Una oscuridad que te invita a continuar. Así de sugerente es “Shadows” (disponible el 2 de marzo), el primer LP de la banda bilbaína Empty Files. Txufo Wilson, alma mater de este proyecto que funde rock industrial y electrónica oscura, desvela de qué se alimentan esas sombras.

¿Cuál es el caldo de cultivo “Shadows”?¿Es un disco conceptual?
No creo que se concibiera como un disco conceptual, pero ha acabado siéndolo. Al final, todos los temas tratan básicamente de lo mismo, que se resume en el título: sombras. Es un reflejo de inquietudes, miedos, de formas de ver el mundo que sólo puedo expresar a través de la música. Una vía de escape de lo que nos rodea.

¿Hay algún tipo de mensaje? ¿O la sombra es el mensaje?
No. Hemos jugado con las sombras como la cara oculta de lo que vemos. Hoy en día, parece que todo lo que se nos muestra tiene que ser bonito, guay…

Postureo, vaya.
No quería usar esa palabra, pero sí, básicamente es eso: qué guay todo. Pero detrás de eso siempre hay algo mucho más profundo. Hemos querido mostrar un reflejo de todo aquello que se nos oculta. Sin ánimo de nada más.

Las redes sociales es el escaparate por excelencia donde mostrar a todo el mundo cómo nos sonríe la vida… ¿“Shadows” puede ser el contrapunto a esta práctica de ‘likes’ y demás?
No estoy criticando el hecho de que alguien esté viviendo ‘bien’ su vida y lo muestre en las redes sociales, pero sí quiero mostrar eso ‘otro’. ¿Por qué no hablar de esas sombras? Hablar de las cosas malas no tiene por qué ser malo.

Con todo, no resulta un disco deprimente, sino reconfortante, en cierto (y oscuro) modo…
Estoy de acuerdo. No buscábamos para nada hacer un disco de corte decadente. Con el ritmo de vida que llevamos, todos tenemos nuestros altibajos, pero “Shadows” no es un llamamiento a la depresión o a la oscuridad. Se trata más de identificarte con ese punto de oscuridad.

¿Una oscuridad lúcida, tal vez?
Una oscuridad que inspira a continuar. A veces me ocurre que no me hallo en ese lugar que me gustaría. Uno de los temas del disco, “There Is A Place”, es el llamamiento más claro a eso, a intentar encontrar ese sitio donde sentirse a gusto.

La zona de confort propia…
(Duda) Sí… La idealizada. Cuando hablo de encontrar un sitio me refiero a un entorno, a una situación vital. El tono del disco es bastante personal. Para mí tiene un sentido concreto, pero tampoco está cerrado a otras interpretaciones.

“Nuestro grueso influenciable son los 90; coincidió con nuestra adolescencia, cuando la música te afecta a todos los niveles”

Aparte de las influencias obvias que se asocian a Empty Files, esto es, Massive Attack, Portishead, Nine Inch Nails… ¿Hay alguna que se nos escape o que no sea tan evidente?
Entiendo que meternos en ese tipo de ‘sacos’/etiquetas es práctico, y quizás necesario. Al margen de esas bandas, nos han influenciado Peter Gabriel, Cabaret Voltaire… Todo el synth-pop inglés y oscuro, por supuesto The Cure. Te desarrollas en el lenguaje que entiendes, en la música que has mamado durante toda tu vida. Por otro lado, también bebemos de grupos más contemporáneos como Factory Floor. Nuestro grueso influenciable son los 90, porque coincide con nuestra adolescencia, cuando la música te afecta a todos los niveles.

La conexión Bristol también está ahí…
Sí, bandas como Tricky y Portishead me flipan… Quizá no estén muy presentes en este disco a nivel musical, pero sí en lo conceptual.

Tras los adelantos de “Shadows” y “Get Up”, habéis optado por lanzar “One Step Out” como single de presentación, ¿hay alguna razón especial?
“Shadows” y “Get Up” tenían un pulso más triphopero, mientras que “One Step Out” rompe con eso. Es una manera de mostrar las dos caras que se mezclan en el disco. Quizá también la hayamos elegido porque es un tema más digerible y directo en cuanto a estructura.

¿Por qué no se ha incluido “Warm Leatherette”?
Nos lo planteamos; pero el mensaje de esta canción no guardaba tanta conexión con el resto de temas, aunque sí funciona en los directos.

Es una gran versión-homenaje del clásico de The Normal, el cual dio pie a la creación de Mute Records.
Ana Gurrea -voz en la versión de Empty Files- y yo estudiábamos juntos, y desde críos estábamos obsesionados con esta canción. Cuando empezamos a tocar, versionamos este tema, sin ninguna pretensión. El año pasado se nos cruzó el cable y nos planteamos: “¿Y si lo hacemos en serio?”. Le dimos una vuelta de tuerca y nos encerramos unos días para grabar. Ocurrió en mitad del proceso de grabación de “Shadows”. Supongo que fue una vía de relax que ha ayudado a definir la línea del disco, aunque no se haya incluido en el mismo.

“La grabación de “Shadows” ha sido un proceso de prueba-error que se ha desarrollado de forma muy natural”

“Shadows” se ha fraguado en la quietud de la nocturnidad, ¿cuánto tiempo habéis estado ‘encerrados’ en la “cueva” de Rekalde?
¡Demasiadas noches! (risas). No hemos tenido un plazo fijo, no hemos seguido el proceso estándar. Todo ha surgido de forma mucho más natural. Un día surgía una idea y si cuadraban agendas, trabajábamos sobre ella. Luego igual estábamos una semana sin dedicarnos al disco. Además, en el ínterin he compuesto alguna banda sonora por mi cuenta. Hemos descartado muchas ideas; también ha sido un proceso de prueba-error.

¿Parte de ese material descartado es recuperable para próximos discos?
En algunos casos, sí, pero no sabemos si encajarán con lo que podamos hacer de aquí a algún tiempo. Nos gustaría mantener el desarrollo natural que ha dado fruto a “Shadows”.

Una vez que el disco salga a la luz, ¿qué planes tenéis?
Presentarlo en directo a saco, todo lo que se pueda. Disfruto mucho la música en el estudio, pero el directo es más potente emocionalmente. Nuestra idea para este año es tocar en directo más de lo que lo hemos hecho hasta ahora; en estos momentos andamos cuadrando fechas.

Respecto al espectáculo visual que acompaña vuestros conciertos, ¿es más costoso representar las atmósferas de “Shadows” en directo?
Es el triple de costoso, porque tienes que estar pendiente de muchos factores… Implica muchas horas, no sólo de ensayo, sino delante del ordenador, con las programaciones, ver cómo funcionan las luces… Con todo, es necesario para lo que queremos transmitir en directo, por tanto se lleva con gusto. Cada canción tiene su propio contenido visual, pero a la vez buscamos que haya una continuidad. Es complejo.

¿Contáis con un plan B en caso de que la tecnología falle?
No, tener un plan B en ese sentido es muy costoso (risas). Hasta ahora no nos ha dado ningún problema, pero en algún momento fallará. Tiene que pasar.

¿El contenido visual en directo se basará en los diseños de Rebeka Arce (autora del ‘artwork’ de “Shadows”)?
Los gráficos de Arce están en continua evolución, desarrollamos variaciones de los mismos para poder aplicarlo a vídeo. También trabajan con nosotros Laura García y Mauri Martín, quienes se ocupan de manipular los visuales en directo, como si de un instrumento más se tratara.

Vuestro concierto en el festival Bilboloop dio una sensación de explosión controlada…
El objetivo es conseguir la desinhibición del público. A mí me gusta ‘aislarme’ cuando voy a ver un concierto. Muchas veces me empiezan a hablar, o me rodea el murmullo de la gente, y termino yendo solo a las primeras filas, para concentrarme.

Frenar la incontinencia verbal de cierto tipo de público es una batalla perdida.
Tenemos que convivir con ello, sí. Que una banda tenga que mandar callar al público me parece una falta de respeto por parte de éste, pero tengo que admitir que me molesta más cuando voy como público que cuando estoy subido en el escenario, porque no me entero de nada de lo que ocurre fuera del mismo.

¿Qué te parece la decisión de Jack White de prohibir los teléfonos móviles en sus conciertos?
Le entiendo, pero a la vez no sé hasta qué punto puede prohibirlos. Es su concierto, pero la gente es libre de hacer lo que quiera. A pesar de que te pueda parecer una falta de respeto, estás privando a la gente la libertad de hacer lo que quiera en ese momento. Igual esa gente lo disfruta así, y quiere guardar un recuerdo. Yo mismo alguna vez he grabado un trozo de un concierto, pero no me paso todo el rato con el móvil y en todo caso procuro no molestar al resto del público. Lo normal, vamos.

Próximas fechas de conciertos:

– 17 marzo: EzDok (Eibar)
– 23 marzo: Fiestas de Deusto (Bilbao)
– 31 Marzo – Rocket, Bilbao (Laptop Session)
– 7 Abril – Wurlitzer Ballroom, Madrid
– 18 Mayo – La Cripta, Donostia
– 19 Mayo – Museo Marítimo – Nave 9-, Bilbao