Kate me mata
Entrevistas / The Kills

Kate me mata

Rubén Romero Santos — 10-04-2008
Fotógrafo — Archivo

Enésimo intento de deconstrucción del blues, “Midnight Boom” (Domino/Pias) es el tercer disco de un grupo que empieza a saltar de las páginas de cultura a las de sociedad. El tiempo dirá si eso se convierte en una traba o si les da un empujoncito de popularidad. The Kills estarán actuando en Barcelona el 10 de abril (Sala Apolo) y en Madrid el 11 (Sala Heineken).

Objetivamente, no sé qué le ven. Jamie Hince es feo a rabiar, con dos verrugas como los dos soles que iluminan la Tatooine de Luke Skywalker. Ahí, justo ahí, al lado de la nariz. Y sí, dirán, y a mí qué, si lo que me importa es su música. Ya. Pero cuando tienes que hacer cola para entrevistar a un tipo como él, en un hotel de cuatro estrellas en plan súper estrella, uno se plantea este tipo de cosas.

“No tengo la intención de añadir muchos más sonidos a los que ya hay. Para mí, eso es música”

Yo sé por qué están aquí muchos de los que están: el cincuenta por ciento de The Kills es el nuevo marido de Kate Moss, pero desconozco su secreto: ¿qué tiene que encadila a las mujeres? Va hecho una piltrafa humana, lo que debe ser garantía de éxito, y como seguro que lo pensáis, pues sí, a lo Pete Doherty, con chupa de cuero y gafas de sol que dirían Burning… aunque jode a los de la Elipa con su pañuelo palestino. Al lado, haciendo esa cosa tan guarra de sorber ruidosamente una Cola Light, su partenaire Alison Mosshart, con cuyo antiguo alcoholismo seguro que Jamie hizo prácticas antes de estar con la Moss. “Kate, Kate. Los periodistas sois muy graciosos. Nunca os atrevéis a preguntar directamente: ‘¿qué tal está Kate?’. Siempre habláis de ‘ella’, ‘tu mujer’ y cosas así”. Gracias las que tiene ella, que con su promiscua carrera no sería de extrañar que, mientras pierdes el tiempo con un plumilla chistoso ella se solace en brazos de otro rockero. Y, ya puestos, que sepas que yo me habría quedado con tu ex modeluqui, Valentine Fillol Cordier, que tiene un nombre bien chulo y es infinitamente más joven. Pero en fin, a lo que íbamos: “Midnight Boom” dura poco más de media hora (bien) y está producido por Alex Epton, de Spank Rock (bien, bien). “Al principio quise hacerlo yo todo sólo, como en mis anteriores trabajos. Pasó que llegamos a un bloqueo creativo, sobre todo por estar grabando en Los Ángeles, un lugar horroroso, así que nos fuimos a Michigan”.

Mmmm… una extraña asociación de ideas me hace pensar que tal vez la música de The Kills sea un reflejo del gusto de su líder por las mujeres famélicas, ese minimalismo que deja al pop en el más puro pellejo, con una batería, una guitarra, dos voces y a correr. “No tengo la intención de añadir muchos más sonidos a los que ya hay. Para mí, eso es música…” (El periodista interrumpe su discurso antes de que suelte el rollo habitual de que lo importante es el directo y bla bla bla…). Pero claro, por más que su música sea anoréxica desde el punto de vista instrumental y bordee el nivel de masa corporal popera tolerable, y en el supuesto de que no se trate de una psicofonía ectoplasmática parecida a los sorbidos de Alison, es necesario un esqueleto que lo sustente. Esta vez la excusa fue trabajo de los antropólogos Bob Eberlein y Bess Lomax, Pizza Pizza Daddy-O (tan sesudo que hasta la gente de prensa de Domino lo escribe mal), que recoge los cánticos y bailes de colegio (rollo el patio de mi casa) de unas escolares negras en 1967. Flechazo inmediato. “Nos encantó su manera de bailar, de chocar las palmas, de saltar a la comba”. Para que luego digan que la vida de la estrella de rock es sencilla: ¡si es que no han tenido infancia! Casi no tuvieron ni adolescencia, hasta el punto de recurrir a eso que les pasa a los niños que pasan desapercibidos en el instituto, que una vez llegan a mayores se autobautizan con los motes que nunca tuvieron.

¿Por cierto, qué fue de aquella pareja que firmaba sus canciones como Hotel y VV? “Cuando empezamos necesitábamos darnos publicidad, porque Domino es un sello pequeñito. Con los apodos intentamos crear un cierto halo de misterio que arropase nuestro gusto por las letras oscuras. Tenemos una sensibilidad especial. Nos gusta reírnos de las desgracias. Somos un poco cafres”. Bonita apreciación, teniendo en cuenta que tu novia ha llevado una vida bastante más rockera que la tuya, Jamie. Y Alison sorbe que te sorberá, suelta un eructo, que para eso ella fue una punk precoz con Discount y afirma: “¿Te he dicho cómo me recuerda el centro de Madrid a Picadilly Circus?”. ¿Y yo que “Midnight Boom” me recuerda a lo que hizo Jon Spencer hace dos décadas pero infinitamente menos salvaje?

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