Cuando vieron que se avecinaba el veinte aniversario de la banda, los Dropkick Murphys decidieron que tenían que hacer algo grande. Como era de esperar parte de las celebraciones consistieron en una gira conmemorativa, pero los de Boston decidieron ofrecer algo más: su mejor disco hasta la fecha.

Por eso Dropkick Murphys hicieron las maletas y, por primera vez, salieron de su ciudad para grabar sin distracciones, concentrados como nunca en el estudio, dedicados al cien por cien a su novena criatura. La reclusión voluntaria tuvo lugar en los aislados Sonic Ranch Studios de El Paso (Texas), donde junto a su productor Ted Hutt han dado forma a “11 Short Stories Of Pain & Glory”, un disco que, según el cantante Al Barr, “ha quedado como un libro dividido en capítulos, en el que cada canción es una parte de una misma historia”.

Hola Al, ¿cómo estás? ¿estoy llamando a Boston, por cierto?
Hola, muy bien gracias. No, yo vivo en New Hampshire, que está a una hora al norte en coche, ahí es donde estás llamando. Me he venido a pasar unos días porque estaba jodido de la espalda. Llevo varios días en cama.

“No deberíamos concentrarnos en criticar a Donald Trump, sino en analizar por qué ha ganado, la atmósfera de odio que le ha aupado al poder. Eso es lo que me da miedo como padre”.

Espero que te recuperes pronto. También estarás jodido por otras noticias de orden político, imagino…
Te refieres a Donald Trump, claro… Pues sí. Estamos empezando a superar el shock inicial. Nadie se lo había tomado en serio, nadie pensaba que pudiera ganar, y al final ha sido como un cáncer, crece y crece hasta que te mata si no te lo tomas en serio. De todos modos yo no apoyaba a Hillary Clinton, yo estaba con Bernie Sanders, y cuando le robaron las primarias se me rompió el corazón. Perdimos la oportunidad de hacer un cambio real. Va a ser interesante ver qué hace Trump. Es jodido millonario, un hombre de negocios, pero parece que le importa el ciudadano de a pie, y quizá se preocupe por él o tome alguna decisión que cause un efecto colateral positivo. Puede que sea un racista, pero oye, el racismo ya era un cáncer extendido en todas las instituciones antes de que él llegara. No me malinterpretes, creo que es un imbécil ignorante, pero ahora que ha ganado, tenemos que esperar a ver qué hace. Además, creo que no deberíamos concentrarnos en criticarle a él, sino en analizar por qué ha ganado, la atmósfera de odio que le ha aupado al poder. Eso es lo que me da miedo como padre. Y lo que también da miedo es que esto se extienda a Europa.

¿Entonces no apoyas las protestas contra su elección?
Pues no. La mitad de la población americana ni siquiera votó, ¡es increíble! ¡Haber votado! Ahora hay gente que no votó, pero que dice que si hubiera votado lo hubiera hecho por Trump, como Kanye West….

Se le ha ido la olla por completo.
Yo no entiendo nada, ¡a lo mejor deportan a los que te preparan el café por la mañana! Pero tampoco entiendo que no hayas votado y ahora salgas a liarla. O incluso habiendo votado. ¿Por qué no saliste a hacer lo mismo cuando ocurrieron otras injusticias que merecían una respuesta en la calle? Por ejemplo, estoy seguro de que todos esos manifestantes se quedaron en casa cuando se organizaron marchas en apoyo a los indios de Dakota del Norte, que están luchando para defender sus tierras frente a las empresas mineras (ndr: pocos días después de esta entrevista, lograron la victoria paralizando las obras en su territorio).

Vuestro nuevo disco parece estar dedicado a los marginados, los excluidos, que son probablemente los que más sufran con un gobierno de Trump.
Esperemos que no. De todas formas, insisto, el tren ya estaba en marcha antes de que lo condujese él. Obama, al que voté la primera vez que ganó, ha sido una decepción. Por ejemplo. cuando tomó el cargo juró que los indios no volverían a ser maltratados, y ahora no ha hecho una puta cosa para defenderlos en Dakota del Norte. No ha dicho una puta palabra, ha permanecido en un silencio vergonzoso. Con él también hemos perdido libertades, hemos perdido derechos… Por eso también pienso que da igual que gane Trump. El autobús de la corrupción ya estaba en marcha, con una ruta muy clara, y da igual que cambien al conductor de vez en cuando.

Veo que podrías hablar de este tema durante horas, pero se nos va el tiempo y no hablamos del disco, jeje…
Tienes razón, ¡jajaja! Estoy muy cabreado, ¡jajaja!

Esta ha sido la primera vez que salís de Boston para grabar. ¿Fue raro al principio?
Muy raro, tío. Pero era lo que necesitábamos. No queríamos grabar en sesiones y luego volver a casa, salir por ahí… no queríamos distracciones. Queríamos que fuera algo especial, algo muy comunitario, y por eso nos fuimos a Texas a un estudio en mitad de la nada. No había una puta cosa que hacer, y eso nos hizo concentrarnos a lo bestia. Los resultados lo dicen todo, en mi modesta opinión. Cuando escuchamos las dieciocho canciones que grabamos, era como: “¡Joder, no hay ni una puta cara B en este álbum! ¡Todo son singles de primera clase!” Imagina lo que costó hacer los descartes. Quizá saquemos dos discos el año que viene, tenemos que aprovechar la carrerilla que hemos cogido.

Pero ese aislamiento puede volverte algo obsesivo en ocasiones, ¿no?
¡Sí, pero es una obsesión positiva! Tener ese grado de dedicación hace crecer a la banda, te lo aseguro. Siempre es necesario ser flexible para tomar decisiones, por supuesto, y ponerse en la piel de tus socios. Esa sensación inexplicable de estar todos juntos tan concentrados… Para mí ha sido una experiencia increíble.

Creo que vuestra versión de “You’ll never walk alone” va a causar verdadero furor en Liverpool.
¡Eso puede ser un problema! Espero que sepan ver por qué la hemos utilizado para hablar del problema de la heroína en Boston. Es un drama que nos ha tocado muy de cerca a todos en el grupo. Un día Ken (Casey, bajista) volvía de un funeral por una nueva víctima de la droga, y la canción sonó en la radio de su coche. Pensó que la letra tenía un gran mensaje para los que están luchando por salir, y todos estuvimos de acuerdo, porque además la lucha por la superación es un tema universal con el que cualquiera puede sentirse identificado. No lo hemos hecho por el equipo de fútbol, por supuesto, ¡jajaja! Obviamente, tenemos nuestros equipos favoritos, pero es un tema que preferimos dejar aparte, ¡jajaja! De todas formas, en los conciertos que cada uno la cante por el motivo que prefiera, ¡jaja!

Sabia decisión. Siguiendo con el tema del problema de la heroína, sé que tenéis una asociación llamada The Claddagh Fund, que brinda apoyo a los toxicómanos en todo lo relativo a la rehabilitación. ¿Recibís algún tipo de ayuda de la administración, ya sea local, estatal o federal?
Buena pregunta. No. No sabría detallarte exactamente las entrañas financieras, pero funcionamos básicamente con donaciones privadas. Nuestros fans también apoyan indirectamente al comprar nuestro merchandising, y también tenemos mucha relación con otras asociaciones de Boston que nos apoyan, y a las que apoyamos. Ahora estamos trabajando con otra fundación para ayudar expresamente a los heroinómanos con hijos. Es una situación especialmente delicada.

También apoyasteis a las víctimas del atentado de la Marathon de Boston, y ahora les dedicáis una canción en el nuevo disco.
Sí, obviamente, fue algo terrible que cambió la ciudad para siempre, teníamos amigos allí, y nosotros estábamos de gira. Queríamos volver a casa inmediatamente, necesitábamos estar con nuestra gente, pero al final seguimos en la carretera y en el resto de conciertos salimos al escenario con una camiseta de apoyo. Nuestros fans nos dieron miles de dólares, fue increíble. En cuanto regresamos fuimos a visitar a las víctimas al hospital, organizamos nuestra propia recaudación de fondos para su tratamiento y rehabilitación, y gracias a compartir experiencias con ellos creo que hemos sido capaces de escribir una canción digna para rendirles homenaje.

Tengo una duda. En el tracklist el último tema se llama “We’ll meet again”, pero en las letras aparece como “Until the next time”. ¿Cuál es el título bueno?
“Until we’ll meet again”.

Me ha sonado a despedida, pero después de lo que me has contado de sacar dos discos en 2017, entiendo que nada de eso.
No, va a ser la canción con la que terminemos los conciertos de la gira. La letra está muy bien para decirles a los fans que hasta la próxima, que no sabemos dónde ni cuándo, pero que nos veremos y volveremos a celebrar el rock’n’roll.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de un concierto en España?
¡Jajaja! Tengo muchísimos, pero hay uno que vas a flipar. No recuerdo el año, era la primera vez que íbamos con Dropkick Murphys, en una gira con Agnostic Front. Cuando estábamos tocando había un tipo enorme frente a mí todo el rato, con cara de colgado, y con un vestido de mujer que le quedaba muy, muy pequeño. Al final vino a hablar conmigo y me dijo: “Espero que lo hayáis pasado bien”. “Claro, ha sido genial, por cierto, ¿qué haces vestido así?”, le contesté. Y va y me dice. “Qué pasa, ¿no puedo ponerme la ropa de mi hermana?”. ¡Jajajaja!