“La música en Australia está viviendo un renacimiento”
Entrevistas / Haiku Hands

“La música en Australia está viviendo un renacimiento”

Carlos Pérez de Ziriza — 30-09-2020
Fotógrafo — Archivo

Estuvieron en 2019 en Razzmatazz y en Mad Cool presentando sus primeras canciones, pero no ha sido hasta ahora mismo que las australianas Haiku Hands han desvelado el contenido completo de su álbum de debut: un espléndido trabajo homónimo, “Haiku Hands” (Mad Decent/Music As Usual, 2020), que resulta una vitamínica coctelera de r’n’b, hip hop, electro o pop.

Nos atiende por zoom Beatrice Lewis, tercera parte del trío que completan las hermanas Claire y Mie Nakazawa.

Una de las cosas que más me llama la atención es la forma en la que vuestra música logra sonar a muchas cosas distintas (HAIM, Missy Elliott, Basement Jaxx, Madonna), pero sin caer en el pastiche, que es el gran riesgo al afrontar un disco de debut, que suene excesivamente deslavazado, como un conjunto de parches.
A mí me encanta Missy Elliott, es una gran influencia como productora, música y vocalista. Creo que es una de las mejores. Pero es curioso, porque cada una de nosotras tiene influencias distintas, y me produce mucha curiosidad cuando la gente dice que sonamos a The Ting Tings, o a los Scissor Sisters, o a un montón de gente a la que en realidad ni conozco. Creo que hace siglos que no escucho a Basement Jaxx, por ejemplo. Tampoco mucho a HAIM. Pero es muy guay que la gente escuche cosas que le resultan familiares en nuestra música. Algunas de las canciones las hemos escrito con nuestro coproductor, Joel Ma, y cuando los cuatro nos juntamos, tenemos siempre gustos musicales muy distintos. Lo bueno es que los gustos de los cuatro interactúan, y eso es lo que crea el sonido de Haiku Hands. A todos nos gusta la música y respetamos a los grandes músicos, como es el caso de Missy Elliott, alguien a quien nunca podremos acercarnos ni en sueños. Siempre recuerdo, cuando empecé a estudiar música, que uno de los profesores me decía que no valía perder el tiempo emulando a alguien, porque se trate de Billie Holiday, o de quien sea, nunca vas a llegar ahí, a su altura. Siempre acabarás en otro sitio, y es bueno que así sea. Me gusta ese enfoque.

Las hermanas Claire y Mie Nakazawa son de Sídney y tú eres de Melbourne. ¿Es cierto que os conocisteis yendo a festivales de la zona?
Sí, yo conocí a Claire hace unos años en un festival hace mucho tiempo, en un momento en el que no había muchos grupos de mujeres en esa clase de festivales. Nos encontramos luego en otros, durante los meses siguientes.

“Nuestro directo es una de las mejores cosas que tenemos, pero ahora que el álbum ya está publicado, espero que los DJs lo pinchen, que la gente se lo ponga en el coche”.

¿Fue ese un factor clave para que vuestra música sea así?
A todas en la banda nos gusta ir a festivales y tocar en ellos, hay un espíritu especial, muy abierto, divertido y con afán de exploración, loco y salvaje, y algo de esa energía se refleja en nuestra música, pero no creo que nuestra música sea específicamente para festivales. Simplemente ha ocurrido así, y es para estar contentas.

¿Cómo surgió el contacto con Mad Decent, el sello de Diplo, en el que habéis publicado el disco?
Tenemos una gran agencia de management, Spinning Top, que es australiana pero tiene oficina en Los Angeles. Estuvieron contactando con diferentes sellos y Mad Decent era uno de los que mostró interés. Tan pronto como pusimos un pie en sus oficinas, tuvimos muy claro que esa forma joven, alegre y progresista de hacer las cosas encajaba perfectamente con nosotros, y ellos también tenían claro que iba a ser una gran alianza. Son gente muy creativa.

Parece fácil, ¿no? ¿Creéis que es sencillo hoy en día para cualquier músico australiano dar a conocer su música fuera de país?
No creo que sea particularmente fácil salir de Australia, al menos en el pasado no lo era, pero siento que en los últimos años ha habido un auténtico renacimiento de la música australiana, y que la gente está más pendiente de lo que ocurre aquí para ver qué bandas salen. Está siendo cada vez mas fácil. También el poder salir de gira fuera del país se ha hecho más accesible, tenemos una agencia de management internacional que también lo facilita, aunque no deja de ser un desafío para cualquier músico, porque estamos muy lejos. Hay que invertir mucho, y para algunas bandas es duro. Nosotras tenemos suerte: hemos venido a Europa y a Norteamérica varias veces ya.

Sí, te lo preguntaba porque mi sensación es que ahora es mucho más fácil que en los ochenta, por ejemplo, cuando la puerta de entrada a Europa y Norteamérica para músicos como Nick Cave o The Go-Betweens era el Reino Unido, a donde se mudaban para tener allí su base de operaciones.
Sí, ellos son buenos ejemplos porque vivían en Londres. Se establecieron allí.

¿Crees que vuestra música cobra su mejor punto de ebullición sobre el escenario? ¿Qué donde más se va a disfrutar es en directo?
Buena pregunta. ¿Tú que piensas? ¿Nos has visto en directo?

No, tan solo en videos. Pero cuando os escucho en casa siento que me falta algo: el poder bailar con más gente, el intercambio de energía entre músico y oyente que se produce en los conciertos.
Sí, siempre hay algo extra, algo especial cuando tocas en directo ante miles de personas. Algo salvaje, una energía que se transmite desde el escenario a la gente, y al revés. Es muy divertido. Nuestro directo es una de las mejores cosas que tenemos, pero ahora que el álbum ya está publicado, espero que los DJs lo pinchen, que la gente se lo ponga en el coche… un amigo mío dice que cuando editas un disco es como un regalo, algo que ya no te pertenece, y espero que la gente lo vea así. La música siempre ha sido una compañera real para mí, ya sea calmada o alocada, depende de lo que necesite en cada momento, y espero que el disco de Haiku Hands le sirva a la gente para marcarse unos bailes en la cocina, o donde le apetezca. Es música que se goza mucho cuando se interpreta en directo, pero no creo que solo sea para eso.

“Creo que somos más un colectivo artístico más que un grupo entendido en sentido tradicional, porque todas tenemos intereses en disciplinas diferentes. La moda, el baile, el arte visual, el cine”…

Estuvisteis tocando el verano de 2019 en Razzmatazz, en Barcelona, y en el Mad Cool en Madrid. ¿Cómo fue la experiencia?
¡Fue tan bueno! ¡Me encanta España! Tengo unas ganas enormes de volver. Los conciertos fueron increíbles, y la gente es tan despreocupada, motivadísima y en primera fila desde el principio…

No estaría mal, no. La vuestra es un tipo de música que, en tiempos como estos, es como un complejo vitamínico.
Sí, me encanta esa definición. Lo es. Es como una bebida energética.

Tenéis mucho cuidado de transmitir una imagen determinada, tanto en los conciertos como en los videoclips. Y un mensaje creativo que va más allá de la música, con conciencia social y de género. ¿Os veis más como un colectivo artístico que como un grupo al uso?
Totalmente, creo que somos más un colectivo artístico más que un grupo entendido en sentido tradicional, porque todas tenemos intereses en disciplinas diferentes. La moda, el baile, el arte visual, el cine… también se refleja en los conciertos, en los que utilizamos máscaras y diferentes indumentarias, tratando de posicionarnos visualmente. Siempre intentamos que sea un show muy visual.

Hay una canción en el disco, “Car Crash”, la más pop de todas, que comienza con una línea de bajo muy marcada, que me recuerda mucho a la del “Gigantic” de los Pixies. No sé si os gustan.
¿De verdad? Le preguntaré a Joel, que fue quien la hizo. La verdad es que no lo sé. El otro día le dije que me sonaba mucho a una canción de Blondie, no recuerdo ahora cuál. Las notas exactas de aquella canción famosa de Blondie, le dije, y él me contestó que en absoluto, que no se parecían (risas). No sé, quizá el subconsciente influya, quién sabe. Le preguntaré.

¿Puede que fuera “Heart of Glass” la canción de Blondie?
Sí, exacto, era “Heart of Glass”.

¿Cómo es la escena pop en tu ciudad, Melbourne?
En Melbourne hay muchísimas escenas distintas conviviendo, con estilos completamente distintos. Muy elegantes todos. Una escena neo soul muy buena, cosas como Sampa The Great, que es africana pero vive en Melbourne, una gran escena de música electrónica… hasta ahora hemos tenido muchas salas de conciertos y muchos festivales, muchas posibilidades de tocar en directo para cualquier músico. Melbourne es un poco como la capital musical de Australia. Los alquileres son baratos, no es tan cara como Sídney, y como hace frío casi todo el tiempo, mucha gente se encierra en casa a hacer música (risas). Es una escena muy colaborativa. A mí me encanta Melbourne, es uno de mis lugares favoritos en el mundo.

¿Pueden la mayoría de músicos vivir de ello, sin salir del circuito australiano?
Buena pregunta. Sí, puedes. Conozco a mucha gente que vive solo de la música. Pero hay gente con vidas muy solventes, a quienes le va muy bien, y otros que tienen que conformarse con ir sobreviviendo como pueden, sin muchos ingresos. Puedes girar por Australia, porque hay muchas salas, pero los viajes son largos, no es como en EEUU donde puedes coger un autobús e irte de gira, aquí has de viajar en avión para ir de un sitio a otro, y eso te limita. En verano hay muchos festivales, pero en invierno baja mucho la actividad y se hace más duro.

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