“Mientras la gente no tenía para comer, se estaban amasando enormes fortunas a costa de la pandemia”
Entrevistas / Miguel Rios

“Mientras la gente no tenía para comer, se estaban amasando enormes fortunas a costa de la pandemia”

Víctor Martínez — 27-07-2021
Fotógrafo — Javier Salas.

Está entretenidísimo Miguel Ríos este año. Acaba de publicar el single “Hola Ríos, Hello”, ha participado en la canción “Sol y sal” (donde echa una mano para concienciar sobre la alarmante situación del Mar Menor) y lo más importante: tiene disco nuevo.  Y vaya álbum, este “Un largo tiempo” (Altafonte, 21).

¿Quién no conoce a Miguel Ríos? Hablamos de una figura clave en el rock español; probablemente la más grande. Alguien que, con Elvis Presley como referente, empezó a grabar canciones antes que The Beatles o The Rolling Stones y que pensaba, allá por 2010, que ya había dicho todo lo que tenía que decir en esto de la música. No se lo creía ni él. Y aquí sigue, al pie del cañón, más duro que las piedras. Con un trabajo que le acerca a Robert Johnson, Woody Guthrie o Johnny Cash, pero sigue siendo 100% Ríos. Solo queda celebrarlo. Bendita vuelta.

Sesenta años en la música. Da vértigo. Parece que con “Hola Ríos, Hello” ha dejado atrás definitivamente aquello de “Bye Bye Ríos”. ¿En qué momento se encuentra? ¿Queda cuerda para rato?
Teniendo en cuenta mi provecta edad, puedo afirmar que, de momento, me encuentro mucho mejor de lo esperado. Tanto física como anímicamente. Ahora, preguntarle a un tipo de 77 años si le queda cuerda para rato, tiene su morbo. A esa pregunta tan aventurada, solo puedo contestar: ¡Y yo qué sé!

Más de veinte discos editados. ¿Pensaba el joven Miguel (o Mike) llegar a esta cifra cuando daba sus primeros pasos en la industria?
Definitivamente, me cree con dotes paranormales. El joven Miguel solo pensaba qué había que hacer para que la música no lo mandara de vuelta a Granada. Solo pensaba en sobrevivir y no volver a fichar en ningún trabajo. Luego vinieron los éxitos: el “Himno de la Alegría”, “Santa Lucía”, “Bienvenidos”… y pensé que me estaban dando cuerda. Pero el funambulista no está totalmente seguro de que no le falle el cable.

“El joven Miguel solo pensaba qué había que hacer para que la música no lo mandara de vuelta a Granada”

Nunca había hecho un disco acústico, ni se había aproximado tanto a la americana music. Y entonces llegó “Un largo tiempo” . ¿Puede ser el álbum en el que más se desnuda, artística y personalmente hablando?
Es verdad, nunca me había salido un disco tan áspero y sincero. Se nota que tiene que llegar la edad tardía para que dejes ver las arrugas. Supongo que me estoy curando del horror vacui sonoro. Siempre me han gustado los discos muy grandes, muy a lo Phil Spector. Soy de los pocos tíos que han tocado con dos baterías en el escenario. Pero las canciones venían por esa vereda más otoñal y desnuda.

¿Era el formato trío el más cómodo para usted en este momento, o el que mejor se ajustaba a estas canciones?
Solo había tocado una vez con ese formato. Fue en 2014, en un concierto para Un juguete, una ilusión de RNE. Ahí actué con la misma formación con la que he grabado “Un largo tiempo”. Pero como decía, creo que en el sonido de este disco han mandado las canciones y el deseo de no repetir fórmula, de hacer algo nuevo en mi carrera.

Viendo el resultado final del disco, me da la sensación de que solo podía haberlo producido Jose Nortes. ¿Usted también lo tenía tan claro?
Bromeo con Jose de que este disco debería haber salido como de “Nortes&Ríos”. Su aportación es fundamental, ha compuesto las canciones, las ha tocado, las hemos grabado en su estudio… ¿quién podía producirlo mejor que él?

¿Se le hace un nudo en la garganta cuando canta “La estirpe de Caín”? Escucharla, ya estremece.
No, se me hace un poco más abajo, en el estómago. Creo que es la canción que con más rabia he escrito. Me daba cuenta que, mientras con una mano se aplaudía al llamado “personal imprescindible”, con la otra se sacaban las cacerolas para cargarse al Gobierno legítimo. Mientras la gente no tenía para comer, se estaban amasando enormes fortunas a costa de la pandemia. “La estirpe de Caín” siempre está en las catástrofes de la humanidad para sacar tajada del dolor y la necesidad ajena.

En sus letras, en sus declaraciones públicas… siempre ha sido un ejemplo de compromiso social. ¿Hasta qué punto cree que un artista reconocido debe posicionarse políticamente?
No es el artista el que se posiciona, es la persona. Y nadie “debe”, si no quiere. Yo estoy muy contento de no haberme desclasado, de seguir reconociéndome en la clase social a la que pertenezco y de poder contribuir a paliar la desigualdad social.

“No es el artista el que se posiciona, es la persona. Y nadie “debe”, si no quiere. Yo estoy muy contento de no haberme desclasado”…

La emotiva “Que salgan los clowns” (original de Stephen Sondheim y popularizada por Judy Collins o Frank Sinatra) cuenta además con un vídeo estupendo, que va “directo al corazón” (como diría usted). ¿A todo cantante le viene bien tener un punto de clown?
Pues no lo sé. En la cultura norteamericana, “Send in the Clowns” se dice cuando la situación está tan jodida que solo los payasos la pueden arreglar. En la canción de Sondheim, al menos, tiene ese sentido.

La imagen de Miguel Ríos siempre va asociada a estadios, a cantar delante de grandes audiencias… Ahora, con The Black Betty Trio, le imagino en recintos más acogedores, como pequeños teatros o clubes de jazz. ¿Se ha planteado la posibilidad de hacer conciertos más íntimos (cuando se pueda hacer como antes, claro, pues hablamos de interiores)?
Sí, claro. Este formato es ideal para ese tipo de locales. No tanto clubes de jazz, pero sí auditorios y teatros. Con la gente sentada. Mis mecenas, la gente que compra mis discos y las entradas a los conciertos, en una gran mayoría, fueron hijos del rock and roll, y ahora son padres de nietos del rock and roll y, aunque se levantan de sus asientos sacudidos por el beat, les viene bien los conciertos más cómodos. ¡A mí también!

Hace poco supimos que Eddie Vedder conoció su versión de “Come Then Goes” (Viene y luego va) y la recibió con entusiasmo. ¿Cómo surgió la idea de hacerla? Parece que hay una invitación en firme a cantarla con él cuando pase por España, ¿la aceptará?
Cuando escuché el disco “Gigaton” de Pearl Jam, me quedé fascinado por el tema de Vedder, del que soy devoto. Siempre me ha gustado versionar canciones cuyo título pueda ser traducido en su literalidad al castellano, sin que sufra su estructura silábica ni, por tanto, su melodía. Empecé a escribirlo usando las imágenes que él proyecta en su inconexa, al menos para mí, historia. Quedó un tema algo esotérico y muy, muy molón. Tanto me gustaba el resultado, que sabiendo que Eddie es amigo de mi amigo Javier Bardem, con el que hemos hablado de nuestra mutua admiración por el bardo de Illinois, se la mandé y se la mandó. Resultado: tengo una nota muy cariñosa de Eddie, vía whatsapp, en la que muestra su agrado con la versión. Lo de cantarla juntos sería una pasada.

Próximos conciertos:

30 de julio de 2021 – MurciaLas Noches del Malecón
7 de agosto de 2021 – El Puerto de Santa María (Cádiz)DSOKO Fest
22 de agosto de 2021 – Alp (Girona) – Cerdanya Music Festival
27 de noviembre de 2021 – Tarragona – Tarraco Arena
11 de diciembre de 2021 – Granada – Palacio de Congresos

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