Aupados a la categoría de next big thing con su primer Ep de descarga digital y ahora víctimas fáciles de la nueva generación de medios en Internet, Black Kids publican “Party Traumatic” (Universal), producido por Bernard Butler y con un racimo de hits infecciosos aunque ya conocidos. Su único enemigo, las excesivas expectativas.

El éxito de Black Kids no dice tanto de la calidad de su propuesta como de la nueva hegemonía de medios digitales que, al menos en cierto grado, parecen decididos a repetir los peores tics de la prensa musical tradicional. Black Kids han sido un hype incluso antes de tener nada publicado realmente, porque “Wizard Of Ahhhs”, ese primer Ep que les valió todo tipo de alabanzas, apenas era un regalo a través de su MySpace.

“Puede que si no hubiera ocurrido nada de esto, el grupo ya se hubiera deshecho”

Por supuesto, el revuelo tenía cierta base: temas como “Hit The Heartbrakes” y “I´m Not Gonna Teach You How To Dance With You” se te pegaban como un chicle a la suela del zapato y el sonido maqueta añadía un encanto que ahora sus detractores, que no han necesitado ni escuchar su álbum dos veces para emitir el juicio, echan de menos. A “Party Traumatic” le han llovido palos sin ningún tipo de consideración, empezando por Pitchforkmedia, cuya crítica del disco se limitaba a decir “sorry”, conscientes de la reacción en cadena que generó su puntuación de 8.4 al extended play de los de Jacksonville. Pues bien, para dejarlo claro: Black Kids no son ni mejores ni peores ahora que hace un años, cuando apenas los conocía nadie. Ni “Wizard Of Ahhhs” era tan bueno, ni “Party Traumatic” tan malo. El primero jugaba con ventaja, al fin y al cabo. Menos temas significa que la ratio de hits sube. Así de simple. También es cierto que no hay mucho más de lo ya expuesto en el debut de estos chicos, pero qué esperaban teniendo en cuenta el momento que les ha tocado vivir. Porque Black Kids se formaron hace apenas dos años. Reggie Youngblood y su hermana Ali y Dawn Watley, Owen Holmes y Kevin Snow se conocieron cuando eran niños en la Sunday School, en algo muy americano como es la clase de catequesis después de la misa de los domingos. Eso puede servir para explicar todo ese ajetreo hormonal en plan “Listen To Your Body Tonight” y tal. “Jacksonville es una ciudad con mucha población”, comenta Reggie hablando de su ciudad natal. Y de hecho Jacksonville es la tercera ciudad más poblada de la Costa Este después de Nueva York y Philadelphia.“Lo que sucede es que es una ciudad muy extensa, siguiendo el río St. John, por lo que es difícil que haya una escena musical fuerte. Estamos muy alejados los unos de los otros”.
A pesar de que los medios americanos hayan reaccionado con disparidad ante “Party Traumatic”, es plenamente consciente de que les ha tocado el gordo y de que han salido ganando (un contrato con Universal y un productor en un gran momento, sin ir más lejos), así que está de buen humor y feliz por cómo les van las cosas. “Nos conocemos desde hace diez años. Hemos tocado durante todo ese tiempo en diferentes grupos, pero queríamos hacer un grupo para hacer música festiva. Black Kids hacen música para bailar y pasarlo bien. El motivo es que no hay muchas bandas de este tipo en Jacksonville y queríamos divertirnos”. Su música, si retrata algo, es ese momento de la adolescencia de cualquiera de nosotros cuando descubre que hay un mundo allí fuera de fiestas, chicas y diversión. “Hace un par de años, lo único que queríamos era salir a bailar. El disco es una representación de nuestras vidas en esos días, algunas de las situaciones que vivimos”. Con B-52´s, Blondie y The Cure como ingredientes básicos y una habilidad innata para las melodías pegadizas y ese aire saltarín que dan a las canciones los teclados de Ali Youngblood y Dawn Watley, el grupo empezó a rodar de verdad en 2007, cuando tocaron en festivales importantes y los temas colgados en su página de Myspace levantaron tantas expectativas que, sin haber publicado todavía su álbum, ya recibían tratamiento de (semi) estrellas. “Todo ha sucedido un poco demasiado rápido, pero nos hemos ido adaptando a ello. Puede que si no hubiera ocurrido nada de esto, el grupo ya se hubiera deshecho incluso. A pesar de que en cierto sentido todo lo que nos rodea ahora sea agotador y desproporcionado, son el tipo de cosas que hacen que valga la pena continuar con el grupo”. Al fin y al cabo, Black Kids han recibido el tipo de recompensa con el que cualquier grupo sueña.
Y lo han sabido aprovechar. “Party Traumatic” es un buen disco de pop. Si a la primera escucha el trabajo de Bernard Butler puede parecer que haya restado encanto a las canciones que ya conocíamos, a la que les das una oportunidad acabas reconociendo que también ha sabido exprimir toda la luminosidad de sus mejores canciones. Y, sí, ya las conocíamos, pero también han añadido algún que otro gran tema para justificar la afirmación de que no estamos ante un simple álbum de relleno. Es pop, sólo pop, con todo lo bueno y todo lo malo, perpetrado por jovenzuelos con ganas de bailarlo, así que dejen de buscarle seis pies al gato. Y bailen, por Dios, bailen.