Amigos de los festivales
Entrevistas / Kakkmaddafakka

Amigos de los festivales

Raúl Julián — 16-07-2012
Fotógrafo — Archivo

Los noruegos Kakkmaddafakka publicaron el pasado año su segundo álbum, “Hest”, con un contagioso hedonismo y enérgicas presentaciones en vivo como principales distintivos. No es de extrañar, por tanto, que festivales consagrados como Low Cost, Arenal Sound y Sonorama hayan apostado por ellos como seguros valedores de sus respectivos carteles veraniegos.

El vocalista y guitarrista Axel Vindenes es el encargado de responder a nuestras preguntas acerca de Kakkmaddafakka, comenzando precisamente por una cuestión tan evidente como inevitable teniendo en cuenta la dificultad que supone pronunciar de manera correcta el nombre del grupo. “También es difícil decirlo en el idioma original (risas). Además sólo queríamos algo que sonase con fuerza. Nos gusta porque una vez que lo escuchas por primera vez ya nunca se olvida y además incita a que la gente decida si le gusta o no”. La banda lanzó la pasada campaña su segunda entrega “Hest”, un álbum que combina abiertamente la contagiosa despreocupación de bandas como The Drums, Friendly Fires o Vampire Weekend con la inmediatez de Franz Ferdinand o el descaro de Talking Heads, en un meritorio equilibro que ha traspasado las fronteras de su país otorgándoles cierta popularidad. “Antes de lanzar el disco ya giramos bastante y dimos muchos conciertos, pero después de su publicación todo ha cambiado. Ahora todo es más divertido y motiva mucho ver cómo el público conoce todas tus canciones y las cantan en los conciertos”. El elepé presume además de haber contado con Erlend Øye -mitad activa de los imprescindibles Kings Of Convenience y artífice de The Whitest Boy Alive- como exquisito productor, en una función arrastrada más allá de la mera presencia tras los mandos. “Erlend es un hombre muy inteligente, talentoso y dedicado. Al principio no entendía por qué a la gente le podía gustar esta banda tan estúpida (risas), pero llegó a creer en nosotros. Nuestro sonido es muy diferente al de The Whitest Boy Alive, pero la filosofía respecto a la vida y la música es la misma y él nos enseñó cómo hacer las cosas. Es como Jesús y nosotros los discípulos (risas)”. En definitiva, un conjunto de canciones verticales y pegadizas como “Restless”, “Your Girl”, “Is She” o “Touching”, que encajan a la perfección en la sesión nocturna de cualquier DJ, intención pretendida, indisimulada y confirmada categóricamente por nuestro interlocutor. “Ese era nuestro propósito desde el principio. Intentamos hacer canciones bailables y éxitos potenciales. Siempre gusta cuando suenan los ‘clásicos’, ¿no?… pues nosotros intentamos hacer ese tipo de canción que siempre funciona en el club”.
La formación pertenece a esa vibrante escena escandinava que no deja de exportar grupos de calidad muy bien recibidos en el resto del mundo. “En Noruega tuvimos a A-ha (tararea rápidamente “Take On Me”), pero tuvieron que irse del país porque nadie en Oslo creía en ellos y en Londres se convirtieron en todo un fenómeno. Lo bueno de las escenas musicales de Bergen y Estocolmo es que la gente continúa viviendo allí y no tiene que moverse a otro sitio para seguir haciendo su música”. Otra de las peculiaridades de la banda es su numerosidad, que varía desde los cinco componentes fijos hasta alcanzar en ocasiones la docena de músicos sobre el escenario. “Tenemos una especie de democracia interna en la toma de decisiones y si no funciona soy yo quien concluye. Cuanta más diversidad exista dentro del grupo mejor saldrá el álbum porque no tendrá una única dirección”. La alianza de las mencionadas características ha favorecido la repercusión de los comentados directos del grupo, tras certificar en sus actuaciones una inmediata e irreversible conexión con el público. “Estar encima de un escenario es una sensación increíble que la gente puede compartir. Si al mismo tiempo puedes ver que el público también se lo está pasando bien entonces todo funciona como un mecanismo. La relación con la gente es como cualquier relación: si yo me siento bien, mi compañero se sentirá bien. Es lo que intentamos en nuestros conciertos”. Tras demostrar virtudes recientemente en la barcelonesa sala Razzmatazz, Kakkmaddafakka resultan ahora idóneos para lucir en los escenarios de festivales veraniegos como Low Cost, Arenal Sound o Sonorama, que ya han confirmado la presencia del grupo en sus próximas ediciones. “Hemos estado en algunos festivales en Alemania y Noruega y fue increíble. Y creo que los conciertos en los festivales españoles pueden ser aún más locura. Va a ser genial”.

Un comentario
  1. Kakkmaddafakka es sin duda un grupo con personalidad, cosa que demuestran tanto con su variedad de estilos a la hora de componer como con sus videos y conciertos.
    Sin duda una banda sorprendente de la que se deberia hablar mas.

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