llegar una canción. Para este tenía bastantes canciones. ¿Por qué economizar?. De hecho unas cuantas se han quedado en la casilla de salida esperando su momento y ya estoy pensando en nuevos proyectos”.

“Como aragonesa me gusta contribuir con canciones a que el aragonés se conozca fuera de nuestras fronteras”

María José ha ganado, hace unas semanas, el premio a Mejor Canción en Lengua Autóctona en los XIX Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical. Y lo cierto es que se le ve muy cómoda cantando en aragonés.
“Hace unos años me invitaron a formar parte de un disco colectivo de canciones en aragonés: ‘Aixena 2’. Lo hice con una canción, ‘Augua que amorta la set / Agua que apaga la sed’. El tema lo tradujo Fernando Bravo. Así descubrí que el aragonés es una lengua tremendamente musical y muy hermosa para ser cantada y también que no solo me sentía cómoda cantándola sino que la canción crecía. Lo mismo ha ocurrido con ‘Pregaria / Plegaria’, que ha sido traducida por Cherardo Callejón y adaptada por Óscar Latas. Como aragonesa me gusta contribuir con canciones a que el aragonés se conozca fuera de nuestras fronteras, porque es desconocido, y en ese sentido es emocionante ver como, cuando he cantado en aragonés en Madrid, Barcelona o Cádiz, la gente, al terminar el concierto, se ha acercado preguntándome por esas canciones en particular. De momento no hablo el aragonés, solo lo canto, pero es muy probable que empiece a aprenderlo”.

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