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Dropkick Murphys

El papel de retratistas de la realidad social que siempre han tenido Dropkick Murphys alcanza su máxima expresión en este noveno trabajo, en el que nos cuentan once historias que les han tocado muy de cerca o que ellos mismos han protagonizado en su ciudad, Boston. Una primera escucha quizá deje la sensación de que la música es demasiado esclava de las letras, y de que no acaba de tener chicha, pero cuando vuelves a pulsar “play” el épico folk instrumental con coros hooligan del clásico celta “The Lonesome Boatman” te hace ver que no habías entendido que la moraleja del disco estaba al principio: en el fondo, estamos solos en esto de sobrevivir. Y así, estas once historias de dolor y gloria se absor ben de otra manera. Los Dropkick Murphys te miran a los ojos para decirte que todo depende de ti, pero también te recuerdan que de vez en cuando podrás contar con gente que se preocupe por la juventud marginal desechada por el sistema, como en “Rebels With A Cause”, e incluso que aún quedan armas para luchar si hay que hacerlo por las malas, como en esa “Blood” que clama “if you want blood/we’ll give you some” entre gaitas de batalla. “Sandlot” escupe otra sentida oda a la energía juvenil, y hay un breve espacio para la comedia y la verbena inofensiva en “First Class Loser”. Pero “Paying My Way” cambia el tono radicalmente con uno de los temas más serios y adultos del repertorio de estos celtarras, que nos hacen sentir en carne propia el duro camino de la desintoxicación.

Y es que si hay un tema que pudiera calificarse de central en este “11 Short Stories”, es el de la adicción a las drogas. Varios de ellos han visto morir a amigos y familiares (el cantante Al perdió a su hermanastro), juntos fundaron The Claddagh Fund para ayudar a los toxicómanos en su rehabilitación, y saben de qué hablan. De ahí que una vez escuchada “You’ll Never Walk Alone” deje de chocar que la hayan versionado, porque este tema de larguísimo recorrido (compuesto en 1953 por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, versionado por Sinatra, Elvis, Johnny Cash y Gerry & The Pacemakers antes de convertirse en himno del Liverpool F.C.) dice: “Walk on, walk on with hope in your heart and you’ll never walk alone”. Ahora es casi un lema para su asociación. “I Had A Hat” y “Kicked To The Curb”, de mucha menor hondura, están pensadas para ser esos bombazos birreros para el directo que nunca pueden faltar en un álbum de Dropkick Murphys. Pero los bostonianos vuelven a ponerse serios de verdad para rendir tributo a las víctimas del atentado que sufrió su ciudad en la fecha que da título al penúltimo tema, “4-15-13”. La despedida viene con sorpresa y susto. Sorpresa porque suena –y muy bien- al Bowie más festivo, y susto porque se titula “Until The Next Time” y dice: “We’ll meet again, I don’t know where, don’t know when / We all had a good time and we’re sad to see it end”. Pero tranquilo, fan. Tal y como nos han contado vía telefónica, se trata de un tema hecho a medida como colofón de sus conciertos, y nada más. ¿O no?

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