“’Lost Files’ fue nuestra mayor liberación y nuestro mejor entrenimiento para mantener la cordura”
Entrevistas / Empty Files

“’Lost Files’ fue nuestra mayor liberación y nuestro mejor entrenimiento para mantener la cordura”

Antton Iturbe — 18-06-2021
Fotógrafo — Juan Boado

Empty Files presentan nuevo disco. Sí, una nueva obra a sumar a la larga lista de discos creados durante el confinamiento. Una condición que, por ubicua y recurrente, corre riesgo de convertirse en mera etiqueta comercial para dar salida a grabaciones que en algunos casos era mejor que se hubieran quedado en disco duro. No es el caso, “Lost Files” es una obra magna, un lujo de disco de factura elegante y al mismo tiempo llena de aristas y de profundas y terroríficas simas. Una grabación con sabor a clásico inmediato que, sin embargo, es necesario dejar crecer en infinitas escuchas para que despliegue toda su peculiar belleza. Nos adentramos en sus secretos de la mano de sus creadores…

El proceso de elaboración de “Lost Files” está muy condicionado por la pandemia del COVID y el efecto que ha tenido en nuestras vidas. De hecho, hay muchos músicos cuyas ultimas creaciones nacen en gran parte de ese proceso de introspección profundo y pausado posibilitado y a la vez forzado por el confinamiento. Esto puede derivar en un proceso revelador y enriquecedor, pero también puede tornarse obsesivo, doloroso y en algunos casos incluso terrorífico, En general han tendido a salir discos y canciones de apariencia más serena y amable pero que en su interior esconden recovecos realmente oscuros. “Lost Files” sería un claro ejemplo de ello, en mi opinión.
Es evidente que la pandemia ha influido de manera muy clara en el resultado final de “Lost Files”. Por un lado, a nivel de dinámica, al estar forzados a trabajar desde la distancia y adaptarnos a los medios que disponíamos en nuestras casas. Y por otro, a nivel de motivación en las composiciones.
Las canciones del disco fueron una forma de exteriorizar nuestras propias experiencias durante el confinamiento, y por lo tanto es normal que en los temas salga a relucir toda esa vorágine de sensaciones. Cada uno fuimos aportando en base a nuestro propio estado anímico y eso dio lugar a que los temas posean contrastes muy diversos.

Habéis comentado que trabajar en casa por separado tuvo su punto de interés y os encantaría volver a hacerlo. ¿es algo que consideráis para futuras grabaciones? ¿Qué diríais que habéis aprendido de esa situación?
Más que trabajar separados, que tuvo ciertas cosas positivas, está la cuestión de disponer de la introversión y sosiego que permitió́ el parón total en nuestras vidas. De pronto, disponíamos de un tiempo casi infinito para dedicarnos a elaborar sonidos o arreglos que en condiciones normales hubieran sido mucho más frenético y complejo de lograr. Durante esos meses “Lost Files” fue nuestra mayor liberación y nuestro mejor entretenimiento para mantener la cordura. En él volcamos todas nuestras experiencias, que derivaron al final en este disco que en un principio no teníamos previsto. Este proceso nos ha enseñado, o más bien confirmado, que el tiempo y la dedicación son algo indispensable a la hora de realizar un disco, y que el mejor camino para hacer algo que no solo nos guste a nosotros si no que contacte emocionalmente con otras personas es crear desde las propias vivencias, sin atenerse tanto a otro tipo de criterios más estéticos o formales.

Resulta especialmente llamativa la diversidad de instrumentos (de todo tipo) que habéis utilizado. Por un lado, usando elementos “no musicales” como golpeos de chatarra y herramientas de carácter más orgánico y físico y por otro, la adopción de nuevos instrumentos más “convencionales”, pero igualmente novedosos y sorprendentes como pianos de juguete, ukelele, alguna trompeta… Todo ello produce una sensación de experimentación libre y desinhibida. A lo mejor, también de reaprendizaje, de mirar con nuevos ojos a cosas que ya estaban ahí́, pero nunca habíais visto de esa manera, a un cierto re-descubrimiento personal y artístico. ¿Cómo lo veis vosotros?
Esto es una cosa que hace tiempo que ya teníamos ganas de experimentar y que por diferentes motivos nunca habíamos encontrado la forma de llevarla a cabo. Este parón y la escasez de medios, en los primeros momentos, nos llevaron a emplear elementos que seguramente en otras situaciones no hubiéramos usado. El proceso, casi obligado, de los primeros momentos de confinamiento extremo, nos llevó a seguir experimentando en esa dirección y a darnos cuenta de que nos encontrábamos cómodos en ello. Este tipo de proceso nos permite expresar cosas que de otra forma siempre nos resultaban más complicadas. De hecho, esta forma de experimentación es algo que ha llegado para quedarse en Empty Files y que en gran medida ha afectado a nuestra forma, no ya solo de abordar la grabación y la fase de composición, si no de afrontar el directo.

En unas primeras escuchas “Lost Files” remite a discos como “Faith” de The Cure y “Mezzanine” de Massive Attack. Tanto en el sonido como en esa cierta reinvención y salto al vacío que supuso para ambas bandas. En cualquier caso, ¿Qué referencias habéis manejado durante la elaboración de “Lost Files”? Y, por otro lado, ¿Dónde y cómo ubicáis este disco dentro de vuestra trayectoria?
Las referencias que comentas son más que acertadas. “Mezzanine” siempre ha sido uno de nuestros discos de referencia y lo sigue siendo, y es evidente que The Cure es otro de esos grupos que siempre nos han gustado y en especial discos como Faith, Seventeen Seconds o Desintegration. Pero nuestros gustos musicales son realmente muy amplios y a veces, sin pretenderlo, todos se cuelan en nuestros temas formando parte de nuestro vocabulario musical.
Ahora, escuchándolo con el filtro del tiempo, nos damos cuenta de que, sin pretenderlo, hay claros elementos y sonidos que recuerdan a discos, grupos e incluso referencias de bandas sonoras de películas que siempre nos han gustado. Desde Pink Floyd de los 70, a Talk Talk, Einstürzende Neubauten, Morton Subotnick, Peter Gabriel, Vangelis… hasta los mencionados Massive Attack o Trent Reznor y Atticus Ross. Este disco, para nosotros, es un punto y seguido. Un disco que nos ha ayudado a profundizar en nuestra identidad musical, que nos ha ayudado a liberarnos de ciertos prejuicios y que nos ha abierto las puertas a una nueva aproximación a la música tanto grabada como en directo.

“Este proceso nos ha enseñado, o más bien confirmado, que el tiempo y la dedicación son algo indispensable a la hora de realizar un disco, y que el mejor camino para hacer algo que no solo nos guste a nosotros si no que contacte emocionalmente con otras personas es crear desde las propias vivencias, sin atenerse tanto a otro tipo de criterios más estéticos o formales”

En ese enfrentamiento constante entre claridad y oscuridad, “Lost Files” transmite una sensación de calma tensa, de belleza continuamente amenazada por un ente que no vislumbramos, pero cuyo aliento sentimos cerca. Pese a ello, termina dejando una hermosa sensación de liberación y de esperanza. Quizá sea ir demasiado lejos, pero siguiendo este hilo, ahora que parece que empezamos a ver la luz al final del túnel, y de cara al futuro más inmediato ¿Qué planes de presentación y promoción del disco que tenéis en mente? Entiendo que no va a resultar nada sencillo reproducir este disco en vivo.
Efectivamente esa dualidad está presente en todos los aspectos de “Lost Files”, desde la propia música en sí, la presentación gráfica del disco o las fotos de promoción. En todos esos elementos esta presente ese blanco y negro y ese contraste entre la luz y la oscuridad que en su aparente simplicidad nos permite apreciar y valorar mejor todo lo que encierra.
Nuestra idea de cara al directo es seguir con ese concepto de claros y oscuros, así́ como, transportar esa experiencia más orgánica en la interpretación. Para ello hemos incorporado un nuevo miembro al trío inicial, que empezó́ con Lost Files. Iñigo Benito, encargado ahora de todas las partes de batería y percusión. La intención en directo es hacer todo entre los cuatro, sin recurrir a elementos pre-grabados que nos aten a estructuras prefijadas. Manteniendo, en la medida de lo posible, la parte emocional del disco y permitiendo que las interpretaciones sean más libres y abiertas a la improvisación. También vamos a tocar el disco de forma integra y en el mismo orden, acompañando con imágenes, también en blanco y negro que refuercen el contenido de los temas, buscando que cada concierto sea una experiencia única e irrepetible.

A nivel de presentación gráfica, con ese negro integral, el disco es muy minimalista, y ascético de alguna manera, pero poderoso al mismo tiempo y se ajusta como un guante a todo lo contado anteriormente. ¿Por qué habéis elegido esta estética y cómo surgió́ la idea? ¿Estáis contentos del resultado?
Fue cuando estábamos finalizando el disco, cuando empezamos a ser conscientes de las motivaciones que nos habían llevado a hacer “Lost Files”. Al mirar atrás nos dimos cuenta de que todas esas penumbras nos habían ayudado, casi sin darnos cuenta, a encontrarnos, con nosotros mismos y que al hacerlo, eso nos había permitido definir y profundizar en la personalidad como grupo de Empty Files. Por eso, creímos conveniente que el diseño debiera de representar todo ello. Decidimos hacer una portada negra donde también en negro, estuviese el logo de Empty Files, algo simple y básico. Algo que claramente nos identifica y que representa que en la oscuridad si miras con detenimiento, es posible encontrar lo que te define. De la misma forma, en la contraportada toda la información estaría en cierto modo oculta y solo visible de forma sutil en negro sobre negro.
La carpeta interior contiene los mismos elementos de la exterior pero esta vez claramente visibles en blanco sobre fondo negro. La idea era transmitir esa impresión que tuvimos, que cuanto más tiempo nos adentramos en esos oscuros momentos, más clara era nuestra propia identidad y más conscientes éramos de que nos definía y que queríamos transmitir como grupo. Por último, la galleta del disco es por una cara el logo en blanco con fondo negro y por otra el logo en negro con fondo blanco, representación de ese proceso de descubrimiento y de como ese momento supuestamente oscuro había servido para realizar un disco que no solo era reflejo de esa oscuridad si no que a su vez albergaba ciertos destellos de luz.

Ya formáis parte de la “escudería” Forbidden Colours, donde Aitor Etxebarria está atesorando una colección impresionante de referencias. ¿Cómo os sentís en esta discográfica, y cuál es vuestra opinión sobre la labor que está desarrollando Aitor?
A parte de la admiración que sentimos por el trabajo de Aitor Etxebarria como músico y compositor, nos une con él una gran amistad, una infinita pasión por la música e incluso vínculos de trabajo.
Aitor y su sello, Forbbiden Colours, son una pieza fundamental sin la cual sería imposible entender una escena que en muchos casos es más comprendida fuera de nuestras fronteras que en espacios cercanos.
En su sello ahora mismo hay grupos que tienen una enorme proyección a nivel estatal e internacional. De hecho, algunos de los grupos de Forbbiden Colours son más conocidos e incluso venden más fuera de aquí́. Curiosamente, es triste ver como es más fácil para algunos de esos grupos llegar a sonar en la BBC que en Euskadi Gaztea. Forbbiden Colours es posiblemente el sello más vanguardista de Euskal Herria y posiblemente el que tenga un elenco de artistas con mayor proyección internacional que haya existido aquí́. Un lujo para aquellos grupos y artistas en los que alguien con la visión y el acierto de Aitor Etxebarria ha confiado. Para nosotros formar parte de Forbidden Colours es todo un orgullo y además un privilegio, que nos permite llegar a espacios donde de otra forma hubiera sido imposible para un grupo atípico como nosotros.

Alejándonos un poco del nuevo disco y desde una perspectiva más amplia, otro aspecto peculiar de Empty Files es su naturaleza un tanto mutante y misteriosa. En el sentido de que nunca termina de estar del todo claro quien forma o deja de formar parte del grupo, qué es lo que aporta y quien es el “dueño” del sonido y de la obra de Empty Files. Probablemente nadie lo sea del todo, se me antoja que Empty Files es casi un ente, una plataforma de creación en la que entráis o salís con total libertad, pero siempre en pos de una idea común, que está por encima de los integrantes. ¿Cómo lo veis vosotros?
Es posible que esa sea una de nuestras principales virtudes. Los miembros de Empty Files nos centramos en el resultado final sin necesidad de protagonismos. Todos los que en algún momento han participado en Empty Files han sido de hecho Empty Files. Es cierto, que el motor que originó todo esto fue Txufo Wilson en solitario con el primer EP, pero ahora mismo Empty Files es un conglomerado artístico donde hay cabida para artistas de todo tipo, no solo musicales, sino de otras disciplinas, que ayudan, en gran medida, a poder llevar adelante este proyecto.
Personas como Laura Garcia Edo, sin la cual sería imposible realizar diseños tan complejos como el de este disco o llevar proyecciones en directo y realizarlas en vivo. Rebeka Arce con diseño grafico y de marca, Isa Del Moral con sus diseños de iluminación y escenario, o Hannot Mintegia con su realización de videos o sus colaboraciones musicales, Bittor Fortes con el video o Maider Sierra o Juan Boado con sus fotografías y un larguísimo etc., que nos ayudan y enriquecen día a día con su participación y a su vez nosotros colaboramos con ellos.
Además, también es cierto que nosotros siempre hemos sido fans de grupos y artistas que compartían esa característica con Empty Files. Grupos como Massive Attack en realidad tienen un funcionamiento que nos ha servido desde un principio de referencia. Grupos donde lo importante no es quién sino qué, donde se dan la mano no solo la música sino también otros tipos de aspectos artísticos que ayudan a obtener un resultado más interesante y variado.

“Lost Files” representa un momento muy concreto en vuestras vidas (y las de todos nosotros), probablemente irrepetibles, que lo hacen único. En ese sentido, ¿vais a seguir explorando las vías que os ha abierto o preferís probar nuevas cosas en futuras producciones? De hecho, quizá́ prefiráis tomaros un respiro de Empty Files después de una experiencia tan intensa y probar otras alternativas y proyectos paralelos. ¿Qué tenéis en mente?
Evidentemente muchos de los aspectos que hemos descubierto con este disco seguirán siempre con nosotros. No tanto en la forma estética, si no en la parte de cómo afrontar los diferentes procesos creativos. Esta experiencia nos ha dado más fuerza para seguir adelante con Empty Files, para seguir trabajando en este proyecto, no solo para presentar el disco en directo, sino para realizar nuevas grabaciones, hacer nuevos discos o experimentar en múltiples direcciones.
Se podría decir que Lost Files no ha supuesto para nosotros un desgaste sino más bien un tiempo de liberación y de descubrimiento, un tiempo donde hemos tenido momentos para hablar y plantear nuevas metas y que nos ha abierto las puertas de nuevos caminos que estamos deseosos de experimentar.

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