La iconoclasta confluencia de Los Planetas y Niño de Elche retuerce y redescubre contextos para hacer frente al relato hegemónico de hitos tan dispares como el himno de Andalucía (reconvertido en “Santo Dios”), “El novio de la muerte”, “La saeta” de Antonio Machado, “Gelem, Gelem” o “Els Segadors” (“Canción para los obreros de Seat”, a partir de un anónimo anticatalanista recogido por el filósofo y cineasta francés Guy Debord), seguramente la revisión que más ha escocido entre las presentadas por Fuerza nueva –con “n” minúscula, dicen, por aquello de diferenciarse del extinguido partido de ultraderecha–. Todo esto y algo más puede escucharse en “Fuerza nueva” (El Ejército Rojo, 19).

El mismo día en que se dan por rotas todas las posibilidades de formar gobierno, lo que nos conduce a unas nuevas elecciones, acabamos en Casa Manolo, histórica taberna madrileña situada a espaldas del Congreso de los Diputados. España, política, flamenco y rock, no necesariamente en este orden, van dando forma a esta conversación -por momentos convertida en atropellada tertulia- con Jota, Florent, Paco Contreras (Niño de Elche, recién aterrizado tras una gira de tres semanas en Japón) y Pedro G. Romero, responsable del armazón ideológico del proyecto, con unos detallados textos que amplifican el alcance de cada uno de los temas.

Hace algo menos de un año actuasteis juntos en Casa Patas. ¿Ya teníais entonces canciones de Fuerza nueva?
(Jota) Sí, ahí ya habíamos grabado algunas.
(Paco) Ya estaba “Santo Dios” y también “Los campanilleros”.
(Jota) Al principio la idea era hacer un single nada más, pero seguimos con ello.
(Florent) Han sido tres sesiones a lo largo del año, de tres o cuatro días, para planificar y grabar. Ha sido muy rápido, aunque luego hemos tardado más con el proceso de mezclas, porque tuvimos la idea, o la ocurrencia, de no buscar un solo mezclador, sino tres según el tipo de canción. Eso sí ha sido más tortuoso y ha hecho que todo se alargara un poco más. Pero el comienzo del proyecto y el trabajo en sí ha sido sumamente fácil, una conexión de principio a fin. Paco nos proponía ideas, lo probábamos y en dos o tres tomas ya teníamos el tema. No ha habido ningún momento de parón, de no saber a dónde iba todo esto.

“El asunto es que está todo el mundo muy nervioso y a nada que metes el dedito la gente salta”.

¿El eje central de los himnos está desde el principio o va cogiendo cuerpo según van saliendo los temas?
(Jota) El proyecto parte de ahí, de esa idea de coger canciones…
(Pedro) Paco me contó que iba a grabar con Los Planetas y que estaban dando vueltas a algunas cosas. Que en esas conversaciones que tenían habían estado hablando todo el rato del himno de Andalucía. Me dijo que me sumara. El asunto de los himnos es algo que a mí siempre me ha gustado mucho, y claro que ahí hay un trabajo muy grande que se puede hacer, además de que engancha con toda la himnología que llevan detrás Los Planetas, porque muchas de sus canciones tienen algo de himno generacional, así que me pareció que no era un mal punto de partida. Luego la conversación se estiró mucho y volvimos a los himnos, a la cosa religiosa y cómo el rock’n’roll entra en muchos casos en España a través de ciertas canciones de iglesia. Empezamos a ver todo ese tipo de monstruosidad y por ahí salió algo más.
(Paco) Yo hablaba con Pedro de que cuando leía las críticas que se hacían a los últimos discos de Los Planetas había quien decía que ralentizaban mucho los temas. De forma despectiva, que parecían pasos de Semana Santa. Joder, si precisamente lo que me gusta a mí de ellos es esa solemnidad, ese ambiente, todo eso que se entrecruzaba.
(Florent) También el punto flamenco de Los Planetas allanaba mucho esa idea, para hacerlo de forma espontánea.
(Paco) Por ejemplo, Jota y yo encontramos en “Los campanilleros” un cante que íbamos buscando, referencias que nos pudieran unir musical y conceptualmente.
(Jota) Sí, es algo que también pasó con “Mariana”. Esa es la idea más parecida a lo que yo pensaba en un principio, aunque luego no siempre ha sido así.

¿Se trataba buscar un nuevo relato que no fuese el hegemónico?
(Pedro) Algo así. Y rascar en la historia.
(Jota) Una de las ideas del disco es sacar las cosas de su contexto y ver cómo cambia el sentido de las palabras y de la música.
(Pedro) Que al fin y al cabo es lo que suelen hacer las naciones con sus himnos.
(Jota) Pero vamos, que la cosa no era provocar, más bien dar una vueltecita.

En ese sentido, la más evidente es la versión de “Els segadors” a partir de un poema de Guy Debord, convirtiéndose en “Canción para los obreros de Seat”. ¿Os hacíais cargo del revuelo que se avecinaba? Muchos comentarios en redes sociales no han sido amables precisamente: “Se mofan de nuestros símbolos”, “Maldita la gracia del nombre”, “Cosmopaletos”, “Fachas”, “Lo más probable es que les den un álbum de ostias si se acercan por Catalunya”…
(Florent) Sí, nos han dicho de todo. Paco, te habrás enterado allí en Japón…
(Paco) Joder, si me saltaban mensajes cada dos por tres.
(Pedro) Yo estaba en la Diada y al final esto es síntoma del delirio que se ha establecido, porque obviamente el tema de Debord es continuista con el de “Els segadors”. La primera letra que tuvo era más larga y decían que la gente se dormía con el himno. Una letra que a mí me parecía maravillosa porque en realidad es que han quemado una iglesia, han matado al cura y se hace una llamada a la población para atacar a los de Barcelona, porque habían profanado el templo. El catecismo me parece muy bien, pero si eres de lo que sea, hay que aprendérselo. Les acabé diciendo a unos amigos que el año que viene tenían que invitar al escenario de la Diada a Los Planetas y Niño de Elche.
(Paco) Es que esto ha venido en muchos casos de parte de dirigentes de la CUP.
(Pedro) Que son amigos, eh. Pero es que, en todo caso, el comentario anticatalán es de Debord, no de Los Planetas ni de Niño de Elche. El asunto es que está todo el mundo muy nervioso y a nada que metes el dedito la gente salta. La lástima, les decía, es que os perdáis la poética tan bonita que Debord dedica a los obreros que están presos.
(Florent) Parece que no han escuchado esa parte de las prisiones, de las pistolas para el pueblo. Pero claro, es un texto que va en contra de los estados, y ellos están intentando crear un estado catalán. No lo ven en el contexto del poema.
(Jota) Lo curioso de esto es que al final el proceso independentista en Cataluña fracasa precisamente por lo que Debord dice en la canción. Hace cuarenta años ya anticipa que un movimiento que parece interesante al final se queda en nada por culpa de la burguesía catalana. Es un himno para que los de la CUP se den cuenta de que así no se va a ningún lado.
(Paco) De todas formas, es algo general. Hace un mes estuve en Sevilla y un amigo que está en los movimientos cristianos de base me reconocía que cuando escuchó “Santo Dios” pensaba que era una burla nuestra hacia el himno de Andalucía. Después lo estuvo mirando y ya vio que era otra cosa.
(Pedro) Paco, es que esa fama te la has ganado. Al final todo el mundo te ve en el programa ese de la tele haciendo el himno de España.
(Jota) También están los que decían: “Ya, pero con el himno de España no se atreven”.
(Florent) Tenemos grabada una versión, que ha quedado chulísima, porque según nos contaba Pedro una parte del himno proviene de una canción mozárabe, así que rescatamos esa melodía y lo enlazamos con una sura del Corán. No es una ofensa. Sólo queda terminar la parte de la voz. Saldrá en un single especial, igual para el 20-N o algo así.
(Paco) Es increíble cómo al final pasa esto, la relación que tenemos con los himnos.

También contribuye el nombre: porque al sumar ciertas cosas con lo de Fuerza nueva…
(Paco) Sí, es que hay gente que aún no ha captado el sentido de todo esto. Gente que decía que lo de Debord era una excusa.
(Pedro) Me gustaba un comentario que vi en Youtube: “Gran canción, gran versión, tormenta de guitarras, la voz de Niño de Elche que saca la solemnidad arcaica del himno, pero otra cosa es la oportunidad de la letra”. El hombre estaba muy templado, pero tenía que poner ese puntito.
(Paco) Y lo mismo con “Una, grande y libre”, que en realidad, a partir de las conversaciones que teníamos, plantea por un lado el estado socialdemócrata en el que vivimos, y que Vox en realidad no es de ultraderecha, porque no son capaces de llevar armas. Jota da en el clavo y por un lado les dice a los de derechas que no se preocupen, que no son de ultraderecha; y entonces los de derechas se molestan y se cabrean. La canción está diciendo que Ciudadanos no es derecha, ni Vox, que derecha es Blas Piñar.
(Jota) Claro, es que en Fuerza Nueva salían con los colegas a matar, y ahora no salen a matar a nadie.
(Paco) El caso es que la gente conservadora escucha ese tema y se indigna.
(Pedro) Cuando está repartiendo para todos los lados.
(Paco) No cogen la ironía última…
(Jota) Hay fachas en todos los lados. Esto de Fuerza nueva es una máquina de desenmascarar fascistas. Gente que opina sin escuchar ni entender.
(Pedro) El punto que tiene es que la canción es muy bonita, como tarareable, y al final es terrible encontrarse en la ducha canturreando esas barbaridades.
(Jota) Pero en realidad es una canción de amor; lo que significa es que los fascistas también son nuestros hermanos, que son seres humanos y hay que encontrar una forma de hacer algo con ellos. No se los puede matar, hay que integrarlos de alguna manera.
(Pedro) Los fascistas también merecen ser enterrados, incluso merecen el Valle de los Caídos. Hasta pueden enterrarse en vida. Todas las señoras con sus abrigos allí metidas, acompañando al Caudillo y a José Antonio.
(Florent) También era una canción en un contexto de las elecciones y de todo esto del miedo y del ¡que viene la derecha! Estaba ese caldo de cultivo.
(Paco) La izquierda más progresista necesitaba al lobo.
(Jota) El Doctor Muerte.
(Pedro) De todas formas, es que no paran de dar motivos, ahora también con las nuevas elecciones. Parece la manera que tiene Pedro Sánchez de pedir una canción a Niño de Elche y Los Planetas.

“Me hubiera gustado que hubiesen dicho de “Els Segadors” es que no sólo es el himno de Catalunya, sino una pedazo de canción”.

¿Lo veis como un disco político?
(Jota) Es antipolítico, o por lo menos contra esta política.
(Paco) No podíamos pensar ni imaginar que con las cosas que han ido surgiendo fuera a encajar tan bien.
(Pedro) Yo sí creo que es un disco político, pero no de la política partidaria. La política no son los partidos. Me parece que en las preocupaciones que laten tanto en Los Planetas como en Niño de Elche sí hay un trabajo político: cómo se construye un disco, cómo circula, cómo se implanta en el mercado, cómo llega a los oyentes… El proceso que hay en la música pop de construir himnos, éxitos. Dar un contenido político no tiene que ver necesariamente con ideología o con argumentarios partidistas. También eso es lo político del primer punk. El hazlo tú mismo, no que quisieran cagarse en la reina de Inglaterra.
(Jota) Lo mismo que pasó con el indie. Lo importante es la construcción de una escena, de una industria alternativa, otra forma de comunicar.
(Pedro) La electrónica en su nacimiento tenía una indudable motivación política que no tenía que ver con el hecho de ser rojo, verde o azul, sino con la circulación de la música.
(Jota) Esa es la verdadera política, no lo que encontramos en el Congreso de los Diputados, que es un teatrillo que hacen los poderosos.
(Pedro) Es que muchas veces el hecho de hacer canciones con un contenido político, depende dónde y cómo, puede contribuir más bien a la banalización de la política.

Niño de Elche decía hace unos meses en una entrevista que todo es socialdemócrata. ¿Es ese el contexto en el que hay que situar este trabajo?
(Jota) Fíjate, que yo antes era anarquista, pero desde que conozco a Paco soy socialdemócrata.
(Paco) Has descubierto tu razón de ser.
(Pedro) Mi hija, que es adolescente, vino un día del colegio y me dijo que había estado discutiendo con la profesora porque había dicho que Podemos eran radicales de izquierda. “Y le he dicho que no, papá, pero la verdad no sé por qué”. Pues hombre, es que en el programa de Podemos no está la nacionalización de los bancos, ni la reforma agraria… Ahora quieren que por lo menos a la gente se le pague a final de mes, que haya médico para todos… cosas humanas.
(Jota) Lo que pedía antes Willy Brandt.
(Paco) Es que el programa de Le Pen es muy parecido al de Podemos, en el contexto francés. Es el termómetro de cómo está la situación en estos momentos.

Lo que sí me parece es que es un disco sobre España. O al menos sobre una cierta idea de España: la religiosidad, la tradición, lo popular y cómo todo eso nos acaba marcando…
(Jota) Yo creo que habla sobre el nacionalismo español. La sensación es que el nacionalismo tiene algo de religioso. Es una creencia religiosa, con algo de mística, un rito.
(Pedro) A mí parece importante el giro de Los Planetas hacia el flamenco, hacia lo popular, que al final siempre es una palabra pantanosa. Todo eso está lleno de connotaciones identitarias, pero al final lo que el disco hace es ir poniendo comillas a esas relaciones. Empezando por el himno de Andalucía, que es una canción de segadores de Cantillana. Todo el rato se trata de cuestionarse esa relación y a la vez ver cómo las canciones atraviesan un montón de elementos y siguen sobreviviendo. Eso para mí es lo más bonito. En el fondo lo que a mí me hubiera gustado que hubiesen dicho de “Els Segadors” es que no sólo es el himno de Catalunya, sino una pedazo de canción.
(Florent) Es que es muy inspiradora, y toca mucho cuando cantan a coro.
(Paco) Lo mismo con “El novio de la muerte”.
(Pedro) Se supone que la melodía viene de una plegaria hebrea. No se sabe por qué, los campesinos catalanes mantenían esa canción, a la que luego le dan el contenido de la revolución del Corpus de Sangre. Ya en el siglo XIX llega la nueva letra, hasta convertirse en el himno de Catalunya. Debord hace una versión, pero la tonada siempre es la misma, es la que te levanta. Para mí eso es lo maravilloso.

Es curioso, porque coincide que “La leyenda del espacio” se publicó en 2007, el mismo año que sale “Mis primeros llantos”, el debut de Niño de Elche. ¿Escuchabas entonces la música de Los Planetas?
(Paco) No, en 2007 no conocía a Los Planetas, eso llegó después. Aunque la primera aproximación sí fue a través de “Tendrá que haber un camino”, con Enrique Morente, que aparecía en ese disco.

¿La letra de esa canción está también de alguna manera en el espíritu de este proyecto?
(Jota) Desde el principio tenemos esa idea. Encontrar un camino, porque si no, nos morimos.

Paco, luego has dicho en alguna ocasión que “La leyenda del espacio” te parece más importante que el “Omega” de Morente y Lagartija Nick en cuanto a la comunión de flamenco y rock.
(Paco) No sé si más importante, pero sí es una visión diferente, una forma de acercamiento entre rock y flamenco como yo entiendo que se debe acercar la gente. “Omega” es un buen encuentro, pero no termina de ensamblar como lo hacen Los Planetas en “La leyenda…”. Cuando tocan las “Alegrías del incendio” es una mezcolanza, pero no puedes decir qué ritmo de flamenco es, ni que melodía de rock. Es más híbrido, mientras que en “Omega” la mayoría es más un acercamiento; composiciones en su mayoría de artistas flamencos, arregladas por Lagartija Nick. Es otro tipo de unión.
(Pedro) Yo es que el “Omega” lo veo un disco de flamenco. He escuchado las misas flamencas de Morente y en realidad ahí está el espíritu de “Omega”. En vez de las guitarras y la tormenta de ruido, está el canto gregoriano, pero es igual.
(Paco) No está tan cerca de mi forma de ver el proceso artístico. La diferencia también es que “Alegrías del incendio” la pueden cantar a coro diez mil personas, mientras que los temas de “Omega” no, porque continúa con la concepción flamenca del individuo, del virtuoso; por eso en el flamenco no se da la canción pop.

Aquí la que ha quedado muy pop es “El novio de la muerte”. ¿Era la intención?
(Jota) Es una canción tremendamente pop.
(Paco) También se trataba de reivindicar de dónde procede.
(Pedro) En realidad es súper homoerótica. En origen es un charlestón, una canción de cabaret, de luces rojas. Lo que pasa es que la versión que todo el mundo conoce es la que se hizo para la Semana Santa de Málaga, pero es una cosa accidental. Una película documental maravillosa de Carlos Taillefer, “Por la gracia de Dios”, empieza con la ceremonia de la llegada de los legionarios cantando el himno y desvela la sensualidad que tiene esa pieza. Es una canción para cogerse de las manos.
(Jota) No es muy patriota que digamos, no es que los legionarios luchen por su bandera, sino que es más un amor romántico.
(Pedro) Es hípersensible, muy llorona. Esa sentimentalidad kitsch que está en el hombretón fuerte que lleva un tatuaje de su madre. Fíjate que en Sevilla hubo un tiempo en que cerraba un bar de osos a las cinco de la mañana. Los veías a todos salir y era cómo si fuera el tercio de la Legión.
(Florent) Marc Almond se volvía loco con los legionarios.
(Pedro) Esto se va a juntar con la película de Amenábar y no van a dar abasto.
(Paco) Cuando en realidad toda versión es una declaración de amor, una alabanza.
(Pedro9 Hay una película que se llama “La bandera”, con Jean Gabin, que está dedicada al capitán Francisco Franco. Se la dedicaron porque les había dado muchas facilidades para rodar en Marruecos. Se ve una escena de documental de travestis, bailando sevillanas en el cabaret La Criolla de Barcelona. Muestra el espíritu verdadero de la Legión, no lo que vino luego en la dictadura. El legionario de verdad era un loser.
(Paco) El otro día en Japón me encontré un chaval de Granada y me dijo que estaba allí buscándose la vida. Había estado cinco años en la Legión y me hablaba de lo bonitas que eran las maderas japonesas para las guitarras.
(Pedro) Es el espíritu del samurai. Muy violento y tal, pero delicado. Por eso tiene una melodía muy tarareable, es la esencia.

Dentro de todas las fechas-símbolo que han ido acompañando a Fuerza nueva, el disco sale el 12 de octubre, Día de la Hispanidad o Fiesta Nacional de España, que es la denominación oficial. ¿Qué os sugiere?
(Paco) Que es el día de la Virgen del Pilar, ¿no? Yo toco un día antes en Zaragoza.
(Pedro) La Virgen del Pilar, que en la versión que haría Fuerza nueva querría ser francesa. Es muy chulo esto porque hicieron un pilar en el que se apareció la Virgen, que no pudo aparecerse en peor sitio, y toda la iglesia, la ciudad de Zaragoza y el resto de España está orientada con respecto a ese punto. Con cambiar ese pilar y ponerlo bien igual se arreglan todos los problemas.

Volviendo al disco, lo que quizá echo de menos es que haya más momentos en el que se ensamblen las voces, como en “Mariana” o la misma “El novio de la muerte”… ¿Era un tema complejo por una cuestión de armonías?
(Jota) No es fácil, es verdad. En “El novio de la muerte” tiene sentido hacerlo con un narrador, que soy yo, y luego sale Paco, que se presenta como el novio.
(Paco) La premisa era no mezclar si no había necesidad de hacerlo.
(Jota) La idea era que si teníamos un buen cantante, para qué íbamos a estropearlo.

Lo religioso tiene un papel fundamental en casi todas estas canciones, muchas veces acompañado de un matiz bélico, igual que ocurre en “Oración militar”, de “Colombiana” (19).
(Paco) Es que a mí, que venía de ser antirreligioso y también antimilitarista y antiflamenco, pues al final todo eso me sale… Por ejemplo, en todo el movimiento antinacionalista español… Revisando las cosas que he hecho a nivel artístico, buena parte tiene que ver con España. El disco sobre Miguel Hernández, “Voces del extremo”, Exquirla, Fuerza nueva…
(Jota) Al final el flamenco es la música más potente que hay en España.
(Pedro) Tiene que ver con el lugar en el que uno está. Ahora mismo es España, que antes fue otra cosa y que en el futuro seguramente será otra. Pero no lo veo como una preocupación por la esencia, por no perder España ni nada parecido, sino también una pregunta sobre lo que es.

Luego está “La cruz”, con esa mirada de Antonio Machado sobre la Semana Santa…
(Pedro) Quien hizo de toda esa forma de arte popular un recurso turístico fue la República. Después el franquismo se aprovechó de esa oleada. Lo bueno de la Semana Santa era que los que sacaban los pasos fueron los mismos que quemaron las iglesias. Eso es lo que interesa de lo religioso. No el cura o la iglesia, sino una relación con el mundo que tiene otro tipo de pulso y que muchas veces tiene esas contradicciones. Porque lo religioso en ocasiones es una forma de habitar esas contradicciones que uno no puede resolver con la razón.

Y vuelvo también a Fuerza nueva. No deja de resultar paradójico que, en una búsqueda en Google, el primer resultado sea el del partido ultraderechista de Blas Piñar, pero a continuación aparezca vuestro nombre en la web del Ejército Rojo.
(Paco) Lo propuso Jota y nos gustaba el nombre. Es una manera de jugar con el lenguaje. Cómo dos paLabras juntas adquieren un significado muy determinado.
(Jota) Las palabras cambian de sentido si cambia el contexto. Así que por qué se iban a apropiar los fachas de dos palabras como estas, que son súper bonitas.
(Paco) Una cosa que hablaba el otro día con Jota es que yo soy muy fan de Blas Piñar como orador. Tengo colecciones de discos con discursos suyos.
(Jota) Ya sabes lo que van a poner en portada…
(Paco) Es algo muy perverso.
(Pedro) Val del Omar tenía grabaciones suyas y estaba entusiasmado con unas charlas que Blas Piñar daba sobre Santa Teresa. Como su mujer era ciega, se las grababa y se las ponía luego.
(Paco) Tiene una épica muy impactante. Pero que quede claro que el nombre se le ocurrió a Jota.
(Jota) El nombre a lo mejor sí, pero la idea es tuya y de este.
(Pedro) Quita, que yo nada más que me invento cosas para minimizarlo, como la ’n’ minúscula. Que si he encontrado un partido eco-feminista chileno es para tener una excusa en las conversaciones y poder salir de esto.
(Jota) La idea de Fuerza nueva también es lo de Joy Division y New Order. Cambiar el significado de las palabras.
(Pedro) Por cierto, que el otro día en la Diada vi una camiseta buenísima de Joy Division, pero dentro del mapa ponía “Rocío Jurado, como una ola”.
(Jota) La portada del disco es una pasada. ¿La has visto?

Sí, sí, el mapa de España atravesado por un rayo de donde salen las ondas del “Unknown Pleasures” de Joy Division. ¿También es de Javier Aramburu?
(Jota) Sí, es suya. Es un trabajo muy artístico, más arty que pop.
(Pedro) Aramburu está totalmente desatado, de cada tema saca veinte imágenes.
(Jota) Es que el artista más potente que hay en España.
(Florent) La portada es increíble.
(Jota) Casi todos los grupos de Factory tienen esa connotación situacionista: Joy Division, New Order, The Durutti Column… En mi cultura, son los primeros que lo hicieron en la música pop. También A Certain Ratio, porque lo de ‘una cierta proporción’ podía ser algo de los nazis, referido a la pureza genética.
(Pedro) The Durutti Column se llaman así por el panfleto situacionista que distribuía en su tienda Malcom McLaren.
(Jota) Todo eso también tiene que ver con Guy Debord.
(Pedro) Debord tiene un texto en el que explica por qué le gustan las canciones de soldados. Dice que son siempre canciones de derrota, que los soldados vienen del frente, cojos, heridos, y lo único que les anima es venir cantando la misma canción. Hay una épica de la derrota, y en cierto sentido eso tiene que ver también con la psicodelia. Una de las cosas que más me gustan del disco es la construcción de atmósferas sonoras con esa idea de himno, pero el clima es como de una tormenta.
(Jota) La religión es el origen de la psicodelia. Fíjate el éxtasis, la hostia consagrada, los ritos…
(Paco) Lo bueno es que conceptualmente es muy potente, surgen muchas ideas.

¿Y más canciones?
(Jota) Tenemos otras dos grabadas. Lo venía hablando con Aramburu, que también pueden salir miles de cosas a nivel de iconografía. Es muy sugerente, Pero bueno, primero a ver si sobrevivimos y no nos matan. Hay que ir partido a partido.