El nuevo orden
Entrevistas / The Horrors

El nuevo orden

Jorge Ramos — hace 9 años
Fotógrafo — Archivo

Con el sorprendente “Primary Colours”, su segundo álbum, se deshicieron de un plumazo de la antipática aunque algo merecida etiqueta de grupo hype que les perseguía desde sus inicios. Dos años después, The Horrors continúan abrazando su particular fórmula de post-punk avanzado y libre para firmar el exuberante “Skying”, uno de los títulos británicos más esperados de 2011.

Mientras transcribo la charla que unos días antes mantuve a las puertas del madrileño Espacio UFI con Rhys Webb, teclista y miembro fundador de The Horrors, me llega un correo electrónico. En las actualizaciones de mi cuenta de Last.fm, alguien ha visto que recientemente he estado escuchando “Skying”, el nuevo disco de los ingleses, aún por publicar. El remitente, una Tumblr-girl de Hong Kong, tiene veinte años. En su mensaje me pide que le pase una copia del disco, que promete no dejársela a nadie. Mientras le explico que mi copia tiene una marca de agua con mi nombre (¿cómo se hará eso?) y que en cualquier caso merece la pena esperar un mes a que el disco sea publicado, pienso que existe cierto tipo de público, numerosísimo, que, si bien es joven hasta casi no haber nacido aún, maneja un espectro sorprendentemente coherente y maduro (no en lo concerniente al pillaje en Internet, pero sí en cuanto a gustos musicales). Es un tipo de público joven que consume un tipo de música que podría pasar por fácil pero que, sobre todo por comparación con otras propuestas realmente fáciles, no lo es en absoluto. Ese mismo público, por ejemplo, abarrotaba este invierno el concierto de Klaxons en Joy Eslava, que derrama lágrimas escuchando las canciones de The XX o se pirra por los borboteantes Two Door Cinema Club, grupos todos formados por músicos a su vez terriblemente jóvenes. He construido mi charla con Webb a partir de la idea de una escena británica de grupos de lo que podríamos llamar mainstream alternativo, que en esencia hacen pop rock más o menos revestido de nueva ola, goticismo, indie, rock, garage o punk, pero que retuercen su propuesta con estructuras cambiantes y producciones a veces excesivas. Grupos con la mirada puesta en grandes nuevos públicos, haciendo música en cierta manera avanzada (y hasta minoritaria, en el caso de The Horrors), sin querer ponerlo fácil. Webb pasó de puntillas sobre el tema, pero la idea me vuelve a rondar mientras pulso el botón “Enviar” y quizá la olvido para siempre. “En realidad sí que queremos experimentar, llevar las canciones hacia adelante, girar las estructuras, llenarlas de elementos, ser progresivos. No sé cómo se inscribe eso dentro de una corriente o cómo se hermana con otros grupos que hagan música en la actualidad”, explica Webb. “Digo progresivos, pero no me refiero a mirar hacia atrás, al rock progresivo que se hacía hace décadas. Nuestra obsesión es mirar hacia adelante, así hacemos nuestra música. Eso es más importante que cualquier otra cosa”. Webb habla sin necesidad de que le hagas muchas preguntas. Aunque tiende a distraerse con el trasiego de la Plaza de Matute, en pleno Barrio de las Letras. Natural de Southend On Sea, una ciudad con puerto situada a una hora de Londres en la costa este británica, el músico reflexiona sobre la conveniencia de pertenecer y reconocerte en una comunidad. “Al final te tienes que ir a la ciudad grande, que es dónde puedes desarrollar y encontrar apoyos y salida para lo que haces, pero en todas las ciudades como la mía, o como Gijón aquí en España [son frecuentes los viajes de Webb a la localidad asturiana], hay gente muy concreta que está metida en algo muy concreto y que crea allí un clima muy interesante”. Así comenzaron The Horrors, gracias al encuentro continuado entre Webb, Faris Badwan (cantante) y Tom Cowan (sintetizadores y bajo) en conciertos en su ciudad de origen y en viajes a la capital a principios de la década pasada. Primeramente influidos por los sonidos garajeros y punk más crudos, los británicos debutaron con una serie de Ep’s y con un primer álbum, “Strange House”, que, pese a contener un más que interesante material ruidista y arty, quedó en un absoluto segundo plano en detrimento de lo chocante de la estética The Cramps meets Robert Smith en el videoclip de “Lullaby” que asumió la banda, especialmente bordeante con lo ridículo en el caso en Faris Badwan.

Aunque las cosas empezaron a cambiar cuando el mismísimo Chris Cunningham (responsable de arrolladores clips para Aphex Twin o Björk) filmó el oscuro e impactante vídeo de “Sheena Is A Parasite”.
El hype estaba servido, sólo había que esperar a que los niñatos quisieran tener algo más qué decir para que el peso de la evidencia cayera sobre ellos. “Nunca fuimos un hype. Por razones como esa he dejado de leer lo que se dice de nosotros en la prensa. También decían que debemos nuestro actual sonido y el giro en nuestra música a Geoff Barrow [cerebro de Portishead], cuando si le preguntas no tendrá más remedio que reconocerte que no es así”. Webb habla de la grabación de “Primary Colours” en 2009, un disco con el que The Horrors expandieron su sonido más allá de lo que quizá esperaban hasta sus propios seguidores y con el que pasaron a jugar en la liga oficial de los grandes grupos británicos de la actualidad. “Él te podrá decir que le llevamos la mayoría de las canciones ya hechas en cintas, con los arreglos, los desarrollos, el tipo de instrumentación y efectos que queríamos utilizar. Simplemente se ocupó de hacer que eso que llevábamos nosotros sonase bien. Lo cual, por otra parte, no es poco”. En esta ocasión, para la grabación de “Skying”, realizada en su propio estudio situado en el barrio londinense de Dalston, el grupo no ha querido contar con productor alguno, aunque, eso sí, ha confiado la mezcla final a Craig Silvey, la mano tras la mezcla de “The Suburbs” de Arcade Fire.

El álbum sigue el camino abierto por su antecesor. Canciones y producción oscuras y sobradas de ingredientes, pero limpias, oscilaciones entre el rock gótico (“Wild Eyed”), la herencia kraut (“Moving Further Away”) o la aspiración a hit de rápida combustión y medio recorrido (“I Can See Through You”). Todo suavizado por la presentación del single de adelanto, “Still Life”, quizá el corte más discreto del disco, al que enseguida desautoriza la anarquía en la que acaba zambulléndose “Changing In The Rain”, el título que lo abre. “Hemos planteado la escucha como un continuo, queremos que la gente se meta desde el principio al final, nos da igual que ya nadie escuche discos enteros o en su orden natural. Se trata de dejarse ir. En este disco nos hemos dejado ir totalmente, queremos ver hasta dónde podemos llegar”, explica Webb, que habla con tranquilidad funcionarial, casi como si no recordase sobre qué le acabo de preguntar, la primera actuación de The Horrors en Madrid allá por 2007, cuando convirtieron Moby Dick en una batalla campal que obligó a los responsables de la sala a suspender el concierto al poco de haber comenzado. “El recuerdo que tengo es el de un momento en el que había un grupo de gente que se encontraba en conexión, haciendo algo que yo no tildaría de violento. La sensación que tuvimos es que allí los únicos que no estaban en la misma historia eran los encargados de la sala, lo cual también es comprensible”. Se acerca Josh Hayward, el guitarra, y ofrece un cigarrillo a Webb. Ha estado charlando con otro periodista. Damos por concluida la entrevista. Mientras Webb busca de una mesa libre en la terraza del bar de al lado, aparece uno de los encargados del Espacio UFI y pregunta al miembro de la distribuidora del grupo en España y encargado de su agenda para hoy si hay tiempo para que puedan acercarse hasta aquí unas chicas que acaban de llamar porque se han enterado de que The Horrors están pasando el día en Madrid.

Un comentario
  1. alvaro tarrela 27 marzo, 2015

    Muy bueno el disco de los Horrors. Me encantaron cuando los vi en el S.O.S y parece que no defraudan, tanto el disco anterior como este son sensacionales.

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