“Llevamos el fuego dentro”
EntrevistasIncendi Kif

“Llevamos el fuego dentro”

Jordi Forés — 17-04-2026
Fotografía — Archivo

Incendi Kif representan una propuesta musical excitante a la par que compleja. Acaban de lanzar un cóctel molotov en forma de disco bajo el enigmático título de “Potlatch” (Kasba, 26), así que tienen muchas cosas que compartir.

La primera pregunta es obligada teniendo en cuenta que sois nuevos en la escena musical catalana y que “Potlatch” es vuestro disco de debut. ¿De dónde y cómo surge Incendi Kif? ¿Os consideráis un grupo de música al uso o más bien un colectivo?
Incendi Kif surge de la necesidad urgente de hacer que la música vuelva a estar al servicio de la transformación social. Se trata de lo que nosotros llamamos la activación de un nuevo frente cultural que nos permita establecer, a través de la música, nuevos horizontes de posibilidad y de resistencia. Sentimos que vivimos en una época en la que, en general, la música afirma la desgracia de mundo que el capitalismo actual está promoviendo. Nosotros creemos que es necesario volver a generar un imaginario colectivo que nos permita creer que otro mundo es posible, o al menos que nos permita resistir individual y colectivamente a la deriva autoritaria y ecocida que estamos presenciando. En cuanto a la segunda pregunta, somos un grupo de música y un colectivo a la vez. El proyecto es amplio. A pesar de que en el escenario somos cinco personas, otras tres forman parte de la facción musical del colectivo. Algunos de nosotros somos padres y tenemos otros proyectos, así que ser ocho personas nos permite tener más margen de maniobra a la hora de tocar o de crear.

"No ha habido ninguna decisión consciente, más allá de usar la rabia del punk de forma honesta para expresar lo que sentimos"

En las fotos promocionales aparecéis con las cabezas tapadas por pasamontañas y en vuestros videoclips no salís tocando. ¿Es un golpe de efecto para subrayar vuestro carácter reivindicativo y militante?¿O porque dais más importancia al colectivo anónimo que a las individualidades?
Queremos darle importancia al mensaje. Tal vez hubo un momento en que la imagen de un negro con una guitarra eléctrica, un blanco melenudo, una mujer con pelos en las axilas o un negro con diamantes nos ofrecía un mensaje transformador, de ruptura. Hoy en día, a causa de las redes sociales, vivimos sumergidos en un exceso de imágenes en las que ya prácticamente no hay más mensaje que el enaltecimiento del ego. Consideramos que el ego es peligroso; fotografiarse a uno mismo constantemente para mostrarse a los demás es un ejercicio que no nos está haciendo ningún bien. Lo mismo sucede con las fotos (casi obligadas) promocionales de una banda: acostumbran a decir poco, difícilmente servirán a la contención o deconstrucción de nuestro ego y, además, hacen que nos convirtamos en mercancía de forma voluntaria.

Vuestra propuesta musical suena fresca e inclasificable. La primera canción “Si casa meva es cremés” es totalmente punk, pero en la siguiente, “Tate”, la influencia de Rage Against The Machine es clara. “Treu-me una mica de son” es cien por cien rock alternativo y en otras canciones escucho ecos de dub y de funk. ¿Esta amalgama de estilos musicales era una decisión consciente a la hora de formar el grupo o salió de forma natural con los primeros ensayos?
Somos varias personas y nos hemos nutrido de estilos musicales muy diferentes. No ha habido ninguna decisión consciente, más allá de usar la rabia del punk de forma honesta para expresar lo que sentimos. Somos una banda que ensaya muy poco, así que tampoco nos da para ir tocando, probando, y ver hacia dónde van las cosas. De hecho, la existencia de la amalgama de la que hablas puede que tenga más que ver con el proceso creativo a través del cual la música acompaña al mensaje, a la narrativa de lo que queremos explicar. Tenemos una idea, un riff, un germen. Empezamos a explicar una historia encima y ponemos la creatividad a disposición para acompañar el relato.

Supongo que lo de cantar únicamente en catalán sí que estaba claro desde el principio, ¿no?
Sí. Somos catalanes. Algunos hijos de andaluces, otros con abuelos murcianos, vascos, o uruguayos. Pero vivimos aquí y el catalán es nuestra lengua, la del lugar en el que hemos nacido. El colonialismo aniquiló muchísimas lenguas y culturas allá por dónde arrasó. La conformación de los Estados-Nación aniquiló muchísimas lenguas y culturas en nuestros países vecinos. Hablando del aquí y el ahora, no solo a los abanderados de la nación española les gustaría que el catalán muriera. La globalización, el modelo turístico de masas y el imperialismo tecnológico nos llevan a la homogeneización del pensamiento y a la aniquilación de la cultura y las lenguas minoritarias. O luchamos por ellas o nos ganarán la partida. Hacer música en catalán es parte de esta lucha.

En el inserto de “Potlatch” explicáis qué significa este concepto, pero ¿lo podéis hacer extensivo a los lectores de Mondo Sonoro que todavía no se hayan hecho con una copia del vinilo?
Etimológicamente, “potlatch” significa “consumido por el fuego”. En sus orígenes, hace referencia a un ritual, una gran fiesta, basada en la circulación precomercial de bienes entre los nativos de América del Norte. Un regalo tenía que ser correspondido de tal manera que el que lo había recibido y aceptado tenía que regalarlo todo hasta que no le quedara nada que dar. Era una forma de intercambio previa a la lógica de la acumulación capitalista. Con la realización de este disco hemos intentado resignificar el “potlatch” y vincularlo a la acción directa. Se trata de estar atentas y observar qué acciones de resistencia al capitalismo (y sus múltiples caras) se están produciendo a nuestro alrededor y entenderlas como una ofrenda, como un regalo que hay que saber devolver a nuestras compañeras con una acción de todavía más valor.

Volviendo al disco, “Potlatch” es un artefacto musical anticapitalista, antifascista, antipantallas, revolucionario… ¿Me dejo algún adjetivo importante?
Es una pena porque, hoy en día, cuando ves todos estos conceptos, uno detrás de otro, parece que son etiquetas vacías de significado. Pero, por supuesto no lo son. Sin duda te falta el feminismo. Si no luchamos en contra de la lógica patriarcal nunca seremos capaces de construir una alternativa realmente transformadora. Llevamos siglos de patriarcado y la situación de nuestra especie y del planeta Tierra es delicadísima. Trump, Musk, Putin, Kim Jong-un… Todos hombres en la cima del poder, peleándose entre ellos. Es horrible. Nos urge intentar vivir de otra forma. El feminismo nos permite intentarlo aquí y ahora.

El vinilo lo ha editado Kasba Music. ¿Cómo entrasteis en contacto con Joni D. y Amparo?
Con Joni y Amparo nos puso en contacto un viejo amigo, conocedor del sector. Le enseñamos lo que teníamos entre manos y nos dijo que teníamos que hablar con Joni. En ese momento, teníamos un EP/maqueta de cinco temas publicado por nosotros mismos, pero la posibilidad de trabajar con un sello como Kasba nos empujó a repensar el proyecto e intentarle dar más proyección. Trabajar con Joni y Amparo es trabajar con alguien afín ideológicamente. Tienen una trayectoria increíble y disponen de los recursos y los conocimientos suficientes para ayudarnos a difundir nuestra música y a intentar alcanzar (por poco que sea) nuestros objetivos.

Por último, ¿habrá pirotecnia y fuego sobre el escenario en vuestras próximas descargas en directo?
El directo pretende ser un espacio colectivo en el que nuestros cuerpos recuperen su animalidad y se dejen llevar por la distorsión. Para ello, en principio, no usaremos pirotecnia. Llevamos el fuego dentro y nuestras ideas anhelan propagarse. ¡Con eso es suficiente!

 

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