A pesar de contar con una década de trayectoria, el fenómeno Shinova debe su irrupción en la música de masas a los recientes Ana y el artista temerario (Maldito Records, 2015) y, en especial, a ese Volver (Warner Music, 2016) que les ha tenido durante dos años girando sin parar. La hora de la verdad llega ahora con Cartas de navegación (Warner Music, 2018), su trabajo más ambicioso hasta la fecha y con el que pretenden asentar una propuesta que ya ha agotado las principales salas y ha copado los escenarios principales de casi todos los festivales. Hablamos con Gabriel de la Rosa, vocalista y letrista de la banda, acerca de las expectativas generadas por un álbum que marcará el futuro de este quinteto vizcaíno. El próximo 2 de febrero estarán en La Riviera de Madrid donde comenzará su gira que sigue por Bilbao (16 de febrero) y Barcelona (26 de abril).


¿Cómo afrontáis la alegría de estrenar este nuevo trabajo?
Desde el pasado 5 de octubre solo hemos recibido buenas palabras. Hemos tenido la oportunidad de hacer una presentación en acústico por la FNAC, y al final, en el tú a tú, hemos podido tener a la gente cerca y recibir todo el cariño. Ya aparecer en las listas de ventas… Qué quieres que te diga, una inmensa alegría.

Veíamos como Depedro, que acaba de estrenar disco, y otros artistas con los que habéis tenido la oportunidad de colaborar están ahí acompañándoos también. Tiene que haber sido un subidón…
Estamos viviendo un momento excepcional en la música. Desde hacía muchísimos años que no veíamos a tantísimas bandas y sobre todo oportunidades para darse a conocer. Hay un público que se mueve, que está ansioso por recibir toda esa nueva música, y eso se nota. Jairo (Depedro) lleva muchos años haciéndolo muy bien, pero hay otras muchas bandas nuevas que están haciendo un gran trabajo. Como aficionado y como melómano me encanta que esté sucediendo esto.

Recuerdo ese showcase en el Sonorama, en el Le Club, donde algo grande ya se hacía presagiar con Shinova, y de repente este verano os pudimos volver a ver pero ya en el escenario principal de un gigante como el Sonorama. ¿Ha sido un boom lo de Shinova?
Nosotros llevamos diez años realmente trabajando, pero hay dos etapas muy marcadas. Empezamos con un estilo distinto, una línea musical muy diferente con la que aprendimos mucho. No solo a nivel musical, sino en cuanto a constancia y a mantener la pasión por lo que hacíamos. Cuando sacamos Ana y el artista temerario teníamos muchas lecciones aprendidas ya, pero es cierto que Sonorama ha sido un punto de inflexión. La Plaza del Trigo, el bolo en Le Club, el escenario principal… Para nosotros ha sido un amplificador que nos ha permitido poder llenar una Joy Eslava, por ejemplo.

Cerrarnos a cualquier nuevo sonido sería un tanto aburrido. Hay a quien le funciona, pero nosotros tenemos un carácter más innovador”

¿Cómo ha sido grabar este Cartas de navegación sin parar de girar?
Este disco ha sido muy especial, cañero y sobre todo medicinal. La principal virtud y el principal escollo ha sido estar girando. Muchas veces las letras no llegan cuando uno quiere y hay que trabajar por si la musa aparece. Ha habido momentos más espesos, pero también hemos tenido la suerte de trabajar mucho en la carretera. En los ensayos y durante la gira nos estaban saliendo cosas muy chulas, y hemos aprovechado esos espacios libres para seguir creando música.

Habéis trabajado con Mikel Santos como productor, ¿qué podemos encontrar de él en este viaje?
No solo Mikel, sino José Caballero de Neo Music Box, Haritz Harreguy… Hemos contado con un gran equipo trabajando todos en la misma dirección y eso ha sido una maravilla. Todo ha sido más fácil. Se nota la mano de todos, sobre todo en que hemos quitado muchos elementos. Hemos empezado desde una base mínima y hemos añadido lo justo, consiguiendo sorprendentemente que en directo sonemos incluso más grande que en el disco. Creo que en esto último se nota bastante la mano de Mikel Santos.

Habéis dicho que no es un disco conceptual, pero habéis comentado también que las canciones hay que escucharlas en un conjunto. ¿Cómo defendéis esta idea?
Es nuestra manera de ver lo que necesitaba este disco. Queríamos que alguien cogiera las canciones de forma global y tuviera coherencia. Partimos de esa idea, pero es verdad que los tiempos que corren, los del streaming y escucha rápida, exigen que las canciones funcionen solas.

¿Está más cómodo Gabriel De la Rosa escribiendo para los Shinova de ahora que los de antes?
Yo considero que este disco es bastante explícito. Todos los músicos contamos este tópico pero en realidad lo que queremos es que cada persona le dé su significado y esa canción sea solo para esa persona, con ese sentido, y para siempre. Esa idea es tan válida como la que le dio el autor en su momento. Eso es lo bonito, esa conexión con la persona que recibe la canción.

“La principal virtud y el principal escollo para crear este álbum ha sido estar girando”

Hay mucho de norte en el disco, ¿en qué se puede percibir más allá de lo explícito?
Cada persona sitúa una canción en el lugar que conoce. En otros discos, por ejemplo, hablamos de las galernas que es un fenómeno que sucede en el Cantábrico. Cada persona se lo lleva a su lugar, a su costa, a su montaña…

Al coger este trabajo da la sensación que Shinova tiene ya un sello y un sonido propio muy característico, ¿es algo que ha sido buscado en algún momento?
Queremos pensar que tenemos una personalidad propia, sí. Cartas de navegación es una representación o retrato perfecto de lo que es la banda en este momento. Creo que en eso sí lo hemos conseguido, pero no le damos muchas vueltas. Llevamos mucho tiempo tocando juntos, sabemos qué canciones nos llegan al pecho, y salen de forma natural. Esto es como un futbolista que tiene su estilo y su manera de jugar, y ya lo hace así siempre.

A pesar de ese sonido tan identificativo de Shinova, habéis apostado por añadir otros matices y géneros como la electrónica en canciones como En el otro extremo. ¿Seguiréis explorando estos caminos en el futuro?
Seguro que sí, sin duda. Con Volver, el disco anterior, había elementos muy folk, que en este también los hay, pero con la electrónica hemos encontrado sonidos que no habíamos explorado antes. Todo esto empieza a ser parte también de nuestra música, y creo que cerrarnos a cualquier cosa sería un tanto aburrido. Hay a quien le funciona, pero nosotros tenemos un carácter más innovador.

“Estamos viviendo un momento excepcional en la música. Hay un público que se mueve, que está ansioso por recibir toda esa nueva música y eso se nota”

Comentabas que es un momento muy bueno para la música y para bandas como la vuestra, pero parece que algo no se acaba de romper entre la radiofórmula y la escena más independiente más allá de algunas bandas y artistas contados con los dedos. ¿Va el público más rápido que los propios medios e industria?
De repente ves a Vetusta Morla reventando de gente la Caja Mágica y te das cuenta de las cosas que están sucediendo en la industria. La gente ha empezado a tener inquietudes, a seleccionar… Son tiempos en los que puedes escoger a tus bandas en las plataformas streaming más allá de las radios. Las cosas se están empezando a mover de otra manera aunque las radios siguen siendo importantes. Por ejemplo, de repente ha empezado a sonar trap en todas las radios y televisiones, y si está ahí, es porque la gente habrá conectado con eso. Hay muchísimo público que conecta con esa escena y me parece perfecto, pero es verdad que se abren muchísimas posibilidades para las bandas y artistas que no salen tanto en las radios más populares.

Hablando ya del directo, ¿por qué habéis pospuesto tanto el inicio de la gira?
Queríamos que el disco respirara, que la gente escuchara el disco y cogiera aire. Cuando sacas un álbum empiezas a tocar y a variar el repertorio según lo que la gente te pide. Que la gira se inicie en febrero nos ha dado la oportunidad de ir modulando el repertorio gracias a lo que nos va diciendo el público en los acústicos que hemos hecho ya. Hay canciones que piensas claramente que van a funcionar solo para el disco y el público te sorprende coreándolas en directo. Estamos armando un setlist siendo conscientes de lo que quiere nuestro público. No tenemos ninguna prisa porque, realmente, no vamos a parar de tocar.

Siempre me ha llamado la atención eso justamente, el cómo una banda asume el tener que empezar a hacer descartes conforme crece su discografía. ¿Cómo lo estáis llevando tras tres discos que forman parte de un mismo sonido y una misma base de fans?
Cinco minutos antes de que llamaras estábamos debatiendo eso mismo. Tenemos un porrón de temas y muchas ganas de tocarlos todos, pero nos vamos a tres horas. Eso es algo que solo puede hacer Bruce Springsteen y cuatro más. Tenemos ahora mismo esa lucha interna ahora que también es bonita. Creo que es bastante mejor tener este problema que no tener temas. Iremos variando, pero las canciones de ‘Cartas de navegación’ serán los que predominen.

Después de reventar la Joy Eslava, los festivales…queda Latinoamérica. ¿Con este disco creéis que se puede cumplir el sueño?
Creemos que sí. Tenemos ganas y muchos compañeros que nos cuentan cómo se está moviendo la escena allí. Es algo apasionante que queremos vivir. Con este disco es muy probable que vayamos para Latinoamérica, ojalá sea así.

Ahora con el streaming tendréis bien de referencias…
Claro, ahora es mucho más fácil saber qué datos de seguidores y demanda tienes. Es fácil hacer una estimación y espero que no pase mucho tiempo para emprender ese viaje.

Más allá de los acústicos que tenéis anunciados, ¿dónde se podrá disfrutar este Cartas de navegación?
Además de la fecha de inicio de gira en La Riviera el próximo 2 de febrero, de la que quedan ya muy pocas entradas, haremos algún que otro concierto con Europa FM y ya a empezar a rodar. Estamos preparando cosas bastante llamativas, en especial de escenografía, y aunque no podemos decir nada esperamos poder contar con alguna colaboración interesante de cara a la nueva gira.