Cuando uno piensa musicalmente en Brasil, seguramente la samba y la bossa nova es lo primero que nos venga a la cabeza, pero lo cierto en que el país latinoamericano nacen constantemente nuevas propuestas que van más allá del imaginario establecido. Un ejemplo de ello es Labaq, cuya música resulta difícil de encasillar, al igual que su forma de entender la vida, siempre en constante movimiento. Tras su debut, este año presenta Lux (Raso, 2019), un álbum en el que se adentra en el universo experimental y electrónico para dar forma a sus reflexiones sobre la situación política, el uso de las redes sociales o el miedo. De todo ello y más asuntos tuvimos la oportunidad de charlar en Madrid días antes de su concierto dentro del cartel de Sound Isidro.


Gracias a tu anterior álbum, VOA (Autoeditado 2016), tuviste la oportunidad de viajar alrededor del mundo, tocando hasta en quince países diferentes. ¿Qué supuso esto para ti?
Ante todo, lo siento como un privilegio. Viniendo de donde yo vengo, poder viajar y salir de mi país para presentar mi trabajo es algo que casi nadie lo logra. Por ello, siento que tengo la responsabilidad de llevar reflexiones a través de mi música. Y a nivel personal, todo esto me alimenta. Me llena de inspiración conocer otras realidades, otras gentes, otras culturas,… y creo que esto va a estar siempre en lo que yo hago. El movimiento va a estar muy presente en mí, es la esencia que lleva mi obra.

Pese a esta comodidad en el constante cambio y movimiento, ¿en algún momento echas de menos tener un lugar fijo, una vida más tranquila, algo parecido a un hogar?
Precisamente ahora mismo estoy en un momento en que echo de menos tener una casa, una rutina y todo eso. Después de cuatro años, creo que es el momento en el que tengo unas ganas más fuertes de estar fija en un sitio, tener relaciones con mis amigos… cosas que no tienes cuando estás continuamente viajando. Yo nunca he estado cerca emocionalmente de nadie en estos cuatro años y esto, aunque ha estado presente en mi música, a la larga no me hace bien. Viajar es lindo, pero darte un tiempo de calma para respirar también es necesario.

¿Cómo te afecta este constante movimiento a la hora de componer?
Me he acostumbrado a componer donde sea y no solamente con una guitarra, en silencio,… Especialmente en este nuevo álbum, me he puesto a componer, a hacer arreglos con beats y con locuras para después incorporar la letra y la melodía. Toda esta movida de viajar me ayudó a buscar otras maneras de componer.

Todo esta movida de continuos viajes y no parar también tiene un reflejo en tus letras ya que en el disco podemos encontrar canciones en portugués, inglés y español.
Lo cierto es que he reflexionado mucho sobre este tema. A veces me pregunto si debería cantar en un solo idioma y centrarme en un público en concreto. Pero la verdad es que las canciones vinieron en el idioma en el que vinieron y no componía pensando, “Necesito dos temas en español, una en inglés y tres en portugués”. No. Al final, el idioma de las canciones era un reflejo del lugar donde estaba en el momento en el que compuse la canción. Quizás esta característica lo hace un poco más difícil porque no me pone en un lugar específico, en un público en concreto. Pero yo simplemente me dejo llevar.

¿Cuál ha sido el punto de partida de Lux?
Empiezo a concebir el disco a raíz de la situación en Brasil. Todo lo que está pasando políticamente, algo que viene desde 2016, justo el mismo año en el que lancé mi primer álbum, un disco más ligero y que no traía el peso y la responsabilidad como artista que sí he querido reflejar en Lux. Vi un documental de Nina Simone donde ella comenta que el artista debe reflexionar sobre su tiempo, tú tienes una herramienta en tu mano, el arte, y con él debes traer cosas buenas pero también buscar molestar en la gente. En concreto, el punto de partida de Lux es la situación política del país, y no solo en Brasil. Más allá de mi país, hay lugares donde hay racistas locos en el poder. La idea del álbum es reflexionar sobre estos tiempos e intentar traer algo de luz, una luz que se encuentra en el interior.

Precisamente, algo interesante del disco es como haces hincapié en encontrar luz y esperanza entre un panorama tan negro o pesimista.
Totalmente. Cuando estás muy dentro de todo lo que está pasando y ves que cada día hay muchas noticias malas, es difícil mantener las esperanzas. Uno de los temas del álbum, por ejemplo, es el miedo a perder la esperanza. Y sentir eso entre tu gente y entre las personas que tendrían la fuerza para cambiar algo es un poquito desesperanzador. Incluso mi salida de Brasil, ahora que me voy a ir a vivir a Portugal, fue motivada por la idea de escapar de la oscuridad y porque creo que puede ser más útil reflexionar desde la distancia, evitando que me ahogue en toda la locura que está pasando allí.

Hay muchos artistas o grupos que prefieren diferenciar su música de la política, distanciarse. En cambio tú reflejas todo lo contrario.
Ahora mismo, Brasil y America Latina vive uno de los momentos más creativos a raíz del malestar que tenemos ante la situación. Yo tengo muy claro que no voy a cambiar mis pensamientos o mi forma de entender la música por vender más o evitar distanciarme de un público de derechas. No tendría sentido. Tengo amigos que se posicionan de una forma neutral para no perder seguidores y lo comprendo. Pero yo no podría, no viviría feliz.

“A veces me pregunto si debería cantar en un solo idioma y centrarme en un público en concreto”

Algo que se aprecia en el sonido del disco, a diferencia de tu anterior trabajo, es tu acercamiento a sonidos y texturas más electrónicas. ¿Por qué decidiste refugiarte en ese universo electrónico?
Después de VOA, me puse a escuchar cosas menos orgánicas. Y a través de ello, empecé a sentirme muy atraída por el pop experimental, el pop más alternativo, sin fórmulas… y me llamaba la atención por toda la libertad que transmitía. Dejé a un lado mi miedo a que la gente pudiera pensar que estoy muy lejos de lo que era antes. Puede ser que en el futuro vuelva a hacer algo más cercano a VOA, o tal vez haga algo completamente distinto. No voy a seguir un rumbo establecido.

Y en concreto, ¿qué artistas han sido referentes a la hora de tomar este cambio de rumbo?
Yo escucho y admiro mucho a Bon Iver. Él empezó desde una perspectiva más pop y ahora rompió con todo eso y se encuentra en una fase más experimental. También Alt-J, Son Lux (cuyo batería ha participado en el álbum),…. Gente que experimenta con la canción.

Ahora que mencionas a Bon Iver, cuando él dio ese giro brusco hacia sonidos electrónicos y el autotune, fue criticado por esa parte del público que esperaban el Bon Iver de Skinny Love. ¿Crees que ese público que te sigue desde el principio también se sienta algo decepcionado con este nuevo trabajo?
Es cierto que yo he sentido por una parte de público que esperaban un sonido más similar a mi anterior trabajo. En el camino yo he ido dejando claro que todo va cambiando. Mi pelo es un ejemplo de ello. Antes llevaba rastas y me las quité porque la gente me estaba asociando a esa imagen, y prefiero que el público me asocie a algo cambiante en vez de una imagen fija, y esto también lo quiero trasladar a mi música.

Otra de las virtudes de Lux, es que aúna un sonido más contemporáneo, experimental y electrónico, con un sonido de raíz brasileña, ¿es esto lo que buscabas?
Lo que yo tengo de Brasil viene sin esfuerzo. Tengo amigos que componen más estilo bossa, cantautor,… estilos más identificables con Brasil. Y yo en cambio, siento que no he puesto fuerza en sacar el Brasil que tengo en mí. Tampoco querría irme por ese camino. Cuando salgo fuera de Brasil y ven que soy música, la gente me pregunta que si toco samba o bossa, y quería romper este imaginario de la gente.

¿Y piensas que todavía hay mucha gente joven en Brasil que sigue encasillada en esa imagen?
Sí, yo creo que hay un miedo muy grande en tomar riesgos. En hacer algo a la que la gente no está acostumbrado escuchar. En general, están todos muy acomodados. A veces por miedo, a veces por no comprender que hay otros caminos, otras veces por no querer cambiar una identidad establecida,… En general, veo todo demasiado igual incluso ahora, que veo que hay muchas más propuestas interesantes. Musicalmente o artísticamente no estamos en una posición vanguardista en ningún sentido. No tenemos nada super original.

¿Crees que este sentir pueda estar relacionado con el exceso de nostalgia presente en esta última década?
Totalmente. Y creo que esto se va a mantener. Es imposible que cambie tan pronto. Sin embargo, si las nuevas generaciones se desmarcan del trap de siempre o la bossa de siempre, puede que ahí haya algo más de esperanza. Salir y romper las barreras de lo establecido en estos momentos.

Volviendo al álbum, Zero Likes es un tema que me llamó la atención desde el título. Entiendo que es una referencia a cómo nos afecta el mundo virtual y las redes sociales, ¿no?
La canción habla exactamente de eso. Cuando compuse la canción estaba en un momento en el que no paraba de ver a amigos completamente locos por crear contenidos para Instagram y seguir los algoritmos. Veía mucha gente volviéndose enferma por esto y valorando tu obra o tu música por la cantidad de seguidores y likes que tienes. Es un mundo que no me atrae para nada. Pero estoy en él porque tengo que estar y no hay manera de irme, porque en las redes sociales está la gente que sigues, tus novedades,… Pero es un mundo enfermo e intento estar lo más lejos de posible de locuras tipo “tengo que tener muchos likes”.

Entiendo que para un artista, hoy en día resulta muy complicado mantener esta posición tuya de alejarte de las redes sociales. No existes si no tienes redes sociales.
Me gustaría no tener Instagram, Facebook,… pero no puedo quitármelos. Es verdad que por un lado puede ser divertido porque estás en contacto con la gente que te conoce, que te sigue, pero lo que está alrededor de este mundillo es algo muy enfermo. Por eso, creo que lo mejor es tomar una distancia segura para no dejarte llevar por la locura que puede provocar no tener más de 5000 followers.

“Veía mucha gente volviéndose enferma y valorando  tu música por la cantidad de likes que tienes. Es un mundo que no me atrae para nada”

Otra canción que encierra un mensaje es Drama Gris. En ella te centras en el cambio climático y la contaminación.
Este es un tema sobre el que siempre he reflexionado. En Brasil está presente pero solo en la canción de autor desde una manera muy cutre, demasiado hippie. Y es un tema muy grande como para que estuviera más presente en más artistas. Por eso, quería aprovechar la ocasión de tener una herramienta como la música para hablar sobre ello. Es muy importante para mí. En términos ambientales Brasil es una locura, parece que no nos importa nada. Hablamos más de política, corrupción,… pero la verdad es que el medio ambiente se está yendo a la mierda también. Y en general, los artistas brasileños se quedan super lejos con este tema. Yo siempre voy seguir intentando reflexionar sobre ello desde una manera más realista y cruda, como lo hace Björk. Es importante asumir esta responsabilidad.

¿Cuál es tu visión sobre la escena musical independiente en Brasil?
Hay bandas naciendo todos los días pese a que sean momentos super delicados y sea difícil sacar un primer álbum. Me encanta Sofía Freire, que es de Pernambuco; también Francisco, el Hombre; Bruna Mendes, que hace un pop super lindo, BaianaSystem, que es una banda de diez personas que vienen de Bahía, los escucho mucho y considero que son un grupo que se puede considerar de vanguardia.

Tú puedes presumir de pertenecer a esa escena independiente y lograr llevar tu música más allá de las fronteras de Brasil. ¿Alguna vez sentiste que por el hecho de ser mujer y llevar un proyecto en solitario la gente ha pensado que te iba a ser más difícil lograr lo que has conseguido?
Yo creo que sí, siempre. Si eres mujer y estás sola intentando lograr cualquier cosa siempre va a ser muchísimo más desafiante que para un hombre en la misma situación. Yo he tenido momentos difíciles a la hora de entrar en el mercado porque es machista. Por ejemplo, en Portugal todavía hay festivales con carteles con el cien por cien de artistas masculinos. Yo voy a tocar en el SummerStage, un festival en Nueva York, y nos han enviado un mail diciendo que este año han trabajado un montón para tener un equilibrio entre mujeres y hombres. Pero este es un caso entre millones. Tenemos muchísimo trabajo que hacer aún. Yo sé que si tienes un festival y quieres hacer 50-50, es algo complicado porque los que están alrededor siempre son hombres. Tienes que ponerte a conocer y descubrir las muchas mujeres que hacen cosas increíbles. Si no hay disposición para ese esfuerzo, nada va a cambiar.

A raíz del creciente movimiento feminista de los últimos años, ¿has notado algún cambio en la forma de pensar, trato,…?
Totalmente. En los últimos tres o cuatro años hemos cambiado un montón. En Brasil, la movida de las mujeres en la música es super fuerte. En España veo que también. Todo ello me inspira mucho. Quizás en Portugal este proceso de cambio va más despacio, pero están caminando hacia ello. Yo veo disposición de todos los lados para cambiar.

¿Cómo vas a llevar el nuevo disco al directo?
Básicamente estoy tocando el álbum fielmente, tal y como está grabado. Yo estoy sola en el escenario y me encargo de todo: efectos, ritmos, guitarras,… Siempre he estado en este mood de loopear y hacer estas texturas. La diferencia es que ahora he encontrado una forma de hacerlo más orgánica y que no resulta tan aburrida a la gente.

En relación a tus conciertos, escuché en una entrevista que te gusta investigar qué tipo de gente va a acudir a tu concierto para así adaptar el setlist, el show… ¿para tu concierto en Madrid tienes investigado algo?
He escuchado a los chicos con los que voy a tocar, Hyperpotamus, y molan mucho. He chequeado también el cartel entero de Sound Isidro y estoy contenta porque refleja exactamente el rollo en el que estoy. Todos estamos haciendo algo en el mismo universo, por lo que no me he preocupado mucho ya que siento que todos hablamos la misma lengua.

¿Hay algún grupo español que te llame la atención?
Hay dos que tocan en Sound Isidro también que molan mucho mucho: Dreyma y Hnos Munoz, intentaré pasarme. En general de España me gusta mucho Núria Graham. También un dúo de electrónica experimental que se llama Balago.

Para terminar, ¿planes para el futuro…?
Voy a sacar tres singles de Lux que van a ser más acústicos. También hay varios videoclips en proceso, seguir con la gira e intentar un par de colaboraciones que serían un sueño para mí, pero de momento no puedo decir nombres porque son intentos.

¿Cómo te ves a ti y al mundo dentro de diez años?
Con el tema del feminismo creo que vamos a cambiar un montón porque estamos ya caminando con una fuerza increíble. A nivel político, me da un poco miedo reflexionar de aquí a diez años. Espero que no tengamos tantas derechas en el poder. Y en cuanto a mí, yo creo que voy a estar aún experimentando, colaborando con gente del mismo rollo, quizás dejando de girar tanto durante un par de años,… yo creo que por ahí me veo. Lo mío no es la estabilidad, así que me veo haciendo lo que estoy haciendo pero con un poquito más de fuerza y calma. Sin tener que estar en Instagram (risas).