“Hacer música con pasión, gusto y dedicación es lo radical y moderno”
Entrevistas / Egon Soda

“Hacer música con pasión, gusto y dedicación es lo radical y moderno”

JC Peña — 16-03-2022
Fotógrafo — Extraída del twitter de la banda

“Bellaurora” (Oso Polita, 22) es el quinto álbum de esta banda cuyos miembros están a caballo entre Barcelona, Girona y Madrid. Un trabajo en el que Egon Soda se dan espacio para recrearse en esa calidez serena que han convertido en su sello.

Hace ya casi tres lustros que este sexteto de amigos con amplísima experiencia en la escena decidió plasmar su química e inquietudes en un debut homónimo. Desde entonces han ido a su ritmo, sin prisa pero sin pausa, hasta amasar una obra singular y una atención fiel. Improvisamos un puente Madrid-Barcelona en la parte de debajo de un conocido bar de La Latina con Ricky Falkner (voz y bajo) y el compositor, letrista y guitarrista Ferran Pontón, que nos habla desde Barcelona de un nuevo trabajo inevitablemente marcado por la casi desesperada necesidad de calor humano.

Creo que el título del disco tiene bastante miga. ¿Me podéis hablar de él?
(Ferran) El origen del título tiene que ver con un rótulo que está en la calle Balmes, antes de llegar a la calle Pelayo. Hay un edificio pequeñito de dos plantas, ahora abandonado, donde hay un rótulo de una casa de cosméticos que aún existe. Es un rótulo precioso, antiguo, que queda ahí como una última esperanza al lado de dos mamotretos horrorosos típicos de Barcelona. Me vino a la cabeza esa imagen de la última resistencia de alguien que es como es y no puede evitarlo. Ése es un poco el concepto que engloba todo el disco. Hemos creado distintas imágenes, en mi cabeza aparecieron distintas opciones, que querían explicar eso: del barco que tiene un accidente contra un bar en Galicia y los fantasmas se quedan a vivir dentro, a la historia de un caballo percherón o de un poeta travesti de Madrid. Eran personajes que tenían una idiosincrasia particular, y que la defendían a muerte. Yo creo que en el fondo, eso es de lo que va “Bellaurora”, y Egon Soda también.

Como soy fan, la portada me ha recordado mucho a la del segundo disco de The Pogues (“Run, Sodomy & The Lash”), que a su vez se inspiraba en un famoso cuadro romántico. ¿Lo hicisteis a propósito?
(Ferran) Sí, es el mismo cuadro. La cubierta la ha hecho Eugènia Anglés, que para más señas es mi esposa, y es una recreación de ese cuadro de Gericault, pero a través de un grabado que se hizo posteriormente. A mí también me gustan mucho The Pogues, pero no me acordé del “Rum, Sodomy & The Lash” hasta mucho después, cuando ya estaba hecho todo. Me gustaba. Yo creo que, siendo el mismo cuadro, tiene dos ataques muy distintos. En el caso de The Pogues es algo violento y oscuro, y en cambio, tal y como queda en la cubierta de nuestro disco es como de esperanza, con la persona con la bandera que ha visto un barco y los rezos de la gente.
(Ricky) Viéndolo ahora desde fuera, me da la sensación de que seguramente The Pogues y tú con tu primera idea llegasteis a ese cuadro por los mismos motivos.
(Ferran) ¿El alcohol? [risas].
(Ricky) El alcohol, y la resistencia y la sensación de comunidad unida pero devastada.
(Ferran) También, desde luego.

“La sensación que tengo yo es que nos han quitado el suelo de debajo de los pies”

Entiendo que el desastre que hemos vivido en estos dos años tiene mucho que ver con el tono de las canciones.
(Ferran) Inevitablemente. Yo empecé a componer justo cuando nos encerraron, y de alguna manera el disco quiere ser una caricia, un abrazo, para que la gente encuentre un lugar cálido en el que valga la pena seguir luchando, pase lo que pase y aunque dé la sensación de que nos han quitado el suelo de debajo de los pies. Que es un poco la sensación que tengo yo: de total imprevisibilidad de lo que sucede.

El sonido destaca por esa calidez. Grabasteis en La Casamurada, un estudio muy bonito. ¿Cuál era la intención, qué buscabais?
(Ricky) Con respecto al sonido no había una intención muy específica clara, más allá de que –y esto es un tópico que todos los grupos lo dirán– que Egon Soda suena de una manera. Aunque intentásemos evitarlo, creo que nos costaría mucho, tendríamos que hacer un gran esfuerzo. Eso nos provoca dejarnos llevar mucho y que no le demos muchas vueltas al proceso del sonido en sí. Y menos en este disco, que se planteó como más abierto, menos estilizado que el anterior. Si en el anterior decidimos acotar ciertas partes, Ferran líricamente y también en el estilo, sonido e instrumentación, en éste era lo contrario: todo cabe y todo vale si a la canción le apetece. Así que no hemos tenido ningún norte en la búsqueda del sonido: hemos tocado y hemos tenido la suerte de que esté Jordi Mora con nosotros para hacerlo sonar como suena, que es una maravilla.

Incluso os permitís meter varios solos de guitarra largos. Hay una canción de más de siete minutos, “Como si los pianos se afinaran solos”. Como que os habéis explayado a gusto.
(Ricky) Es verdad que con los años se nos van pasando un poco las vergüenzas, ¿no? Creo que eso nos pasa a todos en lo nuestro. Hoy estaba escuchando en Radio a 3 a Ródenas, y estaba haciendo un programa muy deprimente que era: “este año hace veinticinco años de estos discos”. Y estaban todos los discos que escuchábamos cuando teníamos veinte años. Yo pensaba: “Hostia, si hubiésemos pensado en aquella época que íbamos a meter un solo de guitarra en un tema, nos hubiésemos cortado los dedos para evitarlo”.
[Risas de Ferran}.

Bueno, era tabú en esa época.
(Ferran) Desde luego.
(Ricky) Sí, muy tabú. Supongo que poco a poco se nos van pasando ese tipo de cosas y el signo de los tiempos va cambiando. Hace tiempo que no nos asustan los solos, y lo digo una vez más, en este disco todo cabe y vale. Considero que en Egon Soda nos lo podemos permitir, siempre que no pase la frontera del mal gusto. Pero eso lo tendréis que decir vosotros.
(Ferran) Además, en este disco hay una situación extrañísima, y es que tenemos un guitarrista muy bueno que es Pablo Garrido, pero todos los solos los he hecho yo, porque él se empeñó, lo cual no tenía absolutamente ningún sentido. Eso creó una obligación de –creo que Martí Perarnau lo dijo así– tocar por encima de nuestras posibilidades, y eso creo que es muy bonito, porque cuando un grupo lleva tanto tiempo tocando, poder encontrar espacios nuevos y retos es una maravilla.

“Hay cosas que hacemos que con otro grupo no te podrías plantear”

Siempre os habéis definido como un grupo de amigos, por encima de todo. ¿Creéis que esa amistad sale a relucir en la calidez de las canciones?
(Ricky) Yo creo que sí, que es inevitable que disco a disco se vaya notando más. Hay cierto confort, o cierto abrazo amable o caluroso, que tiene que ver con que el motor o el combustible que nosotros usamos para hacer los discos es básicamente nuestra amistad. Y nuestras ganas de estar juntos, ahora que cada vez nos cuesta más. Al final, eso se debe transmitir. También por el estilo al que vamos a parar. Si fuésemos un grupo de electro-punk, igual no se transmitiría tan bien porque la música no lo permitiría. En este caso, la música que nos sale es bastante abrazable.

En cuanto a cómo montáis las canciones, con este disco ¿ha sido incluso más difícil o laborioso por las circunstancias?
(Ferran) Siempre digo lo mismo, pero es importante decir la verdad: soy la persona que hace las peores maquetas de la historia del mundo. En cambio, esta vez decidí que las maquetas no fueran infectas. Sobre todo para ayudar a mis compañeros a poder trabajar a gusto. Y creo que conseguí hacer unas maquetas que eran pequeños mundos y que explicaban muy bien cada canción. O suficientemente bien para que los demás pudieran entenderlas más relajadamente. Como vivimos en lugares distintos –tres en Madrid, dos en Barcelona, uno en Girona–, siempre hemos compartido las canciones. No somos un grupo que ensaye nunca porque no estamos nunca juntos. Siempre nos pasamos las canciones, se escuchan y se trabajan. Aquí, de alguna manera, el trabajo fue la selección, porque había muchas de inicio. Y luego que cada uno encontrase su sitio y se convirtiese en Egon Soda, que eso siempre es una cosa maravillosa. Por mucho que me esfuerce a veces en ir a sitios muy raros, cuando las tocamos acaban sonando a Egon Soda, que a mí siempre me encanta y me llena de ternura.

Dices que hicisteis una selección, pero os ha salido un doble.
(Ferran) Sí, tiene que ver con la duración de las canciones, más que por la cantidad.
(Ricky) De verdad que queríamos hacer un disco corto. Era la intención. Íbamos a grabar menos, luego grabamos dos más para sacarlas, pero una vez has hecho el camino con ellas ya no las quieres dejar. Yo no sé si lo consideraría doble. En vinilo salen dos, pero es un disco de trece canciones.

Otra cosa que llama la atención es la complejidad de las letras, lo trabajadas que están y el peso que tienen.
(Ferran) Eso es culpa mía. Yo escribo así. No quiero ser especialmente complejo. De hecho, en el disco anterior “El Rojo y el Negro” hice un esfuerzo de voluntad para que las canciones fueran muy directas y estuvieran muy centradas en el tema político, y me costó muchísimo. Tuve que reescribir muchísimo cada canción. En cambio, éstas se parecen más a lo que hacía en los primeros discos, que es escribir como a mí me sale. A mí me gusta leer libros que mucha gente tildaría de complicados y me gusta que las canciones tengan muchas capas; que la escuches una vez y entiendas una cosa, y la vuelvas a escuchar y entiendas otra. A mí a veces eso me importa más que un expresar un determinado sentimiento de forma pura o muy directa.

Dices libros complicados. ¿Por ejemplo?
(Ferran) Me estoy leyendo por tercera vez “Ulises” de Joyce [risas]. Para mí es un puñetero disfrute. Es como leerme una novela rosa, me parece divertidísimo. Y hay gente que no lo aguanta, que dice que es muy pesado. Yo qué sé, a mí siempre me dice cosas nuevas. También leo cosas mucho más directas, pero a lo mejor ciertos escritores norteamericanos me han cansado más por lo directos que son. Hay otros en los que sigo encontrando petróleo y a los que sigo releyendo.

“Este es un grupo hecho por gente que se paga sus hipotecas con otras cosas”

Hablabas antes del aspecto político del anterior disco. ¿Creéis que hay un tema central en el nuevo disco, o que de alguna manera aflora de las canciones?
(Ferran) No más allá del concepto general de Bellaurora del que te hablaba. En alguna parte de “Todos los temas” hay una reflexión sobre quiénes somos, quiénes queremos ser y qué lugar ocupamos en el mundo. Yo creo que eso vertebra un poco el álbum. Pero teníamos claro que no íbamos a hacer una cosa temática, ni a nivel de letras ni a nivel estilístico.

Supongo que el paso del tiempo hace que te empieces a plantear ciertas preguntas.
(Ferran) Yo me temo que nací viejo, y que esas preguntas me las hacía con siete años [risas]. Y sigo igual. Creo que la edad en eso no me ha afectado. Me ha afectado en las lumbares [risas], pero a nivel mental creo que me ha afectado poco. Sinceramente lo pienso.

El trasfondo funk que tienen algunas canciones, ¿de dónde sale?
(Ricky) Supongo que tiene que ver con este estilo con mil costados que tiene Egon Soda. Porque en el fondo no es ningún estilo. Es verdad que desde hace muchos años tenemos cierta tendencia hacia el funk, pero no sé por qué. En el caso de Ferran lo entiendo más, porque vive más en el “negror”, y Xavi [Molero] también, pero el resto no sé.

Que es divertido de tocar.
(Ricky) Sí. O nos parece sexy. La búsqueda de lo sexy, al menos para mí, es bastante fundamental. A veces es sexy por rudo y a veces por sutil o sedoso. Es como que siento que con Egon Soda nos lo podemos permitir. Son cosas que con otro grupo no te podrías plantear. Yo, produciendo, si lo viese tocado por otros me parecería hortera o trasnochado. Me parece que con Ego Soda nos lo podemos permitir y debemos hacerlo, porque para eso estamos.
(Ferran) Yo creo que el funk es como el blues: un estado de ánimo. Ni siquiera es un género. Se puede aplicar mucho. En algunas canciones el funk que hay es el de The Clash. Puede ser más recio, más duro. Más “Rock The Casbah” que “The Payback” de James Brown. La gracia es no hacerlo como ejercicio de estilo, sino tener muchas herramientas y llevarlas a tu campo para convertirlo en tu manera de expresarte.
(Ricky) Nada de esto está negociado. Es una especie de intuición común que nos lleva ahí en seguida.

Es curioso que lleguéis a ello cuando no podéis ensayar juntos.
(Ricky) Claro, las maquetas de Ferran influyen muchísimo, obviamente. Pero en este disco nos hemos permitido el lujo de ensayar cuatro días antes de ir a grabar. Lo cual para mí, personalmente, fue un desahogo brutal, porque en vez de tener que tomar todas las decisiones en el momento límite, pudimos tomar algunas cuatro días antes. Al final, es echar a andar y todo empieza a caminar en este grupo. Funciona así, afortunadamente.

“No tenemos que pelearnos con un manager que nos diga que tenemos que cortarnos el pelo y vestirnos de blanco”

Está claro que es un disco para degustar reposadamente, apreciando cada detalle. Lo veo muy a contracorriente en relación a la compulsión con la que hoy se suele consumir la música. Muchas veces no hay tiempo ni para oír una canción entera. ¿Lo veis así?
(Ricky) Seguro. Todos los discos que hemos sacado son a contracorriente, en el sentido de que nunca ha estado de moda lo que tocamos. Para un grupo como nosotros que toca sin quitamiedos pero a la vez entendiendo que tenemos la edad y el background que tenemos, es imposible competir con lo que está en la corriente. No podríamos ni fantasear con eso. Lo único que nos queda es ser un pequeño riachuelo que se mueve en una dirección, y que la gente a la que le guste se suba a la barquita. Pero en el fondo es más honesto no intentarlo, y seguir haciendo lo nuestro. En lugar de hacer un disco con el bombo a negras para petarlo en el Sonorama. Si lo intentásemos sería horrible, no sabríamos hacerlo. Y no existe esa tentación, porque es un grupo hecho por gente que se paga sus hipotecas con otras cosas. No tenemos que pelear con un manager que nos diga que lo que tenemos que hacer es cortarnos el pelo y vestirnos de blanco.
(Ferran) ¡Afeitaos las barbas! Lo ha explicado muy bien Ricky. La única baza de Egon es la capacidad de poder hacer lo que le apetece en cada momento. Y eso nos da margen para sólo exigirnos a nosotros mismos. Eso no significa que vayamos relajados. No, al revés, creamos una presión muy intensa en nuestra manera de tocar. Y nos obligamos a tocar cada vez mejor. Todo lo demás, todo el ruido, no nos afecta. Ponerme a hacer un disco con tres singles increíbles y siete canciones de relleno es imposible: nos cuesta tanto quedar que siempre que sale un disco es un milagro. ¿Cómo voy a tirar siete temas para poder hacer tres guays?

Al final, tendéis a un clasicismo bien entendido, con vuestra personalidad. La impresión que dan vuestra canciones es que no tenéis nada que demostrar. Como que lo tenéis muy claro.
(Ferran) Claro, es que son muchos años. Y ahí hay un engaño de fondo: parece que hay unos formatos que son transgresores y modernos, cuando a mí, casi todo lo que escucho que se supone que es moderno me parece antiguo. En cambio, hacer música con pasión, gusto y dedicación parece que es una cosa conservadora. En absoluto: a mí es lo que me parece radical y totalmente moderno. Hacer cosas para que las pinchen todas las radios se ha hecho toda la santa vida, como imitarse unos a otros. Lo radical es trabajar mucho la propia personalidad, que eso sea tu marca musical.
(Ricky) Es verdad que hay muchos grupos que hacen con pasión y dedicación cosas que les hacen ir muy bien. Hay grupos maravillosos que consiguen hacer cosas que hacen bailar a la gente y llenar festivales. No es una reivindicación de que los demás van a lo obvio y nosotros hacemos lo guay. Es simplemente que a nosotros nos sale así. Ferran y yo y algunos del grupo nos conocemos desde que somos adolescentes y siempre nuestro sitio de recreo, las primeras borracheras importantes y lo primero de todo fue en nuestro local de ensayo. Para nosotros, encontrarnos en un local de ensayo o un camerino es sentir un poco lo mismo que cuando hacíamos primero de BUP. Eso es lo único, nos separa del resto y nos permite vivir para siempre ahí.

El vídeo de “Todo lo que sangre” está protagonizado por una boxeadora (Judith La Santa). El boxeo es un clásico dentro del cine. ¿Cómo se os ocurrió esta idea?
(Ferran) Es un vídeo que ha hecho Raimon Fransoy, que es amigo también desde que tenemos cinco años. Le dije que quería hacer un vídeo de boxeo, porque con la canción va muy bien, algo que mostrara como lucha y sufrimiento. Él vive fuera de Barcelona pero cerca, y encontró en Mollet un gimnasio. Me dijo que había encontrado a una boxeadora, chica, triple campeona de Thai Boxing y dos veces campeona de España, que es flipante: Judith La Santa. Me enseñó un par de vídeos y dije: “Esto es la bomba”. Yo había pensado más en una cosa tipo “Toro Salvaje” en blanco y negro, pero le dije que había que ir a eso, los colores eran increíbles. Es un trabajo maravilloso, porque lo ha hecho en muy poco tiempo, con muy pocos recursos. Y sobre todo, el mérito del vídeo es Judith, que es una apisonadora.

¿Cómo os las habéis ingeniado para llegar a este quinto disco?
(Ricky) Yo también me lo preguntaba hoy. Sin prisas, desde luego. Y yo creo que somos muy cariñosos y nos queremos mucho. Si había que pelearse en algún momento, pasó hace muchísimo tiempo.

Tampoco os habéis matado a girar.
(Ricky) Claro, tenemos una vida muy confortable en ese sentido. No hemos pasado los peores momentos de odiarnos unos a otros en las giras grandes. Todo viene de tan lejos…Durante los primeros quince años pensamos que nadie querría sacarnos un disco. Al final, un loco pensó en sacarnos un disco. Al cabo de un par de años conocimos a otro loco que quiso sacar otro disco, y así hemos ido tirando. Y muy poco a poco ha ido sumándose gente a la ola. Ahora ya creo que hay gente suficiente alrededor como para pensar que dentro de un tiempo, no mucho, tendremos que hacer otro disco. Lo cual es una novedad para nosotros, como una velocidad vertiginosa.
(Ferran) Total [risas]. Yo creo que los discos de Egon Soda casi siempre acaban sucediendo por el milagro de la familia extendida, de esa gente que está a nuestro alrededor que nos ayuda, desde Jordi Mora en La Casamurada a Dani Ferrer, un montón de gente que se ha puesto a nuestro servicio y nos han puesto facilidades porque les gusta la música que hacemos y creen en lo que hacemos. Cuando llevas mucho tiempo, en el camino acabas encontrando gente que piensa como tú y que cree en las cosas en las que crees tú, y te ayudan. Eso te da energía y gasolina para seguir adelante.

¿Y qué planes tenéis respecto a este disco?
(Ricky) Bueno, es un año muy complicado para todo tipo de grupos, grandes, pequeños y medianos. Parece bastante claro que intentar hacer una gira o algo al estilo de hace tres años es imposible a día de hoy. Económicamente siempre ha sido muy difícil, pero es que no existen ni fechas y las salas están ocupadas.
(Ferran) El efecto de la pandemia ha sido devastador.
(Ricky) Para todos en algún sentido, insisto. Todos los grupos han tenido que adaptarse. Un grupo que aspira a tocar en Madrid en un sitio como la sala Sol, de trescientas personas, compite con todos los grupos que no han tocado en tres años, y las fechas están todas cogidas. Los festivales ponen los carteles de los grupos que tenían en estos últimos dos años y que no pudieron tocar. O sea, no existe hueco. Y como este grupo se puede permitir no estresarse demasiado, vamos a tocar el disco en Madrid y Barcelona para los amigos y algún fan fuera del circuito –una cosa muy familiar–, y esperaremos pacientemente a presentarlo después del verano en las ciudades grandes. Está bien para que la gente se empape de “Bellaurora” sin prisa.
(Ferran) La idea es hacer más presentaciones al uso en otoño.

 

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