“Mucha gente puede identificarse con este disco”
Entrevistas / Los Hermanos Cubero

“Mucha gente puede identificarse con este disco”

Eduardo Izquierdo — 18-05-2018
Fotógrafo — Archivo

En 2016, el maldito cáncer se llevaba a Olga, la mujer de Quique Cubero. Una tragedia personal que dio lugar a un buen puñado de canciones en las que el músico se abría en canal para mostrar todos sus sentimientos más íntimos. Eso es “Quique dibuja la tristeza” (El Segell del Primavera, 18), el nuevo trabajo de Los Hermanos Cubero. Quique Cubero, claro, charló amablemente con un servidor.

¿Un disco duro, no, Quique?
Claro, evidentemente. Pero lo cierto es que, si tomas distancia, ves que hay algo más que esa tristeza manifiesta. Diría que puedes ser capaz incluso de encontrar cierto optimismo y esperanza en algunas de sus canciones.

Lo compusiste tres meses después de la muerte de tu mujer. ¿Fue una especie de terapia?
Y sin la especie. Fue una terapia en toda regla. Sentí la necesidad de plasmar todo lo que me pasaba por dentro, aunque no lo hice pensando en un disco ni nada parecido. Simplemente necesitaba expresar mi dolor y la música fue esa tabla de salvación que a veces dicen que es, ¿no?

Sin embargo han acabado formando un disco precioso…
Eso es cosa de mi hermano Roberto. Él ha insistido mucho en que esas canciones debían formar parte del nuevo disco de Los Hermanos Cubero. Yo, la verdad, no lo veía nada claro. Primero por una temática tan concreta y tan personal. La gente, al final, tiene ganas de buen rollo y de canciones que la animen, y no tenía claro que pudieran aceptar un disco así. Y segundo por la sonoridad, que no encaja para nada en la habitual de Los Hermanos Cubero.

Incluso en la portada, la opinión de tu hermano ha sido clave, ¿no?
Sí, es un dibujo de mi hija. Lo vi un día repasando juntos sus trabajos del colegio. Era lo que había dibujado cuando le pidieron que dibujara la tristeza. Cuando lo vio Roberto tuvo claro que tenía que ser la portada, y ahí está.

Vamos a hablar de esas dos cosas que apuntabas. Es cierto lo que dices sobre los discos tristes o melancólicos, pero en vuestra propia nota de prensa se cita “Carrie & Lowell” de Sufjan Stevens o “Skeleton Tree” de Nick Cave como ejemplos de trabajos de ese tipo. En el fondo hay un lugar y un momento para todo, ¿no?
Supongo que sí. Es cierto. Lo que pasa es que yo en el momento en que hice las canciones no lo veía. Ahora, con el disco acabado y como te decía antes, veo que incluso hay algo de luz. Me doy cuenta de que mucha gente, la mayoría, puede identificarse con los textos de las canciones, porque quien más quien menos tiene a alguien cercano que ha pasado por ahí. Como dices, es un disco que tiene su sitio.

La otra es la sonoridad, evidentemente más abierta hacia parajes que no habíais tocado como el folk más americano.
Claro, porque como te decía yo no compuse esas canciones pensando en un disco de los Cubero. Esto era otra cosa. Era algo que, en principio, era para mí, y no me planteé ningún tipo de censura en lo musical por si podía o no podía encajar en el proyecto. Cuando Roberto me dijo que teníamos que hacerlo seguí dudando mucho tiempo, pero él estaba segurísimo de que era lo correcto.

Entonces ¿no es que Los Hermanos Cubero vayan ahora hacia ahí?
En absoluto. Es un oasis en nuestra discografía. Necesario, pero, de momento, las cosas no van para nada por ahí. Cuando pasó todo, nosotros queríamos que lo siguiente fueran todo temas tradicionales de un violinista de Guadalajara. Imagínate. Posiblemente lo recuperemos.

Además habéis ampliado la formación a cuarteto. ¿Es esto también circunstancial?
Ya habíamos comentado entre nosotros que si alguna vez se ampliaba, el formato con el que estábamos de acuerdo era con un contrabajo y un violín. En el momento en que empezamos a arreglar las canciones fue cuando pensamos que igual era un buen momento. Aunque la idea sigue siendo continuar con el dúo, aunque vamos a hacer puntualmente presentaciones del disco en cuarteto.

Con un disco tan emocional, ¿te has planteado cómo puede ser llevarlas al directo? Ahí se juntarán muchas cosas…
Bueno, siempre es una incógnita. Al principio no las podía tocar pero ahora están muy cerca de acercarse a ser “solamente canciones”. En el fondo es como interpretar un tema de Willie Nelson, que te puedes sentir identificado pero que no deja de ser una canción. Aunque no lo sé. Hoy mismo iba tarareando una por la calle y he tenido que parar. Espero poder conseguirlo.

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