Carlos R. Pinto, a quien conocemos artísticamente como Lost Twin, no deja de lanzar material, sea en solitario o respaldando a artistas tan diversos como C. Tangana o María José Llergo. Hoy le entrevistamos para hablar sobre su carrera hasta el momento. Entre su material más reciente están las reediciones de los dos volúmenes de su “Twin Talk” –vía Galleta Records/Lovemonk– o un EP para Breaking Bass.

Los dos discos de la serie “Twin Talk” suponen una producción que hace las delicias de los amantes del ambient y de las atmósferas opresivas en la electrónica. El segundo volumen representaba además una esperada continuación que llegaba tras una etapa de bloqueo creativo y de distintas colaboraciones, siendo especialmente conocidas “Persiguiéndonos” y “Cabernet Sauvignon” con su amigo C. Tangana. Mientras prepara nuevas colaboraciones con artistas como María José Llergo y (muy poco a poco) nuevo material, pudimos charlar un rato con él sobre su camino hasta donde está ahora, su futuro y sus inicios en el rap, pero también sobre prejuicios, tanto hacia géneros musicales como hacia los andaluces y los problemas a los que se enfrentan desde allí para destacar frente a la escena madrileña o catalana. Pero también hay hueco para hablar sobre el Síndrome del Impostor tan conocido por muchos compañeros, sobre el trabajo de otros artistas como SOPHIE o Kanye West, sobre haber colaborado con Paco Alcázar para las ilustraciones del álbum, o sobre el estado actual de la industria musical y cómo “el mercado” influye al artista.


Primero, para ubicarnos un poco. Sé que eres de aquí, pero luego estuviste viviendo en Brighton y ahora entiendo que estás de nuevo en Alcalá, ¿no?
Sí, sí. Yo nací en Alcalá, luego los dos últimos años de Bellas Artes los hice en Barcelona, del 2008 al 2010, y después de eso estuve casi cuatro años en Brighton. Después viví en el centro de Sevilla, cerca del colegio Padre Manjón, y ya luego me vine a Alcalá.

Empezaste a hacer instrumental en 2008 y desde entonces, salvo excepciones, es por donde has seguido, ¿no? ¿Te sientes más cómodo con el ambient y la electrónica experimental que con el rollo más cercano al rap?
La movida es que cuanto más mayor me voy haciendo voy teniendo menos prejuicios, tío, y me gusta más pensar en que soy músico y me puedo adaptar a distintas cosas. Para mí, cada vez las barreras entre géneros están más difuminadas. Empecé con el rap y el hip-hop y me encanta, pero quizás eso es el origen y ahora estoy igual de cómodo haciendo movidas de bandas sonoras o de ambient. No me quiero sentir demasiado atrapado en un género o en una etiqueta. Cada vez veo más que yo hago temas y ya. Lo que mola es tener pocos prejuicios y hacer lo que te apetece.

No sé si tienes ya alguna, quizás en forma de colaboración, pero ¿te has planteado hacer un tema con letra, meter algún vocalista, o incluso cantarla o rapearla tú?
Yo empecé rapeando jovencillo, y de hecho produje muchos temas a raperos, es algo que siempre me ha tirado porque es mi rollo. Me encanta currar con vocalistas, hace unos meses lancé una llamada por Instagram para currar con vocalistas, sobre todo vocalistas femeninas, porque me interesa mucho el timbre. Y a raíz de ahí me han salido colaboraciones muy guays, y la verdad es que eso está muy bien. Es muy solitario hacer discos instrumentales todo el rato (risas) Se puede recibir y aprender mucho de otra gente.

Leí que el nombre artístico viene por el lenguaje de gemelos, pero siempre pensé en otras posibilidades: desde una mezcla entre las series “Lost” y “Twin Peaks” hasta un guiño a Aphex Twin. ¿Es solo por eso o había otras razones?
Pues mira, cuando empecé lo hacía bajo el nombre de Neo, y el sello con el que iba a hacer cosas de Brighton me dijo “mira, Neo está muy cogido, búscate otro nombre”. Y yo tenía un tema que se llamaba “Lost Twin” porque había leído una historia muy interesante sobre gemelos perdidos que no se conocen. Pero nunca le di más historia, fue más que luego me interesó el concepto de los gemelos a través del nombre, y por cosas que los colegas me pasaban a raíz de eso, pero ha sido a posteriori.

En el caso de Aphex Twin, ha sido una influencia bastante palpable en el debut largo de SOPHIE, que apuesta bastante más por el ambient, con unas atmósferas que me recuerdan a las que consigues crear tú en estos dos ‘Twin Talk’. No sé si lo has escuchado, ¿qué te parece su propuesta?
Pues me ha gustado bastante ese disco, me llamó mucho la atención porque yo asociaba a SOPHIE con el rollo de PC Music, que se me hace chirriante a veces. Pero en el disco hay cosas súper guapas. Me flipan algunas producciones, tanto las más industriales como las partes ambient. Me parece un disco muy interesante, ha traído cosas nuevas.

“Hay que perder el miedo a los paréntesis, mucha peña saca cosas por miedo a no estar presente y que se olvide tu nombre”

Leí en una entrevista lo que contaste sobre el bloqueo tras “The Mist” y el interés en ti de un sello súper tocho que preferías no desvelar. Decías que con toda la presión intentabas crear nuevos temas pero ninguno te parecía lo suficientemente bueno. Recuerdo muchos casos de canciones míticas cuyos autores estuvieron a punto de desecharlas, o le parecieron insuficientes, etcétera. ¿Nos falla el instinto creativo o es el propio juicio saboteándonos?
Es lo segundo. Pero totalmente, tío. El perfeccionismo obsesivo es muy destructivo. Cuando leí sobre el “síndrome del impostor” dije “hostia, claro”. Has terminado un disco, ves peña que se interesa por tu curro, y de repente lo que piensas es que vas a defraudar a todo el mundo, que lo siguiente que saques va a ser una bazofia, que vas a quedar en ridículo… y con este sello me pasó eso. Pensé que lo que les enseñara tenía que ser igual de bueno que lo anterior o mejor. Y eso es un pensamiento muy chungo, porque, en realidad, si lo piensas, no es cuantificable qué es mejor y qué es peor. Tiene que ser algo tuyo. Y en lugar de pensar “voy a ser lo que yo hago, que es por lo que me han llamado”, solo pensaba en hacer algo mejor o peor, y al final no cristalizaba nada. El mayor enemigo del artista es su propia cabeza y su deseo de perfeccionismo. Aunque a ver, también te digo que hay que tener un nivel de exigencia alto con lo que uno saca, no puedes sacar cualquier cosa cuando hay tanto fuera, yo no estoy de acuerdo con esa dinámica de sacar mucho todo el rato, prefiero sacar algo bueno y luego estar un tiempo sin publicar nada. Porque veo que esa vorágine es un poco contraproducente y no da tiempo de disfrutar las cosas. Hay que perder el miedo a los paréntesis, mucha peña saca cosas por miedo a no estar presente y que no se olvide tu nombre. Y vale que el mercado funcione así, pero tienes que estar por encima de eso porque es tu propia obra, no puedes estar sacando morralla porque lo dice el mercado… no sé, es aceptable y es respetable, claro, pero a mí no me funciona.

Cuando hablamos de la de vueltas que se le da a algo hasta que dices “venga, ya está, esto es lo que voy a sacar”, me recuerda a lo que hizo Kanye West con el “disco vivo”, que es un poco lo contrario, llevado al extremo.
Eso me parece muy interesante. A ver, a mí Kanye me parece un personaje detestable, cada vez que lo escuchas hablar o las burradas que pone en Twitter te quedas “por favor…”. Pero tiene ideas interesantes artísticamente, y la idea del disco vivo me parece muy interesante. Es como esa frase que creo que es de Paul Válery: “un poema nunca se acaba, solo se abandona”. Puedes decir “vale, he abandonado esta canción ahora, pero, ¿por qué no retomarlo dentro de equis tiempo, cambiar ciertas cosas?”. Que sea un ente vivo me parece interesante como alternativa al disco tradicional, me parece un camino guay a explorar.

¿Has vuelto a tener noticias de ese sello?
Qué va, tío. De hecho les mandé material, pero ya nunca me contestaron. Así que un puto fracaso (risas) Pero bueno, de eso aprendí que no hay que tomarse las cosas tan a la tremenda, simplemente hay que mandarlo, y actuar con un poco más de desparpajo, eso yo lo eché en falta. A veces uno es súper crítico, o bueno, en mi caso siempre es así… soy bastante destructivo con gran parte de mi curro. Y no hay que tener miedo de enseñar las cosas, de ponérselas a los amigos, de mandarlas… no hay que tener tanto miedo, habría que tener miedo de pensar si no somos nosotros mismos lo más contraproducente que le puede pasar a nuestra obra artística. Nuestros temores e inseguridades. Ése es el verdadero peligro, no el hecho de enseñarlo y que mole o no mole. Lo peor es no sacarlo y quedarse así.

Para las ilustraciones has contado con Paco Alcázar. ¿Cómo surgió la idea de currar con él, y qué queríais transmitir con ellas?
Yo a Paco lo admiraba mucho antes de conocerlo, pero le conocí a raíz de que saliese el primer volumen de “Twin Talk”. Lo típico de que te lo compra la peña, te llega el recibo de “tal persona te ha echado cinco euros”, o lo que sea, y me llamó la atención su correo electrónico. Obviamente no puedo decirlo (risas) pero pensé “hostia, parece que pueda ser el de Paco Alcázar”. No estaba seguro, pero quise preguntarle, porque suelo escribirle a la peña que me echa algo, y a él pues de paso se lo pregunté. Me dijo que sí, que había llegado hasta mi disco porque yo le había seguido en Soundcloud, porque él también hace música, que está de puta madre, de hecho. Mal Amigo Records es su sello, y son todo proyectos suyos. A partir de ahí fuimos hablando y nos hicimos amigos. Años después, cuando estaba con Abel de Galleta Records planteando las reediciones, resultó que era muy complicado pasar las portadas de las ediciones originales digitales (que las había hecho yo) al formato físico. Vimos que mejor entregarle ese curro a alguien nuevo, para aportar frescura. Y el primer nombre en que pensé fue Paco, le admiro muchísimo y contaba con que me iba a decir que no porque tiene mil proyectos, pero no solo no dijo que no, sino que además estuvo súper implicado, le hizo mucha ilusión. Para mí eso es quizás lo más valioso que me llevo de haber sacado estas reediciones. A pesar de lo negro que se ve todo y lo frustrante que puede ser en ocasiones, me considero muy afortunado de que la música me haya brindado cosas como ésta. Y en cuanto a qué queríamos transmitir, pues verás… me acordé de una película que se llama “Poto And Cabengo”, un documental francés de Gorin sobre dos niñas gemelas que, por una serie de circunstancias, desarrollan un lenguaje propio. Abel y yo le dimos carta libre a Paco a partir de eso, y él partió de esas dos niñas como fuente de inspiración.

Habías currado con C. Tangana en “C.H.I.T.O.” y “Persiguiéndonos”, pero el año pasado produjiste “Cabernet Sauvignon” para su mixtape, que sacó con el estatus que tiene ahora. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Hay más presión cuando tu colaboración es en un lanzamiento así?
Con Antón es que es gracioso porque a ver, yo le conozco a él y a los demás desde hace siglos, y son mis colegas; entonces cuando esta última vez me llamó tenía, por un lado, muchas ganas de hacer cosas con él, es tu colega y quieres trabajar con él, pero por otro, me daba miedo ahora porque sabía que el tema lo iba a escuchar muchísima peña, y me daba presión que el tema no funcionase, y dijesen “vaya mierda, esto es culpa del tío este con el que ha colaborado” (risas) Pero luego llegué y es que, en verdad, currar con Antón es muy fácil. Piensa muy bien todo lo que hace, y tiene ideas muy claras, pero a la vez te da mucho margen para que le des feedback. Fui a su estudio a Madrid, él me contó su idea, y al día siguiente ya hice todos los arreglos de enlace y ya nos pusimos a currar en el estudio, empezando con una base que yo tenía, y a partir de ahí empezamos a armar más cosas, estuvimos de madrugada grabando y todo. Y muy guay, fue un proceso de los dos casi desde el principio. Que el tema acaba teniendo tres partes es idea de los dos. Yo siempre le digo a la peña con la que colaboro que nunca les de miedo decirme nada ni proponerme nada porque a mí me encanta retorcer un poco todo. No sé, fue muy guay, además Antón tiene discursos artísticos muy interesantes, pero es que aparte es colega, entonces para mí es como si me llama mi colega Iván, son amigos, y a mí me encanta currar con mis amigos.

¿Habéis hablado de más colaboraciones juntos?
Sí, sí. Ahora porque llevamos un tiempo sin vernos, pero sí, él sabe que cuando me llame yo voy a estar ahí. En verdad es que no le pego el toque porque entiendo que está liadísimo, su ritmo de vida no es el mío precisamente (risas). Yo soy mega tranquilo, siempre estoy en casa, ¿sabes? Pero vaya, que cuando él quiera, yo encantado.

He dicho lo de “con el estatus que tiene ahora”, pero es que impresiona, ¿eh? De temas súper underground e incluso la época de “Bolsas” le vemos en apenas un par de años petándolo entre el público generalista español e incluso latinoamericano con Becky G. ¿Cómo ves esa evolución? En el paso al estatus que tiene ahora también ha recibido muchas críticas.
A mí me pasa con mucha música actual que, cuando hay mucho hype, suelo dejar pasar un tiempo para escucharla y meterme yo, entonces hay temas que ha sacado y yo no he llegado a escuchar aún, porque veo que ahora está todo el mundo opinando, y no sé, hay mucho ruido, yo prefiero ver las cosas con perspectiva. Tampoco estoy muy atento a las redes, pero sí sé que está haciendo un rollo más bailable con Alizzz, y eso es guay también. Luego en cuanto a su discurso, pues hay cosas en las que estoy de acuerdo y cosas en las que no, como con todos mis amigos, no sé… mucha peña viene y me dice “¡pues tu colega el Tangana ha dicho no-sé-qué!”, y no lo entiendo, tío, que diga lo que quiera, que tiene su derecho, ¿no? Yo podré estar de acuerdo o no, pero es mi colega, y me parece que si lo dice será por algo. Ideológicamente mis amigos son muy distintos entre sí. Además, que si me tuviese que poner a analizar las letras de toda la gente con la que colaboro, y ver qué me representa y qué no… también te digo, a la peña le encanta el salseo, ¿eh?, y además te pinchan sabiendo que es tu colega. Pero a mí me da igual, no hay que sacar antorchas ni hay que meterse en Internet a cagarse en los muertos de nadie, lo veo tan innecesario… si no te gusta no lo escuches, o no veas la entrevista, etcétera. Creo que la gente se mosquea demasiado por estas cosas, hay demasiado odio.

Hay cosas más importantes por las que mosquearse, ¿no?
Eso es, tío. Hay cosas por las que merece la pena de verdad cabrearse, y no por lo que diga uno u otro, vamos a cabrearnos porque hay peña que no tiene para comer, vamos a cabrearnos por aquellos políticos que nos están jodiendo, vamos a cabrearnos por las hipotecas, pero no por esto.

“Me parece que la gente debería venir a buscarnos a nosotros aquí, la peña que quiera currar con nosotros, que venga a Sevilla. Con la de gente con talento que hay aquí… y que tenemos una riqueza cultural de la hostia”

También te quería preguntar, ¿es más difícil despegar y dar el pelotazo desde Sevilla y, en general, desde Andalucía? O, al menos, más difícil que en Madrid y Barcelona.
Sin duda, sin duda. Le he estado dando muchas vueltas mucho a la necesidad de estar en uno de esos llamados epicentros para poder desarrollar tu carrera, y a mí eso me mata. A mí me encantan Barcelona y Madrid, pero yo estoy super contento, ya no te digo en Sevilla, sino en mi pueblo, y me da rabia que haya que salir de aquí. Le pasa a todas las comunidades que no sean un poco Madrid, Barcelona y dos o tres sitios más. Y a los andaluces nos pasa mucho. Que tú tengas que salir de aquí para estar haciendo bolos… me parece que la gente debería venir a buscarnos a nosotros aquí, la peña que quiera currar con nosotros, que venga a Sevilla. Con la de gente con talento que hay aquí… y que tenemos una riqueza cultural de la hostia. Lo que nos falta quizás es eso, que haya más infraestructura, que haya un respaldo a todo eso, y eso no lo hay. Y la cultura contemporánea no suele ser una de las prioridades. Pero no será porque no haya peña talentosa. En otros sitios tienen que inventarse la escena para sacar un artículo, pero aquí pegas una patada a una piedra y sale muchísima gente con talento.

Entrevisté a Dellafuente sobre esto y me dijo que, además de todos los prejuicios que se tienen sobre los andaluces, sobre nuestro acento y los estereotipos que sacan de ahí, etcétera, influía la centralización, y él notaba que cuando iba a Madrid su carrera avanzaba en una semana lo que en Granada en un año. No sé si has sentido algo así.
Seguramente, sí. Yo creo que tiene bastante razón, aunque yo quiero luchar mi batalla desde aquí. Irme lo consideraría una derrota. Quiero que, si alguien se tiene que llevar un cacho de pasta, se lo lleve mi gente. Además es que hay tanto germen de talento aquí que es una pena que eso ocurra. Habría posibilidades de convertir esto en lo que puede ser aquello, la riqueza cultural la tenemos, pero tenemos que creérnoslo más. Estamos acostumbrados a no creérnoslo, a que se mofen de los andaluces, a que nos tomen por el pito del sereno, a que los personajes andaluces que más se conocen sean los graciosos, los catetos, etcétera. Y parece mentira que en la época que estamos la peña siga con ese sambenito cuando vas fuera y ven que eres andaluz.

Por último, colaboraciones aparte, ¿hay noticias sobre tu siguiente proyecto? ¿Estás preparando nuevo material?
Sí, pero lo tengo como muy de fondo. Me lo estoy tomando con mucha calma, lo voy haciendo también como terapia, cuando necesito hacer algo que yo sé hacer bien. Hay un sello que ya está interesado en sacarlo conmigo, a ver qué pasa, aunque no puedo decir todavía cuál es. Pero estamos haciendo una selección y todo.