“El problema de la escena electrónica hoy en día es el dinero”
Entrevistas / David Y Stephen Dewaele (Deewee)

“El problema de la escena electrónica hoy en día es el dinero”

Carlos Pérez de Ziriza — 14-06-2021
Fotógrafo — Archivo

“Foundations” (Because/Music As Usual, 21) es el primer recopilatorio que los hermanos David y Stephen Dewaele publican del trabajo que llevan cinco años desplegando desde su propio sello, Deewee.

Delicioso disco triple, con veintisiete cortes de música electrónica en sus más diversas vertientes, que fue avanzado por los singles “Bear With Me (And I’ll Stand Bare Before You)” (con Charlotte Adigéry), “Release Party” (con el ex Klaxons James Righton) y “Leave” (con el jovencísimo Movulango), con el que los responsables de Soulwax y 2Many DJ’s celebran el primer ciclo de funcionamiento del impresionante edificio de cuatro plantas que se han hecho construir, a modo de estudio y sello, en su ciudad, Gante (Bélgica), y dan el pistoletazo de salida a una nueva etapa. Hablamos con ellos por zoom.

Os quiero preguntar si el disco, ya desde el mismo título, es como una declaración de intenciones y un resumen de cuáles son vuestras raíces musicales, algo que define vuestra identidad como músicos, dada la variedad de estilos que destila.
(David) ¡Seguro! Esa es una gran explicación, te deberíamos contratar como nuestro agente de prensa [risas].

Claro, estoy dispuesto a escuchar ofertas…
(Stephen) También serías la persona encargada de decirnos que no lleguemos tarde a las entrevistas [risas] [N. del R.: los hermanos Dewaele conectan con el periodista, por un despiste, con quince minutos de retraso].
(David) Sí, es por lo que dices, pero también alude al edificio que nos hemos hecho aquí en Gante, y también al hecho de que es el comienzo de algo mucho más grande.
(Stephen) El título es una referencia literal al hecho de que construimos este edificio, de cuatro plantas, en el que tenemos dos estudios, salas de reuniones, miles de discos, cocina, sitio para dormir, libros… Todo.

“La música que hacemos como Deewee y la que editamos en el sello está conscientemente alejada de las discotecas”.

¿Imaginabais hace veinte años que llegaríais a disponer de un lugar así?
(Stephen) ¡No! Nunca. Ni siquiera pensábamos hace veinticinco o treinta años que acabaríamos teniendo una banda, siendo DJ’s o girando por el mundo, o teniendo nuestro propio sello.
(David) O estando vivos aún [risas].

¿Cómo es sentís publicando un disco con tantas canciones teóricamente bailables, justo cuando todos los clubes están cerrados?
(David) La gente lo puede bailar en casa [risas]. Pero también te digo que la música que hacemos como Deewee y la que editamos en el sello está conscientemente alejada de las discotecas. No está pensada para los clubes. Durante muchos años, cuando hacíamos remixes, o versiones de canciones pensadas para el directo, estaban hechas con el propósito de hacer que la gente baile. Pero Deewee no tiene esa intención. Si ocurre, porque es verdad que algunas canciones de este disco pueden ser bailables, es más por accidente.

El disco tiene muchas colaboraciones de artistas noveles. ¿Os consideráis descubridores de talento?
(David) Hay una cosa común a todos ellos, y es que todos son amigos, gente a la que conocemos desde antes de trabajar juntos. Y en segundo lugar, tiene que ser gente con la que sintamos que podemos hacer algo. Funcionamos de forma muy distinta a como lo hacen otros sellos, que tiene su departamento de A&R, con el que buscan talento. Nosotros no estamos activamente buscando a nadie, las cosas ocurren con la gente a la que conocemos. Es todo mucho más fácil. Y el hecho de que estemos tan implicados en todos y cada uno de los pequeños detalles significa que tampoco tenemos tiempo para dedicar mucho a investigar: solo con los artistas que tenemos ahora mismo en el sello, ya nos quedamos sin tiempo para nada más.

Los veintisiete cortes del disco están compuestos en los últimos cinco años. ¿Hubo alguno que tuvo que ser finalizado ya en plena pandemia?
(Stephen) La mayoría ya estaban antes. Y hay tres que fueron terminadas ya durante, que son “Bear With Me (And I’ll Stand Bare Before You)” de Charlotte Adigéry, “Release Party” de James Righton y “Leave” de Movulango, todas cuando ya estábamos confinados. Los tres adelantos. No nos gusta mucho mirar hacia atrás en nuestra carrera: entendemos que mucha gente pueda estar interesada en una recopilación de nuestro trabajo, por muchas razones, pero para nosotros, como artistas, es material que ya hemos hecho y al que no tenemos por qué volver, y el hecho de incluir tres canciones nuevas en el disco era algo muy ilusionante, porque es un poco como una mirada por el retrovisor a lo que hemos hecho, pero también una forma de señalar hacia dónde vamos.
(David) Siempre es importante que mires hacia adelante cuando conduces. Que mires al futuro, a lo que tienes delante.
(Stephen) Y no a lo que tienes detrás.

¿Cómo surge el contacto con Charlotte Adigéry?
(Stephen) Hicimos la banda sonora de una película, “Belgica” (Felix Van Groeningen, 16), en la que para una de las escenas buscaban a una chica que cantara realmente bien, y alguien nos la recomendó, nos dijo que era fantástica. Grabamos esa canción con ella, y desde ese día, hace unos cuatro años, empezó a pasarse por el estudio, salimos de vez en cuando con ella a tomar algo, y nos dijo que quería hacer su propia música. Así empezó. Empezamos a probar cosas, demos… Ha sido un proceso muy largo, pero el hecho de que ella sea de aquí, de Gante, ha facilitado mucho el trabajo.

¿Y sobre Movulango?
(Stephen) Pues es este chico que está aquí [N.del R: Stephen enfoca el portátil hacia Movulango, quien está presente junto a ellos y nos saluda con la mano], que está completamente loco. Le conocemos desde que nació porque es mi ahijado, pero eso no debería significar nada, porque nunca tuve la menor intención de hacer música con él. Pero empezó a desvelarnos muy buenas ideas y creo que el hecho de tener este edificio nos ha permitido experimentar con él y hacer que encuentre su propia voz. Nos sentimos orgullosos de eso.

Supongo que a James Righton ya le conocíais de los tiempos de Klaxons y compartisteis con él escenarios en más de un festival, ¿no?
(Stephen) Sí, muchas veces. Es un viejo amigo.
(David) Sí, Klaxons fueron teloneros nuestros cuando estaban empezando. También fuimos de gira con ellos por Estados Unidos, así que nos conocemos desde hace mucho tiempo. James era fan de Soulwax desde nuestros primeros tiempos.
(Stephen) Era de quienes venían a todos nuestros conciertos.
(David) Nos hicimos amigos. Sacó un disco en solitario tras la disolución de Klaxons, pero creo que no estaba muy contento con su situación…
(Stephen) Nos pidió un remix de una de sus canciones, “Open Up The Sky”, de su proyecto Shock Machine, que aún creo que es una de las mejores remezclas que hemos hecho nunca. Fue en 2016. Siempre hubo interés por su parte en trabajar con nosotros. Hizo un disco con James Ford, pero no estaba muy contento con las mezclas, y nos propuso mezclarlo y que le diéramos algo de las vibraciones de Deewee, así que lo hicimos. Publicamos su disco, “The Perfomer” (Deewee, 20), justo cuando empezó la pandemia. Él iba a presentarlo en directo, pero todo se paró. El problema con él es que ahora no puede venir al estudio, tenemos que trabajar a distancia, como estamos hablando ahora. Y así es como trabajamos en esta canción.

“Si algo no hemos estado Dave y yo durante esta pandemia, es aburridos. Tenemos más trabajo que antes”.

¿Y qué me podéis decir de Emmanuelle, la voz de “Italove”, que tiene ese aroma tan a italodisco?
(Stephen) La conocimos hace mucho tiempo, cuando tocamos en Milán. Estaba casada con un buen amigo nuestro. Entonces era diseñadora gráfica. Nos mostró una versión que había hecho del “Pump Up The Jam”, de Technotronic. Se me quedó grabada en la cabeza. Así que cuando pusimos en marcha el sello, fue una de las primeras personas en las que pensamos. La tuvimos que convencer, porque ella no quería.

He leído una entrevista en Mixmag en la que decíais que vuestra mente se ha acostumbrado a esta nueva rutina de no poder viajar, pero vuestro cuerpo no. ¿Qué queríais decir exactamente?
(David) Sí, lo dije yo. Creo que es más el hecho de que hay algo en tu subconsciente, al menos en mi cuerpo, en mi fisiología, que añora viajar. Incluso aunque sé perfectamente lo que está ocurriendo, y por qué, y lo entiendo, y estamos muy ocupados incluso ahora, hay algo en mí que echa de menos…
(Stephen) ¿Echas de menos esa voz en el aeropuerto de Madrid que dice “Vuelo 888, con destino Londres, Heathrow”? [N.del R.: esto lo dicen en castellano, los dos al unísono]. Esa voz nos ha estado persiguiendo durante los últimos quince años [risas].
(David) Sí, sí, es exactamente lo que quiero decir…
(Stephen) Me gustaría saber de quién es esa voz…

¡Deberías samplearla!
(Stephen) Sí, sí, es que esa voz es la banda sonora de nuestra vida. No lo digo en broma, es así [risas].
(David) No, lo decimos así, riéndonos, pero de verdad que es algo que echamos mucho de menos. Yo echo de menos todas aquellas cosas aburridas de las giras.

Vaya, esas cosas aburridas que tienen las giras son a veces las que más mellan la convivencia entre músicos. Es curioso que las eches de menos. Igual para vosotros era un combustible.
(David) Sí, pero las buenas ideas a veces te llegan cuando estás aburrido. Hay algo guay en ello.
(Stephen) Y si algo no hemos estado Dave y yo durante esta pandemia, es aburridos. Tenemos más trabajo que antes. Antes pasábamos de gira la mayor parte de la semana, y en ese tiempo entre vuelos, hoteles y demás, como dice él, desconectas mentalmente. Ahora no. No aprendimos a cocinar nuestro propio pan, como mucha gente, no nos dedicamos a eso. Ni a leer libros que teníamos pendientes. No hemos tenido tiempo para nada de eso. Hemos estrado trabajando sin descanso.

“Cuando pinchamos “Así me gusta a mí” de Chimo Bayo, la gente aquí se vuelve loca”.

¿Cómo veis la salud de la música electrónica hoy en día? ¿En qué medida ha cambiado respecto a cuando empezasteis?
(David) Dinero.

¿Solo en el dinero?
(David) Sí, es lo único. Hay mucho más dinero que antes, y eso hace que tenga mucha más importancia para más gente. Es como lo que dijo DJ Shadow sobre el hip hop en 1997, que su problema era el dinero.
(Stephen) Pues eso mismo pasa ahora con la música dance. Un buen punto de referencia puede ser Ibiza, donde toda la atracción excéntrica y toda la cultura de la gente extravagante que acudía allí se ha ido perdiendo hasta ser un sitio en el cual solo reina el dinero. El dinero ha sustituido a todo.

¿Sería bueno que toda la escena o las escenas electrónicas hicieron un reset y empezaran de nuevo de cero?
(Stephen) Sin duda. Creo que es algo naïf pensarlo, pero ojalá este parón obligado sirva para que la gente reflexione y piense hasta qué punto todo esto se ha convertido en un simple negocio corporativo. Hace años, cualquier chaval que viviera en Valencia podía coger un vuelo barato para ir a Ibiza y descubrir música de la que no había oído hablar en su vida. Ahora no podría, porque es carísimo, y difícilmente encontraría allí algo excitante.
(David) No es solo Ibiza, es cualquier lugar en el mundo.
(Stephen) Sí, empleo Ibiza como ejemplo. A nosotros nos encanta, pero sirve para ilustrar lo que le ocurre a la música electrónica. Y España, ojo, es uno de los lugares que ha sido punta de lanza de la electrónica alejada del mainstream, con citas como el Sónar.

Entiendo lo que decís. Yo vivo en Valencia. Curiosamente, hubo un tiempo en el que en las discotecas de aquí se escuchaba una música muy similar a la que se podía oír en cualquiera de las vuestras, la época de la EBM.
(David) La Ruta del Bakalao, claro.
(Stephen) Sí, siempre nos hemos preguntado que significaba el nombre de la Ruta del Bakalao. La primera vez que fuimos a Ibiza éramos indie rock kids, no dance kids. Y recuerdo que no nos sentíamos muy cómodos en aquel ambiente. Años después hicimos nuestro disco como Die Verboten, “Live in Eivissa” (The Vinyl Factory, 09). Descubrimos Ku, los orígenes de Ibiza y a toda la gente que llevaba allí veinte o treinta años viviendo, y ahí fue también cuando vimos que la Ruta del Bakalao y el new beat belga se habían ido desarrollando en paralelo, formaban parte del mismo pack. Todo eso siempre nos ha interesado mucho.

Es curioso cómo, separándonos más de mil quinientos kilómetros, podíamos gozar de una música tan similar –y tan distinta de la de casi todo el resto de Europa– en nuestras discotecas en un momento en el que ni siquiera existía Internet.
(David) Es un gran ejemplo del poder de la música. Y no era solo música: se abrían discotecas junto a las autopistas, lejos de la ciudad, y la gente podía trasladarse con el coche de una a otra, y aquí en Bélgica ocurría algo muy parecido. Aquí también había gente que podía irse de fiesta un jueves por la tarde y no volver hasta el lunes. Surgió un circuito completamente nuevo, porque hasta entonces las discotecas solo pinchaban música que fuera muy popular, música disco y cosas así. Pero encontrar sitios en los que sonase aquella música tan particular, que es lo que también ocurrió en las discotecas valencianas, era algo nuevo. Y es impresionante que ocurriera en diferentes zonas del mundo al mismo tiempo.
(Stephen) La prueba es que cuando pinchamos “Así me gusta a mí” de Chimo Bayo, la gente aquí se vuelve loca. La consideran un clásico. Estoy seguro de que casi nadie entiende la letra ni pilla sus referencias, pero es algo que cruza fronteras.

“Puede sonar ingenuo lo que voy a decir, pero cada decisión que tomamos siempre tiene un resultado, y los números no son quienes nos hacen levantarnos por la mañana”.

Siempre he querido preguntaros, haciendo la comparación entre Soulwax y 2Many DJ’s, si no pensáis que los gustos del público, en general, son muy caprichosos y completamente impredecibles. Lo digo porque seguramente invirtierais mucho más tiempo y esfuerzo con el primer proyecto, pero lograsteis llegar a mucha más gente con el segundo.
(David) Sí, es una buena observación. Es algo sobre lo que no tenemos control. No sabemos cómo va a funcionar. Al contrario de lo que le ocurre a la gente que tiene un cálculo muy fiable sobre cómo va a resultar comercialmente su producto, nosotros hemos aprendido que cuanto más lo intentamos, menos nos funciona. Solo podemos hacer aquello que nos emociona. Pero no podemos controlar de qué forma la gente nos va a conocer. Fuimos los primeros sorprendidos por el éxito de 2Many DJ’s, incluso aún nos sorprende que tanta gente lo recuerde como algo tan grande.
(Stephen) Al mismo tiempo, creo que la gente siempre nos ha tratado muy bien. Y lo bueno es que por Soulwax hemos tenido nuestro público y por 2Many DJ’s hemos tenido otro público distinto. O cuando hemos colaborado con James Murphy. Creo que nosotros nunca diferenciamos, al fin y al cabo, somos los dos. Ya sea como músicos, productores, DJ’s o remezcladores. Para nosotros es lo mismo. Crear o manipular música. Y hemos tenido suerte de tener siempre público, en cualquiera de estas facetas. Y nos lo pasamos tan bien delante de cien personas como delante de cinco mil. Cien personas metidas a fondo en lo que hacemos, es un éxito. Lo de tener éxito delante de decenas de miles, como músicos, nos sigue pareciendo extraño, para serte sinceros. Nos acostumbramos a ir de gira y montar nuestro propio backline cada noche, desde que empezamos, y de repente nos encontramos en festivales ante cincuenta mil personas. Es una realidad muy diferente. Pero nunca nos afectó porque sabíamos todo lo que había antes.
(David) Es lo que decía antes, no podemos controlar eso, por lo que tampoco nos debe preocupar. Y creo que esa es una de las razones por las que hemos durado tanto, porque no hemos intentado controlar nada de eso. Nos centramos solo en aquello que podemos controlar, que es la música que hacemos o reproducimos.

Os cansasteis del término mash up, ¿no?
(Stephen) Sí, y hace tiempo. Creo que en el momento en el que se empezó a asociar con nosotros de una forma insistente, dejamos de hacer mash ups. No tenía sentido.
(David) Es un buen ejemplo para contestar a tu anterior pregunta. Si hubiéramos querido exprimir aquello, lo hubiéramos podido hacer, porque muchos artistas grandes, o sus sellos, nos proponían hacer lo que quisiéramos con sus catálogos completos, nos sugerían cogerlos y darles la vuelta, y nosotros no quisimos. Hubo incluso un programa de la MTV que se llamó mash up. Queríamos movernos a otra cosa, y esa fue la razón de que…
(Stephen) Esos mismos sellos nos piden que remezclemos a sus artistas, o que produzcamos a otros músicos, pero no funcionamos así. Puede sonar ingenuo lo que voy a decir, pero cada decisión que tomamos siempre tiene un resultado, y los números no son quienes nos hacen levantarnos por la mañana, ni quienes nos influyen. Los números son estupendos, si hay cientos de miles de personas a quienes les gusta lo que haces, fantástico. Pero con que haya cuatro, ya somos felices.

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