Tras 15 años al frente de L.A., Luis Albert Segura se toma la licencia de cambiar de tercio y explorar, a través de la música, sus inquietudes más personales. Acaba de publicar “Amenaza Tormenta” (2019): un trabajo en castellano, con nuevas caras entre sus filas y bajo su propia producción.

Ahora L.A. se escribe al completo: Luis Albert Segura. ¿Cuándo sentiste la necesidad de seguir tu camino en solitario?
Ha sido una cosa que ha ido entrando en mí los últimos años. La necesidad de explorar otros campos musicales y darme cuenta de que no tenía la obligación de hacerlo todo con la etiqueta de L.A.. El hecho de sentirte un poco libre de poder aparcar lo que estás haciendo desde hace 10 años y probar otras cosas da dimensión a la perspectiva de la vida y te permite darte cuenta de que el espectro es interminable. Yo me planteé el hecho de tener un estudio en casa sin saber en qué idioma iba a cantar o qué iba a producir, pero sabía que sería en paralelo a L.A. Me apetecía salirme del color y estética que había conseguido con ellos y crear mi nueva película.

“Me he criado escuchando a los Stones, leyendo revistas de música y viendo conciertos. En mi música estaba ese concepto. Ahora eso está obsoleto”.

Cada idioma tiene su tono de voz… ¿Con cuál te identificas al cantar en tu lengua materna?
Creo que similar con el que me he curtido a lo largo de estos años. Lo encuentro tan similar como diferente, es raro. Estoy empezando con esta etapa y yo soy muy de primeras tomas, no he querido pegarme dos años depurando y definiendo. Yo voy a ir depurándome y definiéndome con los discos que saque y me apetece que luego se vea esa evolución y con “Amenaza Tormenta” tenga un punto de referencia para ver cómo ha cambiado mi forma de cantar en castellano, y la forma de ponerle melodía. Iré definiendo este tono de voz con los próximos trabajos.

El hecho de que sea tu disco más personal seguramente te ha causado más de un quebradero de cabeza… ¿Qué ha sido más difícil, plasmar lo que sientes de manera individual o hacerlo en castellano?
Aunque con L.A. diésemos una imagen de banda, los discos los he creado yo solo. Con mi locura y con mi riesgo. Esta vez he estado especialmente solo, ya que lo he producido también yo. El riesgo es total: hasta ahora las canciones eran mías pero lo producía otro tipo. Si el partido se pierde somos equipo por una parte y entrenador por otra; ahora soy ambos, así que el plus de soledad ha estado más presente que en otras ocasiones al producirlo yo.

¿Cómo es trabajar con músicos distintos a los que llevan haciéndolo desde hace 15 años?
Es muy especial. De repente, trabajar con músicos que tienen un bagaje superior al mío, con más años tocando y en la carretera, y trabajar con sus perspectivas e interpretaciones es muy enriquecedor. Sergio Llopis Juandi tiene una forma de tocar muy especial que me flipa y lo he visto tocar durante años y siempre pensé: “yo quiero tocar con este tío”. No sabía ni cuándo ni por qué ni cómo, y de repente es en mi proyecto, con mi música nueva y siendo el batería. Miguel de Lucas tres cuartos de lo mismo: un bajista excelente con una interpretación espectacular con una interpretación muy particular con un sonido muy Höfner -muy McCartney- que se ha convertido en el intérprete perfecto. De hecho, este último sí ha grabado los bajos del disco. Cada músico tiene su personalidad, y eso es parte de lo que yo necesitaba: jugar con más gente y salirme de esa zona de confort y aprender de nuevos integrantes.

¿Qué feedback has recibido por parte de los oyentes a cerca de este cambio de piel en cuanto a estilo e idioma?
El feedback, en el 99’9%, ha sido positivo. Es verdad que ha habido mucho recelo. Es una cosa con la que contábamos ya. Hoy en día se cierra el círculo de tu conocimiento de la realidad a tus redes sociales: el baremo lo haces en base a lo que la gente twitea o dice en las redes. Antes se medía en base a las ventas del disco o los reviews en las revistas; ahora son tus diez mil followers y los 650 comentarios que dejan.
Por ahora lo que yo veo es que el groso de los seguidores del nuevo proyecto son fans de L.A., de ese fanbase que hemos trabajado durante 10 años. Son oyentes que año tras año les hemos dado tortilla de patatas cada día y de repente les damos paella, y ellos nunca la han probado. Estoy en ese punto: la gente está un poco recelosa con el cambio, pero se acabarán de convencer cuando vean a la banda en directo y que esto es un proyecto sólido y que no es una paranoia mía. Esto va a perdurar y se compaginará con L.A. y con todos los proyectos que vengan.

¿Qué debe esperar un fan de L.A. cuando se dispone a escuchar por primera vez “Amenaza Tormenta”, el primer disco de su voz principal expresándose a solas?
Lo que van a escuchar es algo nuevo. Siendo un concepto muy basado en lo que ya había, creo que más que nunca he llevado mis influencias a una grabación mía y he explotado referentes como David Bowie, The Beatles, The Rolling Stones y mucha influencia americana y anglosajona. Todo ello cantado en castellano. No creo que el disco suene a Vetusta Morla o a Miss Caffeina, o a nada que esté ahora en el panorama. Es importante que no se repita la oferta y el abanico te ofrezca distintas opciones.

El oyente se encontrará con un proyecto, dentro de la escena indie, muy diferente que suena añejo, porque es todo muy analógico, orgánico y vintage, pero una oferta novedosa dentro de la escena nacional. Hablando de influencias… ¿Hay algún referente o estilo que no te encajase en tu forma de componer hasta ahora, que en este “Amenaza Tormenta” haya tenido protagonismo?
Sí, sobre todo el concepto de la orquestación, que en el disco tiene mucho peso. He tenido la suerte de encontrar a una persona con la que he encajado a la perfección como es Sergio Llopis Juandi, el arreglista de “Amenaza Tormenta”. Él ha entendido perfectamente lo que quería y cómo lo quería. Ha cogido eso y le ha dado cuatro vueltas más de volumen. Para lo que hacía con L.A., más basado en un directo contundente y con un estilo más rock, la cuerda me ablandaba esa puesta en escena. Ahora me he propuesto darle más peso, incluso darle más volumen que a la voz, cosa que un productor normal no haría por estándares. Yo lo he hecho, al ser el productor. Es un riesgo más a asumir.

De los inicios de L.A. hasta ahora han pasado ya 15 años. ¿Cómo se percibe la música a los 40? ¿Echas de menos algunas cosas de los años noventa?
Ahora la música está denostada. Puedes vivir la música de muchas maneras, pero lo que es la industria, deja tu trabajo al nivel del betún. A mí, multinacionales en EE.UU. me han denegado contratos para trabajar conmigo por los followers que tenía en una red social o por los likes de un vídeo. Cuando ves eso, piensas: “yo no empecé en la música pensando en este ideal”. Con la mentira de las redes sociales y todo aquello que quieres hacer crecer a la gente, si consigues tener 180.000 followers, y aunque hagas una música mediocre, tienes más posibilidades de éxito que otros. Yo no me he criado con eso. Me he criado escuchando a los Stones, leyendo revistas de música y viendo conciertos. En mi música estaba ese concepto. Ahora eso está obsoleto. Puedes ser el mejor artista del país pero solo tener 2.000 seguidores y por ello no tener ninguna posibilidad de entrar en ningún festival. Estamos en un momento muy complejo para el purismo, pero quiero ser positivo y pensar que volverá la esencia original de la música.

¿Aspiras a romper de nuevo las barreras nacionales y extrapolar tu música al extranjero? ¿O es un proyecto que se queda en casa?
Sí que pienso en Latinoamérica y en volver allá, porque he tenido la suerte de viajar hasta allí y tocar en Chile, México o Argentina y ver la inminente respuesta del público, que al acabar el show sientes su calor. También quiero volver con mi familia, para enseñárselo a ellos también. Pero el concepto ya no es el mismo que hace 6 años con L.A., que era como: “vamos a comernos el mundo” y al instante ya te planteabas dónde tocábamos al día siguiente. Ahora me apetece volver tras tocar. Soy padre de familia numerosa y realista. Me apetece tocar, porque es mi vida, pero no tengo esa ansia absoluta de devorar el universo. Ahora lo haría pero con calma, disfrutando el momento, el concierto. Es una cosa que echo en falta no haberlo hecho hace años, que íbamos sin respiración y solo pensando en el mañana. Supongo que eso va un poco con la edad y el momento de tu vida.

AGENDA
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
sábado 12/10/19Palma de MallorcaEs Gremi20:0022 €
jueves 17/10/19MadridJoy Eslava19:0022 €
viernes 18/10/19BarcelonaApolo Sala [2]20:0022 €
viernes 08/11/19ValenciaMoon Valencia19:0022 €
De 07/08 hasta 11/08/19Aranda de Duero / BurgosFestival: SONORAMA RIBERA