El barcelonés Hans Laguna presenta “Deletrea” (El Genio Equivocado, 14), álbum motivado por un estado de ánimo que a la postre guarda diferencias y similitudes con la obra previa del artista. Un trabajo alejado de la inmediatez, que apuesta por la asimilación pausada y que cuenta con una compleja producción a cargo de Cristian Pallejà y Ferran Resines influyendo sensiblemente en el resultado final.

¿Qué te ha motivado a la hora de escribir este disco? ¿De dónde ha venido la inspiración de “Deletrea”?

No hay una motivación concreta, como sí la hubo en ‘Oteiza’, que era un disco con un objetivo conceptual muy marcado. Con “Deletrea” simplemente tenía bastantes canciones acabadas y quería agruparlas en un disco que tuviera un sonido claro y unitario. Eso sí, las canciones nacieron de un estado de ánimo y unas circunstancias personales especiales, aunque no creo que a eso haya que llamarlo ‘inspiración’.

¿Cómo ha sido el proceso compositivo de “Deletrea”? ¿Cuál es la forma habitual de trabajar de Hans Laguna?

Para este disco he decidido cambiar mi método de trabajo. En lugar de llevar todo ensayadísimo con el grupo para grabar en directo, llegué al estudio yo solo, con las canciones desnudas, dispuesto a que los productores las manosearan, mutilaran, etc.

Entonces y a la postre… ¿Cuáles son, en tú opinión, las principales diferencias entre “Deletrea” y tus anteriores trabajos?

Me cuesta menos pensar en las similitudes que en las diferencias. En este sentido, al acabar ‘Deletrea’ me di cuenta de que era una especie de síntesis de mis dos trabajos anteriores. Es un disco de canciones y melodías pop como el ‘Primeras marcas’, pero incorpora algunos rasgos del espíritu experimental de ‘Oteiza’.

Desde mi punto de vista, “Deletrea” puede ser un trabajo complicado para el oyente, diametralmente alejado de la inmediatez y que apuesta sin tapujos por la asimilación pausada… ¿Estás de acuerdo? ¿Eras consciente de esta circunstancia cuando grababas el disco?

Me propuse estirar el tiempo, basarme en la repetición, espaciar los arreglos, etc. Quería huir, como dices, de cierta ‘inmediatez’. Pero no creo que sea un disco tan difícil. Al fin y al cabo hay ‘canciones’ con melodías y pasajes disfrutables. Eso sí, exige tomarse las cosas con calma y tener una actitud más contemplativa.

“Deletrea” tiene una producción compleja a cargo de Cristian Pallejà y Ferran Resines, digamos diferente y alejada de lo convencional… ¿Cómo ha influido la producción en el sonido final del álbum?

De forma crucial. Como comentaba, llegué al estudio dispuesto a trabajar las canciones con los productores y con un espíritu lo más abierto posible. Ellos han incorporado arreglos que huyen de los tópicos del ‘indie rock’ a los que yo estaba acostumbrado: sintetizadores, vibráfonos, trompetas, cajas de ritmos, coros de mujer, etc. También han cambiado estructuras, han deconstruido los ritmos, etc. Sin Cristian y Ferran, “Deletrea” hubiera sido muy diferente; creo que sería un disco más convencional y menos interesante a nivel musical, al menos para mí.

¿Cómo “cuantificas” el nivel de experimentación que debe albergar cada disco de Hans Laguna?
Depende de lo que haya hecho con anterioridad. Con el primer disco fui más conservador, quizá por inseguridad y desconocimiento. Con el segundo me lancé a experimentar sin miedo, tratando de ser tan radical como Oteiza con sus esculturas (tiene un texto llamado “Propósito experimental”). En “Deletrea” he querido jugar con la idea de cantautor, introduciendo paisajes instrumentales, drones, etc. Quise tensar la cuerda pero sin que dejara de ser, al fin y al cabo, un disco de ‘pop’.

Y en el caso concreto de “Deletrea”… ¿Cómo has decidido las dosis de los diferentes elementos que componen el disco?

Ha sido un proceso conjunto con Cristian Pallejà y Ferran Resines, los productores. Queríamos que las canciones fueran minimalistas y, al mismo tiempo, que tuvieran elementos que las hicieran evolucionar; que fuesen calmadas y lentas sin que resultaran pesadas; que hubiera paisajes, pero sin pasarnos de ambientales, etc. A pesar de que todos los equilibrios que hemos tenido que hacer, nos hemos entendido a la perfección. Estoy muy orgulloso del resultado, y además he aprendido mucho de la experiencia.

Dadas las circunstancias de la actual escena musical… ¿Qué expectativas reales tienes con este disco?
Por experiencia, creo que las expectativas sobre la recepción de tu obra pueden ser muy dañinas. Por eso he intentado pensar únicamente en hacer un disco del que sentirme lo más orgulloso posible. Sin embargo, es inevitable tener algún tipo de idea acerca de lo que pasará en el mundo exterior. Lo ideal es conseguir que las expectativas no interfieran en tu proceso creativo, y que no acaben en decepción y frustración, más aún en el contexto actual. Y ahí estoy.

¿Cómo evolucionan sobre el escenario las canciones de Hans Laguna? ¿Cómo se presentarán en directo las nuevas composiciones?

El nuevo disco me encanta tal como es, así que mi prioridad es que se traslade al escenario con todos sus arreglos. Aunque al final las decisiones dependen de las condiciones económicas y logísticas de cada concierto.

Tu creatividad tiende a adoptar diferentes formas de expresión… ¿Cómo conjugas esas maneras y qué te aporta cada una de ellas como autor?

Por un lado está la faceta más tradicional de cantautor, que cubre mi necesidad de expresión personal. Por otro lado, está la faceta más experimental y, digamos, vanguardista, que satisface mi deseo de investigar las formas. No lo vivo como un conflicto; son diferentes partes de mí que buscan materializarse, aunque quizá desde fuera no parezcan tan coherentes o compatibles.

Y precisamente mirando al futuro… ¿Cuáles serán los próximos pasos artísticos de Hans Laguna?
Tengo varios proyectos diferentes en la cabeza, pero aún no sé cuáles se van a concretar. Me parece hermoso no saber qué paso voy a dar hasta el instante en que, por alguna razón que ahora desconozco, me encuentro dándolo.