“Hace poco me hice el genoma y me enteré que tengo un octavo de íbero”
Entrevistas / The Shins

“Hace poco me hice el genoma y me enteré que tengo un octavo de íbero”

José Carlos Peña — 09-05-2018
Fotógrafo — Archivo

Que el rapero Kendrick Lamar se les haya adelantado no les resta méritos: The Shins le han dado literalmente la vuelta a Heartworms (Sony, 17), y además han reinventado sus canciones. Un juego de espejos que ha salido tan bien que The Worm´s Heart supera por momentos a su hermano mayor. El pop está necesitado de aventuras como la que ha planteado el compositor de Honolulu. Con él conversamos acerca de una marcianada que se ha beneficiado de un enfoque más colectivo y menos patológicamente perfeccionista, y la participación de músicos como Dave Allen (Gang Of Four). Lejos parecen quedar los tiempos oscuros de la ansiedad y la depresión.


Lo primero que tengo que preguntarte es cómo se te ocurrió una idea tan aparentemente descabellada como reinventar las canciones de tu último disco, invirtiendo su orden.
Lo que pasó es que me suelo sentar en la mesa del desayuno de la cocina para trabajar en las canciones con mi guitarra acústica, y mi mujer y mis hijas suelen estar por ahí pululando, las niñas preparándose para ir al colegio y tal, y mi mujer se enamoró de las canciones en ese formato acústico original. Le gustaban las versiones suaves de muchas de las canciones, y cuando después metimos la batería y todo lo demás, se quedó un poco chafada, como que quería escuchar aquello otra vez. Así que me planteó la idea de hacer una versión acústica del disco (Heartworms).
La cuestión es que ya teníamos algunos temas acústicos, así que nos dijimos: ¿Y si regrabamos el disco con un enfoque totalmente opuesto para cada canción? Así empezó todo, las ideas empezaron a despegar. Y luego se involucró Dave Allen, el bajista de Gang Of Four, que toca el bajo en un par de canciones. Empezaron a suceder cosas y todo encajaba. Además, la publicación de Heartworms se retrasó, y entonces tuve tiempo para determinar quién estaría en la banda durante la siguiente gira, lo que me permitió tener a mi disposición a diversos músicos con los que volver a enfocar todas las canciones. Yuuki Matthews (bajo, teclados) y Jon Sortland (batería) también se involucraron en la producción, de modo que llegó un momento que casi podía sentarme y mirar (risas).

Es sorprendente lo que habéis hecho con canciones como Cherry Hearts, que ahora es una especie de rock and roll garajero, o la misma Heartworms, que pasa a ser electrónica. ¿Cómo decidiste el cambio de instrumentación en cada caso?
Cherry Hearts es como electrónica y bailable en Heartwormsy simplemente nos planteamos hacer algo completamente diferente. Empezamos con una versión acústica, pero no acababa de sostenerse como queríamos, aunque, por supuesto, se compuso en ese formato. Al final decidimos trasladar los acordes a una guitarra eléctrica. Y además, como Dave Allen tocaba el bajo, se hizo más rockera, casi indie noventero.

“Algunas de las versiones nuevas son mejores que las originales. Lo que es una locura”

¿Cómo de complicado fue rehacer la música sin pensar en lo que se había hecho originalmente en cada canción?
Bueno, la cosa tomó forma de una manera sorprendentemente rápida. Hay algo que ayuda siempre y es que todo el mundo tenga algo que decir. Este disco se planteó mucho más como un trabajo en equipo. Me importaba oír lo que los demás opinaban sobre las grabaciones originales y qué era lo que queríamos cambiar. De alguna manera me relajé, no me dediqué a preocuparme por las pequeñeces y nos lanzamos. Es una de las cosas de este The Worm´s Heart, que es un poco más relajado que Heartworms. Más informal.

Me ha parecido que la nueva versión es más oscura que la original. ¿Estás de acuerdo?
En algunas canciones, desde luego (duda). Bueno, yo creo que todo el disco. Hay algo más oscuro, sí. Bueno, The Feares es bastante oscura en Heartworms y la nueva versión es como divertida, pero en general puede que sea así.

¿La intención era hacer el disco más diferente que fuerais capaces de hacer…con las mismas canciones?
Era lo que buscaba, sí. El objetivo era hacer cada canción todo lo diferente que pudiéramos, pero manteniendo su atractivo, claro. Fue un reto, en cierta manera, y nos sorprendió lo bien que salió. Es decir: algunas de las versiones nuevas son mejores que las originales. Lo cual, si lo piensas, es una locura. Como al final el disco original se retrasó tanto, podríamos haber metido algunas canciones en Heartworms, pero eso habría supuesto tratar el nuevo un poco como un disco de caras B, de versiones que son menos interesantes, y ¡no queríamos hacer eso! Queríamos tener dos discos perfectamente válidos.

¿Consideras, entonces, que los dos son como una especie de compañeros?
Sí. Queríamos que éste se sostuviera por sí mismo y creo que lo hace. De alguna manera, es como un apéndice…Es raro, porque no tengo la palabra exacta para definirlo. Incluso si los hubiéramos lanzado simultáneamente, serían como las dos caras de la misma moneda o algo así. Porque son completamente distintos, pero se trata de las mismas canciones, así que es difícil de definir. Probablemente se haya hecho algo así antes, pero no conozco nada parecido.

Me pregunto si queríais probar, de algún modo, que una buena canción, entendida como una secuencia de acordes, una melodía de voz y una letra, puede funcionar de modos diversos y completamente diferentes.
Sí, algo de eso hubo, y pensándolo ahora encuentro un poco de bravuconería en la idea (risas). Pero mola bastante darte cuenta de que una canción funciona en diferentes formatos. Y creo que demuestra también lo importante que es la producción, lo que significa el mismo concepto de “producción” cuando usas la palabra.

¿Echas en falta más proyectos audaces de este tipo en la escena? ¿Crees que está extendido un cierto conservadurismo a la hora de hacer discos, de jugar con las canciones o los álbumes?
¿Sabes qué? Yo he sido uno de esos tipos conservadores. He controlado mucho todos mis proyectos, y una de las cosas que más me han inspirado últimamente es escuchar la música de artistas como Ariel Pink o Courtney Barnett. Es gente cuya música tiene una naturaleza informalmente relajada. Y esto me ha inspirado un montón, porque al final, te das cuenta de que las cosas no tienen que ser exactamente cómo quieres, que lo que importa es asegurarte de que la energía de la canción esté bien. Ése ha sido uno de los objetivos en este disco.

“Puede que estos dos discos sean las dos caras de la misma moneda”

¿Dirías que la reinvención es importante para ti? Me refiero a hacer trabajos que sean muy diversos.
Bueno, no sé si me quiero reinventar con cada disco, pero sí que soy consciente de no querer repetirme. Supongo que, sobre todo, porque quiero que la música me importe, que cuando la escuche otra vez, me siga emocionando. Que me haga sentir orgulloso. Y si suena a algo que he grabado antes, me aburro inmediatamente.

Acabas de terminar en Hawai una gira enorme de cien fechas y antes has mencionado que Heartwormsse retrasó bastante. Supongo que fue en ese lapso cuando grabasteis este disco, porque si no, no me explico cómo sacasteis tiempo.
Sí, lo que sucedió es que acabamos Heartworms más o menos en mayo o junio de 2016, y la idea era que el disco saliera a finales de septiembre. Pero toda la gente de nuestro management decidió que se retrasara a 2017. Lo que me contaron -y me metí en problemas por decirlo en una entrevista-, es que si el disco salía en esas fechas, tendríamos más posibilidades de que nos invitaran a tocar en Coachella. Y no bromeo, esto es lo que me dijeron. Al final, no tocamos, pero esto te puede dar una idea de la importancia que tiene Coachella para los sellos y las agencias de management en Los Angeles. Pero bueno, la cuestión es que el disco se retrasó mucho (se publicó, efectivamente, a principios de 2017) y tuvimos un montón de tiempo libre. Así que nos pusimos a grabar inmediatamente en mi estudio. Pero el disco estaba ya enlatado cuando empezamos el tour a principios de 2017.

Siento curiosidad por conocer tu opinión sobre el momento de la industria, cómo se consume música, los servicios de streaming y demás.Vosotros alcanzasteis el éxito en un momento de transición.
Yo no habría hecho algo muy diferente a lo que se hace ahora, en realidad. Cuando era adolescente, sólo compraba los discos más importantes para mí. No tenía mucho dinero y no me podía permitir estar todos los fines de semana comprando discos de diez dólares. Así que tenía un montón de cintas que me grababan mis amigos y me pasaban gratis. No sé hasta qué punto esto ha cambiado para gente como yo, sé que la relación del consumidor ocasional de música con la música ha cambiado, sin duda, pero creo que, de hecho,  escuchan más canciones. Hace poco le pedía a mi contable que me dijera cuánto dinero generaba mi música en Spotify, Pandora, y otros servicios de streaming, y me sorprendió gratamente porque me preocupaba que fuera una miseria. Creo que tengo un montón de canciones ahí fuera, hago esto desde hace veinte años, y puede que muchos oyentes ocasionales se encuentren oyendo canciones de The Shins accidentalmente, Creo que este modelo funciona cuando pasas cierto umbral, lo que sucede es que es muy difícil si estás empezando. ¿Cómo haces para que te paguen? ¿Sólo en los conciertos? Cuando The Shins empezamos, en Sub Pop estaban interesados en que firmáramos con ellos porque éramos populares en Napster, que era lo que existía entonces. Así que hemos sufrido por la música gratuita, pero también nos hemos beneficiado.

¿Os veremos por aquí este año con el nuevo disco?
España es uno de esos lugares maravillosos donde tocar. ¿Sabes lo que he averiguado? Hace poco me hice el genoma (el estudio genético, ¿lo llamáis así?) y me enteré tengo un octavo de íbero.

Ja, ja, eso está bien. Es increíble.
Así que iré y tocaré, ¡para mi gente! (risas)

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