“El romance es como el precedente de la prensa"
EntrevistasFetus

“El romance es como el precedente de la prensa"

Eduardo Izquierdo — 14-06-2026
Fotografía — Archivo

Hay discos que funcionan como refugio y otros que prefieren plantarse en mitad de la calle y señalar lo que ocurre. “Romancer Tartera” (Bankrobber, 26) pertenece claramente a esta segunda categoría.

Los catalanes Fetus han decidido convertir la canción en una herramienta de observación directa, casi en un altavoz desde el que mirar el presente sin filtros ni concesiones, con esa mezcla tan suya de mala leche, ironía e instinto popular. En este nuevo trabajo el movimiento es aún más decidido. No se trata únicamente de sumar influencias, sino de construir un lenguaje propio que les permita explicar historias con vocación de permanencia. Canciones que parten de situaciones concretas, pero que acaban trazando un relato más amplio en el que el detalle cotidiano y la mirada política conviven con naturalidad. Sin renunciar a su espíritu de grupo de calle, Fetus amplían aquí su campo de juego, tanto en el contenido como en la forma. Hay más voces, más puntos de vista y una clara voluntad de abrir el foco, de ir más allá de la inmediatez para dejar constancia de un momento determinado. El resultado es un disco que interpela, que incomoda cuando hace falta y que no se conforma con ser ruido de fondo.

“El romance nos parecía una marcianada al principio, pero ha acabado siendo una manera de enriquecernos mucho como banda, sin dejar el garage”

Su cantante, Adrià Cortadellas sitúa el origen del álbum en una sensación compartida. “Hay un poco de todo, pero sí que partimos de esa sensación de que pasan muchas cosas a la vez y de que todo va bastante cuesta abajo. Nos apetecía retratar esa realidad”. De ahí nace la idea de construir una especie de retrato abierto que, como él mismo apunta, es “como si hiciéramos una carta, una especie de misiva que recoge distintos momentos, algunos muy actuales y otros no tanto, pero que nos interpelan”. El grupo define “Romancer Tartera” como un conjunto de cantos “como trece piedras”, una imagen que remite al peso específico de las canciones. “Es más una imagen que algo literal. Pero sí, son canciones que quieren tener entidad propia, que hablan de cosas concretas”. Esa voluntad conecta directamente con la tradición del romance, entendida como una herramienta narrativa para explicar hechos.

Ahí aparece una de las claves del disco. La recuperación del romancero como formato. “El romance es como el precedente de la prensa. Era una manera de explicar cosas, de llevar información a los pueblos”. Una idea que les seduce especialmente desde que decidieron dedicar un disco al cancionero de Jaume Arnella, una figura fundamental en este terreno. “Es como el último gran romancero y nos abrió una puerta que quizá no habríamos cruzado nunca”. Lo que al principio parecía algo lejano ha acabado convirtiéndose en un elemento central de su lenguaje. “El romance nos parecía una marcianada al principio, pero ha acabado siendo una manera de enriquecernos mucho como banda, sin dejar el garage”.

Las canciones del disco combinan actualidad política, hechos históricos y elementos que rozan lo legendario. Un equilibrio que, según explica Cortadellas, responde a la propia naturaleza del formato. “Hemos ido tocando distintas teclas. Hay canciones muy vinculadas a la actualidad y otras que parten de historias más antiguas”. El romance permite precisamente ese juego. “Siempre hay una base narrativa, pero puedes jugar con el tiempo y con el relato”. En ese sentido, “Romancer Tartera” no pretende ser un retrato objetivo de Cataluña. “Hay un poco de todo. Hay cosas muy concretas, pero también hay una voluntad de construir un relato. No es un retrato objetivo, es más bien una mirada”. Una mirada que, en muchos momentos, se acerca a la crónica periodística, algo que el propio Cortadellas reconoce con cierta ironía. “En parte sí. Yo soy periodista de formación [ríe]. El romancero hacía eso, explicaba lo que pasaba”.

El tono del disco oscila entre la rabia, la ironía y el humor, una combinación que les permite abordar temas complejos sin caer en el dogmatismo. “Tenemos ese punto irónico que nos sale natural”. Canciones como “Mori el brunch” abordan fenómenos como la gentrificación desde una experiencia concreta y con un punto de humor. “Es una manera de entrar en temas serios sin ser excesivamente dogmáticos”. La carga política del disco es evidente, pero, lejos de esquivarla, Fetus la asumen como parte inseparable de su propuesta. “Al final, el hecho mismo de cantar según qué cosas ya es político”. Incluso cuando se parte de hechos aparentemente objetivos, el contexto los carga de significado. “No es algo que nos preocupe especialmente, forma parte de lo que hacemos”. De hecho, lo llevan hasta el terreno de la reinterpretación, como en su versión de Billy Bragg convertida en un tema sobre la ultraderecha catalana, “Una nova Catalunya”. “No nos preocupa, incluso nos gusta pensar que hacemos política a nuestra manera”. Visto como un romancero contemporáneo, el disco aspira a convertirse en reflejo de su tiempo. Sin grandes pretensiones, pero con una voluntad clara de dejar constancia. “No lo sé, pero espero que sirva como testimonio de un momento concreto. Al final, es eso, una recopilación de cosas que nos han llamado la atención y que hemos querido explicar a nuestra manera”.

 

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