Clase media
Entrevistas / Snow Patrol

Clase media

Jorge Obón — 27-01-2009
Fotógrafo — Archivo

Se la juegan con “A Hundred Million Suns” (Universal), que debe ser el aldabonazo definitivo para el grupo escocés, que está más cerca que nunca de la estela de U2. Más de la mitad del disco está grabado en los Hansa Ton Studios de Berlín donde los de Bono registraron su “Achtung Baby”, y eso es por algo. La apuesta es fuerte, aunque ellos han preferido la seguridad de su sonido más clásico.

Es el momento de Snow Patrol, el mejor momento para ellos. La racha ascendente que iniciaron con “Final Straw” en 2004 está a punto de llegar a su tercer disco, el quinto en su cómputo total, el empujón que necesitan para saber si son merecedores de jugar en las ligas mayores.

“Trabajamos muy duro todo el tiempo y progresamos”

No en vano, “A Hundred Million Suns” quiere sonar a clásico y acentúa el tono de sus canciones de amor, aparte de reunir épica, y electricidad capaces de evocar a unos U2 sedientos de continuidad en el nuevo siglo. A pedir de boca para las grandes superficies, las de los estadios y las de los centros comerciales. Nathan Connolly, guitarra, nos lo comenta. “Trabajamos muy duro todo el tiempo y progresamos, pero, a lo largo de los años, no hemos conseguido sacarle provecho a todos los errores, por lo que aún no controlamos demasiadas cosas, e incluso el éxito que tuvimos nos sorprendió mucho y amenazó con cambiar nuestro mundo, pero nos comprometimos a ser como siempre hemos sido”. Difícil. De una manera u otra, el éxito tiene que haber cambiado su vida diaria. “Ahora puedo vivir con mi novia y llevar a la familia de vacaciones”. ¿Vender discos les habrá transformado en un grupo de clase media? “No es eso, pero ahora somos más sociables y nos permitimos disfrutar de lo que ocurre y adaptarnos a todo lo que venga. En ese sentido, somos la gente adecuada para algo así”. No todos lo seríamos, eso es cierto, sobre todo porque deben ser necesarias inyecciones constantes de realismo para bajar de la nube cuando, por ejemplo, “Eyes Open” fue elegida por los oyentes de Virgin Radio como la mejor canción de todos los tiempos. Ahí es nada.
“Obviamente hay muchas canciones mucho mejores que esta, pero eso se transforma en que ya no hay malas críticas, algo que no queremos intercambiar por una vida de tías y coches, sino en tratar de darle a cada cosa su importancia, y en este sentido, seguro que haremos canciones mejores en el futuro”. Tranquilos y convencidos, como debe ser. “La grabación entre Irlanda y Berlín nos ha gustado tanto, que se nota la diferencia de ambientes entre el aislamiento urbano de Berlín de ‘The Lightning Strike’, y la grandiosidad natural de Irlanda en la que está inspirado ‘The Planets Bend Between Us’, ya verás como la gente lo nota. Hasta ahora las grabaciones eran asociadas con la parte dura de este trabajo, pero ahora nos hemos pasado seis meses mejorando como músicos”. Y yendo más a lo concreto en “A Hundred Million Suns” querían “cambiar pero sin ideas preconcebidas. Queríamos que la instrumentación fuera algo mucho más importante, de ahí los siete minutos de ‘The Lightning Strike’, que empezó como una improvisación sobre la que después admitimos todo tipo de sugerencias. En general, sentimos que usamos más melodías que antes y que hemos llegado a lugares donde antes no habíamos estado nunca a partir de toda nuestra experiencia previa”. Lo que no suena a muy experimental es que el tema mayoritario del disco sea el amor. “Indiscutiblemente, lo primero que puedo decirte es que Gary (Lightbody) escribe las canciones, y escribe sobre lo que conoce, pero es que además es lo más cercano que tiene la gente… ¡siempre! Es algo con lo que todo el mundo puede conectar, y en ese sentido, fue una buena decisión”.
Lo que le faltaría a esta ascensión al olimpo de la MTV para ser perfecta es esa inquietud que ahora tienen todos los grupos por estar a la última en la calentura de los cambios de ritmos, texturas y estilos de cada mes, mientras que Snow Patrol apuestan por un sonido muy clásico. “Sí, nuestro disco suena a clásico y lo sabemos, pero porque nos interesa personalmente. Somos amantes de la música. Observamos lo que hacen otros y no paramos de escuchar todo lo que cae en nuestras manos, porque es nuestra mayor fuente de inspiración, pero escribimos siempre desde lo más hondo de nuestros corazones, y lo que tenemos es lo que queremos que nos salga. Desde luego que no somos impermeables, pero nos gusta tanto mirar hacia delante como hacia atrás. No necesariamente lo de ahora es lo más inspirador. Y sí que estoy de acuerdo en que copiar es lo más fácil, pero no es lo que nos gustaría cuando lo oyéramos, así que preferimos pensar que llegamos a un sonido atemporal que es el que construye nuestro lenguaje”.

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