Cuatro años después del fantástico “Physical World” (Lovemonk, 14), Bart Davenport está de vuelta con un disco que le vuelve a llevar por los territorios del pop de los ochenta más impresionista y sofisticado. En “Blue Motel” (Lovemonk, 18), un álbum que aúna guitarras y melodías bellísimas con pasajes taciturnos, se puede rastrear la clase de The Pale Fountains, Prefab Sprout o Fleetwood Mac. Hablamos largo y tendido con el músico norteamericano, que protagonizará una amplia gira por España junto a su actual banda, The Bedazzled. Puedes ver todas las fechas al final de esta entrevista.

“Blue Motel” es un disco de pop agridulce. Habla sobre el hecho de hacerse mayor y sobre el concepto del tempus fugit…
Bueno, parece que cuando los compositores llegan a la mediana edad comienzan a escribir sobre eso. No estoy seguro de qué edad tenía Don Henley cuando escribió “Boys Of Summer”, pero definitivamente es la canción de un chico mayor. Es un tipo de canción con la que no conecté cuando tenía dieciséis años porque no la sentía cercana. Creo que empezó a gustarme en algún momento de mi treintena. La nostalgia, volver a visitar los amores perdidos, parece una cosa muy de Rod McKuen, ¿verdad?

¿Qué es lo mejor y lo peor de hacerse mayor? Creo que este disco se muestra ambivalente ante lo de cumplir años y ser mayor…
¿Ambivalente? No sé si estoy de acuerdo con eso. El tono es de aceptación, tal vez. Lo peor de envejecer es que lo haces físicamente. Las rodillas malas, las piernas débiles, la incapacidad para funcionar de resaca, ese tipo de cosas. Ninguna persona sabe realmente cuánto tiempo le queda.

El disco también es ambivalente con los temes amorosos. ¿Se podría decir que el Bart Davenport de “Blue Motel” se muestra escéptico o melancólico ante el amor? ¿Qué piensas sobre ello?
Creo que este tipo de cinismo hacia el amor comenzó en 2012 con el single “Cheap Words”. Pero “Blue Motel” profundiza un poco más sobre ese tema. Si vuelves a mis primeros tres álbumes, escucharás un Bart mucho más alegre. Solía tener una especie de canción de amor arquetípica que intentaba escribir. Supongo que quería mi propio ” Wouldn’t It Be Nice”. Tenía una fascinación por la amarga y dulce cualidad que pueden tener canciones como “Be My Baby” o “Care Of Cell 44”. Estaba interesado en el anhelo de un amor verdadero casi al alcance de la mano; la belleza en la posibilidad del amor. A lo largo del tiempo escribí bastantes canciones con eso en la mente, y algunas de ellas estaban bien, pero ahora ya no escribo tantas de ese tipo. Ahora bien, todavía conservo lo de utilizar un nombre de chica para titular canciones. “Pamela” en penúltimo álbum y “Cleo” en este. Y “Cleo” es una canción de amor muy positiva en realidad!

“Time Machine For Two” es una tema bellísimo con un trasfondo oscuro. Una canción de amor tristona sobre viajes en el tiempo. Supongamos que tienes una máquina del tiempo y que las puede utilizar, ¿a qué época irías?
Esa es la parte triste de la canción: “No funciona sin ti”. Si yo tuviera una máquina del tiempo, viajaría solamente hasta 1960 (risas). Un poco antes de mi tiempo!

“Time Machine For Two”, “Halloween By The Sea”, “Vampire” (tiene un fragmento que parece sacado de la banda sonora de una película italiana de terror de los años setenta o de John Carpenter)… El disco parece un filme de género fantástico, con elementos de ciencia-ficción y de terror. “Single Life”, por ejemplo, parece sacada del soundtrack de “Blader Runner” con ese saxofón que suena…
Es genial que hayas captado el momento John Carpenter en “Vampire”. Aaron M. Olson produjo mi nuevo álbum y la música de cine es una gran influencia en su trabajo. Su banda, L.A. Takedown, tiene un sonido que está inspirando en parte en bandas sonoras de películas policíacas de los ochenta. Con Aaron produciendo y usando algunos de los mismos sintetizadores que oirías en películas de ciencia ficción o terror de los ochenta, es natural que este álbum tenga unos aires cinematográficos. Estoy muy feliz porque el tipo de paisaje rollo Los Angeles de noche es donde se suponía que estas canciones debían vivir. En cuanto a “Single Life”, comenzó como algo a lo que quería poner letra. Quería una especie de ambiente de Harold Budd/Cocteau Twins, pero cuando elegimos las canciones para el álbum, estaba entusiasmado con la idea de tener una pista breve e instrumental. Así que elegí una melodía y Billy McShane la tocó en saxofón. Habré rendido, inconscientemente, un homenaje a “Blade Runner” porque es una de mis películas favoritas.

En relación a la pregunta anterior, ¿alguna película que te haya servido de referencia para “Blue Motel”?
Bueno, hablando de “Blade Runner”, veo que “The House That Built Itself” tiene un poco de sabor Philip K. Dick, pero eso es en realidad una influencia literaria en la sensibilidad lírica de la canción. Para agregar algunas referencias literarias más, también amo a Ursula K. Le Guin y a Thomas Pynchon. En cuanto a las películas, como dije antes, debí de estar pensando subconscientemente en “Blade Runner”, pero no me di cuenta de eso hasta que estuvimos con la mezcla de “Single Life” y noté la similitud con la música de Vangelis para la escena de amor. Aaron podría responder a esta pregunta mejor que yo.

El trabajo con las guitarras en “Blue Motel” es alucinante. Hay un montón de sonidos y texturas, y la aproximación es muy impresionista. ¿Cómo trabajaste eso y cuáles son tus guitarristas favoritos?
Wayne Faler es el guitarrista principal en algunas de las canciones cruciales del disco como “Blue Motel” y “Grownups”. Sé que está muy influenciado por Johnny Marr, The Church y algunos guitarristas africanos. Personalmente me gustan mucho las grabaciones de Buddy Guy de los años sesenta. También me encanta el tipo de sonido de guitarrista de sesión de soul y pop de los sesenta, como Tommy Tedesco por ejemplo. Me gustan algunas guitarras surferas. Me encanta la forma en la que Cate Le Bon toca o las guitarras de Broadcast. Su guitarrista fue Tim Felton. Realmente admiro el sonido que obtuvo en sus discos.

El uso de los sintetizadores y de los teclados en tu nuevo disco es diferente al anterior. ¿Ha sido un cambio consciente?
Cuando elegimos a Aaron M. Olson para producir el álbum, teníamos claro que iba a traer esos sonidos de sintetizador y que iba a ayudar a crecer a una banda que en realidad no tiene un teclista a tiempo completo. Creo que hizo un gran trabajo, mejoró las canciones sin tocar demasiadas cosas.

La primera parte de tu carrera está cerca de los sonidos de los sesenta. Ahora bien, tus últimos discos cada vez están más cerca de los ochenta. ¿Ha sido una evolución natural?
Sí, me gusta pensar que ha sido algo natural. Jessica Espeleta ha estado tocando el bajo conmigo desde la gira de “Palaces”, y en ese tour me descubrió algunas canciones de Cleaners From Venus. Creo que fue ahí cuando la influencia de los ochenta comenzó a fluir. Además, trabajar con Linda Mirada también me hizo escuchar más cosas de los ochenta. Recuerdo que Ana me animó a escuchar a Orange Juice, por ejemplo. También estaba buscando un lugar para dar con nuevos sonidos de guitarra. Tengo cierta nostalgia por las cosas que escuchaba a los doce años, cosas como Psychedelic Furs o Echo & The Bunnymen, y el pedal chorus estaba omnipresente en aquel momento. Supongo que quería volver recuperar esos sonidos de adolescencia y juventud (risas).

Soy un gran fan de uno de tus proyectos paralelos, Incarnations. ¿Alguna posibilidad de una nueva colaboración con ellos? ¿Qué recuerdas de tu experiencia en Tarifa, lugar en el que grabaste el disco?
¡Me encanta que seas fan! Amo ese disco. Quinn y Daniel han ido en direcciones diferentes y es poco probable que los tres encontremos tiempo para hacer otro disco de Incarnations. Eso sí, he estado hablando con Daniel para hacer algo el próximo año. Pero tendremos que encontrar un nuevo nombre para eso. O podría llamarse Bart Davenport o Bart & The Bedazzled y estar producido por Daniel. No estoy seguro todavía. El estudio en Tarifa es maravilloso y animo a que vayan todas las bandas que se lo puedan permitir. Ahí también ayudé a producir el último álbum de Pajaro Sunrise.

Sé que escuchas un montón de música, ¿cuáles son tus últimas obsesiones?
Sandie Shaw, Burt Bacharach, The Searchers, The Go-Betweens, Luther Vandross, Delia Derbyshire, The Necessaries, una banda algeriana llamada Idir y una galesa de 1982 llamada Weekend.

Ser músico estos días no es fácil. Me gustaría preguntarte si te ganas la vida con ello o si haces otros trabajos para subsistir. Dean Wareham, en su libro “Black Postcards: A Rock & Roll Romance”, comentaba que si no tienes un éxito en la radio, es difícil vivir haciendo música en Estados Unidos. ¿Estás de acuerdo? ¿Ser un héroe de culto significa tener problemas de dinero? Creo que en “Grownups” hablas un poco sobre eso…
Bueno, he logrado mucho con la música a lo largo de los años, pero en algún punto del camino me olvidé de ganar dinero (risas). Sí, tengo un trabajo de oficina que me permite pagar el alquiler, pero en los últimos años también me he ganado el jornal en una banda de versiones llamada Marc & The Casuals, dirigida por Marc Capelle (anteriormente de The Kinetics). Creo que en eso España es diferente a los Estados Unidos: escuché que allí las bandas que tocan en bodas generalmente son amateurs, mientras que en los Estados Unidos la gente contrata músicos profesionales para sus bodas. Sharon Jones pasó años y años como cantante de bodas antes de encontrar a los chicos de Daptone Records. No me importa tocar versiones; es más, creo que es muy formativo para aprender los clásicos. Eso sí, lo que me gustaría es tener más tiempo para concentrarme en mi propia composición y grabación, y para hacer eso tendría que vender muchos más discos. Por lo tanto, dile a tus lectores que compren “Blue Motel”. Que lo descarguen, lo escuchen en streaming, o se lo pillen en vinilo… Hagan lo que hagan, que gasten dinero real en él y así se podrán hacer más discos.

FechaCiudadRecintoHoraPrecio
viernes 22/06/18Vigo (Pontevedra)Sinatra Cóctel Bar20:308€
sábado 23/06/18Xove (Lugo)Esteiro Surf Café20:15Gratuito
domingo 24/06/18BurgosCarabás13:308/10€
martes 26/06/18ZaragozaAzotea IAACC Pablo Serrano21:0010/13€
miércoles 27/06/18SegoviaCasa de la Moneda20:0012€
jueves 28/06/18MadridEl Sol22:008/11€
viernes 29/06/18AlbaceteSala Clandestino21:3010/12€
De 28/06 hasta 01/07/18Vilanova i la Geltrú (Barcelona)Festival: VIDA FESTIVAL