Vince Staples es crudo, directo y tremendamente crítico ante una América actual sin alma. Una América liderada por Trump, racista, opresiva, violenta y que huele a lejía desde cualquier lugar del mundo. “Cry Baby” nace así de la necesidad de verbalizar sin filtro una situación sociopolítica que avanza destruyendo y que parece seguir creciendo hasta límites insospechados, sin que nadie haga nada al respecto. Algo que no sucederá con el tremendo mensaje que encapsula este séptimo disco de Vince porque, sin lugar a duda, el presidente romperá a llorar si se siente atacado, como refleja la portada del álbum, para que los suyos le consientan y recurrir así a una censura que haga que este trabajo sea lo más invisible posible.
Y es que esto ya ha sucedido cuando Vince Staples lanzó el videoclip de apoyo de “Blackberry Marmalade” y YouTube lo censuró para mayores de dieciocho años pocas horas después sin una razón clara. La respuesta del propio Vince fue la siguiente: “YouTube restringió el video por edad, así que si tienes más de dieciocho años, compártelo con los jóvenes que te rodean. Nuestros niños merecen la verdad”. “Cry Baby” es un disco combativo, pero con el fin de alcanzar la paz. Un álbum que quiere sacar la bandera blanca con orgullo en busca de un cambio social, pero que sabe que para conseguirlo el camino no va a ser nada fácil. Por esta razón, el disco empieza claro y contundente tirando por el suelo el sueño americano y bajo un eslogan crítico frente al imperialismo: “Empires built on bloodstained ground”. Vince siempre ha hablado en sus discos de la desigualdad y la violencia. De la falta de control, de la necesidad de recursos, la defensa propia, la terrible inseguridad de un estado que solo cuida a algunos privilegiados (“Go! Go! Gorilla”). Esa sensación constante de sentirse inferior, de que te juzguen por cualquier cosa sin importar la verdad (“Just know that they are miserable and know that behind every smile they thinkin ‘bout killin’ you”). Y es por ello que con “Cry Baby” trata una vez más de abrir los ojos a su gente y que entiendan que el “american dream” está ya hecho pedazos, que se olviden de un futuro mejor si no lo construyen con sus propias manos; como muestra en “The Running Man” haciendo referencia a la película de 1987.
Vince les invita a propiciar una nueva revolución para defender sus valores, que les proteja, luchar por la igualdad, por sus vidas. Una revolución que ponga fin al control político de los medios actuales (“TV Guide”) y que grite por todos lados el “No a la guerra” como exhibe en “7 In The Morning” (“War, what is it good for? And what's the point of peace if we can break it?”). Y es que es sorprendente la franqueza con la que el artista se moja en este álbum sin miedo alguno. Cómo busca destrozar toda la hipocresía existente alrededor de la situación de US en la actualidad y propiciar el necesario cambio. Un cambio en el que, por supuesto, la música siempre tendrá un valor fundamental a la hora de expresarse y trasladar el discurso al completo; como siempre lo ha tenido dentro de su comunidad y cuenta con claridad en “Cotton”.
“Cry Baby” tiene un espíritu post-punk importante y a su vez mantiene su evolución a través del neo-soul como ya le hemos visto en entregas anteriores. Además, vuelve de nuevo a abrazarse a su herencia old shool y la empaqueta con temas como “The Big Bad Wolf”, en la que recurre a darle su hueco a Slick Rick y su “Children’s Story”. Un movimiento a su favor y muy propicio para seguir empujando el mensaje de este proyecto. Un disco con el que ha querido mirar fijamente al diablo a los ojos para decirle que conoce muy bien sus debilidades y que esta batalla por la libertad no ha hecho más que comenzar.
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