En el mundo del trap las colaboraciones lo son todo y Cazzu (o Julieta Cazzuchelli) cuenta con la fortuna de tener en su corto historial un ‘feat’ con El Duki y Khea, dos traperos de primera línea en Argentina. La canción se llama Loca, y acumuló en su momento más de 900 millones de reproducciones, algo que sirvió para que en cuestión de semanas Bad Bunny se sumara a hacer un remix, y así la canción siguiera subiendo como la espuma del universo digital.

Respaldada con estas cifras es tratada como la “jefa del trap” en el cono sur de Latinoamérica. A diferencia de otras artistas del género, su estética viene del neopunk y del emo, lo cual nos recuerda la influencia de un país en el que el rock por tradición ha sido bandera. Lo único es que como estrella de su generación no sueña con abrirle a los Rolling Stones, sino a Daddy Yankee y Ozuna (algo que ya consiguió). Sus líricas son una de sus grandes fortalezas, pero a decir verdad, su principal arma es su cuenta de Instagram con más de tres millones y medio de followers.


Se percibe que eres una protagonista del reguetón y del trap en Argentina. Cuéntanos un poco de tu historia…
Soy del norte de Argentina, donde es un poco complicado llegar con tu música a la capital, que es donde pasa todo, entonces fue un viaje de ir migrando hasta Buenos Aires, y encontrar el momento exacto. Eso fue muy difícil. Yo escucho y hago reguetón desde hace muchos años, pero siempre fue muy difícil en Argentina que llamara la atención. Finalmente llegué a Buenos Aires a hacer música, a hacer lo que yo sabía hacer, y todo lo que correspondía hacer para sobrevivir. Justo se dio que estuve muy cerca del movimiento con mis colegas traperos, cuando yo empecé a hacer música y a tratar de meterla en el engranaje. Esto coincidió con el estallido del reguetón en Argentina, los chicos eran muy populares en las redes de manera orgánica, ellos empezaron a hacer música, y luego yo empecé a mezclarme con ellos en su música, así que ellos me ayudaron a tener cierta popularidad, y luego yo les colaboré en su onda musical. Al final creo que cada uno aportó al otro lo que le faltaba.

¿De dónde has bebido musicalmente para desarrollar tu proyecto?
Desde muy chica me gustó el reguetón. Aunque primero fui muy fan del post punk de Good Charlotte, Linkin Park, soy muy fan de ellos, pasando por Avril Lavigne, que fue de las mujeres que ayudó a marcar mi personalidad musical. Pero después descubrí el reguetón, fue como un genero del que me enamoré y siento que lo conozco mejor que todo, parece que nací el día que nació el reguetón. Fui tan fanática que lo estudié, lo conocí, lo examiné casi todo, y así fui avanzando de la mano del reguetón y del trap, y bueno, aquí estamos.

¿Cómo has sentido el cambio del gusto en el público de Argentina que tradicionalmente ha sido un país rockero y alternativo?
Creo que todo esto ha venido por un cambio de generación. En mi país hace mucho no pasaba nada, con nada. Si pasaba algo era muy esporádico, y la escena musical de Argentina se volvió aburrida, se volvió una pelea de quién era más rockero que quién, hasta que le prestaron atención a lo que estaba pasando en la calle que éramos nosotros. La atención se centró en nosotros cuando rompimos el internet, porque quienes nos consumían eran adolescentes, gente de nuestra edad. Tardó en consolidarse, pero bueno, más temprano que tarde llegamos a la industria.

En Argentina es muy poderoso el movimiento feminista.Por otro lado el reguetón es acusado frecuentemente de ser un género misógino y machista en sus letras. ¿Cómo afrontas el hecho de dedicarte al reguetón siendo mujer?
Yo creo que ha habido un progreso por parte del feminismo. Hay un feminismo ortodoxo que parece, pero no lo es, y que ataca la libertad. Con la evolución del feminismo hemos quizás llegado a comprender que la mayoría de las canciones del género van dirigidas a una mujer que realmente hace lo que quiere, que nadie la obliga a hacer algo que la incomode o haga daño. Capaz que ese concepto de misoginia que se le daba al reguetón era porque estábamos entendiendo mal el concepto de libertad de la mujer, estábamos prohibiendo que sea lo que quiere ser. Ahora es una evolución con libertad de decisiones, con nuestro cuerpo decidimos, ahí es cuando se entiende mejor al reguetón. A menos que vaya en contra de los deseos de ella, que si te fijas es algo que no ocurre.
Mi hermana es una de las personas más comprometidas con el feminismo, es muy militante, y hemos llegado a tener muchas discusiones, respecto a lo que cada una piensa que es el reguetón. Existe por ejemplo una canción llamada Siente en la que participan Maximan, Ñengo Flow, y otros artistas. Tiene una letra muy explícita, y mi hermana me dijo una noche: “Cómo puedes cantar ese género que es lo más misógino del mundo”. A lo que yo le respondí: “Dónde está la misoginia. Cualquier cosa que ellos cuentan se producen porque ella es una Barbie. No le importa nada, ella lo quiere hacer, nadie la está obligando ni sometiendo. Quién es entonces el opresor, ellos que te cuentan una situación como de liberación física, o ustedes que no se lo permiten a la mujer. Si ella quiere ser una puta, pues que sea una puta, déjenla”.

Dentro de todas las mujeres que hacen reguetón, ¿hay alguna que te inspire o sea un modelo a seguir para ti?
Respeto a todas las mujeres, pero no hay un modelo a seguir de alguien. Me siento mejor siendo yo.

“Dónde está la misoginia. Cualquier cosa que ellos cuentan se producen porque ella es una Barbie. Si ella quiere ser una puta, pues que lo sea, déjenla”

¿Quiénes son contigo los mayores representantes del reguetón y trap de tu país?
Está por un lado Paulo Londra con su concepto pop, quien ha tenido más posibilidades de ser mainstream porque sus letras son muy family friendly. Y por el otro El Duki con todo su hardcore callejero. Capaz que yo estoy parada en un punto medio, bastante flexible, pero en Argentina somos muchos dentro de la escena, somos muchos raperos, y los hay muy buenos, hay gente con mucho talento. Neo Pistea, C.R.O., son un montón, creo que uno de los grandes ejemplos para ilustrar esto es una canción llamada Tumbando el club de Neo Pistea donde está prácticamente toda la escena. Excepto Paulo que, como te digo, corresponde un poco más al top, no está tan cerca de nosotros.

¿Qué diferencia al reguetón argentino del que se hace en otros países como Puerto Rico o Colombia que llevan el liderazgo de este género en Latinoamérica?
Creo que nos falta la calidez de Centroamérica, y eso nos hace de entrada diferentes, fonéticamente también lo somos, nos criamos de otra manera, tenemos cosas diferentes qué decir, eso le da un refresh al género, respecto al que se hace en Puerto Rico.

Más allá del fenómeno que eres ahora a nivel local, ¿cuál ha sido tu estrategia internacional, en vista que los artistas de trap y reguetón es muy fácil que se viralicen y se conviertan en estrellas globales?
Recién estoy empezando a exportar mi música, pero a los lugares a los que he llegado me he llevado grandes sorpresas, la gente sabe quien soy, sabe cuáles son mis temas más populares, y eso me tiene muy contenta. Yo creo que el secreto en redes es dar una impresión de ser más pro de lo que realmente eres. Siempre he tratado que mi música y mis videos estén prolijos para vender una seriedad que aún no está avalada por lo económico, pero siempre dando una imagen por lo alto para que la gente se acerque a vos y diga “qué pasó aquí”, “con quién está”, “quién la tiene”. La estrategia es hacer pensar que hay alguien atrás mío, cuando en realidad yo estoy haciendo todo.