Cooltura de baile
Entrevistas / The Rapture

Cooltura de baile

Joan S. Luna — 17-10-2003
Fotógrafo — Archivo

Corren buenos tiempos para el crossover entre rock y dance. Son muchos los ejemplos que podríamos destacar, pero este mes nos quedamos con The Rapture, esencialmente porque su primer larga duración, “Echoes” (DFA/Universal, 03) es uno de esos discos de los que se publican pocos y, mira por dónde, acaba de ver la luz hace nada.

Inquieto, variado que no disperso, imaginativo, audaz y arriesgado, “Echoes”, el primer largo de los estadounidenses The Rapture, merece ser destacado entre los trabajos más apasionantes del año. No importa que la prensa continúe aportando datos erróneos sobre ellos porque cualquiera con dos dedos de frente aplazará su opinión final hasta el momento en el que escuche sus temas. Ni son una mera copia de The Cure (aunque “Olio” recuerde muy mucho al grupo, debido únicamente a sus partes vocales), ni son un puto hype sin nada más que ofrecer. De todas formas, no se preocupen ya habrá quién les desprestigie desde estos sus primeros momentos de relativa gloria. A ellos, supongo, poco les importará porque se han pasado un montón de años en el underground y no parece preocuparles lo más mínimo si acaban quedándose ahí para siempre. En cierto sentido, su actitud es similar a la de Omar y Cedric de At The Drive-In, vamos que parece darles lo mismo mil que cien mil. Y no se me suban a la parra aún, que he dicho “parece”.

“No nos servirá de nada ponernos nerviosos por ser considerados un hype, así que no me importa demasiado”

Por otro lado, The Rapture nos demostraron hace dos veranos en el Isladencanta que su directo es de lo más enérgico y que sobre un escenario no se andan con tonterías, así que de momento la balanza está de su parte. “Echoes”, eso sí, es distinto a los dos principales trabajos previos del cuarteto. En “Mirror Ep”, publicado por el minúsculo sello Gravity Records, sonaban bastante más experimentales que en la actualidad, aunque allí ya incluyesen una versión más rock de la ya citada “Olio” y una remezcla firmada por ese descerebrado que es Kid 606. En 2001 retornaron con el Ep “Out Of The Races And Onto The Tracks”, publicado por Sub Pop. Allí se mostraban algo más amables, hasta el punto que el tema titular, sin duda el momento más bailable del disco, acabó formando parte de la banda sonora de la decepcionante “Las reglas del juego”, adaptación cinematográfica de la novela “Las leyes de la atracción” de Bret Easton Ellis. Otras piezas, como “The Jam” o “Pop Song” combinaban cierto riesgo con unas formas menos ariscas. Pero ya les decía, muy poco dance. Será con su fichaje por DFA Records y su relación casi amorosa con James Murphy y Tim Goldsworthy, responsables del sello y de algunas de los producciones más atractivas que han salido del Nueva York actual, cuando el grupo empiece a convertirse en el rey de la pista. El doce pulgadas de “House Of Jealous Lovers” se convirtió en un hit a la altura del “Dance To The Underground” de Radio 4 o el “Losing My Edge” de LCD Sound System, especialmente desde que Trevor Jackson (responsable de Playgroup y del sello Output) lo popularizó en el Reino Unido. El tema, de todos modos, ha sido recuperado para “Echoes”, disco en el que también se incluyen otros temas bastante más electrónicos, aunque no menos bailables, como “I Need Your Love”. A propósito, y no lo olvidemos, The Rapture nacieron como grupo en San Francisco, aunque hayan acabado en la Gran Manzana, así que lo tienen todo a su favor. Si consiguen comerse algo o no, se lo diremos en unos meses. Ahora poco más queda por apuntar antes de empezar a contrastar las respuestas de Mattie Safer, bajista, teclista y uno de los dos vocalistas del grupo junto a Luke Jenner. Quizás resumir por dónde van los tiros estilísticamente hablando. The Rapture, por si no leyeron en su momento la reseña del disco que ahora nos ocupa, tienen sus momentos punk, sus momentos pop, sus momentos dance, funk, post-punk, incluso disco, con guiños que no lo son a PIL, The Cure, At The Drive-In, Gang Of Four, Psychedelic Furs o James Chance & The Contortions. Vamos, que son de lo más cool. Corría el año 1999. Mattie Safer había formado parte de un montón de bandas independientes cuyos trabajos desconozco, pero tuvo que esperar a toparse con un concierto del grupo en Washington para descubrir cuál era el grupo en el que quería pasar el resto de sus días. De momento, ya ha grabado un largo completo con The Rapture. “Estoy encantado con el disco. Es de largo lo mejor que hemos grabado. Lo principal para nosotros mientras lo estábamos grabando era dar un paso adelante sin abandonar lo que habíamos hecho hasta la fecha en estudio y en directo. Por eso hemos incluido también nuevas versiones de algunos temas antiguos, para mostrarle a la gente distintas facetas de lo que somos y de lo que habíamos sido antes en los singles y los Ep´s, para darle una idea más clara de cómo hemos llegado hasta aquí”. Pese a contener temas con distinta trayectoria, “Echoes” es un disco que resulta más sencillo de paladear como conjunto, algo que no ocurría con los trabajos anteriores. Digamos que esa bipolaridad entre temas dance y temas rock se combina con más acierto. “Lo fundamental es que grabemos lo que nos apetezca. Hemos escrito tipos distintos de canción y nos preocupa que representen lo que tenemos en la cabeza. Ahora estamos trabajando mejor juntos que nunca. Nos sentimos más cómodos y eso se refleja en las canciones y en la forma que tenemos de trabajar en ellas, sin aceptar restricciones, sin limitar las ideas. Hemos tenido tiempo para experimentar con los arreglos, interpretar las canciones desde puntos de vista distintos y eso ha sido básico para llegar hasta dónde hemos llegado”.

“Me gustaría que la gente nos nos tomase sólo como una mezcla de rock y baile, sino que dijeran, ´estaba esperando una banda como ésta”

De lo que no cabe duda es de que The Rapture se han empeñado muy seriamente en que la gente baile con sus canciones. Las cajas de ritmos y la electrónica han hecho de sus bases, en algunos temas, algo tan cercano al house como al mismo rock, como si se hubiesen planteado que si la gente baila ellos ganarán más dinerito. “No pienso en eso. Probablemente para nosotros sea algo más sencillo, más inmediato. Hemos estado trabajando un montón en los ritmos, porque la verdad es que nos ha traído mucho más trabajo en estudio la parte bailable del grupo. De todas formas, una vez tienes una buena idea, es más fácil trabajarla en estudio que adecuarla a lo que será el directo, lo cual necesita muchas horas de ensayo. Aunque es fundamental saber cómo adaptaremos las partes más bailables a nuestros conciertos. En estos momentos estamos intentando pensar en ello, aunque es difícil establecer un punto de partida sobre el que empezar a trabajar, sobre todo si tenemos en cuenta que en la grabación hemos estado usando cajas de ritmos. Creo que hay un montón de cosas, como las guitarras, que son lo mejor para trasladar los aspectos de nuestra banda en directo. Lo que ocurre es que en ese concierto del que me hablas ya tocamos muchas de las canciones bailables del disco, lo que quizás no sonaban como ahora. El pasado agosto (está hablando de agosto de 2002, puesto que esta entrevista se llevó a cabo en agosto de 2003) no teníamos los temas totalmente claros, no tuvimos tiempo antes de aquella gira para pensar en cómo íbamos a trasladar nuestras ideas al escenario”. Una curiosidad, ¿qué demonios les une a las Islas Baleares? En 2002 les tuvimos en el festival Isladencanta y este mismo verano estuvieron protagonizando un único concierto español en cierta sala ibicenca. “Bueno, se nos presentaron esas oportunidades, pero no tenemos una relación especial o un afecto por esas islas. Por un motivo u otro hemos acabado tocando allí. Si alguien quiere que toquemos en un lugar determinado, puedo asegurarte que nosotros definitivamente estaremos allí”. Volviendo a su trayectoria, The Rapture son un claro ejemplo de banda que se ha paseado por distintos sellos de cierta calidad, hasta acabar enma

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