“Tardamos en componer esta canción cinco…¿seis? ¡seis años! wow. Y cuando la acabamos nos pareció la mejor canción que habíamos escrito. Disfrutadla”. Gary Lightbody se dirige a nosotros antes de empezar a tocar “Life On Earth”. “It’s just life on earth, it does’t mean to be the end of you and me” y el hiato de Snow Patrol de casi siete años tampoco fue el fin.

Vuelven donde lo dejaron. Dispuestos a demostrar que dominan con precisión su fórmula de rock meloso. Pero “Wildness” (18), su último disco, añade una capa de profundidad. Así lo demuestran en cuanto empieza a sonar “Empress” y nos llevan a un juego de claroscuros, un reflejo de esa búsqueda de rumbo durante los últimos años que Lightbody es capaz de transmitir con maestría. El público responde. Aunque han sido unos cuantos años de silencio, Snow Patrol no ha perdido el dominio de los momentos más dramáticos de sus temas, jugando con los clichés para sumergirnos en su narrativa más sentimental.

El piano se convierte en una constante que será nuestro compañero de viaje de principio a fin, el engranaje fundamental para encajar las intensidades del directo. Tampoco faltan durante toda la noche las historias de Lightbody, que lo mismo nos cuenta como la primera vez que vino a Barcelona en un viaje de estudios recibió un puñetazo o como lleva dos noches fallando el solo de “run”, pero hoy le ha salido increíblemente bien. Así, el vocalista se convierte en nuestro guía de esta búsqueda del amor perenne; extasiado en un “Open your eyes” que electrifica al público; sentido en una más que esperada “Chasing Cars” que, como no podía ser de otra forma, derrite la sala para acabar de hundirnos en su nube de algodón de azúcar.

No es casual que la banda se crezca cuando llegan los temas de “Eyes Open” (09). Como tampoco lo es el hiato que llegó después. Snow Patrol es muy consciente del peso que tiene este álbum en su carrera y juega a su favor. La banda ha sido capaz de avanzar sin renunciar a su legado, reencontrándose con su público que nunca había marchado. Un sonido reconocible que culmina en una fórmula infalible en directo. Temas coreables con las voces del público cantando al unísono. Un setlist in crescendo acompañado de audiovisuales que son puro caramelo. Oportunidades, nuevos comienzos. San Valentín al día siguiente, poco podía fallar.