"La idea era reivindicar el bolero y también la de explorar mis raíces"
Entrevistas / Adrian Quesada

"La idea era reivindicar el bolero y también la de explorar mis raíces"

Adriano Mazzeo — 03-07-2022
Fotógrafo — Archivo

Adrian Quesada es un auténtico currante de la música que, con talento y astucia, fue encontrando su lugar en el mundillo. Desde los tributos latinos a Black Sabbath y Public Enemy a ganar Grammys con Black Pumas.

En un acto de total justicia y mientras la luces de la industria lo apuntan, salió con “Boleros Psicodélicos” su carta de amor a un género que representa el romanticismo y la desgracia amorosa con total expresividad latina.

Para este disco convocó a una elenco estelar de cantantes e instrumentistas y de ello hablamos mientras, desde su estudio de Austin, hacía un espacio en su apretada agenda en la que hoy está -entre otras cosas- el nuevo disco de Black Pumas.

¿Qué fue lo que en primera instancia te atrajo de los boleros?
Cuando era joven escuchaba boleros tradicionales con guitarras acústicas, tríos de armonías. La primera vez que escuché “Esclavo y Amo” de Los Pasteles Verdes de Perú, fue en el carro, en la radio. Nunca había escuchado nada así. Me paré, me salí de la calle y le hablé a la estación de radio para preguntarles qué era eso. Al siguiente día fui a una tienda de vinilos a buscar lo que fuera de Los Pasteles Verdes y no había nada. Luego fui a otra tienda mexicana, de música norteña, cumbia, tejano, música regional, allí encontré un CD de Grandes Éxitos de Los Pasteles Verdes. Nunca había escuchado algo así en mi vida: era todo lo que me gustaba. A mí me gusta la música psicodélica, el funk, el soul, lo más tradicional. Esto tenía de todo, instrumentos de rock n roll, psicodelia. Desde ese día todo lo que encontraba lo compraba. En aquel entonces no era fácil conseguir esa música en vinilo, ahora con Spotify o Youtube es sencillo.

"Todo lo que pasó con Black Pumas hizo que haya más gente poniendo atención en la música que hago"

Creciste escuchando punk rock y hip hop, ¿que tan fácil era en Laredo sentirse conectado con el sonido latino de décadas pasadas?
Es que allí es todo Mexican-American. Un día puedes comenzar hablando en inglés y te responden en español. Yo escuchaba música en el radio o en lo de mi abuelita, pero cuando salió MTV me conecté por completo con la música americana. Me gustaba el mariachi, pero yo quería estar tocando guitarras en una banda como Nirvana y escuchando hip hop. Era complicado encontrar amigos que le gustara lo mismo que a mí.

Hablar de romanticismo y boleros es muy obvio, pero este proyecto focaliza en el romanticismo de cómo la música trascendía en el pasado, de boca en boca, en el barrio. ¿Es este disco una contestación a la globalización sonora a la que estamos sometidos hoy en la que los nuevos artistas de lugares muy disímiles suenan muy parecido?
Es una cosa que pasa ahora: con el internet estamos súper conectados y por ejemplo en Argentina alguien puede estar haciendo música de rap que empezó en EEUU o lo que sea, pero siempre pienso que estamos más conectados, pero también estamos más solos. Son tipos de conexiones diferentes. Ahora puedo tener en Spotify un playlist con canciones de todo el planeta y eso es inspirador, pero ya no voy a la tienda de música a comprar un vinilo, hablar y conectar con alguien. Este disco mismo, que lo hice durante la pandemia, o sea que nadie vino al estudio a grabar conmigo. Nos mandábamos las partes por internet. Los cantantes, los bateristas. Es un disco de estos tiempos.

Rescataste un sonido, lo rearmaste, aunque sigue remitiendo a un tiempo y a una cultura, la latinoamericana en general. Este es un ejercicio atípico ahora porque con las comunicaciones que mencionabas, las tendencias se hacen globales a una velocidad increíble y se va perdiendo la originalidad de la música.
Sí esa era un poco la idea, reivindicar el bolero. Y también la de explorar mis raíces. Cada vez que hablaba con alguno de los cantantes me decía “¿Has escuchado a tal o cual?” Un ejemplo es José José de México que para mí era música de abuelitos, yo no quería escuchar José José cuando era joven pero un amigo mío me lo recomendó y así fui aprendiendo de mis raíces. Y aprendí que el bolero es una música eterna: nunca está de moda pero tampoco queda antigua. La gente siempre puede conectar con su simpleza.

¿Cómo impactó en ti el éxito mundial de Black Pumas? ¿Sientes que esta exposición te da la oportunidad de realizar proyectos como Boleros Psicodélicos?
Claro que todo lo que pasó con Black Pumas hizo que haya más gente poniendo atención en la música que hago. Con Black Pumas nos fue muy bien en Latinoamérica, entonces los tiempos fueron perfectos para trabajar en “Boleros Psicodélicos”. Incluso me quedó justo un tiempo para trabajar antes que salga el nuevo disco y gira de Black Pumas.

¿Qué papel cumplieron Grupo Fantasma y Brownout en tu actualidad como músico? ¿Cómo ves a estos grupos desde tu realidad de hoy?
Con ellos aprendí todo. Empecé a estudiar la música latina: afrolatina, salsa, cumbia, afrocolombiana. También el cómo arreglar una canción. Eran bandas grandes y yo era uno de dos guitarristas, entonces debes tocar solo lo necesario porque la música es como una conversación de instrumentos, todos se hablan y se contestan. En el rock n roll es subir el amplificador y ya. Me encanta esa música pero con Fantasma y Brownout aprendí cómo dialogan los instrumentos, lo cual me sirve mucho para producir. Eso es lo más importante para mí.

"Mi papá me enseñó a trabajar y apenas está saliendo este disco de boleros y yo ya estoy pensando en el otro"

Llegué a Brownout por el tributo a Black Sabbath, me gustaría saber qué significa esa banda para tí.
Me encanta la música de Black Sabbath. Sobre todo el hecho de que son conocidos como los papás del heavy metal, pero en su música se puede escuchar jazz, o un poquito de funk a pesar de lo heavy de las guitarras. Tiene un funk que se perdió en mucha música de heavy metal, ya nadie tiene el swing que tenía Black Sabbath, a pesar de que hay miles de bandas influidas por ellos. Fue fácil hacer sus temas con una banda de funk latino como Brownout.

Alex Marrero, cantante de Brownout, me dijo que está muy orgulloso de ti y que conoce a pocos tipos tan trabajadores como tú en la música ¿Qué sientes qué es lo que hiciste bien para estar hoy disfrutando de este buen momento artístico?
Nunca en mi vida fui el tipo más talentoso del cuarto. Mi papá me enseñó a trabajar y apenas está saliendo este disco de boleros y yo ya estoy pensando en el otro. Lo mismo con el de Black Pumas. Con todos los Grammys y todo eso yo sigo encontrando cosas en esa música que podría haber hecho mejor. Nunca me aburro porque siempre estoy aprendiendo de cada oportunidad. Cada vez que trabajo con músicos como Alex y otros amigos aprendo, siempre lo hago. La música es un viaje no es un destino.

¿Cómo se te ocurrió juntar a dos figuras tan personales como Marc Ribot y Money Mark en “Hielo Seco”?
Cuando estaba en la Universidad aquí en Austin, unos años antes de comenzar con Grupo Fantasma, escuchaba mucha música afrocubana, salsa cumbia y otros ritmos latinos. También escuchaba mucho jazz y Marc Ribot era un guitarrista increíble de Nueva York que tocaba avant garde y música bien rara. Pero en un momento hizo un disco que se llamaba "Marc Ribot y Los Cubanos Postizos", que era un tributo a Arsenio Rodriguez, un compositor de Cuba. Eran ritmos cubanos con él tocando la guitarra eléctrica, nunca había escuchado algo así. Los ritmos eran tradicionales, pero él tocaba su guitarra como que le valía madre, muy a su estilo. Eso fue de gran inspiración para mí, el hecho de tocar guitarra eléctrica en música latina. Y cuando estaba pensando en este disco, había días en los que no tenía inspiración y de pronto alguien me mandó un concierto de Marc Ribot, era un amigo que lo conocía. Le hice llegar un mensaje para decirle cuánto me había inspirado y proponerle tocar. A él le encantó la idea. Estaba en ese momento trabajando en unas canciones para una película en las que también estaba Money Mark en los teclados. Le pregunté si le interesaba integrarlo y me dijo que sí. Qué padre tener dos Marks tan inspiradores en la misma canción ¿no? Porque la música instrumental que hizo con los Beastie Boys también fue de mucha inspiración.

¿Qué criterio usaste para elegir “Eso no lo he dicho yo”, “Esclavo y amo”, “Ya no me quieres” como versiones representativas de toda una cultura?
“Esclavo y Amo” la tuve que grabar porque como te decía es la canción que comenzó este viaje. Cuando comencé a comprar música de Pasteles Verdes y otros artistas siempre encontraba versiones distintas de este tema. La grabaron como cinco veces entre los 70s y los 80s. Yo la había grabado de otro proyecto mío, pero siguiendo un poco con el chiste de volverla a grabar, pues aquí está mi segunda versión. Las demás eran canciones muy importantes para mi inspiración, las tenía en un playlist de las canciones principales de esta historia.

Entiendo que la cuestión psicodélica en la música puede ser permeable a cada persona que la escucha: cada uno puede entenderla de manera diferente¿Cuál sientes que es el momento más psicodélico del disco y por qué?
Para mí lo más psicodélico en el disco es “Ídolo” con Angélica García. Todo lo que hizo con sus voces me encantó. Es más, ahorita lo estaba aprendiendo porque lo vamos a tocar la próxima semana en el estudio con los cantantes. Todo lo que ella hace es muy psicodélico aunque sin intención de serlo. De todos modos, lo psicodélico es muy difícil de definir, claro.

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