From disco to disco
Entrevistas / Daft Punk

From disco to disco

David Broc — 02-03-2001
Fotógrafo — Archivo

Lo han puesto demasiado fácil. A huevo, se podría decir. Y es que su nuevo disco, “Discovery” (Virgin, 01), se aleja del contenido bullicioso y casi empírico de su predecesor y augura una propuesta, cuando menos, discutible y, con toda seguridad, proclive al abucheo. Resulta una obviedad afirmar que estamos ante una obra considerablemente inferior al portento de genio llamado “Homework”, en eso creo que no hay duda posible. La comparación, nunca mejor dicho, es odiosa. ¿Argumentos a favor? Pocos. Digamos que “Discovery” es, ya puestos a definir sensaciones, un álbum disfrutable. Pero incluso esa condición conlleva intrínsecamente opiniones negativas: ´disfrutable´ significa ´olvidable´, ´pasajero´. Y en efecto: este trabajo homónimo tiene los rasgos del vinilo que explota en el momento, pero que no sabe ni puede resistirle la mirada al tiempo. Y ese era, posiblemente, uno de los mayores méritos de “Homework”: a día de hoy, todavía nos acordamos de sus excitantes contornos. Claro, si esa continuación que muchos ansiaban con hambre canina ha bajado el listón, ha desinflado el globo de nuestras expectativas, el recuerdo se intensifica mucho más. Entonces, queda claro que “Discovery” es un disco profundamente decepcionante. Cuatro años, admitámoslo, tenían que haber dado para mucho más. Thomas Bangalter, mitad del dúo francés, cargó con las dichosas tareas promocionales. “El primer año estuvimos girando y promocionando el disco, y acabamos bastante cansados de todo el proceso. La primera parte del segundo año estuvimos preparando un DVD que nosotros mismos hemos producido y que a buen seguro dará que hablar. Y la segunda mitad del año estuvimos ocupados con el sello. Así que, en realidad, el disco lo hicimos entre 1999 y el 2000, pero es algo que, de hecho, lleva mucho tiempo completar hasta sentirse plenamente satisfecho”.

“El primer disco consistía en desarrollar durante diez minutos una idea y en este disco lo hacemos en canciones de tres minutos”

También se puede dar cabida a las especulaciones y pensar que la fuerte, casi asfixiante, presión a las que se han sentido sometidos (el impacto de “Homework” fue de órdago, no hace falta remarcarlo) ha influido en esa tardanza. Cuatro años es mucho tiempo: espacios temporales más propios de figuras jurasicas del rock que de mentes lúcidas del house. “Nunca pensamos en eso. Nunca nos preocupamos por lo que la gente pueda esperar o pueda querer, nunca trabajamos de esa forma… así que esta vez tampoco nos hemos sentido condicionados por las expectativas. Si algún grupo o artista te dice que prefiere una reacción más calmada de la gente, que no quiere vender discos, está mintiendo, eso está claro. Pero tampoco es una cuestión de impacto, sino de música. Para nosotros lo más importante fue acabar el disco después de haberle dedicado mucho tiempo. Puedes hacer un mal disco en tres meses y salir del paso o invertir dos años para tratar de hacer el mejor álbum. Yo prefiero la segunda opción. Se trata de mantener tu integridad con la música que haces y a la vez buscar a la gente para que escuche tu música. Queremos que la gente se interesa por ella, ya sea comprándose el disco, escuchándola por la radio o bajándosela de Napster. La diferencia con el primero es que con este disco tuvimos muchas ideas sobre la música que queríamos hacer. El problema de ello es que esto te lleva más tiempo para llegar a lo que buscas. De ahí que hayamos tardado tanto tiempo para grabar el disco. Pero en relación a la tardanza, debo decir que en el primer disco había canciones que tenían cuatro años, mientras que las canciones del nuevo tienen dos años como máximo. O sea, que tampoco es tanto tiempo si lo miras de esa forma”. De todas maneras, creo que no sería justo empuñar el sable y descuartizar a ciegas un repertorio que se intuye honesto y libre tan sólo porque nuestra memoria insista en el desequilibrio entre ambos discos. “Discovery” no engaña a nadie: su existencia empieza y acaba en la pista de baile. “Homework” se prestaba con mayor viveza al análisis del matiz, a la búsqueda y hallazgo de una riqueza compositiva y un cromatismo de elementos que, sinceramente, no se aprecian en su nuevo álbum. Pero quizás los propios Daft Punk no estaban interesados en esas características. Quizás Daft Punk sólo buscaban un artefacto petardo (en el buen y el mal sentido del término: ambos surgen representados en su minutaje). En ese caso, su objetivo se ha visto cumplido. “Las diferencias desde nuestro punto de vista… bueno, el primero salió en un momento en el que este tipo de música no estaba aceptada, no era entendida y había mucha presión de la gente contra ella. Creo que en ese disco hubo un intento consciente de romper las viejas reglas de la era del rock… con eso no digo que no nos guste el rock, ni mucho menos. Queríamos destruir la esencia del sistema establecido que había por esas fechas. En cierto sentido, queríamos demostrar que es posible llegar arriba desde el underground, que todo el mundo puede conseguirlo. Ese fue nuestro propósito. Y ahora, con el segundo disco, ese propósito ya no lo veíamos necesario, porque hoy esta música ya es popular y está aceptada por mucha gente. Nosotros nos sentimos felices por ello, nos sentimos parte de ello. No fuimos los primeros ni los últimos. Por eso con este disco no tenía sentido incidir en ese aspecto rompedor y porque tampoco queríamos repetir la fórmula musical del primero”.

“Queremos que la gente se interesa por nuestra música, ya sea comprándose el disco, escuchándola por la radio o bajándosela de Napster”

Aunque desde fuera esas diferencias parecen evidentes y resaltables (“Discovery” es un ejercicio solvente de disco-house ochentero descaradamente bailable; “Homework” es mucho más que eso), Bangalter lo contempla desde otra perspectiva. Falta saber si sus palabras convencen o no. “Hacer un disco siempre es un proceso de aprendizaje, siempre tratamos de buscar nuevas cosas. Aprendes a hacer una cosa y lo usas, nosotros hemos aprendido a usar las voces y lo hemos hecho, a lo mejor en el futuro aprendemos a usar los instrumentos y metemos instrumentos en el disco. Luchamos por no ser una etiqueta o una categoría… en eso consiste nuestro proceso de grabación… se trata de tener la misma libertad que tuvimos con el primer disco. Nosotros queremos huir de las categorías, para eso luchamos. Queremos ser abiertos y no relegarnos a hacer una canción techno o una canción de acid-jazz… se trata de expresarme por mí mismo de formas muy diversas”. Así se puede explicar, pues, la distancia que hay entre sus dos discos. “Nosotros siempre tratamos de hacer cosas distintas. Para el segundo disco intentamos innovar y experimentar sobre nuestro sonido porque es algo en lo que estamos interesados. Cada uno es libre de ver las diferencias que quiera entre los dos discos. Las diferencias que yo vea entre ellos no serán las mismas que tu veas, ni las tuyas serán las mismas de otras personas. Lo bueno de la música es que permite interpretarla desde muchos puntos de vista distintos. El primer disco consistía en desarrollar durante diez minutos una idea y en este disco lo hacemos en canciones de tres minutos. Pero ya te digo que cada uno es libre de interpretar las diferencias como quiera”. En efecto. Y mi interpretación, ayudada en su construcción léxica por los sucintos comentarios de Marc Piñol y Javier Blánquez, es simple. “Discovery” es un disco con demasiada pluma. Y creo que me han
entendido… ejem, comprendido. El tono disco-petardo (esos juegos de voces… ¿podemos pensar en Cher, sí o no?) diluye de un plumazo (¡Dios mío, nunca mejor dicho!) los axiomas creativo-expresivos de su predecesor. Porque donde antes había juego de construcción, pelea con el sampler, creación en estado puro y comercialidad bien entendida, ahora únicamente encontramos lo último y con interrogantes. La urgencia del underground, la viveza de la novedad justificada y el cuerpo del ejercicio de estilo que sabe combinar calidad y cantidad han desaparecido. “Desde hace un tiempo la palabra underground ha dejado de existir. Madonna hace música underground y muchos sellos independientes hacen música comercial. Creo que la única diferencia entre ambos mundos ya no es musical, sino más bien de los sistemas de trabajo. Creo que es posible encontrar integridad y autenticidad en los dos fuentes. Se trata de tener libertad y la libertad pasa por tener control de aquello que quieres hacer tú mismo, no de controlar el exterior, nosotros no queremos manipular a nadie”. Así pues, este segundo álbum se presta al criticismo encendido porque hay motivos para ello. El problema es que el disco no es malo en sí (¿correcto es la
palabra?), sino que trasmite desencanto y decepción. Y sobre todo, preocupación. Y es que dicen Daft Punk que el house ya es aceptado por la gente y que, en consecuencia, sus planteamientos no son los mismos que los de antaño. Lícito. Pero ese brote de aparente actitud pierde su sentido cuando escuchamos “Discovery”. Porque la pregunta es clara: ¿es esta, entonces, la música que quieren ofrecer Daft Punk en los tiempos de bonanza popular del house?

Un comentario
  1. Ya se que a toro pasado es muy fácil criticar pero… macho os lucisteis xD

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