Luego, con beneplácito corporativo incluido tras la convulsión grunge, anticiparon la fiebre stoner en discos como “Deliverance” (Sony, 93) o “Wiseblood” (Sony, 96) y después… bueno después parecían haberse volatilizado. Engullidos por alguna puerta trasera de la industria, consiguen reanudar la marcha con “America’s Volume Dealer” (Sanctuary/El Pulpo, 00), un volver a empezar del que Pepper Keenan (voz) y Woody Weatherman (guitarra) nos dan más datos. “Desde que terminamos ‘Wiseblood’ no paramos de hacer giras por todo el mundo, pero en Sony no nos daban la carta de libertad y estábamos obligados contractualmente a hacer otro disco, así que lo que hicimos fue seguir tocando mientras se solucionaba nuestra salida de la compañía y preparábamos este nuevo álbum”. A pesar de las dificultades,

“No es por nada, pero creo que Metallica de ahora pueden estar más influenciados por nosotros que nosotros por ellos”

el grupo parece dispuesto a asumir estos vaivenes sin dejar de mirar hacia el futuro. Sin rencores, con calma. Al menos aparentemente. “A pesar de todo nuestra época multinacional nos sirvió de mucho. En aquel momento sí queríamos estar en una compañía grande para que el disco llegara a todos los lugares posibles. Ahora las cosas son distintas y si quieres que tu disco tenga una buena distribución no hace falta que estés en una major”. Y ahora, con Monster Magnet o Fu Manchu colgándose las medallas del revival hard setentero, ellos regresan con un disco de rock tradicional, sin apenas coartadas estilísticas a las que asirse. Aunque no parece que les importe. “El público ha cambiado mucho en estos años. Ahora está más acostumbrado a este tipo de música, pero aunque pueda parecer lo contrario, grupos como Masters Of Reality no se comen demasiado en los Estados Unidos. Veremos qué es lo que pasa, ya que es el primer disco que vamos a sacar desde que este tipo de rock está de moda”. Bien es cierto que no comienzan de cero, ya que muchos de los potenciales fans del grupo ya les conocen en nuestro país –y en muchos otros- gracias a la gira en la que telonearon a los peores Metallica de la historia. Como veteranos que son, saben que esas cosas ayudan, y es precisamente con el cuarteto de Frisco con quien más paralelismos encontramos: la progresiva ralentización de los temas, la evidente mímesis en las voces de Keenan y Hetfield, la alargada sombra de Tony Iommi. Aunque muchas veces ciertos espejos nos ofrezcan visiones deformadas, ésta es su valiente versión de los hechos: “Hemos tenido una carrera similar. Hemos escuchado la misma música. Puede que los primeros Metallica sí nos influyeran algo, pero ahora mismo desde luego que no. No es por nada, pero creo que los Metallica de ahora pueden estar más influenciados por nosotros que nosotros por ellos”.